El senador del Centro Democrático Ernesto Macías declaró que mantiene su voluntad «indeclinable de continuar en el Senado de la República defendiendo la obra del presidente Iván Duque». 

El controvertido y huero Macías empezó su carrera política durante la década de 1980, cuando fue nombrado como alcalde encargado en el municipio de Altamira, departamento del Huila. De ahí en adelante ocuparía más cargos públicos. Fue concejal, secretario de Gobierno en el Huila y se convirtió en el gerente de la campaña de reelección de Álvaro Uribe, todo esto ocurriría durante el final de la década de 1990 y los primeros años de la década de los 2000. 

La pobreza de sus discursos, su apocada capacidad para hacer propuestas audaces, inteligentes, novedosas por el bien del país, y su nulo compromiso en la lucha contra la corrupción, dieron pie para que en una columna Edgar Artunduaga asegurara que el senador del Centro Democrático no tenía diploma de bachiller.

Por cuenta de esto, el columnista Daniel Samper convirtió en tendencia la pregunta de dónde podía estar ese diploma. Fue tal el éxito de ese cuestionamiento y las cientos de respuestas que generó que al final a Macías le tocó publicar el documento y aclarar que no era verdad que no se había graduado.

Macías es egresado de la Universidad Cooperativa de Bogotá, en donde completó sus estudios en Comunicación Social. Gracias a este título, se ha desempeñado como asesor de comunicaciones en diferentes carteras públicas y la Comisión Nacional de Televisión en el año 2008. De ahí en adelante ha logrado seguir vinculado con la política, como consecuencia de múltiples conexiones con los gabinetes de diferentes administraciones. 

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Finalmente, el cargo público más importante que ocupó Ernesto Macías, hasta la fecha, fue el de presidente del Senado de la República. Ante la opinión pública es bien conocido que Macías se ha encargado de forjar alianzas al interior del Congreso de la República, de acuerdo a los intereses de su partido, y sin importarle las formas inescrupulosas en que lo hace. 

Las jugaditas 

Durante su paso por el Congreso, se le acuñó la famosa frase de “la jugadita”, que no es más que una expresión para referirse a decisiones o actuaciones contrarias a la ley, y en tono de burla a sus detractores. 

Sn embargo, Macías no ha salido tan bien librado de esas “jugaditas”. 

En julio de este año la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia archivó la indagación que adelantaba en su contra por la famosa “jugadita” que realizó en la instalación del Congreso de la República del 20 de julio de 2019.  

Este proceso inició porque el congresista del Centro Democrático, quien en ese entonces era el presidente del Senado, no incluyó en el orden del día la réplica que le correspondía a los partidos declarados en oposición al gobierno de Iván Duque

El espacio para tal replica obligada por el Estatuto de la Oposición tenía que ser después de que el presidente Duque terminara su intervención en el recinto del Congreso. 

Sin embargo, Ernesto Macías admitió, con micrófonos abiertos y sin él percatarse, que quería entorpecer el discurso de Jorge Enrique Robledo, quien fue el vocero de la oposición. 

Cuando Duque terminó de dirigirse a los congresistas, bajó y comenzó a saludar a varios de los parlamentarios. En ese momento Macías dijo: «Nos toca por obligación que ellos hablen después del presidente y entonces le pido a la comisión que acompañe al presidente y los saque de aquí». 

«Esta es mi última jugadita de presidente (risas)», concluyó antes de fijarse que el micrófono estaba prendido. 

Los miembros de la oposición lo denunciaron ante la Corte Suprema de Justicia por la supuesta comisión de los delitos de prevaricato por acción y omisión, hostigamiento y abuso de autoridad.  

A pesar de esto, la Sala de Instrucción del alto tribunal decidió archivar la indagación con el argumento de que dicha conducta «se escapa de la intervención del derecho penal» y ya se resolvió a través de un trámite administrativo en el Consejo Nacional Electoral (CNE).  

Así mismo en julio de este año la Corte Constitucional compulsó copias para que la Comisión de Ética del Senado investigara tanto a Macías como al exsenador Eduardo Pulgar por la suspensión del uso de la palabra a algunos legisladores de la oposición en el debate por el caso Odebrecht

El debate convocado por la oposición al gobierno del presidente Iván Duque, el 27 de noviembre de 2018, que quedó inconcluso por cuenta de la decisión del entonces primer vicepresidente del Senado, Eduardo Pulgar (condenado por corrupción), de levantar la sesión antes de que los citantes expusieran sus conclusiones, tendrá su parte final, este martes 31 de agosto, dando cumplimiento a la sentencia SU-073 de 2021 de la Corte Constitucional. 

La plenaria del senado discutía acerca de las denuncias de corrupción durante la construcción del tramo II de la Ruta del Sol a cargo del Consorcio Odebrecht-Episol- Corficolombiana, en presencia de la entonces ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, y Néstor Humberto Martínez, quien ocupaba el cargo de fiscal general de la Nación. 

