No solo son depredadores del presupuesto de las universidades públicas o privadas aquellos profesores que cobran un sueldo y nunca van a clases, también descubrimos otros depredadores que se aprovechan de la debilidad del Estado y sus estructuras corruptas para conseguir extraordinarios sueldos mensuales, superiores a los que tienen los senadores.

Con maniobras nada éticas, estos profesores logran acumular abultados sueldos mensuales que terminan perjudicando la estabilidad financiera de las universidades ya que el incremento de primas, cesantías, vacaciones y pensión, es inevitable.

Esta investigación fue realizada en la universidad del Atlántico, pero esta actitud miasmática la encontramos en casi todas las universidades públicas del país, a raíz de un mal uso del Decreto 1279 del 19 del junio de 2002 y la terquedad de los gobiernos de no querer corregirlo.

Gana más que el rector y la gobernadora del Atlántico

Para cualquier lector es asombroso que un profesor de la Universidad del Atlántico tenga un sueldo mensual de $33.000.000 y que solo lleve 8 años en esta institución. Mientras que otros profesores con 30 años de servicio ganen $4.000.000.

¿Cómo lo logró? ¿Qué hizo? Vamos a contar la historia de este y otros profesores que vienen utilizando las debilidades del Decreto 1279 de 2002.

La Ley, en su sabiduría, le reconoce el esfuerzo y preparación a todo aquel que en el medio académico oficial dedique horas a la investigación y publicación de artículos científicos en medios reconocidos e indexados por su calidad y buen nombre. Este reconocimiento esta plasmado en el Decreto 1279 de Junio 19 de 2002, capítulo II, artículo 6.

Los profesores universitarios de los centros oficiales saben de memoria los articulados del Decreto 1279, pues el gobierno reconoce unos puntajes que mejorarán ostensiblemente el salario a quienes demuestren dedicación y superación en su escalafón de estudios y en la producción y desarrollo de investigaciones y publicaciones en revistas reconocidas.

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El señalado artículo 6 de este decreto establece que:

“Los puntajes se establecen de acuerdo con la valoración de los siguientes factores:

  • a) Los títulos correspondientes a estudios universitarios.
  • b) La categoría dentro del escalafón docente.
  • c) La experiencia calificada.
  • d) La productividad académica”.

Pero hoy nos interesa ahondar en el punto d) del listado anterior, pues “hecha la Ley, hecha la trampa”, y pareciera que al torbellino de la corrupción en Colombia no se escapan los profesores universitarios, y menos aún en la Universidad del Atlántico, donde hemos encontrado banderas rojas que nos advierten una situación anormal que huele muy feo.


En plena pandemia, feria de puntajes para subir salarios en Uniatlántico

En plena pandemia, feria de puntajes para subir salarios en Uniatlántico

La Ley, en su sabiduría, le reconoce el esfuerzo y preparación a todo aquel que en el medio académico oficial dedique horas a la investigación y publicación de artículos científicos en medios reconocidos e indexados por su calidad y buen nombre. Este reconocimiento esta plasmado en el Decreto 1279 de Junio 19 de 2002, capítulo […]

El cartel de la Universidad del Atlántico

En el año 2018, un grupo de profesores de la Universidad del Atlántico, casi todos jóvenes, con pocos años de haber comenzado sus actividades académicas en ese centro de educación superior, presentaron un abultado número de solicitudes al Comité Interno de Reconocimiento y Asignación de Puntaje CIARP.

Solicitaban al CIARP, de acuerdo al Decreto 1279, puntos salariales por los artículos que habían publicado en revistas indexadas. Igualmente presentaron softwares diseñados por algunos de ellos.

En total eran 18 profesores, de los cuales se destacan por su gran “producción” Guillermo Valencia, Jorge Duarte, Milton Coba, Luis Guillermo Obregón y Hugo Gaspar Hernández (hijo de un vicerrector administrativo y financiero de la universidad).

