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Ayer unos 100 médicos internos y residentes del Hospital Niño Jesús de Barranquilla adelantaron una protesta en las afueras de la entidad, exigiendo que se les brinden las herramientas e insumos para su protección de cara a la atención que les corresponde hacer a potenciales pacientes portadores del coronavirus en esta ciudad.

Los manifestantes expresaron su preocupación por que ni la gerencia del hospital ni las universidades donde estudian les dan respuesta a sus solicitudes. Alegan que no cuentan con elementos tan simples como tapabocas ni guantes.

Mientras esto ocurre en Barranquilla, en Cúcuta, Norte de Santander, el pasado miércoles, un grupo de 150 médicos internos del Hospital Universitario Erasmo Meoz en Cúcuta, también exigían el suministro de barreras de protección para desarrollar los tratamientos médicos. A

Allí, los médicos internos no cuentan con tapabocas N95, batas y guantes para atender pacientes con enfermedades respiratorias.

Los líderes de la protesta aseguraron que en el Erasmo Meoz no hay garantías y no se cuentan con los insumos básicos sugeridos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Salud y Protección Social.
“Es un llamado al Gobierno nacional para que nos suministre las barreras de protección para garantizar nuestra integridad y la de nuestros pacientes”, afirmó el médico.

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Mientras en Barranquilla ya se contabilizan cinco casos de coronavirus, en Cúcuta son 6.

Estas protestas por elementos tan básicos como unos tapabocas, resultan ser una muestra mínima de la precariedad en que el sistema de salud en Colombia aspira controlar y enfrentar una pandemia de la magnitud del coronavirus que ya ha cobrado más de 10 mil muertos en al menos 165 países del mundo y que por lo visto, demorará un buen rato en empezar a ceder.

La solicitud de estos residentes no es muy distinta a reclamos de vieja data por la crítica situación que atraviesa el gremio de sanidad en el país, que labora sin pagos oportunos, en ocasiones hasta sin seguridad social, y en algunos casos precarias condiciones locativas si hablamos de la infraestructura pública.

Por eso, no en vano esta semana la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas que reúne a todas las sociedades de médicos y especialistas del país, solicitó de manera urgente al presidente Iván Duque para que declare la cuarentena total en todo el territorio nacional teniendo en cuenta que “se han activado varias medidas previstas por los expertos, desde la prevención, la contención e incluidos, distanciamiento social y aislamiento para infortunio del país, todas hasta el momento ineficaces”, afirman en la misiva que le hicieron llegar al primer mandatario de los colombianos al menos 40 agremiaciones médicas.

Los médicos consideran que la única manera de detener una catástrofe a nivel de salud pública es prácticamente a través del encuartelamiento total para cortar y detener la cadena de contagio.

Y es que el panorama no es nada alentador, pues según las expectativas que maneja el Gobierno y que están consignadas en el Decreto 417 del 17 de marzo, según la Dirección de Epidemiología y Demografía del Ministerio de Salud y Protección Social, la población colombiana con mayor riesgo de afectación por la pandemia de nuevo coronavirus -COVID-19 sería de un 34.2% del total de la población, con un escenario con tasa de contagio 2,68». lo cual correspondería a 3.989.853 de casos esperados.

De esos, un 19,5%, es decir 737.123, caerían en un estado crítico y severo, lo que generará sin siquiera pestañear una congestión sin precedentes de todo el sistema de salud del país, si se sabe que en Colombia existen cerca de 100.000 camas hospitalarias y sólo el 10% de ellas especializadas en cuidados críticos.

Si a este oscuro panorama se le suma la enquistada corrupción que no da tregua en el sector, el escenario se vuelve casi que apocalíptico.

El Gobierno aspira enfrentar la crisis del coronavirus, con un sistema de salud que aún no logra superar viejas deudas, y que a pesar de haberse lanzado el famoso Acuerdo de Punto Final hace ya casi dos años, aún no se materializa.

El Estado considera destinar casi 5 billones de pesos para hacer frente a la crisis, pero ni siquiera ha sido capaz de pagar a hospitales públicos el gasto extra que ha demandado la atención en salud a población venezolana migrante en el país y que en su gran mayoría pertenecen al régimen subsidiado.

El dengue ya supera los 33.793 casos en lo que va corrido del 2020 y ha dejado 63 personas fallecidas.

Y asegura estar preparado para enfrentar la pandemia, cuando no ha podido controlar la epidemia interna de dengue que ya supera los 33.793 casos en lo que va corrido del 2020 y ha dejado 63 personas fallecidas.

El Gobierno pretende controlar al coronavirus con EPS que solo el año pasado fueron liquidadas cuatro, por prácticas corruptas, abusos de los recursos de la salud y las múltiples quejas por la deficiente prestación de los servicios a sus asegurados.

Solo en el 2018, según datos de la Procuraduría General de la Nación, la Corrupción le arrebató al sistema de salud un billón de pesos, por lo que existe una alta probabilidad de que los recursos que se asignen para la crisis del coronavirus también terminen en cualquier lado, menos en la atención que se requiere para atender la pandemia.

Hoy la cifra de infectados por coronavirus en Colombia según datos oficiales llega a los 145, pero muchas voces hablan de subregistro y pruebas no practicadas que triplicarían este número. El Gobierno no ha dado a conocer ningún fallecido, pero hay dos casos registrados de muertos a causa del Covid-19.

Mientras el virus avanza de manera vertiginosa, como dice el adagio, el papel aguanta todo, y en el papel seguirán tomándose decisiones, que por la salud de casi 50 millones de colombianos, ojalá pasen a ser una realidad.

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