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La información resultó cierta. Las primeras chalupas ocupadas por “forasteros”, gente extraña a Pedraza, comenzaron a llegar al puerto de esa población del Magdalena a las 10:15 de la mañana.

En el puerto de Pedraza, Luis Lozano, Donnis Gonzales, Arturo Márquez, estaban esperando cómo se iba a consumar el delito de trashumancia electoral y miraban impresionados la llegada de las chalupas.

La gente descendía sonriente de las embarcaciones y se amontonaban debajo de unos almendros a esperar el último “viaje”, en el que venía el mismísimo alcalde de Pedraza, Gustavo Osorio Osorio. El alcalde, enfundado en una camisa salmón, jeans y con sombrero de paja, descendió y pagó a los motoristas todos los viajes juntos.

Los habitantes de Pedraza sabían incluso, que los “forasteros” habían llegado en cinco buses fletados desde la ciudad de Barranquilla y se bajaron en un potrero de Barranca Nueva, Bolívar. De allí caminaron hasta el puerto de esa localidad y abordaron las embarcaciones con motor fuera de borda hasta Pedraza. Hicieron varios viajes y el alcalde los acompañó en el último de estos.

“Esto es ilegal. Usted, por muy alcalde que sea, no puede inscribir forasteros acá. No se lo vamos a permitir”, advirtió Lozano, quien encabeza un movimiento de oposición contra el administrador de ese municipio del departamento del Magdalena. Otros ciudadanos Pedraceros, que dicen estar cansados de la mala administración de Osorio Osorio, comenzaron a arengar al pueblo mientras rodeaban al alcalde.

El alcalde reaccionó molesto y gritó al grupo que lo esperaba: “Les voy a demostrar que se los inscribo sobre la cabeza de ustedes. Así me toque pagar un millón se los inscribo”, respondió, y eso enfureció a la gente.

Pero, el comité ya tenía organizado el recibimiento para los “forasteros”. El comandante de Policía, el sargento Emerson Zabala, ordenó a sus hombres reunir a los recién llegados en un solo grupo y los sentaron en un aula de la Unidad de Agua Potable de Pedraza. Contaron 250 personas, entre hombres y mujeres, todos venían con la cédula en la mano y contaban sin tapujos que alguien los había contactado en el barrio La Chinita de Barranquilla y que les estaban ofreciendo trescientos mil pesos a cada uno:

“Ciento cincuenta ahora con la inscripción de la cédula y el resto el día de las elecciones de octubre. Tenemos que mostrar el certificado de votación”, le dijo una señora que se identificó como Miriam a uno de los dirigentes de Pedraza.

Carlos Iván Lozano, otro de los dirigentes cívicos de Pedraza, dijo que la gente que llegó de Barranquilla, 250 en este primer viaje, debía votar por el liberal Cesar Luis Rodríguez, un candidato que impuso la misma administración de Gustavo Osorio.

Cerca de las once de la mañana el alcalde estaba rodeado, los gritos no cesaban y la gente comenzó a acercarse furiosa buscando una respuesta. “Entonces el alcalde sacó una pistola de la mochila y apuntó a la gente. Fue cuando comenzaron a caer las primeras piedras. El alcalde Gustavo Osorio corrió y fue protegido por sus escoltas y tuvieron que meterlo en el mismas aulas de la Oficina de la Unidad de Agua Potable”, explicó Luis Lozano.

“Cuando el alcalde sacó la pistola el escolta le levantó el brazo y el arma se le cayó. Otro de los policías se agachó y tomó la pistola y metieron al alcalde a la Unidad de Agua Potable. Eso se ve en los videos. La gente vio que tenía un maletín repleto de billetes con los que iba a pagarle a los forasteros que trajo”, detalló el dirigente.

Momentos en que el alcalde Osorio saca la pistola para amenazar a la gente.

Medidas urgentes

Los líderes cívicos de Pedraza tenían previsto todo cuando se enteraron que su pueblo iba a ser invadido por gente extraña, sacada de los barrios pobres de Barranquilla. Cuando llegaron las embarcaciones cargadas de forasteros a Pedraza, la gente ya tenía contacto con la Registraduría Departamental del Magdalena.

“El registrador de Pedraza Emi Jr Lozano Gonzáles habló y describió a su máxima autoridad lo que estaba sucediendo. Así recibimos la orden desde la ciudad de Bogotá de suspender la zonificación en este pueblo desde las 11:20 de la mañana. De la gente que llegó de Barranquilla no pudo zonificarse ninguno. Aquí no vamos a permitir que una forma de corrupción tan burda se imponga”, señaló por su parte Martín Emilio Vásquez, vecino de Pedraza.

