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Con un artículo mediocre en cuanto a su falta total de investigación periodística y a la fácil posición de eco comunicativo de los manipulados informes de los entes oficiales que regulan la venta y distribución de medicamentos en el país (en este caso Invima), la revista Semana enloda al galeno Yohanny Andrade por haber hecho uso de la Declaración de Helsinki con el objetivo de aniquilar el virus Sars Cov 2 en varios pacientes internos en la Fundación Hospital San Carlos en Bogotá, donde trabajaba.

Para información de la revista Semana y todos aquellos que han acusado al médico Andrade, la Declaración de Helsinki es la declaración de política más conocida de la Asociación Médica Mundial (WMA). La primera versión se adoptó en 1964 y se ha modificado siete veces desde entonces, la más reciente en la Asamblea General en octubre de 2013. https://www.wma.net/what-we-do/medical-ethics/declaration-of-helsinki/.

En su artículo 37 sobre Intervenciones no comprobadas en la práctica clínica, dice:

En el tratamiento de un paciente individual, donde no existen intervenciones comprobadas u otras intervenciones conocidas han sido ineficaces, el médico, después de buscar el asesoramiento de expertos, con el consentimiento informado del paciente o un representante legalmente autorizado, puede utilizar una intervención no probada si a juicio del médico, ofrece la esperanza de salvar vidas, restablecer la salud o aliviar el sufrimiento. Posteriormente, esta intervención debe ser objeto de investigación, diseñada para evaluar su seguridad y eficacia. En todos los casos, la nueva información debe registrarse y, cuando corresponda, ponerse a disposición del público.

Acogiéndose a esta Declaración y con el consentimiento de los pacientes agravados y desesperados por el avance del covid-19 en sus organismos, el médico Andrade les propuso combatir el virus con un tratamiento que ya había experimentado con él mismo y su familia, utilizando CDS (Chlorine Dioxide Solution).

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El CDS es una solución bebible de dióxido de cloro diluida en agua en 3.000 partes por millón.

El periodista de la revista Semana, ni sus colegas que replicaron esta información por otros medios, no tienen la menor idea qué es el dióxido de cloro y se limitaron a repetir los conceptos “trasnochados” de los entes oficiales.

¿Qué es el dióxido de cloro?

En Wikipedia encontramos lo siguiente: El dióxido de cloro es un compuesto químico con fórmula ClO2. Este gas verde-amarillento cristaliza como cristales naranjas brillantes a −59 °C. Como todos los óxidos de cloro, es un potente y útil agente oxidante, utilizado en el tratamiento del agua y como blanqueante.

Hasta ahí todo va bien. Es un gas que se obtiene al mezclar clorito de sodio y un ácido como el clorhídrico (o ácido cítrico). Ojo, estamos hablando de clorito de sodio y no de hipoclorito de sodio, pues los medios de comunicación han confundido peligrosamente esto adrede para satanizar el dióxido de cloro.

Método clorito de sodio–ácido clorhídrico:

5 NaClO2 + 4 HCl → 5 NaCl + 4 ClO2 + 2 H2O

Obvio que el hipoclorito de sodio es un veneno al ingerirlo y su uso solo se limita a la fabricación de limpiadores y desinfectantes. Wikipedia lo define así: El hipoclorito de sodio (cuya disolución en agua es conocida como lejíacloro o lavandina, según la zona) es un compuesto químico, fuertemente oxidante de fórmula NaClO.

Contiene cloro en estado de oxidación +1, es un oxidante fuerte y económico. Debido a esta característica se utiliza como desinfectante; además destruye muchos colorantes por lo que se utiliza como blanqueador.

Desde hace más de 25 años se ha venido experimentando de forma práctica con la solución bebible del dióxido de cloro para combatir la malaria, con resultados exitosos, y que inició el explorador Jim Humble en las selvas de Suramérica, por lo que bautizó esta bebida como Solución Mineral Milagrosa (MMS sus siglas en inglés).

Pero desde hace 13 años el científico alemán Andreas Kacker, quien se curó una enfermedad reumática agresiva con el MMS, ha venido desarrollando y experimentando avances con esta sustancia hasta llegar a lo que hoy se conoce como CDS.

