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Esta semana se conoció el caso del posible contagio con coronavirus del reconocido oftalmólogo barranquillero, Luis Escaf, propietario de la Clínica Oftalmológica del Caribe y el drama que tuvo que afrontar para ser atendido en la Clínica Iberoamericana, de la cual es socio.

El oftalmólogo, de 70 años, fue conducido al lugar luego de presentar insuficiencia respiratoria y todos los síntomas del Covid-19, adicional a que a principios de marzo estuvo compartiendo con colegas españoles que estuvieron en un congreso de Oftalmología en Barranquilla, colegas que aparentemente permanecen enfermos en España tras ser diagnosticados con coronavirus. Por lo que aun cuando la primera prueba que se le practicó para establecer si tiene el virus, resultó negativo, los galenos dan por hecho que está contagiado.

Lo alarmante es que a su llegada al centro asistencial los médicos no tenían cómo atenderlo, pues no contaban con ninguno de los elementos de bioseguridad para evitar ser contagiados.

En varias oportunidades los profesionales de la salud le habían solicitado al director médico de la clínica, Roberto Tarud, la urgencia de adquirir los equipos biomédicos para protegerse durante su trabajo.

Al final, el personal sanitario tuvo que improvisar con bolsas plásticas y con lo que tuvieron a la mano, los elementos de protección y procedieron a prestarle la atención necesaria a Scaff.

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Alegaron que en ninguna clínica de Barranquilla hay mascarillas N95 que son las que protegen contra este virus, pues el resto solo brindan una seguridad del 40%, ni cuentan con los vestidos son los llamados EPP, que son especiales en plástico, anti fluidos y anti secreciones que además llevan una careta que cubre toda las cara y los ojos.

La situación no es exclusiva de centros asistenciales de Barranquilla, en general en el país e incluso en el mundo la escasez de estos elementos ya comienza a preocupar y muestra de ellos es que se cuentan por decenas los médicos fallecidos tras resultar contagiados por coronavirus.

Un caso ya conocido de un profesional de la salud contagiado tras atender a un paciente con coronavirus es el de Lácides Caparroso, médico que atendió al taxista cartagenero que falleció en Cartagena víctima del virus. Según su esposa, Stefany Hernández, Caparroso solo utilizó su tapabocas y una bata normal cuando atendió al paciente, porque no tenían traje de bioseguridad. “Todo el tiempo antes de trasladar al taxista a otra clínica, mi esposo estuvo en contacto con él, quien no dijo que transportó a turistas y por eso se confiaron y no tomaron mayor precaución”, comentó Hernández.

Carta al gobierno nacional

En ese sentido, el pasado 21 de marzo la agremiación Médicos Unidos de Colombia, que agrupa a 2.000 profesionales de la salud, le envió una dura carta al Gobierno Nacional donde dice, entre otras cosas, que están solos para enfrentar la pandemia del covid-19. 

Michael Bedoya, vocero del grupo, dijo que “en varios hospitales a los médicos les niegan el tapabocas básico (N95), porque no han podido conseguirlos. No nos están garantizando los trajes de seguridad, ¿cómo es posible que a los jueces sí los dotaron de trajes de propileno, mientras que a nosotros nos mandan con nuestra simple bata?”. 

En la carta afirman: “Hoy más que nunca, los trabajadores de la salud en Colombia estamos unidos, sacando el pecho por este sistema de salud remendado, pero dispuestos a atender cada caso, no sin antes haber luchado por garantías de bioseguridad. Hacerlo sin ello sería irresponsable para nosotros, nuestras familias y nuestros pacientes. Se sabe epidemiológicamente que estamos expuestos a enfermarnos y ya de por sí nuestro personal de la salud en Colombia es reducido”.

En Colombia contamos con 1,8 médicos por cada 1.000 habitantes, el panorama es desalentador

Y agregan que en muchos lugares del país no hay insumos o condiciones de bioseguridad que disminuyan el riesgo al que se enfrentan. “Los protocolos del mismo Instituto Nacional de Salud hablan de entregar tapabocas a todo sintomático respiratorio en urgencia, pero las directrices de gerencia restringen estos elementos. Llegamos al punto más crítico del sistema. Durante muchos años hemos padecido malas condiciones laborales que nos han llevado a la flexibilización laboral, la deslaboralización y la pauperización, sin ser escuchados por los gobiernos”. 

Si se tiene en cuenta que para el año 2018 Colombia contaba con 92.470 médicos, de los cuales 21.643 son especialistas y 65.939 generales, es decir, 1,8 médicos por cada 1.000 habitantes, el panorama es desalentador, si no se cuida a los trabajadores de la salud.

SOS de anestesiólogos

En el mismo sentido la Asociación Colombiana de Anestesiología y Reanimación SACARE, lanzó un SOS por el personal sanitario ante la falta de estos elementos.

“Ante este panorama uno de los asuntos que más preocupa al gremio médico es la ausencia de elementos de bioseguridad con la que tienen que ejercer muchos profesionales de la salud. A pesar de las circulares emitidas por el Ministerio de Salud y el Ministerio de Trabajo donde se dictan disposiciones y lineamientos mínimos para el manejo del COVID-19 y donde además se indica que todo empleador debe suministrar elementos de protección personal para evitar el contagio, la realidad es que muchos profesionales hoy se encuentran ejerciendo sin estas medidas de protección”, advirtieron los anestesiólogos.

“Puede que muchos profesionales estén expuestos a pacientes con COVID-19 pero que no presentan síntomas o puede que ellos mismos se encuentren contagiados y traten pacientes sanos; es por eso que se deben extremar medidas en las instituciones y éstas a su vez deben ser muy rigurosas en la prevención de la enfermedad con su personal de salud”, comentó el doctor Fredy Ariza, anestesiólogo de la Junta Directiva de la SCARE.

No Pueden quedarse desprotegidos: OMS

Por su parte la Organización Mundial de la Salud, OMS, recientemente aseguró que los trabajadores de la salud no pueden quedar desprotegidos e hizo un llamado a los sistemas de salud del mundo entero a priorizar su protección y a garantizarles el ejercicio de su profesión de forma segura; de no ser así muchas personas morirán porque el médico que podría haberles salvado la vida estará enfermo, aseguró la organización. En estos casos no podrán atender a los pacientes justamente porque facilitan la propagación del virus.

No en vano la organización No Gubernamental internacional Médicos sin Fronteras, el pasado 16 de marzo advirtió que cada vez son más escasos los insumos médicos esenciales de bioseguridad y equipos de protección personal lo que deja expuesto al personal sanitario de primera línea.

“La falta de equipos de protección no hace otra cosa que alimentar la epidemia y obstaculizar la capacidad de salvar vidas. Casi 1.700 trabajadores sanitarios -el 8% del total de casos de COVID-19 en Italia- se infectaron mientras atendían incansablemente al creciente número de pacientes gravemente enfermos que requieren hospitalización a largo plazo y cuidados intensivos especializados”, afirman.

Y añaden: Médicos Sin Fronteras urgimos a una cooperación entre los estados para evitar el almacenamiento de suministros. Además, se debe ofrecer asistencia a través de las fronteras para proteger a los trabajadores de la salud que son la primera línea de respuesta contra el virus.

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