Todos presentaron un número alto de artículos publicados para que el CIARP los reconociera y asignara el puntaje que automáticamente les aumentaría el sueldo mensual.

Al notar el exagerado número de solicitudes y artículos, el CIARP inició una revisión de las revistas donde publicaron los artículos, sus procesos de publicación, el arbitraje, los comités editoriales y la circulación.

Algo no cuadraba pues revistas científicas serias indexadas como Nature, Science, Jam Chem, J Bio Chem, Physical Review Journal, Lancet y otras, tardan entre 12 y 18 meses en publicar un artículo a investigadores.

Los artículos que presentaron los profesores de la Universidad del Atlántico, los habían publicado en 15 y 30 días.

Al notar esta situación extraña el CIARP retuvo el reconocimiento de esta publicaciones y le consultó oficialmente a Colciencias (hoy Minciencias) sobre la veracidad de estas revistas.

Conciencia procedió a retirar del índice nacional a esta revistas por cuanto encontró que muchas de ellas habían sido excluidas de los índices internacionales como Scopus.

En vista de la decisión que tomó Colciencias, el CIARP argumentó que las solicitudes de los profesores quedaban sin efectos administrativos, por lo tanto, no les reconoció los puntos exigidos.

Entonces, los docentes decidieron demandar y tutelar sus derechos, pero los jueces negaron las demandas.


Profesores de Uniatlántico utilizaban sin autorización nombre de científico barranquillero de la Nasa

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A raíz del escándalo del publicitado “mini cartel” del plagio, denunciado por la editorial IOP Publishing, en el que están seriamente comprometidos profesores de la universidad del Atlántico, de la universidad de la Costa y la universidad Simón Bolívar, todas de Barranquilla, un científico barranquillero ha denunciado que algunos académicos de la Uniatlántico han venido […]

En plena pandemia

Tal como lo informamos en la publicación https://corrupcionaldia.com/en-plena-pandemia-feria-de-puntajes-para-subir-salarios-en-uniatlantico/ , en el año 2020, en plena pandemia, algunos de estos docentes encontraron y ubicaron otras revistas sospechosas pero que no han sido expulsadas del índice de Colciencia.

De esta manera, un grupo de profesores publicó un sinnúmero de artículos para presentarlos ante el CIARP con la seguridad de que no se los iban a rechazar.

El profesor Guillermo Valencia presenta 20 artículos publicados en un mes. El profesor Jorge Duarte presentó 24 artículos también en un mes.

Algo increíble, pero cierto, todo parece indicar que tenemos “cerebros” que superan a Einstein, a Tesla y a cualquier premio Nobel de los últimos tiempos. Una producción intelectual así la envidiaría cualquier universidad.

Esta vez el CIARP estaba contra la pared, pues los profesores exigían la aplicación del Decreto 1279, que traducía algo así como “si un profesor presentaba un artículo publicado en una revista reconocida e indexada nacional e internacionalmente, la entidad universitaria estaba en la obligación de reconocerle los puntos y agregárselos a su salario mensual sin que medie ninguna consulta con pares internos o externos”.

De todos modos el CIARP aprobó ad referéndum, hasta tanto el Ministerio de Educación y el Grupo de Seguimiento del D-1279 se pronunciaran a un nueva consulta sobre las revistas donde habían publicado los profesores.

En junio de 2022, el Ministerio respondió, avalando y categorizando las revistas en cuestión en el índice oficial colombiano.

Ante esta respuesta del Ministerio de Educación del gobierno de Iván Duque, la Universidad del Atlántico procedió a reconocer los artículos académicos como válidos y otorgarles los puntos salariales que el Decreto 1279 establece.

Esto permitió que por ejemplo el docente Guillermo Valencia, en tres años, le incrementaran el sueldo de $15 millones a $33 millones de pesos. Y el profesor Jorge Duarte, ahora devengue un sueldo mayor a $26 millones de pesos.

Continuará…

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