La ministra de educación Aurora Vergara-Figueroa le respondió de manera sencilla y precisa a los periodistas que como fieras la atacan porque su esposo trabaja con la Defensoría del Pueblo.

Con tristeza debemos reconocer que los periodista Vanessa de la Torre y Luis Carlos Vélez pertenecen a un grupo de colegas que actúan como fieras ponzoñosas dignas de haber sido reseñadas por Dioscórides en su famoso tratado.

Dioscórides (Anazarbus, actual Turquía, h. 40 -?, h. 90) escribió el Libro de los venenos y de las fieras que arrojan de sí ponzoña, donde se hace descripción de tantos síntomas dolorosos y curas no menos traumáticas.  El autor menciona animales con mordeduras letales, como perros rabiosos, víboras y cobras, así como animales con mordeduras dolorosas como abejas, salamandras, cantáridas y orugas.

El libro también incluye información sobre criaturas míticas como el anfisbena y el basilisco, así como sobre otros animales difíciles de identificar.

Veintiún siglos después aparecen estos periodistas dedicados de lleno a buscar en donde destilar su veneno para herir de muerte a todo lo que tenga que ver con un nuevo concepto de gobierno que luche por el restablecimiento de los derechos al trabajo digno, a la salud integral y a la educación de calidad.

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¿Acaso Vanessa de la Torre y Luis Carlos Vélez han investigado la cantidad de contratos, tanto en las regiones como en el nivel central, que violan todas las normas y Leyes de la contratación estatal y que han servido para vaciar las arcas oficiales? ¿Por qué no investigan?

Al igual que Dioscórides, hoy también buscamos la cura para neutralizar la ponzoña es estos periodistas. Trabajamos a diario para destapar todas patrañas con las que clanes y caciques, que defienden estos periodistas, vienen manejando el estado Colombiano para multiplicar sus fortunas personales.

Validar la respuesta de la ministra es un acto totalmente subjetivo, pues su análisis presupone recorrer los espinosos terrenos de la verdad (Fáctica, ética y jurídica).

La ministra Vergara-Figueroa reconoce la verdad fáctica, no da rodeos ni se va por las ramas como acostumbran los funcionarios inmersos en actos de corrupción: “en efecto mi compañero de vida trabaja en la Defensoría del Pueblo”.

En cuanto a la verdad jurídica, la ministra argumenta que “La Defensoría del Pueblo es un ente autónomo e independiente cuyos procesos administrativos y contractuales no dependen de la rama ejecutiva, ni mucho menos de la cartera ministerial que represento”.

Es importante que se aclare públicamente que la existencia de dicha vinculación contractual no configura conflicto de interés alguno con capacidad de influir en el cumplimiento de mis funciones y responsabilidades, en beneficio de un particular”.

En cuanto a lo relacionado con la ética, como en la tragedia clásica griega (muy parecida a la vida en Colombia), en necesario tener presente algunas zonas grises, que además le llamaron la atención al gran pensador psicoanalista Jacques Lacan. En estas zonas grises de la tragedia griega no se sabe si la responsabilidad de las acciones de los actores están bien o no.

Por ejemplo la decisión de Antígona de enterrar a su hermano, o la de Orestes de matar a su madre. Hay mucho que estudiar y debatir. Pero, ¿qué hacemos si estos periodistas creen que lo saben todo y ni siquiera han leído de verdad una de las tantas tragedias de la antigüedad?

El esposo de la ministra de educación lleva más de veinte años trabajando en la Defensoría del Pueblo, haciendo un trabajo serio y honesto. ¿Qué tiene eso de antiético?

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