Más de 14.154 millones de pesos evaporados en contratos de licores. Un exgobernador que vuelve a enfrentar la justicia. Y un departamento que lleva décadas atrapado en las garras de la misma familia política. Esta es la historia de cómo la corrupción no solo se hereda, se perfecciona.

Por corrupcionaldia.com | Investigación Especial

QUIBDÓ — El lunes 9 de febrero de 2026, la Fiscalía General de la Nación imputó cargos al exgobernador del Chocó, Patrocinio Sánchez Montes de Oca, por delitos de contrato sin cumplimiento de requisitos legales y peculado por apropiación agravado. Los hechos investigados ocurrieron entre 2008 y 2010, cuando Sánchez —heredero de uno de los clanes políticos más poderosos y corruptos del departamento más abandonado de Colombia— presuntamente entregó de manera caprichosa y direccionada dos contratos para la producción, distribución y comercialización de licores en el Chocó a una industria licorera del interior del país.

Pero esta no es solo la historia de dos contratos irregulares. Es la radiografía de un sistema de depredación institucional que ha mantenido al Chocó —el departamento más pobre de Colombia, irónicamente uno de los más ricos en recursos naturales— sometido al saqueo sistemático de unas cuantas familias que se turnan el poder como si fuera un bien hereditario.

Patrocinio Sánchez, exgobernador del Chocó imputado por corrupción en contratos de licores por 14.154 millones de pesos.

El botín de los licores: 14.154 millones que se esfumaron

Según la investigación de la Fiscalía, Patrocinio Sánchez habría vulnerado todas las normas de contratación pública para entregar la distribución de licores en el Chocó a una empresa privada del interior del país. Pero la verdadera joya de la corona de esta operación no fue solo el direccionamiento ilegal de los contratos.

El fiscal delegado ante la Corte Suprema de Justicia identificó cláusulas contractuales diseñadas deliberadamente para eximir a la empresa contratada de pagar el 12% del impuesto al consumo establecido por la normatividad de la época. Esta maniobra permitió al contratista apropiarse de más de 14.154 millones de pesos que correspondían a recursos públicos del departamento.

Póngalo en perspectiva: mientras miles de chocoanos carecen de agua potable, servicios de salud dignos y educación de calidad, más de 14 mil millones de pesos fueron desviados de las arcas departamentales hacia los bolsillos de empresarios privados y, presumiblemente, de los funcionarios públicos que facilitaron el expolio.

Los hermanos Astrid, Odín y Patrocinio. Miembros del clan Sánchez Montes de Oca que ocuparon cargos públicos en el Chocó.

Los Sánchez Montes de Oca: la familia que privatizó un departamento

Para entender el caso de Patrocinio Sánchez hay que comprender la arquitectura del poder que construyó su familia en el Chocó durante décadas. Los Sánchez Montes de Oca no son políticos comunes: son el paradigma del clan extractivo que captura instituciones enteras para su beneficio.

El clan fue fundado en los años noventa por Rafael Sánchez Hinestroza, exsenador condenado en el proceso 8000, y su esposa Luz Marina Montes de Oca. De esa unión surgió una verdadera dinastía de depredadores institucionales:

  • Odín Sánchez Montes de Oca: exrepresentante a la Cámara (1998-2002, 2006-2010), condenado en 2011 a nueve años de cárcel por vínculos con paramilitares del Bloque Elmer Arenas.
  • Patrocinio Sánchez Montes de Oca: alcalde de Quibdó (2001-2003), gobernador del Chocó (2008-2010), destituido y condenado a 18 meses de cárcel por peculado durante su mandato como gobernador.
  • Astrid Sánchez Montes de Oca: senadora (2012-2014), quien ha respaldado públicamente las múltiples candidaturas de su hermano Patrocinio pese a sus antecedentes judiciales.

Pero el poder del clan no se limita a cargos de elección popular. Durante el gobierno de Patrocinio como gobernador (2008-2010), la nómina departamental se convirtió en un directorio familiar:

  • Orlene Sánchez: secretaria de Educación de Quibdó
  • Siris Sánchez: subdirectora técnica del Departamento Administrativo de Salud
  • Orlando Zapata (cuñado): alcalde de Bahía Solano

Y como si fuera poco, cuando Patrocinio fue alcalde de Quibdó entre 2001 y 2003, creó con una empresa de su propiedad un sistema de préstamos ilegales convirtiéndose en el mayor prestamista de empleados y contratistas del municipio. Usó dineros públicos para recompensar a quienes lo apoyaban: familia, allegados y socios.

