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Por: Norman Alarcón Rodas

Una de las noticias que más han sonado y preocupa en demasía, en medio de la pandemia del coronavirus, está relacionada con la venta a la barata de los activos de Electricaribe, empresa distribuidora y comercializadora de energía eléctrica en los siete departamentos de la Costa Atlántica.

La empresa fue segmentada en dos, perjudicando la cadena de valor por la pérdida de la economía de escala: Caribe Mar, que atenderá los departamentos de Bolívar, Córdoba, Sucre y Cesar, enajenada a EPM de Medellín; y Caribe Sol, con Atlántico, Magdalena y La Guajira quedó en manos del Consorcio de Energía de la Costa, cuyo accionista mayoritario es Alberto Ríos Velilla, que tiene el control de Enerpereira y que hace poco le vendió Enertolima a Celsia (Grupo Argos) por $1.7 billones.

Esta nueva privatización de activos eléctricos del Norte del país fue objeto de un importante debate el pasado martes 19 de mayo en la Comisión Quinta del Senado, citado por los congresistas José David Name y Jorge Enrique Robledo. Ambos se declararon indignados porque la ministra de Minas, María Fernanda Suárez, no quiso precisar el precio de venta del negocio por ser un “secreto comercial entre privados”, cuando de parte de los vendedores no actuó ningún privado sino el Gobierno nacional.

Pero Enerpereira, que figura como uno de los compradores, había dicho el día de la subasta (20 de marzo de 2020) en un boletín de prensa que pagaría por Caribe Sol $285.000 millones. Es tal el despropósito de la bicoca acordada que los activos valen $2,79 billones y al Gobierno Nacional le dio pena darla a conocer a la opinión pública.

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Además, el valor pagado va a ser mucho menor, porque Ríos Velilla quedó en poder de una cartera por cobrar de menos de 90 días de $119.000 millones. Las pérdidas de los colombianos son inmensas. El propio gobierno les admitió en el cuestionario a los senadores citantes que pagó pasivos laborales financieros y comerciales por $5,89 billones, incluido el pasivo pensional que debía Gas Natural Fenosa (Naturgy) por $1,53 billones.

Pero los nubarrones no terminan para 1,21 millones de familias de usuarios que atenderá Caribe Sol (más de cuatro millones de habitantes). Yulieth Porras, funcionaria de empalme del Consorcio de Energía del Norte, dio a conocer a los medios de comunicación de Barranquilla la forma en que reciben la infraestructura eléctrica de Atlántico, Magdalena y La Guajira: 29% de pérdidas de energía totales (de 100 kilovatios hora que compra para venderlos se pierden 29), la peor calidad del servicio del país con 120 interrupciones al año y 104 horas de duración anuales, un indicador de recaudo del 81%.

Ahora, ¿cuáles son los compromisos de inversión? Hay dos versiones, una de la Superservicios publicada por El Tiempo el pasado 20 de marzo, según la cual, las inversiones para Caribe Sol son del orden de $3.7 billones en diez años ($370.000 millones al año), y otra distinta, la versión de Electricaribe en respuesta a los senadores citantes: “En cuanto a los montos específicos de la inversión que cada adjudicatario se ha obligado a hacer, la misma se trata de información sujeta a reserva comercial”, es decir, el mismo secretismo que con el precio de venta. Yulieth Porras habla de un plan de inversiones a cinco años para mejorar la calidad del servicio, sin dar ninguna cifra. O sea, más nubarrones.

Sobre el nuevo esquema tarifario, la funcionaria admite que “el nivel de inversiones bastante alto se va a ver reflejado en la tarifa, pero se va a acudir a la opción tarifaria para diferir el pago”.

También dice que reciben 160 mil familias de barrios subnormales, a quienes les van a normalizar la medición y están pensando en medidas prepago de tal forma que “el usuario pague lo que pueda pagar en el mes, si tiene $10.000 que eso sea lo que efectivamente consuma”. Como lo reconocen los nuevos dueños, miles de familias costeñas quedarán en tinieblas si no tienen con qué pagar las tarifas, que serán muy altas ya que aplicarán la nueva Resolución CREG 010 de 2020, para cargar en ellas las nuevas inversiones y la totalidad de las pérdidas de 29%, cuando ahora solo se incorporan el 13% de las mismas.

Los negros nubarrones eléctricos que se anuncian para Caribe Sol tendrán que poner en alerta a millones de ciudadanos y empresarios que exigen un servicio eléctrico de calidad a precios módicos. Solo una empresa de carácter público será la única garantía de tal necesidad.

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