Publicidad

Por DANIS CUETO VANEGAS

Aparece justo al morir la tarde. Oculta su rostro detrás de una gran nariz aguzada y de unos enormes catalejos de los que se escapa un copioso bosque de cejas negras. Debajo de su camisa esconde una protuberante y estrambótica barriga falsa que lo transforma por completo. En sus bolsillos lleva prendidos moñones de billetes didácticos de todas las denominaciones. Su personaje es el símbolo del que “todo lo puede”, incluso, comprar la conciencia de los hombres.

“Véndame su voto y coma callao”: Dice con voz grave mientras reparte “dinero” a las personas que lo rodean. Así es Don Corrupto, un pintoresco personaje traído de los más profundo de nuestra fauna tropical quien recorre con La Vecina, Cándida y Don Cándido, sus cofrades, las calles, veredas y corregimientos de Galeras, la tierra de su madre.

Galeras, es un municipio sucreño de 23 mil habitantes, ubicado a 50 kilómetros de la capital del departamento, Sincelejo, que más bien parece una aldea surrealista, ardiente y macondiana de “tierra colorá” donde acontecen las situaciones más insólitas:

La baronesa electoral, cual “Mamá Grande” visita calles, veredas y corregimientos, para repartir, por lo general en tiempos de elecciones, fajos y fajos de billetes “verdaderos” entre los humildes pobladores; cada uno de los alcaldes de turno, como herencia mafiosa, entrega dinero todos los días a sus lacayos mientras camina de su casa al Palacio Municipal; los jornaleros, campesinos y empleados son expuestos a una nueva forma de esclavitud al recibir $200.000 como salario básico mensual; algunos jóvenes se han entregado al vicio y a la desidia ante la falta de oportunidades; las familias acaudaladas y algunas venidas a menos, creen que por sus venas corre sangre colonial, de abolengo. En Galeras, como en el resto del departamento, una poderosa clase política, corrupta en su grande mayoría, ha hecho que el empleo y la vida digna sean la excepción a la regla.

Don Corrupto es una caricatura. Representa al avivato y al cínico, al tramposo y al mentiroso, al ruin y al falso altruista, al politiquero y al criminal. Es siniestro como todo político corrupto. La Vecina es la negación de un futuro promisorio, acostumbrada a escuchar promesas falsas no encontró otro camino que abandonar su fe en la clase política local. Cándida y Don Cándido, en cambio, aunque apostatan de la clase política no se resignan a dejarse vencer por la corrupción galopante, sueñan, se ilusionan y ven hacia adelante.

Panorámica de Galeras, Sucre

En los zapatos de Don Corrupto, yace inquieto e inconforme, Ciro Iriarte Coley, un artista y maestro “sentipensante” local que, como Cándida y Don Cándido, no se resigna ante la corrupción política de Galeras. Así que una buena noche de marzo de este año se reunieron un grupo de lugareños hastiados de la corrupción municipal, entre los que se encontraba él y sus cofrades, y decidieron pasar a la “ofensiva”.

Con sus inconformidades y molestias sobre sus espaldas se presentaron el 20 de marzo pasado bajo el reverberante sol de la tarde a la Registraduría Municipal, allí oficializaron la creación de un movimiento social y grupo significativo al que nombraron con agua de la pila baustimal como Galeras Humana, inscribieron a Frank Cueto, un ex-guarda de seguridad, a la alcaldía por firmas. Desde ese día la forma de hacer política en este apacible municipio sabanero ha experimentado cambios significativos: Los personajes del Chavo del Ocho aparecieron súbitamente en las calles y corregimientos persuadiendo a las personas para obtener las firmas de ellas; caminan Don Corrupto, La Vecina, Cándida y Don Cándido quienes, después de una lacónica puesta en escena en las calles, se aventuran a pedir la firma de quienes momentos atrás eran su auditorio. Zombies y mimos también recorren las profundidades del municipio en la búsqueda de las 5 mil firmas que necesitan para aspirar a la alcaldía.

Don Corrupto empieza a incomodar y levantar ampollas entre los corruptos de siempre que al verse “desnudos” les recomiendan a sus electores no firmar en las planillas de Galeras Humana. “El que se escama es porque es pescao”: dice Ciro Iriarte con voz firme cuando escucha las críticas de sus caricaturizados. Entre tanto, el pintoresco Don Corrupto seguirá por las calles, veredas y corregimientos de Galeras oculto detrás de su máscara y su barriga falsa vociferando: “Véndame el voto y coma callao, véndame su voto por $200.000 o por unas láminas de zinc. Compró el voto a cambio de unas bolsas de cemento o de un puestico en el Palacio por tres meses” ante la mirada inquisidora de quienes se sienten aludidos.

¿Te gustó el articulo? Tomate un momento para apoyar la lucha contra la corrupción en Patreon.
Publicidad

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.