En una semana el llamado clan Gnecco, que por décadas ha mantenido una hegemonía política en el departamento del Cesar, ha enfrentado dos decisiones judiciales por temas de corrupción y paramilitarismo. 

La semana arrancó con la orden de captura de la ‘cacica’ de ese grupo familiar, Cielo Gnecco Cerchar, por violación de derechos humanos, homicidio, y vínculos con paramilitarismo. 

En Valledupar nadie se esperaba que la Ley llegara hasta la puerta de Cielo Gnecco. Allí todos le temen, pero también la quieren y la veneran por las dádivas que reciben de esta familia.

Cielo Gnecco fue primera dama del Cesar en los mandatos de su hermano Lucas Gnecco Cerchar, de su cuñado Rafael Bolaños Guerrero y de su hijo Luis Alberto Monsalvo Gnecco. Los dos últimos no terminaron sus mandatos porque fueron destituidos por corrupción. 

El fiscal Alberto Ramírez Parra emitió la orden de captura contra la cacica de la política por la presunta participación en secuestros y homicidios

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Cuando las autoridades fueron a buscar a la matriarca del clan Gnecco no la encontraron en su casa. “Se hizo un allanamiento a su casa y a su oficina pero la señora Cielo no se encontraba”, es decir que su captura no se ha hecho efectiva. 

De acuerdo con la Fiscalía, el líder paramilitar de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) Julio Manuel Argumedo, alias Gabino, confesó que Cielo Gnneco le pidió al grupo paramilitar que realizara dos secuestros extorsivos de excontratistas de la Gobernación del Cesar que no le habían pagado una coima de contratos por más de $2.500 millones. Presuntamente ambas personas fueron posteriormente asesinadas por petición de Gnecco. 

Argumedo afirmó que en 2002 Jairo Alberto Hernández y Carlos Alberto Mendoza, quienes eran contratistas de la Gobernación del Cesar, fueron secuestrados por orden de David Hernández Rojas alias 39, por petición de Cielo Gnecco. La orden de asesinato se cumplió el 8 de noviembre de 2002.  

Jairo Hernández era tío de la actual secretaria de la Gobernación del Cesar. 

Por lo anterior la Fiscalía pidió imputar a la matriarca del clan Gnecco con los delitos de lesa humanidad, secuestro extorsivo y homicidio en persona protegida. 

El homicidio de los dos contratistas se dio mientras Cielo Gnecco era la gestora social del Cesar en el mandato de su cuñado Rafael Bolaños Guerrero, quien fue destituido e inhabilitado para ejercer cargos de elección pública por cinco años en el 2003. 

En ese entonces la Procuraduría descubrió que Bolaños Guerrero usó su cargo para que su cuñada Cielo Gnecco impulsara la candidatura de su hijo Luis Alberto Monsalvo Gnecco a la Cámara de Representantes. 

El Ministerio Público determinó que Bolaños “con su conducta pasiva y tolerante” permitió que la cacica de la política promoviera las aspiraciones políticas de su hijo con recursos del erario, adjudicándole contratos de publicidad a la firma Sierra Comunicaciones Limitada, que dirigía el director de campaña de Monsalvo Gnecco

Además, las investigaciones detallaron que Bolaños, por órdenes de Cielo Gnecco, contrató los servicios de la empresa Servitur por un valor de $9 millones de pesos para transportar a funcionarios de la Gobernación a varios municipios de la costa Caribe entre el 7 de junio y el 8 de julio del 2001, época que coincidió con las elecciones legislativas y según los investigadores, los viajes fueron para hacerle campaña política al hijo de Cielo Gnecco

Es decir, que desde hace dos décadas, la ‘cacica’ ya daba instrucciones a su hijo de cómo ejercer política con mañas corruptas.  

