Para entender claramente la situación crítica de la Universidad del Atlántico, nos remitiremos a un parangón sobre un estado de salud médico. El cáncer de la corrupción generalizada en esta institución de educación superior está focalizado en un tumor maligno generado por sus estatutos.

Estos han enfermado a la Universidad del Atlántico a tal punto que extirpar ese tumor es la clave para que la de salud de esta alma mater comience a mejorar. Así lo expresan y anhelan todos los estamentos de la institución, sobre todo los estudiantes, los profesores y trabajadores.

La gobernadora del Atlántico, Elsa Noguera, presidente del Consejo Superior de la universidad, lo sabe y toda la comunidad del departamento tiene cifrada sus esperanzas en su buen criterio y tino para llevar adelante lo pertinente para concebir unos nuevos estatuto modernos, democráticos y acordes a la nueva realidad educativa nacional e internacional del siglo XXI.

Radiografía del tumor

El estatuto general actual de la Universidad del Atlántico es obra de la exrectora Ana Sofía Mesa, quien en el año 2007 reformó completamente la carta magna de esta institución para acomodarla a sus fines estratégicos: salvar a la universidad de la debacle financiera.
Mesa llegó a la universidad del Atlántico por orden del gobierno nacional en uno de los momentos más críticos de la historia esta institución, la cual se encontraba al borde del cierre definitivo.

Para empoderarse de su misión, Ana Sofía Mesa debía tener unos estatutos que la ayudaran, que le otorgaran el poder de comprimir y desbaratar las estructuras organizacionales que se venían manejando en la institución.

Publicidad ver mapa

Fue así como contrató con sabios capitalinos un estatuto general que permitiera superar la crisis. Y además para mantenerse en el poder por muchos años y así lo hizo, independientemente de cualquier injerencia externa. O sea, una constitución a su medida.

Mesa no quiso tocar lo que tuviera que ver con el período de gobierno y dejó intacto lo que hoy se conoce como lo más antidemocrático y fuera de contexto educativo: el tiempo de gobierno del rector de la universidad del Atlántico depende de lo que decida el Consejo Superior.

Esta situación ha llevado a que la universidad, con el paso de los años, cada vez más quede en las manos voraces de los políticos y partidos más fuertes del departamento que poseen representantes en el Consejo Superior Universitario. Para todos los atlanticenses no es desconocido todo lo que sucedió con la nefasta elección de Carlos Prasca como rector, apoyado por el senador Arturo Char y el actual representante César Lorduy.

La propuesta interna de Estatuto General 

Apoyados por los estudiantes, los profesores presentaron una propuesta a través del representante de los docentes en el Consejo Superior, Roberto Figueroa, con el apoyo de una una comisión de académicos desde el interior de la institución para discutir y proponer unos estatutos que le dieran salud y vida a la universidad.

La propuesta motivó a los estudiantes dirigentes de la toma a plantearle al gobierno departamental que sólo con unos nuevos estatutos procederán a levantar el paro y reanudar labores en la universidad.

La tarea se hizo, e incluso a los debates para la construcción y revisión de los nuevos estatutos el Consejo Superior de la universidad creó una Comisión accidental compuesta por el representante del Ministerio de Educación Maximiliano Gómez, el representante del Presidente José Penso Arcieri, el representante de los profesores Roberto Figueroa, y la representante de la gobernadora Bernadette Morales, quien por 12 años ha tenido asiento en las sesiones del Consejo Superior en calidad de asesora jurídica de la gobernación.

El resultado ha gustado tanto a profesores como estudiantes, trabajadores y estamentos afines a la universidad, ya que estos nuevos estatutos levantan un férreo muro a la injerencia de políticos, partidos o intereses externos privados o públicos.

Estos nuevos estatutos garantizarían plenamente la autonomía universitaria consagrada en la Constitución Colombiana y acoge la normatividad delineada en la Ley 30 de 1992.
En su parte neurálgica sobre la elección del rector y su período de gobierno, el nuevo estatuto plantea que todos los aspirantes a rector pasen por una consulta entre docentes y estudiantes.  Los aspirantes expondrán sus propuestas y hojas de vida en foros públicos y presentaciones académicas ante estudiantes, profesores, trabajadores y el resto de la comunidad académica.

De todos los aspirantes se escogerá los 5 con mayor aceptación en la consulta pública y esos serán presentados ante el Consejo Superor para que éste escoja al mejor sin importar el número de votos obtenidos. Así el estatuto prioriza la meritocracia para vicerrectores, decanos, y otras autoridades universitarias.

Elsa Noguera, la gran esperanza

Ante esta propuesta, la gobernadora del Atlántico Elsa Noguera, juega un papel preponderante como presidente del Consejo Superior pues sus directrices y posición con respecto a este nuevo cambio puede definir la extirpación del tumor que está a punto de hacer metástasis.

Noguera se encuentra entre dos fuerzas con fuerte interés en el rumbo de la universidad. Uno lo conforman los intereses de externos poderosos interesados en seguir manejando el botín y el clientelismo de la institución.

El otro, está conformado por las distintas fuerzas internas de la universidad que le apuestan a la autonomía y a mejorar la salud de la institución aislandola de los gérmenes contaminantes de la politiquería local.

La mala jugada de los políticos

Según manifestaron los estudiantes hay fuerzas oscuras intentando a toda costa torcer la propuesta de los estatutos y delinearlos de tal forma que los intereses de los partidos fuertes de turno en la ciudad y del departamento sigan teniendo injerencia en el rumbo de la universidad.

Y al parecer lo están logrando. El exrector Carlos Prasca contrató un estudio con la empresa Oportunidad Estratégica SAS por más de $300 millones, para que hiciera los estatutos de la Universidad desde la capital.

Resulta inaudito que la universidad entregue la autonomía universitaria al contratar a una firma consultora para que le haga el Estatuto General; es como si Colombia contratara a los chilenos para que le hagan su constitución.

¿Te gustó el articulo? Tomate un momento para apoyar la lucha contra la corrupción en Patreon.
Publicidad

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.