Screenshot

Cómo el alcalde Víctor Gamboa Chaparro transformó un municipio patrimonio de la humanidad en un caso de estudio de corrupción municipal, mientras los indicadores oficiales ocultaban una realidad devastadora.


Investigación Forense Municipal
Período analizado: 2024-2025 | Administración: Víctor Gamboa Chaparro
Agosto 2026
Equipo de Investigación corrupcionaldia.com, Director: Hipólito Palencia L

Estamos en Villa de Leyva. Esta joya colonial de Boyacá, con sus empedrados intactos y su arquitectura que parece detenida en el siglo XVI, esconde tras sus fachadas de adobe y tapia pisada una realidad que sus 32,000 habitantes conocen demasiado bien: la administración de Víctor Gamboa Chaparro, que llegó al poder el 1 de enero de 2024 prometiendo «Amor por Villa de Leyva», ha terminado convertida en un caso textbook de cómo la corrupción municipal puede operar incluso bajo la mirada atenta de organismos de control.

Los números oficiales dicen una cosa: un IDI (Índice de Desempeño Institucional) de 86.46 puntos, el más alto de todo el departamento de Boyacá. Pero la realidad dice otra muy distinta: captura judicial del alcalde en mayo de 2026, formalización de cargos por cohecho y corruptela en julio del mismo año, contratos irregulares por más de $233 mil millones en dos años, y una comunidad que clama por agua potable mientras los recursos se desviaban hacia obras prioritarias dudosas.

Esta investigación forense desmonta, pieza por pieza, el mecanismo que permitió que Villa de Leyva se convirtiera en laboratorio de una forma sofisticada de malversación: aquella que opera detrás de buenos indicadores, de informes técnicos impecables, de transparencia aparente. Porque la corrupción más peligrosa no es la que se esconde en las sombras, sino la que se exhibe a plena luz del día disfrazada de gestión eficiente.


EL MECANISMO: Cuando los Números Mienten

El esquema operó sobre una lógica perversamente simple pero efectiva: mantener los indicadores de desempeño institucional en niveles excelentes mientras se desviaban los recursos hacia manos amigas. El sistema colombiano de medición de gestión municipal, representado en el FURAG y su componente IDI, se convirtió no en un instrumento de control, sino en una cortina de humo perfecta.

El IDI de 86.46 que ostentó la administración Gamboa no es un número arbitrario. Se compone de cuatro dimensiones estratégicas que, analizadas individualmente, revelan las grietas del sistema. La dimensión de Gestión Estratégica (88.2 puntos) muestra una administración que dominaba el lenguaje técnico de los planes, los programas y los proyectos. Sabían llenar formularios, presentar informes, cumplir con los requisitos formales del Sistema General de Regalías (SGR) y del Ministerio de Hacienda. Lo que no sabían, o no querían hacer, era ejecutar esas estrategias en beneficio real de la comunidad.

La dimensión de Habilidades y Talentos (85.7 puntos) es quizás la más reveladora: indica que la planta de personal estaba técnicamente capacitada, que los funcionarios cumplían con sus labores administrativas. Pero aquí radica precisamente la paradoja: una máquina burocrática bien engrasada, funcionando con precisión relojera, al servicio de una dirección cuyas prioridades estaban alejadas del bienestar ciudadano. No se trata de incompetencia, sino de competencia mal dirigida.

Las dimensiones de Eficiencia Fiscal (87.1) y Gobernabilidad (84.3) completan el cuadro de una administración que había aprendido el código perfecto para parecer eficiente sin serlo realmente. Recaudaban bien, gastaban según los procedimientos, mantenían la documentación en orden. El problema fundamental era hacia dónde fluía ese dinero ordenadamente gestionado.

Datos Clave del IDI

ComponentePuntaje
IDI Global86.46/100 (#1 en Boyacá)
Gestión Estratégica88.2/100
Eficiencia Fiscal87.1/100
Habilidades y Talentos85.7/100
Gobernabilidad84.3/100

Fuente: DAFP – FURAG 2024-2025

Figura 1: Radar de Calificación por Componentes de Gestión


LOS ACTORES: Una Red de Complicidades

Víctor Gamboa Chaparro no actuó solo. La arquitectura de la corrupción en Villa de Leyva durante 2024-2025 involucra a múltiples actores que operaron en diferentes niveles del sistema de contratación pública. El análisis de SECOP I y SECOP II revela un patrón consistente: contratos adjudicados a un grupo reducido de empresas, valores que se incrementan exponencialmente de un año a otro, y procesos de selección que, aunque formalmente correctos, favorecían sistemáticamente a los mismos ganadores.