Kalcker tiene tres patentes en Suiza para el uso del CDS en algunos tratamiento para la salud humana (link patentes). El mismo Kalcker enfatiza en que él “no recomienda” ingerir dióxido de cloro, pero “si recomienda” informarse bien, investigar y tomar la decisión necesaria para combatir y curar la enfermedad que lo esté aquejando. Veamos por qué.

Recomendamos a entrevista a Andreas Kalcker

La guerra al dióxido de cloro

Habíamos transcrito lo que anota Wikipedia sobre el dióxido de cloro, pero solo el primer párrafo, en el segundo encontramos lo siguiente:

El compuesto ha sido (de forma fraudulenta) promovido por personas, fuera del ámbito científico y médico, como una supuesta cura para una gran variedad de enfermedades, entre ellas el autismo en niños3​ y el COVID-19,456​ bajo denominaciones como «suplemento mineral milagroso». Sin embargo, no sólo su acción no está comprobada sino que se han registrado muertes, ya que es un compuesto tóxico, por lo cual organismos de la salud como la de Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) han comunicado oficialmente que no recomiendan su ingesta.7

Esto lo han tomado literalmente todos los medios de comunicación para sentar una “verdad” a medias y quizá manipulada y manejada desde ámbitos poderosos “para evitar que se conozca una solución súper económica y efectiva contra enfermedades virales, bacterias, hongos y parásitos”, argumentan sus defensores.

Pronunciamiento del Invima contra el uso del dióxido de cloro.

Sin embargo, vemos que la narrativa de Wikipedia también es fraudulenta pues la acción de este compuesto sí está comprobada, tanto en laboratorio como lo ha expresado Andreas Kalcker en varias entrevistas, como en la práctica médica de miles de casos exitosos en todo el mundo (quién desee reportes se los podemos enviar).

Sin aportar pruebas ni soportes, Wikipedia dice que se han registrado muertes, pero ¿dónde están? Que es un compuesto tóxico, pero miles de personas lo consumen y no se han intoxicado. Además, remata argumentando que la FDA ha recomendado oficialmente no ingerir este compuesto.

El documento de la FDA , solo tiene un argumento insulso: Recientemente, la FDA recibió nuevos informes de personas que experimentaron vómitos severos, diarrea severa, presión arterial baja potencialmente mortal causada por deshidratación e insuficiencia hepática aguda después de beber estos productos. La FDA no tiene conocimiento de ninguna evidencia científica que respalde la seguridad o efectividad de los productos MMS, a pesar de las afirmaciones de que la solución es antimicrobiana, antiviral y antibacteriana. https://web.archive.org/web/20190814102219/https://www.fda.gov/news-events/press-announcements/fda-warns-consumers-about-dangerous-and-potentially-life-threating-side-effects-miracle-mineral

La FDA no aporta tampoco ningún estudio científico que demuestre la ineficacia del CDS en el tratamiento de algunas enfermedades en la salud humana. Sus famosos informes no tienen ni carne ni hueso, ni nombre ni apellido, para verificarlos.

Para los defensores del dióxido de cloro, lo de Wikipedia y la FDA ha servido para armar toda una estrategia de guerra y aniquilamiento de la promoción del uso de esta sustancia.

El famoso científico oftalmólogo estadunidense Jerry Tennant escribió en su libro La Salud es Voltaje (Healing is Voltage) algo que explica muy bien la guerra contra el dióxido de cloro:

Una parte importante de nuestro dilema médico en los Estados Unidos es el objetivo de nuestro sistema médico. Es una cuestión de ganar dinero en lugar de hacer que las personas se recuperen.

Estos objetivos a menudo son contradictorios. Veamos un ejemplo: “Es la detección del cáncer seno con mamografía justificable?”, Gotzsche, PC, y Olsen, O., Lancet, (8 de enero de 2000), 355 (9198): 129–34

Resumen: ANTECEDENTES: Un estudio de 1999 no encontró disminución en la mortalidad por cáncer de mama en Suecia, donde se ha recomendado el cribado desde 1985. Por lo tanto, revisamos la calidad metodológica de los ensayos de mamografía y un metanálisis sueco influyente, e hicimos un metanálisis nosotros mismos.

MÉTODOS: Buscamos ensayos en la Biblioteca Cochrane y preguntamos a los investigadores para obtener más detalles. Los metanálisis se realizaron con Review Manager (versión 4.0).

