El coronel Amórtegui denuncia grave afectación de la corrupción en la moral de las tropas en Colombia

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Las denuncias del teniente coronel Álvaro Amórtegui Gallego, orgánico del Comando Conjunto número 2 con sede en el departamento del Valle del cauca, devela los graves efectos de la corrupción en las filas de las Fuerzas Militares en las últimas dos décadas.

Las palabras del valiente oficial, muestran –por primera vez- algo que ningún miembro de la cúpula de las Fuerzas Armadas, ni del ejecutivo, han querido admitir: La afectación moral entre los militares por causa de los hechos nauseabundos que se denuncian constantemente desde el Ministerio de la Defensa.

El hecho mismo de que el teniente coronel Amórtegui haya preferido lanzar su grito de auxilio por las redes sociales –después de haber penado por meses denunciando hechos de corrupción a través de oficios a sus jefes inmediatos y demás estamentos disciplinarios del Ejercito, sin tener respuestas – debió prender las alarmas en la cúpula de las Fuerzas Militares. Pero no, contrario a eso, se desató contra él una oscura persecución que incluye acoso laboral, seguimientos, denuncias, aperturas de investigaciones disciplinarias que ponen en riesgo su vida y la de su familia.

“Ya sé que me van a abrir una investigación penal. Pero mis hombres saben qué clase de oficial soy. Mi hoja de vida está abierta a todos y estoy seguro que no estoy solo en esta denuncia. Muchos oficiales, suboficiales y soldados saben que la corrupción está haciendo daño al ejército de Colombia” dijo a los medios.

En la parte final del video que circula en las redes sociales se escucha al teniente coronel decir: “Le agradezco Señor Presidente lo que usted pueda hacer por mi…muchas gracias”.

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Podría ser este episodio algo parecido al que terminó con el asesinato de Edualdo Díaz, el buen alcalde del municipio de El Roble, en Sucre. Este valiente funcionario –en un consejo comunitario encabezado por el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez denunció graves irregularidades por parte de paramilitares con la gobernación de ese departamento- se puso de pies frente al mandatario y le dijo: “Yo sé que me van a matar por estas denuncias”.

Horas después Edualdo Díaz fue asesinado.

En el rosario de denuncias que presenta ante el mundo el teniente coronel Amórtegui Gallego hace alusión directa de algunos miembros de las Fuerzas Militares con los vergonzosos episodios de los falsos positivos que avergüenzan a Colombia. Si, una vez más, los falsos positivos.

“De teniente me negué a participar en la política de los falsos positivos. Quiero dejar eso claro, no estoy en cosas irregulares. Los que me conocen saben que no me voy a quedar callado. Mis compañeros me dijeron que me estaba poniendo la soga en el cuello y les digo…eso no importa” aseveró.

El oficial dice que desde mediados del año pasado descubrió un nutrido tráfico ilegal de armas, municiones, uniformes y pertrechos desde la sede militar del valle del Cauca hacía grupos irregulares. Ese tráfico ilegal comprometía a varios generales que estaban encargados del cuerpo de inteligencia y contrainteligencia del Ejército. “Escribí desde el mes de octubre al comando general de las Fuerzas Militares, a mi general Martínez, y prometieron una investigación, pero no pasó nada. Entonces escribí una carta al Comandante Supremo de las Fuerzas Militares, al presidente Duque, y no me respondieron. Días después me dijeron que eso era competencia del Ministerio de la Defensa. Pero resulta que allá tampoco me han prestado atención”, dijo el oficial a los medios.

Y amplió su denuncia ante los medios radiales del país advirtiendo: “No sea que al presidente Duque vaya a cometer el error del ex presidente Uribe que calificó como héroe a un oficial del Ejercito que no es ningún héroe. No es un héroe quien ordena matar al loco y al bobo del pueblo. Ese no es un héroe”, aseguró.

El teniente coronel se refirió al general Mario Montoya Uribe, a quien le adjudican en su hoja de vida importantes golpes contra las guerrillas, como la Operación Orión (2002), la Operación Fénix (2008) y la Operación Jaque en ese mismo año.

A este oficial la Human Rights Watch señaló como cabeza de más de diez mil crímenes producto de falsos positivos durante el tiempo que él estuvo al frente de las Fuerzas Militares. Estos cargos motivaron procesos criminales y su posterior salida de las Fuerzas Militares. El expresidente Uribe, dolido por esta decisión lo calificó como un héroe de la Patria ante el país y debió aceptar su salida del ejército.

Al ser interrogado por periodistas de la cadena radial Caracol sobre la certeza que él tenía de los vínculos del general Montoya Uribe con falsos positivos recordó que capturó en Antioquia a 17 paramilitares y reportó orgulloso la operación al general Montoya: “Me dijo muy bien, muy bien. Ya le mando los brazaletes. Yo le dije mi general ¿cuáles brazaletes? Yo capturé 17 personas vivas y van a estar vivas mientras estén en mi poder”

Un periodista preguntó: ¿Y que pretendía el general Montoya coronel?

“Que los mataran para hacerlos parecer como de las Farc”, respondió.

El oficial dijo que desde ese momento se desató la persecución en su contra: “Después regresé a la brigada y mi general Montoya me increpó. Me dijo usted es un cobarde, me repugna y me escupió las botas”.

Me dijo: “Si le da miedo vaya mate a un bobo a un loco o sáquelos del anfiteatro”.

Salió el general Montoya y la presidencia de la República designó como comandante de las Fuerzas Militares al general Nicasio Martínez, un hombre que había trabajado con Montoya en todos los procesos de orden público. Por ello la persecución contra el coronel Álvaro Amórtegui Gallego se intensificó.

“Ya los generales que estaban en inteligencia y contrainteligencia sabían que yo había denunciado el tráfico de armas, municiones, uniformes y pertrechos. El clima laboral, se hizo más raro y, lo peor las investigaciones nunca caminaron”, precisó.

Por eso hace una advertencia a Colombia a través de las redes sociales, donde encontró el respaldo. “Yo responsabilizo de mi seguridad, de mi vida y de la seguridad de mi familia a estos agentes de contrainteligencia. A estos señores oficiales, de cualquier cosa que me pase a mí, porque yo no pertenezco a ningún grupo de narcotraficantes, yo no pertenezco a grupos de extorsionistas, no vendo armas, no vendo municiones y otras cosas como los oficiales que le informar al comandante del ejército. No hago parte de nada ilícito, nunca he hecho parte de nada ilícito, de un concierto para delinquir…nada”, denunció.

La denuncia del teniente coronel Álvaro Amórtegui Gallego se conoce en un momento en que el país observa –perplejo- como el nuevo comandante del Ejército, el general Eduardo Zapateiro Altamiranda, se hace grabar en video para expresar su solidaridad y consideración a los familiares de John Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, sicario del narcotraficante Pablo Escobar Gaviria, quien murió recientemente por causas de una enfermedad terminal.

Sobre este triste episodio no se conoce que el gobierno haya ordenado una investigación interna, pese al pronunciamiento de estamentos de derechos humanos, de la Policía, estudiantes, educadores y líderes sociales víctimas de este oscuro personaje.

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