La Sala General, el Consejo Directivo y Ramsés: La víctima, el jefe y el cómplice

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Por: Docentes indignados

Cuando el periodista Jorge Cura anunció por sus redes sociales que Sandra Devia, presidente de la Sala General de la Universidad Autónoma del Caribe, haría “gravísimas declaraciones” -refiriéndose a la crisis en la que se debate el alma mater -los docentes ya sentíamos el insoportable olor a podrido que brotaba de una olla hermética, que poco a poco se ha ido destapando. 

Lo que ninguno de los docentes anticipó es que Sandra Debia, con el tono cándido  de una niña que ha sido abusada. Con el tono lastimero de una víctima- , lograra “conmover”  tanto al periodista chileno, como para llevarlo a concluir que:  “Ramsés Vargas Lamadrid utilizó estrategias delictivas para cambiar las actas en esas instancias y saquear la universidad”. 

Tanta afinidad lograron, que Cura al concluir la entrevista miró con actitud de líder social a la cámara y pidió que: “La justicia caiga con todas sus herramientas legales sobre Ramsés Vargas Lamadrid, un hombre al que hasta hace muy poco alababa y protegía con silencio cómplice”. 

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Que Ramsés Vargas Lamadrid sea un bandido, eso nadie pone en duda. Lo que resulta poco creíble – y que causa escozor entre los docentes, trabajadores y demás dolientes de la universidad-, es que Ramsés haya asolado en solitario, como vil truhan de casinos, a una empresa tan inmensa, y durante cinco años, sin que ninguno de los miembros de la sala general y del Consejo Directivo, se percatara. 

Aquí diría el maestro Chelo de Castro: “Cógeme ese trompito con la uña”. 

Nadie lo cree porque quienes tenemos cuatro dedos de frente sabemos que ese procedimiento no es –desde ningún punto de vista- obra de un solo ladrón.  

La Sala General y el Consejo Directivo son estructuras administrativas  diseñadas con el propósito de ubicar muchos ojos visores desde distintos ángulos en una  determinada instancia. Precisamente para evitar que se tracen pautas sin el consenso general. Es decir, o todos lo aprueban, o el proceso no se da. Así, cualquier argucia del vivaracho rector, se estrellaría contra un muro de alta solvencia moral que le bajaría la máscara en primeras de cambio. Eso en el blanco e impoluto papel. 

El contexto de la Universidad Autónoma del Caribe: o todos comen, o nadie come. Así de sencillo dirían nuestros protegidos, los estudiantes. 

Eso por un lado. Por otro lado todos conocemos los antecedentes de Ramsés. Todos sabemos que Ramsés es igual de inteligente y bueno para saber con quién hace sus entuertos. Y es poco factible que él, en su infinita brillantez delictiva, se someta a hacer un desfalco de esta naturaleza, sin el apoyo de su banda.  

Eso en el contexto de la sabia doctrina jurídica de Colombia le llaman:  “Concierto para Delinquir”. 

 

Todos contra Ramsés 

 Entonces todos en la Sala General y el Consejo Directivo, como se preveía,  vistieron sus ropajes con lastimera queja y se fueron lanza en ristre contra el bandido mayor: Ramsés Vargas Lamadrid. 

Supongamos que creemos y aceptamos que Ramsés se atrevió a la osadía de engañar a su grupo y robó solo. Imaginan ustedes frente qué tipo de bandido estamos? 

O sea, que esas extensas sesiones en las que se veía a los integrantes de la Sala y el Consejo salir a altas horas de la noche, o en la madrugada, en compañía del rector; para que se dieron?. Ramsés hizo de las suyas y los demás no vigilaron. 

Imaginamos que el Consejo Directivo y la Sala General haciendo las cosas bien…y el rector haciendo lo que le venía en gana. Si era así…porque no se unieron a tiempo y lo destituyeron?  

Si le creyéramos a Debia imaginan ustedes el inmenso poder de Ramsés para aumentarse el sueldo y obligar a los pagadores a cancelar sin atender la queja de los trabajadores? Recordemos que a estos subordinados administrativos tampoco le han cancelado sus salarios. 

Seamos claros. Sabemos que Sandra Debia Camacho y el rector Ramsés Vargas Lamadrid son viejos amigos. No se conocieron ahora.  Sabemos que vienen trabajando juntos desde hace años y en  otras esferas,  donde también dejaron huellas.  