Corrupción heredada 

Y como lo que se hereda no se hurta, pasadas las 48 horas de conocida la orden de captura contra Cielo Gnecco, la misma Fiscalía acusó ante la Corte Suprema de Justicia a su hijo, Luis Alberto Monsalvo Gnecco, exgobernador del Cesar, por las presuntas irregularidades que habría cometido en un contrato del Programa de Alimentación Escolar (PAE)

En una semana el llamado clan Gnecco, que por décadas ha mantenido una hegemonía política en el departamento del Cesar, ha enfrentado dos decisiones judiciales por temas de corrupción y paramilitarismo. 

La semana arrancó con la orden de captura de la ‘cacica’ de ese grupo familiar, Cielo Gnecco Cerchar, por violación de derechos humanos, homicidio, y vínculos con paramilitarismo. 

Cielo Gnecco fue primera dama del Cesar en los mandatos de su hermano Lucas Gnecco Cerchar, de su cuñado Rafael Bolaños Guerrero y de su hijo Luis Alberto Monsalvo Gnecco. Los dos últimos no terminaron sus mandatos porque fueron destituidos por corrupción. 

El fiscal Alberto Ramírez Parra emitió la orden de captura contra la cacica de la política por la presunta participación en secuestros y homicidios. 

Cuando las autoridades fueron a buscar a la matriarca del clan Gnecco no la encontraron en su casa. “Se hizo un allanamiento a su casa y a su oficina pero la señora Cielo no se encontraba”, es decir que su captura no se ha hecho efectiva. 

De acuerdo con la Fiscalía, el líder paramilitar de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) Julio Manuel Argumedo, alias Gabino, confesó que Cielo Gnneco le pidió al grupo paramilitar que realizara dos secuestros extorsivos de excontratistas de la Gobernación del Cesar que no le habían pagado una coima de contratos por más de $2.500 millones. Presuntamente ambas personas fueron posteriormente asesinadas por petición de Gnecco. 

Argumedo afirmó que en 2002 Jairo Alberto Hernández y Carlos Alberto Mendoza, quienes eran contratistas de la Gobernación del Cesar, fueron secuestrados por orden de David Hernández Rojas alias 39, por petición de Cielo Gnecco. La orden de asesinato se cumplióel 8 de noviembre de 2002.  

Jairo Hernández era tío de la actual secretaria de la Gobernación del Cesar. 

Por lo anterior la Fiscalía pidió imputar a la matriarca del clan Gnecco con los delitos de lesa humanidad, secuestro extorsivo y homicidio en persona protegida. 

El homicidio de los dos contratistas se dio mientras Cielo Gnecco era la gestora social del Cesar en el mandato de su cuñado Rafael Bolaños Guerrero, quien fue destituido e inhabilitado para ejercer cargos de elección pública por cinco años en el 2003. 

En ese entonces la Procuraduría descubrió que Bolaños Guerrero usó su cargo para que su cuñada Cielo Gnecco impulsara la candidatura de su hijo Luis Alberto Monsalvo Gnecco a la Cámara de Representantes. 

El Ministerio Público determinó que Bolaños “con su conducta pasiva y tolerante” permitió que la cacica de la política promoviera las aspiraciones políticas de su hijo con recursos del erario, adjudicándole contratos de publicidad a la firma Sierra Comunicaciones Limitada, que dirigía el director de campaña de Monsalvo Gnecco. 

Además, las investigaciones detallaron que Bolaños, por órdenes de Cielo Gnecco, contrató los servicios de la empresa Servitur por un valor de 9 millones de pesos para transportar a funcionarios de la Gobernación a varios municipios de la costa Caribe entre el 7 de junio y el 8 de julio del 2001, época que coincidió con las elecciones legislativas y según los investigadores, los viajes fueron para hacerle campaña política al hijo de Cielo Gnecco. 

Es decir, que desde hace dos décadas, la ‘cacica’ ya daba instrucciones a su hijo de cómo ejercer política con mañas corruptas.  

