Estupor produjo en la ciudadanía el paso de Ramsés Vargas de purgar una pena en la cárcel a la benévola y boba detención domiciliaria. Gran parte de la crónica judicial de los últimos tiempos en Barranquilla muestran que algunos de los que gozan de este beneficio de excarcelación, andan con entera libertad —no parcialmente restringida— por ámbitos públicos y privados e incluso siguen participando en hechos delictivos.

Este paso de Vargas a la detención domiciliaria estaba cantado, pues antes había acudido al argumento que su esposa lo había dejado y que él era padre cabeza de familia con derecho a esta posibilidad para cuidar su prole. Esa vez se lo negaron, pero más puede la insistencia. Al fin logró su anhelada libertad para seguir en su plan de dandy del trópico derrochador de dineros ajenos, cosa que el juez Farid West no sopesó debidamente abrumado por las evidencias que dijo encontrar para decretar la medida en el sentido que solo encontró una inconsistencia de 30 milloncitos en las cuentas que llevaron a la situación jurídica de Vargas privativa de la libertad. Aunque solo se hubiese robado 5 millones, juez West.

Se podría creer que el juez West tiene temprano Alzheimer. Que perdió la brújula del vasto acerbo probatorio de las iniquidades de Vargas al frente de la rectoría de la Universidad Autónoma del Caribe a la que casi vende en su totalidad dejándola al borde cierre definitivo. Pero no vio eso, probablemente porque el caso se circunscribía a una de las diversas transgresiones a las reglas de la misma universidad, a los estatutos educativos y al derecho penal del defenestrado rector.

Pero se le olvidó, por una alguna curiosa situación, la cadena indiciaria y el pasado de Vargas. Amnesia juez West, con la hipoteca de los edificios. Olvido juez West, de la venta del equipo de futbol y el ingreso de dineros a las arcas de la universidad. De la extraña y curiosa venta del polideportivo. De estrambóticos gastos de representación. De colocar a su familia en posiciones claves para el control absoluto de las arcas de la universidad. Del pago atrasado a trabajadores y profesores. De evadir los pagos a la seguridad social. El no pago de impuestos. De las instalaciones deterioradas por la falta de mantenimiento. De contratistas de servicios que decidieron no acercarse hasta que no les cancelaran. De profesores y trabajadores expulsados sin justa causa con demandas que en dos o tres años empezarán a causar problemas en el presupuesto de la universidad. Del descredito nacional de la universidad por el comportamiento de la tropilla de asalto que ahora aparecen en sus casas con cara de inocentes, de actividades paralizadas por estudiantes haciendo eco del desbarajuste del rector Vargas. De dos curiosos y simultáneos incendios recientes en las instalaciones de la universidad, uno de ellos en donde se encuentran sistemas y documentación.

Curiosa interpretación judicial, Dr. West. Ultra curiosa pues Ramsés Vargas además se robó unos dineros cuando fue Director del Área Metropolitana de Barranquilla, información completa que puede encontrar en Corrupción al Día ( https://corrupcionaldia.com/por-que-ramses-vargas-no-procedio-judicialmente-contra-el-pibe/ )   donde develamos todas las artimañas de este falso académico con títulos de mentiras y pagador con su relacionista pública de cabecera, de prestigios de escenografía, con columnas en El Heraldo y Semana, convirtiéndose en autoridad falsa para deslumbrar a media ciudad.

Es que Juez West, su decisión no tiene fundamente jurídico fáctico por todo lo que le hemos mencionado. Vargas, demostrado, es un sujeto peligroso para la sociedad que no dudo en creer que una universidad que debería prestar óptimos servicios a sus estudiantes que pagan por ello, entrará en una crisis de largo aliento de la que todavía no sale, pues según algunas informaciones, se deben salarios por dos o tres meses y el deterioro de la infraestructura no se ha superado.

Tan nefasto fue su paso que una de las primeras decisiones de la actual administración fue cambiar el color azul implementado por Vargas como distintivo del logo símbolo, por uno amarillo ocre. Borrar las vicisitudes de su pésima gestión, desterrarlo del pensamiento de cada uno de los miembros de la comunidad de la Universidad Autónoma del Caribe. Obviar con una amnesia purificadora su terrible y traumático estigma.

Pero lo entendemos, juez West. Usted es parte de una crisis general en la justicia que se imparte en Barranquilla con una bien ganada fama nacional. Para que un caso determinado avance o se gane, es menester moverlos a Bucaramanga, Medellín o Bogotá. Así es la cosa. Por ejemplo, en el caso de la Vía de la Prosperidad en dónde formulan pliego de cargos a dos gobernadores del departamento del Magdalena –parientes, además- y varias autoridades nacionales vislumbraron el problema de la firma del contrato de esa vía. Hubo tutelas y pronunciamientos oficiales. El caso siguió cuando por vía de tutela, los contratistas favorecidos con el regalo, incoaron una tutela ganada en dos instancias en Barranquilla, incluso en el Tribunal. Después la Corte Constitucional las tumbaría, pero ya el daño del contrato estaba hecho.

Otra para su conocimiento, Juez West. Hay una acción popular en contra de la desprestigiada empresa Triple A incoada hace más de 10 años deambulando en juzgados y tribunales administrativos y nada. Denuncias, investigaciones y procesos contra figuras políticas que nunca van a ninguna parte. Rumores de alteraciones de los repartos en la oficina judicial. Lobbystas de procesos ante secretarios, jueces y magistrados por cobro de tarifas de servicios para acomodar providencias y, no diga, juez West que son calumnias pues esos procedimientos eran el pan de cada día en instancias mucho más altas del poder judicial en la centralista Bogotá en el célebre bautizado en los medios como El Cartel de la Toga.

La corrupción en Barranquilla, ciudad con poderosos poderes hegemónicos, hizo metástasis. Los organismos de control, desaparecieron. En otro caso universitario reciente, esta vez con la Universidad del Atlántico, los informes muestran a la procuradora regional reintegrando a Carlos Prasca, un rector inmoral y sin ética, a sus funciones a cambio de prebendas. (https://corrupcionaldia.com/el-negocio-que-le-devolvio-a-prasca-la-rectoria-de-la-universidad-del-atlantico/)

Empleados, profesores y estudiantes de la Universidad Autónoma del Caribe, asombrados con la ligereza de sus providencias Juez West, acongojados con la decisión judicial dijeron que “resulta que ahora le quedamos a deber a Ramsés Vargas por su gestión”. Finalmente: ¿sabe usted como le decían al cuestionado ex rector sus compañeros de bachillerato? Ratamses.

Por fortuna, Juez West, no todos hemos perdido la sindéresis ni la memoria.

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