“No vamos a quitarle los ojos a lo que está ocurriendo porque en Pedraza ya son más de cuarenta años de administraciones corruptas que tienen a este pueblo sumido en la miseria. Antes de cerrar la zonificación alcanzaron a llegar tres pedraceros que viven en corregimientos de acá y a ellos se les permitió inscribirse”, agregó Ladiberto Orozco.

La Policía sacó ayer por la tarde al alcalde Gustavo Osorio fuertemente escoltado de su pueblo.

“La Policía tiene la pistola y están investigando si el alcalde tiene los documentos de ese arma de fuego. El video muestra claramente la intención de atacar a su pueblo. Esto es una cosa y por otra parte nosotros vamos a denunciar ante la procuraduría esto de la gente que llegó de Barranquilla. Hay videos, testimonios y la misma gente confesó que el mismo alcalde les estaba pagando para zonificarse acá. Esta queja ya la presentaremos mañana mismo”, precisó Luis Lozano.

Otra información importante que entregarán los pedraceros a las autoridades tienen que ver con la gente que llegó al pueblo en las chalupas: “Ellos nos dijeron que todos viven en La Chinita y Rebolo. Pero a nosotros nos dijeron que varios de ellos son venezolanos que tienen cédulas falsas. Eso ya está en manos de la Policía. Esa gente fue sacada del pueblo y regresaron a Barranquilla”, precisó Alirio Márquez.

Una administración ausente

En Pedraza la gente le perdió el afecto al alcalde Gustavo Osorio Osorio a los pocos días de haberse posesionado.

“Tenemos contadas las veces que llegó al pueblo. Vino 28 veces en casi cuatro años. Fue tres veces a Bahía Honda y dos veces a Heredia. Lo demás se la mantenía en los centros comerciales de Barranquilla con niñas. El semestre pasado no llegó nunca a su despacho y la gente está cansada de esta administración. Tan pronto la gente supo que iba a imponer a la fuerza a su candidato nos pusimos las pilas para hacerle frente a esto. Se acabó. Esta administración es vergonzosa”, añadió Orozco.

En la población, está en marcha un programa de pavimentación de algunas vías principales. El contratista, según la queja de los lugareños, es José Gustavo Quintero, primo hermano del alcalde, quien administra los dineros de la oficina de planeación del municipio.

Por otro lado los campesinos de Pedraza habían logrado programas de apoyo a sus labores por intermedio del Fondo de Adaptación y estaban vinculados a un programa de repoblación vacuna que les entregaba a ellos seis novillas y un toro reproductor. O en su defecto, ocho carneros con un reproductor.

“La gente estaba contenta con este programa. Tan pronto entró Gustavo Osorio, el programa se detuvo y los ganaderos tenían que rogarle al alcalde para que lo cumpliera. La última vez comenzó a repartir de a 150 mil pesos por campesino. Dijo –y esto da risa señor periodista- dijo que no podía entregar los carneros porque estaban agotados y no encontró por ningún lado. ¿Qué le parece esta imbecilidad?”, se quejó Donnis Gonzáles.

Carta enviada por la Procuraduría General de la Nación al C.N.E. sobre posibles casos de trashumancia – 19 de mayo de 2011

La trashumancia electoral: un delito que se paga con cárcel 

El delito de trashumancia electoral está tipificado como una conducta punible por el artículo 389 del Código Penal, con pena de 4 a 9 años de prisión, y el falso testimonio es sancionado por el artículo 442 del citado código con pena de prisión de 6 a 12 años.

La trashumancia electoral es la acción de inscribir la cédula para votar en un lugar distinto a aquél en el que se reside y constituye un delito contemplado en el Código Penal Colombiano bajo el nombre de fraude en inscripción de cédulas.

Mediante la Ley 599 de 2000, por medio de la cual se expidió el Código Penal Colombiano vigente, se tipifica como delito esta conducta en el artículo 389, el cual dispone: “El que por cualquier medio indebido logre que personas habilitadas para votar inscriban documento o cédula de ciudadanía en una localidad, municipio o distrito diferente a aquél donde hayan nacido o residan, con el propósito de obtener ventaja en elección popular, plebiscito, referendo, consulta popular o revocatoria del mandato, incurrirá en prisión de 48 a 108 meses”.

La trashumancia electoral es conocida como “trasteo de votos” y es calificada por las Altas Cortes como una práctica maligna y antigua que es preciso combatir y eliminar.

El ciudadano que ha incurrido en el delito de trashumancia, también estará incurriendo en el delito de falso testimonio, ya que al momento de realizar la inscripción de cédula la persona está declarando bajo juramento que efectivamente habita en la ciudad, corregimiento o inspección de policía correspondiente.

Como esta estipulado en el artículo 442 del Código Penal, “El que en actuación judicial o administrativa, bajo la gravedad del juramento ante autoridad competente, falte a la verdad o la calle total o parcialmente, incurrirá en prisión de 6 a 12 años”.

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