El modus operandi: cómo se saquea un departamento paso a paso

El caso de los contratos de licores no es un episodio aislado. Es parte de un patrón sistemático que los Sánchez Montes de Oca perfeccionaron durante décadas:

Paso 1: Captura del poder con apoyo paramilitar

Según sentencia judicial de 2011, Patrocinio Sánchez fue apoyado por el «Bloque Elmer Arenas» dirigido por alias «El Alemán» como candidato a la alcaldía de Quibdó en 2000 y a la gobernación en 2007. Los paramilitares no solo financiaban las campañas: garantizaban los votos mediante intimidación y control territorial.

Paso 2: Nepotismo institucionalizado

Una vez en el poder, la familia Sánchez Montes de Oca procede a copar todas las posiciones clave de la administración con familiares y allegados, creando una red de complicidad que hace prácticamente imposible la fiscalización interna.

Paso 3: Diseño de contratos a la medida del saqueo

Los contratos se diseñan con cláusulas deliberadamente irregulares que benefician a empresarios privados a cambio, presumiblemente, de comisiones para los funcionarios públicos. En el caso de los licores, se eximió ilegalmente del pago del impuesto al consumo, desangrando las finanzas departamentales.

Paso 4: Impunidad y reciclaje político

Cuando la justicia finalmente actúa —generalmente años después de cometidos los delitos— las condenas son mínimas. Patrocinio fue condenado a solo 18 meses por peculado. Su hermano Odín, a pesar de ser condenado por nexos con paramilitares, nunca enfrentó un verdadero ostracismo político. Y el clan simplemente se reinventa: en 2023, Patrocinio volvió a candidatearse a la gobernación del Chocó con el aval de partidos tradicionales.

El pacto de sangre: paramilitarismo y política en el Chocó

Lo más escalofriante del caso Sánchez Montes de Oca no son solo los millones robados. Es la forma en que este clan construyó su poder político: sobre cadáveres y desplazamientos forzados.

La sentencia de 2011 que condenó a Odín Sánchez y a Edgar Eulises Torres por vínculos con paramilitares reveló la existencia del llamado «Pacto de Singapur«, un acuerdo político para el reparto del poder en el Chocó que contó con el aval del Bloque Elmer Arenas de las AUC.

El acuerdo funcionaba así: los paramilitares garantizaban la elección de los miembros del clan Sánchez Montes de Oca y sus aliados a cambio de contratos públicos y control territorial. Mientras el pueblo chocoano sufría el terror paramilitar, los Sánchez Montes de Oca ascendían políticamente con el respaldo de los mismos grupos que masacraban, desplazaban y extorsionaban a la población.

Edgar Eulises Torres —aliado político del clan— fue condenado adicionalmente en 2013 a cinco años por tráfico de influencias en contratos multimillonarios entre la Gobernación y la empresa Chocó Pacífico para distribución de licores. ¿El accionista de esa empresa? El narcotraficante Olmes Durán Ibargüen.

Así que cuando hablamos de los contratos de licores de Patrocinio Sánchez, no estamos hablando solo de corrupción administrativa. Estamos hablando de un entramado criminal que vincula política, paramilitarismo y narcotráfico en una alianza perversa que ha saqueado y ensangrentado al Chocó durante décadas.

El costo humano: mientras ellos roban, el Chocó muere

Mientras Patrocinio Sánchez y su clan amasaban fortunas con contratos ilegales, el Chocó —el departamento más pobre de Colombia— se hundía cada vez más en la miseria:

  • • Índices de pobreza superiores al 65% de la población
  • • Falta de acceso a agua potable en la mayoría de municipios
  • • Servicios de salud en permanente colapso
  • • Infraestructura vial inexistente o en pésimas condiciones
  • • Violencia sistemática contra población civil

Esos $14.154 millones de pesos que se evaporaron en los contratos de licores podrían haber construido hospitales, escuelas, acueductos. Podrían haber salvado vidas. En cambio, terminaron engrosando las cuentas bancarias de empresarios inescrupulosos y, presumiblemente, de los funcionarios públicos que hicieron posible el saqueo.

