Lo que se suponía parecía ser un chisme de cocina, por actuaciones de infidelidad del, hasta el viernes 14 de febrero, presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, Luis Miguel Morelli, terminó siendo el origen de su salida de esa entidad.

Morelli fue declarado insubsistente mediante decreto por el presidente de la República, Iván Duque, luego de que se filtrara información de presuntas actuaciones corruptas del funcionario, que aparentemente tuvieron origen en un amor prohibido.

Los hechos se revelaron a la luz pública en una carta que envió una persona que da su nombre completo, Aura Clemencia Mejía Arroyo, de Bucaramanga que firma como ciudadana de una asociación denominada Asfaddes, a la ministra de Minas y Energía, María Fernanda Suárez.

Lo primero que hace es mencionar un incidente ocurrido el pasado 14 de noviembre de 2019 en las instalaciones del edificio Ágora de la Cámara de Comercio de Bogotá, en donde se desarrollaba la segunda cumbre de petróleo y gas, organizada por la ANH, se presentó una discusión entre dos mujeres (la presunta amante y la esposa de Morelli) que terminó en el despido de una funcionaria que intentó calmar los ánimos de ambas.

Y afirma la señora Mejía que el despido de la funcionaria se dio por este episodio.

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Luego empieza a narrar los supuestos malos manejos y hechos de corrupción que se han dado durante la administración de Morelli y que según la denunciante obedecen a que Morelli le dio poder a su amante, quien trabaja en la Agencia para favorecer hasta a sus propios familiares, como el ascenso de su hermana, y el aumento de los salarios de un primo y una prima que también trabajan en la entidad. Y afirma que fue la mujer en cuestión quien perfiló el aumentó del pago de funcionarios de $8 hasta $22 millones de pesos mensuales.

También revela las supuestas circunstancias en las que se hizo un contrato de arrendamiento de una de las sedes de la entidad. En esencia que para la nueva planta del piso de fiscalización, se contrató por $198 millones mensuales, pero el canon tendría un valor comercial de $107 millones.

Con un agravante, según la denunciante, el contrato se suscribió con un tercero que subarrendó el inmueble pero quien supuestamente no pagó ningún mes de arriendo al verdadero dueño, en una cuantía total de $2.376 millones.

En otros aspectos supuestamente obligaron a la petrolera Mansarovar a pagar unos excedentes de producción de petróleo con el propósito de tener flujo de caja para cumplir con el canon de arrendamiento, asunto que el propio Morelli negó tajantemente.

Un punto que está corroborando el Ministerio de Minas por cuenta de la queja es el manejo de 60 mil millones de pesos a través del fondo Fupad y una serie de fundaciones que correspondería a recursos que deberían destinarse a las comunidades y actividades de medio ambiente pero que estarían invirtiéndose en asuntos no misionales de la ANH.

También afirma en su carta la denunciante que desde la ANH se ordenan planes de manejo ambiental para áreas petroleras concertando con empresas en fase de asignación y bloque. Luego en la ANH se estaría haciendo una selección sin mérito, direccionando la contratación. Y que se venían haciendo adjudicaciones sin estudios previos en supuestas áreas de conflicto y entregan recursos, señalando como beneficiario, entre otros, a un senador del departamento de Santander.

Además menciona que se están esquilmando recursos públicos en el montaje de costosos eventos con el propósito de simular un aparente apoyo a la industria petrolera. En ciudades como Cartagena, Santa Marta y Bucaramanga se puso de presente que se hicieron gastos exorbitantes en inversión logística, como pasajes aéreos, infraestructura para eventos y hotelera, bebidas y alimentos y hasta costosas fiestas para los invitados. “Pida las órdenes de compra de lo que se gastó en los comités, flores, mantas, masajes, hoteles cinco estrellas, atenciones de comidas privadas, etc, encontrará una sorpresa”.

Pero a pesar de estas denuncias que se hicieron llegar a Suárez, los desacuerdos entre ella y Morelli datan desde su posesión el 24 de septiembre de 2018, pues su designación no fue del agrado de la ministra quien tenía en su despacho otras hojas de vida.

Su paso por la entidad estuvo rodeado de enfrentamientos y cuestionamientos con la funcionaria y algunos miembros del Consejo Directivo de la ANH. Lo que llevó que el año pasado desde la Casa de Nariño, le ofrecieran a Morelli la embajada de Emiratos Árabes Unidos que finalmente no aceptó.

Pese a todo, Morelli se mantuvo en el cargo gracias al apoyo de varios congresistas del Centro Democrático.

Morelli se mantuvo además porque sostenía que era la única entidad del sector que estaba mostrando resultados. De hecho, el 20 de diciembre del año pasado la firma The Oil & Gas Year le entregó el reconocimiento como “Hombre del Año” al destacar su gestión en el sector de los hidrocarburos en Colombia.

En contraste, Diego Molano, director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República señaló públicamente que Morelli salió del cargo porque el gobierno nacional le perdió la confianza y aseguró que sus funciones las viene desarrollando la ministra de Minas, Maria Fernanda Suárez. Un hecho sin antecedentes en un gobierno que se ha caracterizado por prolongar las decisiones y porque sus funcionarios no salen de la administración si no que son reubicados.

En todo caso, las supuestas denuncias dadas a conocer, tendrán que ser investigadas por los organismos de fiscalización y control.

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