Fueron dos hechos importantes que se dieron el mismo día, el miércoles 10 de mayo. Uno de manera virtual y el otro multitudinario en la plaza de Bolívar.

Anuncios

El virtual era de suma importancia para el país porque el ex máximo jefe paramilitar Salvatore Mancuso por fin iba a narrar ante la JEP todos los pormenores que llevaron a las estructuras paramilitares a ser los protagonistas del derramamiento de sangre más cruento de la historia reciente de Colombia, superando el horror que ha dejado la guerrilla en más de 50 años.

La manifestación de los retirados de la fuerza pública en la plaza de Bolívar también era importante para la oposición, sobre todo para el Centro Democrático, que se encargó de la logística y la convocatoria. Su éxito demostraría que su rechazo a las reformas y a las políticas del gobierno del presidente Petro en materia de seguridad, tienen respaldo en esa comunidad de exmilitares.

Aparentemente ambos eventos no tienen relación entre ellos, y seguramente la gran mayoría de los colombianos lo vio así. Pero la apofenia nos revela otra cosa: sí hay patrones y conexiones en ambos sucesos aleatorios.

De hecho, en las redes encontramos quién nos diera la razón. Esto que reflexiona esta tuitera se llama apofenia:

La gran mayoría de los asistentes a la plaza de Bolívar estuvieron prestando sus servicios en la Fuerza Pública en los años en que Mancuso se señoreaba con su horda de criminales por toda Colombia, y por tanto, según cuenta el ex comandante paramilitar, se asociaron para cometer masacres y desaparecer familias enteras.

Entonces, sí hay mucho que ver en ambos eventos que los relaciona y nos obliga a pensar sobre la legitimidad de esta protesta.

No obstante, en la manifestación de los ex militares destacamos la presencia de profesionales íntegros, valientes, honestos, que se enfrentaron con gallardía a la delincuencia organizada, a la demencia guerrillera, y a todas las formas de violencia que nos consume a diario.

Pero las declaraciones de Salvatore Mancuso ratificaron lo que ya se venía discutiendo en Colombia con respecto al papel que jugaron tanto los organismos castrenses del Estado, como las autoridades civiles y la empresa privada, en la expansión y consolidación del horror paramilitar en nuestro país.

«Por cada hombre que matábamos, el ejército nos entregaba dos fusiles», dijo Mancuso. Imagínense semejante barbaridad. A cuántos inocentes mataron para obtener armamento gratis.

Todos estos asistentes a la manifestación de la plaza de Bolívar, relacionados con estos años de connivencia con el paramilitarismo no tienen ninguna autoridad moral para reclamar o protestar contra cualquier gobierno. Por el contrario, están en las obligación de pedirle perdón al país.

Acompañamos a esta comunidad de ex militares en sus legítimas demandas y por ello hemos denunciado en nuestras páginas la corrupción y el pésimo servicio de salud con que cuentan. Así mismo subrayamos la respuesta del gobierno a los manifestantes de camuflado:

Publicidad ver mapa

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.