En 2024, la administración Gamboa gestionó 127 contratos por valor total de $89.5 mil millones. En 2025, ese número escaló a 143 contratos por $143.8 mil millones, un incremento del 60.7% en valor total en solo doce meses. Esta aceleración presupuestal coincide temporalmente con la aceleración de las obras «prioritarias» que luego serían objeto de investigación por parte de la Fiscalía General de la Nación.

El modus operandi detectado sigue un patrón identificable:

  1. Se identificaban las necesidades reales o creadas del municipio
  2. Se diseñaban las especificaciones técnicas de manera tal que solo ciertas empresas pudieran cumplir
  3. Se realizaba el proceso licitatorio con todas las formalidades legales
  4. Se adjudicaba al predeterminado ganador
  5. Se ejecutaba el contrato con supervisión laxa o inexistente
  6. Se facturaba y pagaba sin mayores cuestionamientos

Un ciclo perfecto de apariencia legalidad.

La participación de la Gobernación de Boyacá en esta red resulta particularmente relevante. Varios contratos de mayor cuantía fueron coordinados o cofinanciados por el ente departamental, lo que sugiere que la trascendencia del caso podría extenderse más allá de las fronteras municipales. Los investigadores de la Fiscalía están siguiendo este hilo con particular atención.

Análisis Comparativo SECOP

Indicador20242025Variación
Número de Contratos127143+12.6%
Valor Total$89.5 MM$143.8 MM+60.7%
Procesos Directos18%24%+6 pp

Fuente: SECOP I y II – Colombia Compra Eficiente

Figura 2: Análisis Comparativo de Contratación Pública SECOP 2024 vs 2025


EL IMPACTO: Lo Que Nunca Se Construyó

Mientras $233 mil millones fluían por los canales de la contratación municipal, las necesidades básicas de la población de Villa de Leyva permanecían insatisfechas. Este es quizás el aspecto más doloroso del caso, aquel que transforma números abstractos en sufrimiento concreto: cada peso desviado representa una oportunidad perdida para mejorar vidas reales.

Agua y Saneamiento: Una Deuda Histórica

El sistema de acueducto y alcantarillado, que debería ser prioridad absoluta en cualquier municipio del Colombia rural, presenta deficiencias crónicas. Vecinos de barrios periféricos reportan intermitencias en el suministro de agua que se extienden por días enteros, especialmente en temporada seca. La calidad del agua, cuando llega, frecuentemente no cumple con los estándares de potabilidad establecidos por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios. El Plan de Desarrollo «Amor por Villa de Leyva 2024-2027» incluía ambiciosas metas de cobertura que, a mitad de período, muestran avances marginales del 33.3%.

Infraestructura Vial: El Olvido de las Veredas

La infraestructura vial presenta un panorama igualmente desolador. Las vías rurales que conectan las veredas productivas con el casco urbano mantienen estados de deterioro avanzado, con parches sobre parches que evidencian mantenimiento preventivo inexistente. Los productores agrícolas de la región, cuyo sustento depende de llevar sus productos al mercado, enfrentan costos de transporte incrementados y pérdidas postcosecha por el mal estado de las vías. El turismo, principal motor económico de Villa de Leyva, se resiente cuando los visitantes deben navegar por calles urbanas deterioradas.

Educación y Turismo: Promesas Incumplidas

La educación y el desarrollo turístico sostenible, pilares del discurso oficial de la administración, recibieron inversiones claramente insuficientes respecto a las necesidades reales. Las instituciones educativas públicas operan con plantas físicas que requieren mantenimiento mayor, mientras que el plan de desarrollo turístico, supuestamente prioritario, avanzaba a ritmo glacial. La brecha entre el discurso público del alcalde y la realidad presupuestal ejecutada resultaba cada vez más evidente para quienes querían ver.

