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Nada habla mejor de la falta de previsión de todo tipo y de gestión del riesgo, que tuvo el Gobierno nacional frente a lo ocurrido en San Andrés por el paso del huracán Iota, que los datos revelan que para el puente festivo arribaron a la isla del Caribe 900 turistas provenientes del país continental. 

Es decir, pese a las advertencias que lanzaron las entidades especializadas en previsiones climáticas sobre la ocurrencia de fenómenos que podrían ser devastadores, no se suspendieron las actividades aéreas y se puso en riesgo el bienestar de estas personas. 

Parece que ninguna importancia le dio el Gobierno nacional, ni el departamental, ni el local a las alertas que emitió días antes el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), que desde el jueves alertaba sobre la posibilidad de que la onda tropical se convirtiera en cuestión de días en huracán y ya con lluvias intensas presentándose en todo el litoral caribe. 

A la alerta del Ideam se sumó la del National Hurricane Center (Centro Nacional de Huracanes), con sede en La Florida (Estados Unidos), que desde el 13 de noviembre comenzó a emitir alertas. 

En dos twitter de ese día publicó: 

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“El NHC está monitoreando una amplia zona de baja presión sobre el Mar Caribe central que probablemente se convierta en una depresión tropical o tormenta tropical más tarde hoy o esta noche. Los intereses en Nicaragua y Honduras deben monitorear el progreso de este sistema. Lo último en http://hurricanes.gov”. 

“Tormenta tropical #Iota se ha formado en el Mar Caribe. Los intereses en Nicaragua y Honduras deben monitorear de cerca el progreso de este sistema. Aquí están los mensajes clave de las 4 pm EST. Para obtener más información, visite http://hurricanes.gov”. 

Al día siguiente es decir el 14 de noviembre, informaron: 

“Tormenta tropical #Iota es casi un huracán. Aquí están los mensajes clave del aviso de las 10 pm EST. Para más información visite http://hurricanes.gov”. 

Es decir, desde el viernes ya había una advertencia clara de la fuerza que estaba tomando el fenómeno natural y desde mitad de semana se había dicho que impactaría las islas de San Andrés y Providencia y costas de Nicaragua y Honduras convertido probablemente en huracán al inicio de este semana. 

Salir ahora el Gobierno nacional, en particular la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo y Desastres (UNGRD), a decir que fue un huracán que se formó en cuestión de horas, y que no hubo “maneras” de actuar más rápido, no tiene presentación alguna. 

Tanta atentos estaban a la situación del país, que ese sábado 14 de noviembre, la Unidad de Gestión del Riesgo informó que había despachado a Guatemala, alrededor de 52 toneladas de asistencia humanitaria de emergencia, con el fin de apoyar al gobierno de ese país que se vio fuertemente afectado por el paso de Eta.  

“La misión de apoyo humanitario liderada por el director de la UNGRD, Eduardo José González Angulo, cuenta con el apoyo de la Fuerza Aérea Colombiana quien a bordo de un Júpiter 1202 hace la movilización de la carga desde Bogotá hasta Ciudad de Guatemala. “Siguiendo instrucciones del presidente Iván Duque saldremos a Guatemala con el apoyo de nuestra Fuerza Aérea Colombiana. Llevaremos más de 25 toneladas hoy para ayudarle a nuestros hermanos guatemaltecos. El apoyo ha sido fundamental y oportuno atendiendo las líneas de cooperación internacional como lo hicimos con Honduras” señaló González Angulo”, se indica en el comunicado. 

Y añade que “De acuerdo con el reporte que hace la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres de Guatemala, 9 departamentos de este país y 52 municipios tienen graves afectaciones y esto deja un saldo de 44 personas fallecidas, 358.800 habitantes se encuentran afectados y casi 20.000 viviendas presentan algún daño. La Asistencia Humanitaria de Emergencia enviada al país centroamericano consiste en 2.000 kits de alimento, 2.000 kits de aseo, 500 colchonetas, 4.000 frazadas, 1.500 hamacas sencillas y 200 filtros de agua, elementos que fueron solicitados por Guatemala dentro de las necesidades expuestas en el llamamiento internacional”. 

Ahora bien, nadie cuestiona el acto de cooperación con los países centroamericanos, pero, ¿no debía el Gobierno nacional, antes de coordinar estas ayudas, mirar con mayor atención y diligencia, lo que ocurría en Colombia, teniendo ya información sobre la fuerza que había tomado el huracán Iota y las lluvias que ya estaban afectando a Cartagena y la zona costera del Atlántico? 

Hoy martes no hay colombiano que no se pregunte ¿por qué no se adoptó un plan de contingencia cuando ya se sabía lo que podía ocurrir?, ¿por qué no se evacuó a la población de Providencia, y antes por el contrario se permitió que ingresaran vuelos incluso el domingo 15 de noviembre, poniendo en riesgo a más gente? ¿por qué el Gobierno nacional no coordinó con el gobierno local un plan de albergues para damnificados?.   

Ya conocidas las desastrosas consecuencias del paso del Huracán por el territorio insular de Colombia, unas y otras entidades se “tiran la pelota”, intentando “escurrir el bulto” a la responsabilidad que les cabe. 

Mientras que la Oficina Nacional de Gestión del Riesgo y de Desastres, debería eliminar de su nombre Gestión del riesgo y pasar a llamarse simplemente Oficina Nacional de Desastres, lo que parece que es. 

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