Sandra usted es demasiado inteligente como para aparecer ahora como la inocente funcionaria que resultó esquilmada por el astuto rector. No ofenda la inteligencia de la gente. 

Ramsés tiene en su familia parte de esta organización. A ellos también los tumbó?. Porqué si “sospechaban” que había entuertos en ciertos proyectos que arruinaron a la universidad, no acudieron donde el flotador que se llama Jorge Cura a denunciar desde antes? 

Para analizar otra: Los ruidos de lo que venía sucediendo en la Universidad Autónoma del Caribe datan de hace cuatro años. Las redes sociales son hoy por hoy más poderosas que el silencio cómplice del periodista que ahora grita por su emisora los escarnios de la corrupción y pide cárcel para Ramsés. 

Las redes sociales y el periodista Julio Sánchez se encargaron de hacer público la venta del equipo de futbol, la venta del polideportivo, de Mi Pequeña Uniautónoma, los edificios del Alma Mater…ustedes no se enteraron?. No escucharon ese ruido tan poderoso?. No se lo advirtieron los funcionarios a quienes usted pone a trabajar como esclavos a sabiendas que no había dinero para pagarle sus salarios? Si escuchó esos ruidos, porque no acudió al apoyo de su otro amigo el periodista de Chile…? 

 

Bañó a Ramsés con aguas aromatizadas 

Volvamos a lo de su vieja amistad con Ramsés Vargas Lamadrid. Usted ha sido por años su amiga, su confidente. Lo conocía antes de ingresar a la universidad. De hecho, usted y su empresa CIDEC hicieron un baño de despojo a Ramsés y lo ungieron con plantas  aromatizadas para cambiar la imagen de bandido que ya traía por lo que hizo en Área Metropolitana, donde se embolataron 2.500 millones de pesos. 

Usted utilizó su inteligencia para hacerlo ver como el académico que no es. Usted utilizó para eso el dinero de la universidad. Se hizo a los medios de comunicación que vendieron la imagen impoluta de este señor, para afianzarlo en el trono de la rectoría. Jorge Cura, fue uno de los que más se lucró vendiendo esa imagen de intelectual y guardando silencio ante los ruidos de desfalco en la Autónoma después. 

Usted lo conocía al dedillo. NO creemos que sea su víctima…es su cómplice. 

 

El amigo, el jefe y el cómplice  

 En esto de ser amigo, cómplice y respetuoso subordinado hay teorías científicas que analizar. Veamos en cual encajan los miembros de la Sala General y el Consejo Directivo, que ahora no ven un amigo en Ramsés Vargas Lamadrid. 

Por definición la amistad está más ligada al respeto, a la admiración y al amor que a los deseos de aprovechamiento. Una amistad surge de un diario convivir, en el que el sentimiento se refuerza cuando te sigue el impulso de proteger, de aprender, de defender, de admirar a ese ser que se presenta como tu amigo. 

Un amigo, no es cualquiera que se presenta hoy, se aprovecha de ti y se marcha. 

Albert Camus escribió algún día: “NO camines detrás de mí, puedo no guiarte. No andes delante de mí, puedo no seguirte. Simplemente camina a mi lado, se mi amigo”. 

Aquí el autor habla de valoración, respeto, entrega, equilibrio, oportunidad, apoyo, admiración. Dice que la amistad no puede estar ligada al aprovechamiento personal, debe ir de la mano de la ley. Un amigo saca a quien ama del mal camino. 

En lo que tiene que ver con el papel del jefe hallamos esto: “El liderazgo no es más que la actitud o proceso de influenciar a la gente para lograr voluntariamente las metas que se traza el grupo”. 

 En este texto JHon Kotter, tiene un planteamiento en el que el líder (lease jefe) deja de lado los valores de la amistad y asume el liderazgo como la búsqueda clásica de propósitos a través de la influencia en el grupo.  

Por otro lado, la definición clásica de cómplice aclara mucho el panorama frente a lo que está sucediendo en los actos de corrupción en la Universidad Autónoma del Caribe: “Cómplice es la persona que ayuda a cometer un delito sin tomar parte en su ejecución material, o que participa junto con  otras personas”. 

Así las cosas señora Debia, los docentes, estudiantes y empleados en general de la Universidad Autónoma del Caribe, tenemos claro lo que está ocurriendo en los estamentos que dirigen nuestra alma mater. No es viable su permanencia en la Sala General con estos antecedentes.  Por eso aconsejamos seguir fungiendo como víctima de Ramsés y siga los pasos de su COMPLICE, por favor renuncie. 

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