La pregunta no es abstracta: ¿cuántos niños murieron por falta de atención médica mientras Patrocinio Sánchez direccionaba contratos millonarios? ¿Cuántas familias se vieron obligadas a beber agua contaminada mientras él y su clan se llenaban los bolsillos? ¿Cuántos jóvenes perdieron oportunidades educativas porque el presupuesto departamental fue saqueado sistemáticamente?

El ciclo interminable: por qué los corruptos siguen ganando

La imputación de cargos contra Patrocinio Sánchez en febrero de 2026 es apenas el último capítulo de una historia que lleva décadas repitiéndose. Y lo más indignante es que, probablemente, no será el último.

Porque el corrupto sigue ganando. No porque sea más inteligente. No porque el sistema lo proteja —aunque muchas veces lo hace—. El corrupto gana porque la sociedad se acostumbró a perder.

En 2023, apenas tres años después de enfrentar procesos judiciales, Patrocinio Sánchez volvió a candidatearse a la gobernación del Chocó. No se escondió. No pidió perdón. No mostró el más mínimo atisbo de vergüenza. Al contrario: recibió el aval del Partido de la U y de Fuerza de la Paz, partidos tradicionales que no tuvieron el más mínimo reparo en respaldar a un político condenado por peculado y vinculado a paramilitares.

¿Y saben qué? Fue uno de los candidatos más fuertes en la contienda electoral. Porque en el Chocó —como en tantas otras regiones de Colombia— el clientelismo, el reparto de contratos y la manipulación electoral siguen siendo más efectivos que la decencia y la transparencia.

La corrupción se volvió parte del paisaje. Ya no escandaliza. Se normaliza, se institucionaliza, se vuelve costumbre. Y así el clan Sánchez Montes de Oca —como tantos otros en Colombia— perpetúa su poder generación tras generación, convirtiendo departamentos enteros en sus haciendas personales.

La arquitectura de la impunidad: un sistema diseñado para no funcionar

Los hechos por los que ahora la Fiscalía imputa a Patrocinio Sánchez ocurrieron entre 2008 y 2010. Estamos en 2026. Han pasado casi 18 años. Dieciocho años de lentitud judicial, de prescripciones, de recursos y apelaciones interminables.

Y mientras tanto, ¿qué pasó? Patrocinio Sánchez terminó su periodo como gobernador, fue condenado a una pena ridícula de 18 meses por otro caso de peculado, volvió a la política, se candidateó nuevamente a la gobernación, y ahora —casi dos décadas después— finalmente enfrenta cargos por los contratos de licores.

Esta demora no es accidental. Es estructural. El sistema judicial colombiano está diseñado —deliberadamente o por negligencia— para garantizar que los corruptos de alto nivel rara vez enfrenten consecuencias reales:

  • • El fuero de congresistas y altos funcionarios que ralentiza infinitamente los procesos
  • • La prescripción de delitos que permite que muchos casos queden impunes por el simple paso del tiempo
  • • Las penas irrisorias que no disuaden a nadie de volver a delinquir
  • • La falta de extinción de dominio efectiva que permitiría recuperar lo robado
  • • La ausencia de inhabilidades permanentes que evitarían que los condenados vuelvan a ocupar cargos públicos

El resultado es predecible: el corrupto roba, enfrenta un proceso judicial que dura décadas, si acaso es condenado recibe una pena ridícula, nunca devuelve lo robado, y al poco tiempo vuelve a la política como si nada hubiera pasado. Y el ciclo se repite.

Chocó: laboratorio del fracaso institucional colombiano

El caso de los Sánchez Montes de Oca no es excepcional en el Chocó. Es la norma. Desde el año 2000, el departamento ha tenido 17 gobernadores diferentes. Diecisiete. En un periodo en que debería haber tenido seis.

La mayoría de esos gobernadores terminaron destituidos, investigados o condenados por corrupción. El Chocó se ha convertido en un laboratorio que demuestra lo que sucede cuando el Estado abandona un territorio y permite que clanes políticos corruptos lo capturen completamente.

Pero el patrón se repite en muchas otras regiones de Colombia: Córdoba, La Guajira, Magdalena, Norte de Santander. En todas estas regiones encontramos la misma fórmula perversa: clanes políticos hereditarios + vínculos con grupos armados ilegales + captura institucional + saqueo sistemático del erario público = pobreza perpetua para la población.

Y mientras los Sánchez Montes de Oca, los Gnecco, los Char, los Lyons y tantos otros clanes regionales sigan operando con total impunidad, Colombia nunca podrá cerrar sus brechas de desigualdad. Porque no se puede construir un país próspero sobre cimientos de corrupción generalizada.