Corrupción heredada 

Y como lo que se hereda no se hurta, hoy, cuando no han pasado 48 horas de conocida la orden de captura contra Cielo Gnecco, la misma Fiscalía acusó ante la Corte Suprema de Justicia a su hijo, Luis Alberto Monsalvo Gnecco, exgobernador del Cesar, por las presuntas irregularidades que habría cometido en un contrato del Programa de Alimentación Escolar (PAE)

Monsalve es acusado de los delitos de contrato sin cumplimiento de requisitos legales y peculado por apropiación. El órgano judicial informó que tiene material probatorio para confirmar que el exgobernador habría favorecido un consorcio para que se beneficiara del contrato. 

La investigación contra Monsalvo  

«Los elementos de prueba dan cuenta de que, mientras ejerció como mandatario departamental en el periodo 2012 – 2015, habría orientado un proceso contractual para beneficiar a un consorcio específico y omitido el deber de supervisar todas las fases de contratación como lo exige la ley. En su lugar delegó a otro funcionario«, informó la Fiscalía. 

El contrato del PAE debía garantizar la alimentación escolar de menores en instituciones educativas rurales y urbanas. La Fiscalía informó que en la ejecución del contrato se evidenció falta de planeación. 

«La investigación puso en evidencia, por lo menos, seis irregularidades sustanciales, algunas relacionadas con falta de planeación y deficiencias en los estudios previos«, informó la Fiscalía. 

Será la Sala Especial en primera instancia de la Corte Suprema de Justicia la que defina la fecha en la que se realizará el juicio contra Monsalvo

Es acusado de los delitos de contrato sin cumplimiento de requisitos legales y peculado por apropiación. El órgano judicial informó que tiene material probatorio para confirmar que el exgobernador habría favorecido un consorcio para que se beneficiara del contrato.

En el 2020 la Corte Suprema de Justicia ya había condenado a Monsalvo por el delito de corrupción al sufragante en hechos ocurridos en octubre de 2011. En ese momento, al exgobernador le fue impuesta una multa de 301.58 salarios mínimos legales mensuales vigentes y fue inhabilitado para ejercer cargos públicos. 

En medio de ese proceso se conoció que el exgobernador habría prometido no desalojar a 800 personas que se encontraban invadiendo un predio en Valledupar, a cambio de recibir votos. 

Según la investigación, Monsalvo firmó pactos con los representantes de los sectores de invasión Tierra Prometida, Guasimales y Emmanuel, en Valledupar, con el compromiso de mantenerles la situación de ilegalidad a cambio de votos. 

Es evidente la gravedad del daño causado al bien jurídico con la conducta punible, los mecanismos de participación democrática, pues al condicionar el voto no solo privó de la libertad a los electores sino que obtuvo ventaja ilícita sobre sus contrincantes en la aspiración a la Gobernación del Departamento del Cesar”, informó la Corte en la sentencia de ese momento. 

Un cacicazgo corrupto desde sus inicios 

Lo cierto es que desde que empezaron a hacer política en los departamentos de La Guajira y Cesar, los Gnecco no se han caracterizado precisamente por su transparencia, pulcritud y apego a la ley. 

El primero en conseguir notoriedad fue Lucas Gnecco Cerchar, quien falleció en junio de este año, con una orden de detención domiciliaria y un extenso prontuario por delitos de corrupción y paramilitarismo. 

Gnecco fue gobernador del Cesar en los periodos de 1992-1995 y de 1998-2000. En su primer mandato presionó para que funcionarios de la Gobernación del Cesar votaran por su hermano, Pepe Gnecco, quien era candidato al senado de la república.  

Posteriormente no terminó su segundo periodo en la Gobernación del Cesar porque la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia lo condenó a 42 meses de prisión por constreñimiento al elector con el apoyo de paramilitares en su campaña de 1997. Y Su hermano el entonces senador de la república, José Gnecco Cerchar, alias «Pepe», fue luego firmante del Pacto de Ralito de la parapolítica cuya alianza entre políticos y escuadrones de paramilitares buscaban refundar a Colombia. 

