Dia a día se conocen más detalles sobre la denuncia hecha por la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) sobre el supuesto ataque cibernético que habría sufrido el Ministerio de Defensa en pleno paro nacional que por más de dos meses mantuvo en vilo al país.

A través de una detallada investigación, la FLIP descubrió que todo el “show digital” fue creado por Alotrópico S.A.S, una empresa contratada por casi $900 millones de pesos, con el objetivo de realizar una estrategia de comunicaciones que mejorara la percepción ciudadana sobre el Ministerio de Defensa.

La Fundación explica que, para que esta campaña tuviera éxito, Alotrópico y el Ministerio inventaron un enemigo: las personas y los medios que criticaban o denunciaban las acciones y procedimientos de instituciones como la Policía, como ocurrió especialmente durante el paro nacional.

El ataque cibernético que no existió jamás, fue la mejor excusa para que posteriormente varios organismos de inteligencia adelantaran lo que denominan «ciberpatrullajes» para identificar voces críticas y acumular información sobre esas personas -sin orden judicial-; además de afirmar que lo hacían para combatir el delito de «terrorismo digital», el cual nisiquiera está tipificado en el código penal.

No obstante, lo que también se ha llegado a conocer es que la empresa favorecida con el contrato para orquestar este montaje, es propiedad de unas allegadas al Ministro de Defensa, Diego Molano.

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Una investigación periodística de abril de este año había sacado a flote que detrás de la empresa contratada, entre otras cosas, para ejecutar esta operación hay tres antiguas conocidas de Molano.

Alotrópico SAS, como lo reveló la FLIP, tiene como socias, al menos en los papeles mercantiles, a la publicista Lilian Polanía, la comunicadora y salubrista Martha Restrepo y la comunicadora social Isabel Quiroga.

Según una investigación que hizo la periodista Ana María Cuesta para FM Radio, Isabel Quiroga y Martha Isabel Restrepo habían trabajado en el área de comunicaciones del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) cuando el director de la entidad era Diego Molano, hoy ministro de defensa.

Y Lilian Polanía también trabajó en comunicaciones del ICBF durante la administración de Diego Molano.

El contrato de $900 millones de pesos con la empresa relacionada con la cuestionada campaña fue otorgado por contratación directa y de manera relámpago.

El 31 de marzo de este año, el miércoles Santo, el Ministerio de Defensa le pidió a esa empresa, y a ninguna otra, que presentara una oferta y el mismo día por la tarde firmaron el contrato por $898 millones de pesos.

Se ha confirmado que a las antiguas subalternas de Molano las llamó el ministerio para aplicar una tecnología exclusiva que ellas patentaron y que se llama “Transformar comunicando”.

Pero lo más llamativo y que demostraría la corruptela que mantiene el actual ministro de Defensa, es que en el 2020, la misma empresa fue contratada por el Departamento Administrativo de la Presidencia, para aplicar la misma tecnología «exclusiva», y aquí viene la cereza del pastel, este contrato, por 360 millones de pesos se suscribió luego de que Diego Molano fuera nombrado como director de ese departamento.

En cuanto a la cercanía de las tres mujeres con las fuerzas militares, ha trascendido que Lilian Polanía está casada con el teniente coronel de la reserva activa y antiguo miembro de la aviación del Ejército, Dayán Chacón Bustos.

Chacón y Polanía abrieron hace tres años su propia compañía en Estados Unidos, registrada en la Secretaria de Estado de la Florida. Esa empresa se llama IVC Enterprise USA LLC.

En cuanto a Isabel Quiroga, está casada con el teniente coronel activo de la Policía Alex Uriel Durán Santos.

El coronel Durán, ahora está de segundo comandante de la Policía en Santa Marta, pero antes ocupó una muy destacada posición: Era Jefe del centro cibernético de la Dijín de la Policía Nacional, la misma entidad que bajo el mando de su sucesor lideró la cuestionada campaña #ColombiaEsMiVerdad denunciada por la Fundación para la Libertad de Prensa.

Pero además del nivel de corrupción que evidentemente se ha dado alrededor de la contratación de la mencionada firma, no menos grave es lo hecho por el Ministerio de Defensa durante las jornadas de protestas que sacudieron al país a mitad de este año.

Molano fue objeto de un debate en el Congreso y nada pasó. Por el contrario, justificó el accionar de los cuerpos armados, Policía en particular, durante las jornadas. Fue tal el exceso de la fuerza pública y las más de 50 víctimas mortales reportadas, que tuvo que intervenir la Corte Interamericana de Derechos Humanos, para atender las denuncias de defensores de Derechos Humanos y de líderes de las protestas.

Pero nada le pasó a Diego Molano, por el contrario, el presidente Iván Duque le brindó su respaldo, desconociendo flagrantemente cómo funciona un estado democrático.

Ahora, sale a la luz pública la denuncia de la FLIP, que nuevamente pone en el ojo del huracán al Mindefensa. En resumen, parece que el Ministro de Defensa es experto en amiguismo y corrupción, pero por lo visto sabe muy poco de Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario y el derecho a la protesta.

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