Discurso en posesión de Duque 

El discurso que el senador Macías pronunció durante la posesión del presidente Iván Duque el 7 de agosto del año pasado sorprendió al país. En un tono que fue calificado como vengativo, revanchista e inapropiado —y que provocó el retiro de la plaza de Bolívar de varios congresistas—, sus palabras contrastaron con el llamado a la unidad y a la reflexión que intentó transmitir el presidente Iván Duque

«El país que Iván Duque recibe (…) en lo social, en lo económico y en lo institucional (…) es un país atemorizado porque regresaron los crímenes a uniformados de la fuerza pública, reaparecieron los secuestros, y creció la extorsión». 

En un discurso dirigido a desacreditar los ocho años de presidencia de Juan Manuel Santos. Recordó la postura del Centro Democrático en la campaña del No durante el plebiscito, y aseguró que el acuerdo de paz con las Farc se había hecho a costa de “masacrar” las instituciones. Desconoció que hubiera existido conflicto armado y retomó a Uribe con su aseveración de que en Colombia solo existió «una amenaza terrorista contra el Estado».  Además, Macías no ahorró elogios para el expresidente Álvaro Uribe Vélez

Su estilo y los polémicos episodios que protagonizó durante su periodo al frente del legislativo detonaron todo este año intensas discusiones sobre su gestión y su manera de interpelar a sus contradictores tanto en el Congreso como entre los ciudadanos.  

La placa de mármol 

Macías encendió la polémica por la placa en mármol en las instalaciones del capitolio en homenaje al ex presidente y en ese momento senador Álvaro Uribe Vélez: «… colombiano ejemplar quien regresó al Senado a continuar trabajando por el país, después de haber ejercido como presidente de la República durante dos períodos». 

Varios sectores de la oposición, entre ellos Angélica Lozano, se pronunciaron ante la instalación de esta placa reiterando su carácter ilegal.  En efecto, el artículo 1º del decreto 1678 de 1958 señala la prohibición de «colocar en las oficinas públicas retratos del presidente de la república o de otros funcionarios públicos, lo mismo que cualquier grabado o leyenda que directa o indirectamente pueda interpretarse como homenaje de los titulares o empleados de dichas oficinas al primer mandatario de la nación, o a dichos funcionarios». 

En el mismo decreto artículo 5º se reitera esta proscripción al subrayar que no se pueden ubicar placas o leyendas destinados a recordar la participación de funcionarios en ejercicio, a menos que así lo disponga el congreso. 

Posesión de Tamayo 

De otra parte, en julio del año pasado el representante a la Cámara David Racero solicitó a a la Procuraduría General de la Nación la apertura de  investigación disciplinaria en contra del senador Ernesto Macias Tovar por haber posesionado de manera irregular a Soledad Tamayo como Senadora de la República el pasado 28 de mayo de 2019, luego de que la excongresista Aída Merlano dejara su curul, tras fugarse de la justicia colombiana al ser hallada culpable por la Fiscalía por los delitos de fraude electoral y concierto para delinquir. 

En mayo de 2019 la Mesa Directiva del Senado de la República, en cabeza de Macias Tovar, argumentó una supuesta vacancia definitiva en una de las curules que ostentaba el partido Conservador, tras la capturara de Aída Merlano. Este hecho justificó la posesión de Soledad Tamayo Tamayo como congresista. El 28 de julio de 2020, fue interpuesta una acción de repetición contra quienes en ese momento tomaron esa decisión. 

Para Racero, el senador Macias, teniendo pleno conocimiento de la sanción que acarreaba para el Partido Conservador los delitos cometidos por Aída Merlano, decidió de igual manera posesionar a Soledad Tamayo, ocasionándole al Estado un detrimento por más de mil millones de pesos

Amigo y beneficiado de la corrupción  

En junio de 2019, se le daba cristiana sepultura al proyecto de Ley que pretendía dar vida al Estatuto Anticorrupción que buscaba penalizar múltiples actos de corrupción, incluso si lo cometían los mismos congresistas. 

Finalmente, el proyecto sucumbió pues tanto el presidente del Senado en aquella época, Ernesto Macías, como el de la Cámara, el representante Alejandro Chacón, nunca lo priorizaron en la agenda legislativa. 

Dentro de las iniciativas de dicho Estatuto estaba modificar algunos beneficios, como la casa por cárcel, las penas irrisorias o los centros de reclusión con lujos.  

En síntesis, este senador comienza a piafar y aspira poder seguir en el Congreso para seguir haciendo sus “jugaditas”, teniendo plena certeza de que la justicia poco o nada hará para castigar el entramado de corrupción que sostiene a estos políticos. La última palabra la tiene el ciudadano que va a votar en las próximas elecciones.

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