Durante su segunda administración también se registró un millonario desfalco a la educación de los niños pobres del departamento del Cesar, por lo cual también fue acusado junto a su entonces secretario de Educación Wilson Molina y el de Hacienda, William Saade Vergel. El desfalco fue estimado en unos $10 mil millones de pesos.  

Corrupción, paramilitarismo y narcotráfico 

En octubre del 2002 la Procuraduría General de la Nación sancionó a Lucas Gnecco, Jairo Rivero, Álvaro Castro y Magalis Castro, con una millonaria multa por anomalías en contrataciones superiores a $3.100 millones de pesos cuando fue gobernador del Cesar entre 1998 y el 2000. ​ 

El 15 de agosto de 2005, Gnecco fue capturado en Santa Marta por agentes del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) por los delitos de «adjudicación y fracción de varios contratos para la ejecución de obras de infraestructura, sin el lleno de los requisitos«, que facilitó durante su mandato como gobernador del Cesar. Adicionalmente, otra unidad de la Fiscalía, de Derecho Humanos también participó en la captura por otra investigación que las autoridades llevaban contra Gnecco por terrorismo y paramilitarismo ligado a las AUC. 

El 13 de noviembre de 2009, Lucas Gnecco fue condenado a 24 años de prisión por celebración indebida de contratos y prevaricato, delitos que cometió durante su mandato en la gobernación del Cesar de 1998 a 2000. 

En marzo de 2015, Gnecco Cerchar y Hernando González fueron implicado por el exparamilitar de las AUC, Luciano Rojas Serrano alias “Henry” en el asesinato del periodista Guzmán Quintero Torres, ocurrido el 16 de septiembre de 1999. 

Y tiempo después del millonario robo al Banco de la República, sede de Valledupar, ocurrido el 15 de octubre de 1994 y conocido como ‘El robo del siglo‘ en Colombia, pacas de billetes con los seriales reportados como robados aparecieron en una finca propiedad de Lucas Gnecco

Finalmente en mayo de 2018, el exfiscal anticorrupción Luis Gustavo Moreno capturado por corrupción, delató al senador José Alfredo Gnecco y a su padre, el exgobernador Lucas Gnecco de estar involucrados en el ‘Cartel de la toga’ en el que José Alfredo le pagó sobornos para alterar las investigaciones penales por corrupción que pesaban contra Lucas.​ 

La investigación contra Monsalvo  

«Los elementos de prueba dan cuenta de que, mientras ejerció como mandatario departamental en el periodo 2012 – 2015, habría orientado un proceso contractual para beneficiar a un consorcio específico y omitido el deber de supervisar todas las fases de contratación como lo exige la ley. En su lugar delegó a otro funcionario», informó la Fiscalía. 

El contrato del PAE debía garantizar la alimentación escolar de menores en instituciones educativas rurales y urbanas. La Fiscalía informó que en la ejecución del contrato se evidenció falta de planeación. 

«La investigación puso en evidencia, por lo menos, seis irregularidades sustanciales, algunas relacionadas con falta de planeación y deficiencias en los estudios previos», informó la Fiscalía. 

Será la Sala Especial en primera instancia de la Corte Suprema de Justicia la que defina la fecha en la que se realizará el juicio contra Monsalvo. 

En el 2020 la Corte Suprema de Justicia ya había condenado a Monsalvo por el delito de corrupción al sufragante en hechos ocurridos en octubre de 2011. En ese momento, al exgobernador le fue impuesta una multa de 301.58 salarios mínimos legales mensuales vigentes y fue inhabilitado para ejercer cargos públicos. 

En medio de ese proceso se conoció que el exgobernador habría prometido no desalojar a 800 personas que se encontraban invadiendo un predio en Valledupar, a cambio de recibir votos. 

Según la investigación, Monsalvo firmó pactos con los representantes de los sectores de invasión Tierra Prometida, Guasimales y Emmanuel, en Valledupar, con el compromiso de mantenerles la situación de ilegalidad a cambio de votos. 