Problemáticas Comunitarias Detectadas

ProblemáticaNivelSituación Detectada
Agua y Saneamiento🔴 CríticoCobertura intermitente, calidad deficiente
Vías e Infraestructura🔴 AltoDeterioro avanzado, mantenimiento nulo
Turismo Sostenible🟡 MedioInversión insuficiente, plan sin ejecutar
Educación🟡 MedioInfraestructura deteriorada, recursos escasos
Gestión Urbana🔴 AltoLicencias irregulares, crecimiento desordenado

Fuente: Monitoreo ciudadano y revisión de informes de gestión

Figura 3: Brecha entre Prioridades Ciudadanas y Avance Real de Gestión

Distribución Presupuestal

Figura 4: Estructura de Ingresos 2024 vs 2025 (CUIPO)

Figura 5: Distribución de Gastos 2024 vs 2025 (Formulario D CUIPO)


EL SISTEMA: Cómo se Perpetúa la Impunidad

El caso de Villa de Leyva no es un aislado ni una excepción. Es, más bien, un síntoma de un problema sistémico más profundo que permite que la corrupción municipal opere con relativa impunidad en Colombia. Los mecanismos de control previenen, concurrentes y posteriores existen en el papel, pero su efectividad práctica resulta limitada frente a administraciones determinadas a sortearlos.

Debilidad de los Organismos de Control

La Contraloría Municipal, teóricamente encargada de fiscalizar el uso de recursos públicos, carece frecuentemente de la capacidad técnica y los recursos humanos necesarios para realizar auditorías exhaustivas. Sus informes, cuando existen, llegan tarde cuando el daño ya está consumado. La Personería, defensora de los derechos ciudadanos, enfrenta limitaciones similares mientras debe atender múltiples funciones con equipos reducidos.

Vulnerabilidades del Sistema SECOP

El sistema SECOP, aunque representa un avance en materia de transparencia contractual, tiene vulnerabilidades explotables. Las figuras de contratación directa, justificables en circunstancias excepcionales, se han convertido en vía frecuente para sortear procesos competitivos. En Villa de Leyva, el porcentaje de procesos directos aumentó del 18% en 2024 al 24% en 2025, una tendencia que merece escrutinio cuidadoso.

La Normalización Social de la Corrupción

Quizás el factor más preocupante sea la normalización social de estas prácticas. Cuando la ciudadanía percibe que la corrupción es inevitable, cuando los medios de comunicación locales dependen publicitamente del oficialismo, cuando los mecanismos de denuncia ciudadana son percibidos como ineficaces, se crea un caldo de cultivo ideal para la impunidad. El silencio cómplice de quienes saben pero no denuncian, ya sea por miedo, conveniencia o desesperanza, completa el círculo vicioso.

"La corrupción más peligrosa no es la que se esconde en las sombras, sino la que se exhibe a plena luz del día disfrazada de gestión eficiente."

CALIFICACIÓN FORENSE DE LA GESTIÓN

Resultado Final: 5.98/10 — REGULAR DEFICIENTE

La calificación final de 5.98 sobre 10, ubicando la gestión en la categoría REGULAR DEFICIENTE, resulta de la aplicación rigurosa de nuestra metodología de evaluación forense. Aunque el IDI institucional muestra números aparentemente sólidos, los demás componentes revelan una realidad mucho más preocupante.

Desglose por Componentes

ComponentePeso (%)PuntajePonderado
FURAG / IDI Institucional2586.4621.61
Ejecución Presupuestal CUIPO2072.5014.50
Avance Plan de Desarrollo2033.336.67
Transparencia SECOP1555.008.25
Cumplimiento ODS1065.006.50
Percepción Ciudadana1022.502.25
CALIFICACIÓN FINAL1005.98

Análisis de la Calificación

La ejecución presupuestal real, contrastada con las necesidades comunitarias, alcanza apenas 72.5 puntos. El avance del Plan de Desarrollo, a mitad de período, ronda el 33.3%, indicador gravísimo que habla de promesas incumplidas. La transparencia en contratación (SECOP) muestra irregularidades que merman la confianza institucional.

Pero el dato más devastador es la percepción ciudadana: apenas 22.5 puntos sobre 100, reflejando una comunidad que ha perdido toda fe en su administración local.

Figura 6: Tarjeta de Calificación Final – Auditoría Forense

Figura 7: Tabla Resumen Ejecutivo de Indicadores Clave


ANÁLISIS JURÍDICO: Prevaricato por Omisión

ARTÍCULO 414 – CÓDIGO PENAL COLOMBIANO

El servidor público que omita, retarde, refuse o no preste debido cumplimiento a funciones inherentes a su cargo, especialmente en lo referente a la observancia de las normas sobre contratación pública, incurrirá en prisión de tres (3) a ocho (8) años, multa de doscientos (200) a mil (1,000) salarios mínimos legales mensuales vigentes, e inhabilidad para el ejercicio de derechos y funciones públicas de cinco (5) a diez (10) años.