Lo que nunca cambiará (si no actuamos)

La imputación contra Patrocinio Sánchez es importante. Pero no es suficiente. Ni siquiera se acerca a ser suficiente. Porque mientras se mantengan las condiciones estructurales que hacen posible la corrupción, los Sánchez Montes de Oca del futuro seguirán apareciendo.

Para romper este ciclo se necesitan cambios profundos:

1. Inhabilidades perpetuas para funcionarios condenados por corrupción. Quien roba al Estado debe perder para siempre el derecho a ocupar cargos públicos. Sin excepciones.

2. Extinción de dominio efectiva y rápida. No basta con condenar: hay que recuperar lo robado y devolverlo a las comunidades afectadas.

3. Justicia rápida para casos de corrupción. Los procesos no pueden tardar 18 años. Urge crear juzgados especializados con tiempos perentorios.

4. Penas proporcionales al daño causado. Robar miles de millones no puede castigarse con 18 meses de cárcel. Las penas deben reflejar la gravedad del delito.

5. Prohibición de nepotismo absoluta. Ningún familiar hasta segundo grado de consanguinidad debería poder ser nombrado en cargos públicos por funcionarios electos.

6. Financiación pública de campañas con controles férreos. Mientras la política se financie con dinero privado —legal o ilegal— seguirá habiendo captura del Estado.

7. Revocatoria de mandato efectiva. Los ciudadanos deben tener mecanismos reales para destituir a funcionarios corruptos sin tener que esperar el fin del periodo.

Pero sobre todo, se necesita algo más fundamental: que la ciudadanía deje de votar por corruptos conocidos. Que deje de justificar el «roba pero hace». Que entienda que cada voto por un político corrupto es un voto contra el futuro de sus hijos.

El veredicto final lo darán los chocoanos

Patrocinio Sánchez no aceptó los cargos que le imputó la Fiscalía. Como era de esperarse. Ahora comenzará un largo proceso judicial que, si seguimos los patrones históricos, tomará años y probablemente termine en una condena ridícula o en prescripción.

Pero el verdadero juicio no es el de la Fiscalía. El verdadero juicio es el que harán los chocoanos la próxima vez que Patrocinio Sánchez —o cualquier miembro de su clan— vuelva a candidatearse. Porque lo harán. Siempre lo hacen.

La pregunta es: ¿seguirán votando por la misma dinastía que los ha saqueado durante décadas? ¿Seguirán creyendo en las promesas de quienes ya demostraron que solo les interesa el poder y el dinero? ¿Seguirán aceptando las migajas del clientelismo a cambio de perpetuar su propia miseria?

O tal vez, solo tal vez, esta vez será diferente. Tal vez esta vez los chocoanos dirán basta. Tal vez esta vez entenderán que la dignidad no se negocia, que el futuro no se vende, que los corruptos solo dejarán de ganar cuando dejemos de votar por ellos.

Porque al final, los Sánchez Montes de Oca no son el problema. Son el síntoma. El problema es un sistema que permite que familias enteras capturen departamentos completos y los saqueen generación tras generación mientras la justicia llega tarde, mal y nunca. Y ese sistema solo cambiará cuando nosotros —los ciudadanos— decidamos que ya no lo toleramos más.

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Fuentes consultadas

  • • Fiscalía General de la Nación – Comunicado oficial sobre imputación a Patrocinio Sánchez (09/02/2026)
  • • El Tiempo – «Imputaron a exgobernador del Chocó por presunta corrupción en dos contratos para comercializar licor»
  • • Razón Pública – «El Chocó: clanes familiares, paramilitarismo y corrupción desaforada» (2017)
  • • Razón Pública – «El Chocó (segunda parte): cleptocracia y deuda social de los políticos» (2020)
  • • La Silla Vacía – «Exgobernador Patrocinio Sánchez, otra vez, busca el reencauche en Chocó» (2023)
  • • KienyKe – «Chocó, el departamento con más gobernadores que elecciones» (2023)
  • • Pares – «En el Chocó caerá el clan cordobismo, pero resurgirá el clan Sánchez Montes de Oca» (2025)
  • • Infobae Colombia – «Exgobernador de Chocó fue imputado por presuntas irregularidades en licitaciones de licores» (2026)
  • • Sentencias judiciales y registros públicos de la Rama Judicial de Colombia

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