“Es evidente la gravedad del daño causado al bien jurídico con la conducta punible, los mecanismos de participación democrática, pues al condicionar el voto no solo privó de la libertad a los electores sino que obtuvo ventaja ilícita sobre sus contrincantes en la aspiración a la Gobernación del Departamento del Cesar”, informó la Corte en la sentencia de ese momento. 

Un cacicazgo corrupto desde sus inicios 

Lo cierto es que desde que empezaron a hacer política en los departamentos de La Guajira y Cesar, los Gnecco no se han caracterizado precisamente por su transparencia, pulcritud y apego a la ley. 

El primero en conseguir notoriedad fue Lucas Gnecco Cerchar, quien falleció en junio de este año, con una orden de detención domiciliaria y un extenso prontuario por delitos de corrupción y paramilitarismo. 

Gnecco fue gobernador del Cesar en los periodos de 1992-1995 y de 1998-2000. En su primer mandato presionó para que funcionarios de la Gobernación del Cesar votaran por su hermano, Pepe Gnecco, quien era candidato al senado de la república.  

Posteriormente no terminó su segundo periodo en la Gobernación del Cesar porque la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia lo condenó a 42 meses de prisión por constreñimiento al elector con el apoyo de paramilitares en su campaña de 1997. Y Su hermano el entonces senador de la república, José Gnecco Cerchar, alias «Pepe», fue luego firmante del Pacto de Ralito de la parapolítica cuya alianza entre políticos y escuadrones de paramilitares buscaban refundar a Colombia. 

Durante su segunda administración también se registró un millonario desfalco a la educación de los niños pobres del departamento del Cesar, por lo cual también fue acusado junto a su entonces secretario de Educación Wilson Molina y el de Hacienda, William Saade Vergel. El desfalco fue estimado en unos 10 mil millones de pesos.  

Corrupción, paramilitarismo y narcotráfico 

En octubre del 2002 la Procuraduría General de la Nación sancionó a Lucas Gnecco, Jairo Rivero, Álvaro Castro y Magalis Castro, con una millonaria multa por anomalías en contrataciones superiores a $3.100 millones de pesos cuando fue gobernador del Cesar entre 1998 y el 2000. ​ 

El 15 de agosto de 2005, Gnecco fue capturado en Santa Marta por agentes del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) por los delitos de «adjudicación y fracción de varios contratos para la ejecución de obras de infraestructura, sin el lleno de los requisitos», que facilitó durante su mandato como gobernador del Cesar. Adicionalmente, otra unidad de la Fiscalía, de Derecho Humanos también participó en la captura por otra investigación que las autoridades llevaban contra Gnecco por terrorismo y paramilitarismo ligado a las AUC. 

El 13 de noviembre de 2009, Lucas Gnecco fue condenado a 24 años de prisión por celebración indebida de contratos y prevaricato, delitos que cometió durante su mandato en la gobernación del Cesar de 1998 a 2000. 

En marzo de 2015, Gnecco Cerchar y Hernando González fueron implicado por el exparamilitar de las AUC, Luciano Rojas Serrano alias “Henry” en el asesinato del periodista Guzmán Quintero Torres, ocurrido el 16 de septiembre de 1999. 

Y tiempo después del millonario robo al Banco de la República, sede de Valledupar, ocurrido el 15 de octubre de 1994 y conocido como ‘El robo del siglo’ en Colombia, pacas de billetes con los seriales reportados como robados aparecieron en una finca propiedad de Lucas Gnecco

Finalmente en mayo de 2018, el exfiscal anticorrupción Luis Gustavo Moreno capturado por corrupción, delató al senador José Alfredo Gnecco y a su padre, el exgobernador Lucas Gnecco de estar involucrados en el ‘Cartel de la toga’ en el que José Alfredo le pagó sobornos para alterar las investigaciones penales por corrupción que pesaban contra Lucas.​

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