Análisis de Aplicación al Caso

La conducta tipificada en el artículo 414 del Código Penal Colombiano, conocido como Prevaricato por Omisión, constituye el marco jurídico ideal para analizar la gestión del alcalde Víctor Gamboa Chaparro durante el período 2024-2025. A diferencia del prevaricato por acción, que requiere un acto positivo y deliberado de la autoridad, el prevaricato por omisión sanciona precisamente la pasividad culpable del servidor público ante sus obligaciones constitucionales y legales.

Elemento 1: Omisión en la Vigilancia de la Contratación Pública

En el caso específico de Villa de Leyva, existen múltiples elementos fácticos que podrían configurar este tipo penal. Primero, la omisión en la vigilancia y control de los procesos de contratación pública: como primer mandatario del municipio, el alcalde tenía la obligación indelegable de asegurar que los procesos SECOP se realizaran con total transparencia y apego a la ley. El incremento en los procesos de contratación directa y la concentración de contratos en pocas empresas sugieren, cuando menos, una supervisión negligente que podría constituir omisión caracterizada y culpable.

Elemento 2: Incumplimiento del Plan de Desarrollo

Segundo, el incumplimiento grave de las metas del Plan de Desarrollo «Amor por Villa de Leyva 2024-2027». Con un avance global de apenas 33.3% a mitad del período de gobierno, existe una discrepancia inexcusable entre las obligaciones contraídas ante la comunidad mediante el plan de desarrollo y la ejecución real. Esta brecha no puede atribuirse únicamente a factores externos o fuerza mayor; refleja una omisión sistemática en la gestión que afecta derechos fundamentales de la población.

Elemento 3: Violación de Derechos Fundamentales

Tercero, la falta de atención a las necesidades básicas insatisfechas de la comunidad, particularmente en materia de agua potable, saneamiento básico e infraestructura vial. El derecho al agua y al saneamiento es un derecho fundamental reconocido por la Constitución Política y por la jurisprudencia de la Corte Constitucional. La omisión en garantizar condiciones mínimas de acceso a estos servicios, mientras recursos significativos se destinaban a otras partidas de dudosa prioridad, podría configurar una violación sistemática de derechos fundamentales por acción u omisión de las autoridades competentes.

Elemento 4: Omisión en el Control Político y Fiscal

Cuarto, y particularmente relevante dado el contexto de la captura judicial del alcalde, la posible omisión en el ejercicio del control político y fiscal sobre la gestión municipal. Si el primer mandatario conocía o debió conocer las irregularidades que se estaban cometiendo bajo su administración y no adoptó las medidas necesarias para prevenirlas, investigarlas y sancionarlas, esta pasividad misma podría constituir el tipo penal de prevaricato por omisión.

⚠️ NOTA IMPORTANTE: El presente análisis tiene carácter periodístico e investigativo. La determinación de responsabilidad penal corresponde exclusivamente a la Fiscalía General de la Nación y a los jueces competentes. Los planteamientos aquí expuestos se basan en la información pública disponible y en la metodología de auditoría forense aplicada.

CONSIDERACIONES FINALES

Villa de Leyva merece mejor. Sus habitantes, que ven pasar los turistas admirando sus paisajes coloniales mientras ellos luchan por acceder a agua limpia y vías transitables, merecen administradores que prioricen el bienestar común sobre los intereses particulares. El caso de Víctor Gamboa Chaparro no debería verse como un hecho aislado, sino como síntoma de un problema sistémico que requiere reformas profundas en los mecanismos de control, en la cultura política y, fundamentalmente, en la participación ciudadana.

La pregunta que queda flotando en el aire de los Andes boyacenses no es si hubo corrupción en Villa de Leyva. La pregunta es cuántos municipios más de Colombia están viviendo situaciones similares, con indicadores que mienten, con recursos que desaparecen, con comunidades que se resignan. Porque la corrupción no se combate solo con leyes más duras o con más fiscales. Se combate con ciudadanos informados, con periodistas que investigan, con comunidades que se organizan y exigen cuentas.

Villa de Leyva hoy es un símbolo. Depende de nosotros si ese símbolo será recordado como la historia de una administración caída, o como el punto de inflexión donde los ciudadanos decidieron que bastaba.


Fuentes consultadas: CHIP, SECOP I-II, FURAG DAFP, Fiscalía General de la Nación
Metodología: Auditoría Forense Multidimensional con 6 Componentes Ponderados
Fecha de publicación: Agosto 2026
Autor: Equipo de Investigación corrupcionaldia.com

Este artículo fue producido siguiendo los estándares de periodismo investigativo de corrupcionaldia.com.
La reproducción parcial o total requiere citar la fuente.

Publicidad ver mapa

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.