En la sesión del Consejo Superior de la Universidad del Atlántico realizada el miércoles 5 de octubre, la docente y madre de familia Mirna Bernal Martinez, de la facultad de Educación, fue escuchada por los miembros del máximo órgano de dirección universitaria, para que narrara la historia de los vejámenes a que ha sido sometida en la institución durante varios años.

Mirna Bernal Martínez

El asombro se apoderó de los asistentes, sobre todo el nuevo representante del Ministerio de Educación, Nicolás Ávila, quien no disimuló su disgusto y tomó atenta nota de la situación de la profesora.

El representante del Ministerio de Educación Nicolás Ávila, tomando posesión de su cargo ante Guillermo Polo, en representación de la gobernadora del Atlántico, presidente del Consejo Superior.

La docente Bernal Martínez contó, en su moción, cómo ha sido violentada al interior de la institución por más de cinco años seguidos por parte de un profesor con un supuesto poder en la dirección de la universidad.

Narró que la violencia de este profesor contra ella es constante, con agresiones, vejámenes, acoso en su condición de mujer, hostigamiento de manera directa o través de correos, cadenas de WhatsApp, memes, bulos, fakes e incluso en los correos institucionales, en los cuales han circulado toda clase de ataques aleves y asquerosos, que incluyen imágenes sexuales explicitas contra la dignidad de la docente.  

Pero lo que más asombró y sobrecogió a los consejeros, y en particular al nuevo representante del Ministerio de Educación Nicolas Ávila, es el hecho que durante todo este tiempo la universidad y sus directivos académicos no hayan hecho nada para proteger la dignidad de una mujer y profesora de la institución.

Según, lo debatido en la sesión del Consejo Superior, la institución no cuenta con protocolos claros y expeditos para atender los casos de acoso y violencia basada en género, no hay ruta de atención y protección contra la población femenina sean estas docentes o estudiantes. 

La docente narró cómo se ha cansado de poner denuncias en la oficina de control disciplinario, que para el concepto general de los profesores es un ente burocratizado y politizado que no ha resuelto nada.

Quedó al descubierto la carencia de una política de prevención y defensa de este flagelo machista que campea al interior de la Universidad del Atlántico y que podría desembocar en lo que está sucediendo en la Universidad de Antioquia.

Allí, un grupo de mujeres cansadas del acoso y violencia basada en genero al interior de la institución y en la que no encontraron respuesta de  los burócratas internos, decidieron tomar justicia por sus propias manos atacando los carros de los maltratadores o irrumpiendo en sus salones de clases y gritándoles acosadores y violadores delante de sus atónitos estudiantes, y  esto ha desembocado en una espiral de violencia interna.  Ver aquí.

Trascendió de esta sesión, que el representante del Ministerio de Educación, habría manifestado que el gobierno no permitirá que lo que está sucediendo en Uniatlántico continúe y que hará todo lo posible por esclarecer los responsables tanto por acción como por omisión de las conductas reprochables que ha padecido la docente.  

Hasta el momento no se conocen las declaraciones de la gobernadora y presidenta del Consejo Superior Elsa Noguera, que por su condición de mujer deberá explicar por qué nunca se detuvo durante estos años esta situación 

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