RESULTADOS: Se mostraron desequilibrios de referencia para seis de los ocho ensayos identificados, y se encontraron inconsistencias en el número de mujeres aleatorizadas en 4. Los dos ensayos aleatorizados adecuadamente no encontraron ningún efecto de la detección en la mortalidad por cáncer de mama (riesgo relativo agrupado 1.04 [IC 95% 0.84–1.27]) o en la mortalidad total (0.99 [0.94–1.05]). El riesgo relativo combinado de mortalidad por cáncer de mama para los otros ensayos fue de 0.75 (0.67– 0.83), que fue significativamente diferente ( p = 0.005) de eso para los ensayos imparciales. El metanálisis sueco mostró una disminución en la mortalidad por cáncer de mama pero también un aumento en la mortalidad total (1.06 [1.04–1.08]); Este aumento desapareció después del ajuste por un desequilibrio en la edad.

INTERPRETACIÓN: La detección del cáncer de seno con mamografía no está justificada. Si se considera que los ensayos suecos son imparciales, los datos muestran que por cada 1,000 mujeres examinadas cada dos años durante 12 años, se evita una muerte por cáncer de mama, mientras que el número total de muertes aumenta en seis. Si se considera que los ensayos suecos (aparte del ensayo de Malmo) están sesgados, no hay evidencia confiable de que la detección disminuya la mortalidad por cáncer de mama.

Entonces, si la mamografía para el cáncer de seno no está justificada y en realidad aumenta las muertes por cáncer de seno, ¿por qué todavía las estamos haciendo? ¿Por qué nuestras sociedades médicas y agencias gubernamentales insisten en que las mujeres estadounidenses se hagan mamografías? Uno solo puede concluir que es porque los médicos y las corporaciones que los contratan ganan mucho dinero haciendo mamografías.

Solo lo que enormes ganancias es lo recomendable para el tratamiento de enfermedades, es la conclusión de un sinnúmero de ejemplo que anota el doctor Tennant en su libro.

“Todas las drogas que están prescritas para los tratamientos del cáncer, por las Farmaceutica y autorizadas por la OMS, son mortales para el ser humano; no sólo mata las células cancerosas sino también las saludables. Entonces con qué criterio vienen ellos a decir que es lo bueno y malo para nuestra salud, si además no cuentan con medicamentos que sanen a las personas”, comenta un defensor del uso del dióxido de cloro.

¿Por qué funciona el dióxido de cloro?

 En palabras sencillas, de lo expuesto por el biofísico Andreas Kalcker, el dióxido de cloro funciona por su acción electromagnética y no por su acción química como creen sus detractores.

Al ingerir CDS diluido en agua en una proporción de 3.000 partes por millón, en el estómago se produce un choque con el jugo gástrico que separa la molécula de dióxido de cloro en dos moléculas de oxígeno y una de cloro. Las moléculas de oxígeno con una alta carga electromagnética penetran de inmediato al torrente sanguíneo, mientras que el cloro se une a moléculas de sodio para formar sal, que más tarde es expulsado del cuerpo.

Estas moléculas de oxígeno, con una alta carga electromagnética, viajan a gran velocidad por todo el cuerpo y pueden llegar hasta los vasos sanguíneos más pequeños oxigenando y alcalinizando las células. Si encuentran virus o bacterias con la misma carga electromagnética, chocan y gráficamente “electrocutan” estos elemento dañinos para el organismo.

El dióxido de cloro, compuesto por 2 moléculas de oxígeno y una de cloro, produce la muerte de virus y bacterias por oxidación, disminuyendo sus electrones y destruyendo sus proteinas.

Según Kalcker por esta acción electromagnética es que se han curado los miles de casos que expone en su página web y que próximamente divulgaremos en futuros artículos.

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2 Comentarios

  1. […] Ni la presentadora, ni el periodista que investigó la noticia no tienen ni la menor idea de lo que es el dióxido de cloro y lo confunden con el hipoclorito, de tal manera que para alguien conocedor del tema, la nota periodística nos es más que un bodrio de mentiras y falsedades, basadas en supuestos que jamás han sido comprobados científicamente. Ver https://corrupcionaldia.com/la-guerra-contra-el-dioxido-de-cloro/. […]

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