La denuncia fue hecha por el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores en el Atlántico, Javier Bermúdez, quien aseguró que, desde su centro de reclusión, el exsenador Eduardo Pulgar estaría teniendo control sobre los manejos administrativos y los recursos del hospital Materno Infantil de Soledad, Atlántico.

La denuncia acusa a Pulgar de utilizar personas de confianza, para hacer parte del recurso humano del centro de salud y así mantenerlo bajo su control.

Javier Bermúdez

Desde el centro de reclusión, ubicado en el Batallón Vergara y Velasco, en el municipio de Malambo en el Atlántico, donde cumple su condena impuesta por la Corte Suprema de Justicia por tráfico de influencias de servidor público en concurso heterogéneo, el exsenador estaría ejecutando movimientos en el hospital.

«Lo que sabemos es que todos los que llegaron a la administración del hospital son cuotas del hoy preso exsenador Pulgar», afirmó Javier Bermúdez.

Sobre la situación del centro de salud, recientemente los trabajadores han exigido la renuncia del gerente, Juan Esteban Chávez, por el déficit financiero presentado en la entidad, en lo que señalaron, puede ser una posible desviación de los recursos.

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A la queja se unió el Concejal Brayan Orozco, que prepara un debate de control político y exige la intervención de la Superintendencia de Salud, por las inversiones realizadas al hospital, por más de $40 mil millones de pesos, mientras que este permanece cerrado.

Nada raro

Pero la intromisión de Pulgar en el Materno Infantil no es nueva, y se afianzó tras la llegada de su cuñado Rodolfo Ucrós a la Alcaldía.

El año pasado, en plena crisis sanitaria por el coronavirus, el ex senador y el exsecretario de Salud de Soledad, médico Luis Fernando Fábregas protagonizaron una trifulca en la que se fueron a los golpes en la recepción de un exclusivo edificio en Barranquilla.

Días atrás de la pelea, el alcalde Ucrós, había declarado insubsistente al médico Fábregas «en aras de garantizar una eficiente prestación del servicio de la Secretaría Local de Salud».

En los pasillos se manejó la versión que la trifulca se dio por el manejo de la contratación del Covid-19 en Soledad. Más exactamente por un contrato con el Hospital Materno Infantil.

Se trató del contrato interadministrativo suscrito el 22 de enero de 2020 entre la Secretaría de Salud y el Hospital Materno Infantil, el único de primer nivel del municipio, representado por Luis Fábregas y Rosa Emira Madera Sánchez, respectivamente.

Versiones de conocedores de la política local afirmaron que tanto Pulgar como Fábregas tenían intereses en ese contrato de $3.160 millones firmado para «la promoción y prevención de riesgos en salud», cuyos informes de gestión y cumplimiento no fueron publicados en el Secop.

Las molestias de Pulgar se generaron en que el secretario decidió suspender uno de los pagos por $800 millones al encontrar irregularidades (…) las cuales advirtió y ordenó una interventoría que permitiera tener los argumentos para suspender el mencionado convenio.

Pues resulta que los beneficiarios del contrato era una de las fundaciones ligada a sus colaboradores. Y por eso la solicitud de suspensión le costó el puesto a Fábregas.

Lo cierto es que al igual que la mayoría de los hospitales públicos, el Materno Infantil de Soledad es una de esas entidades donde políticos y funcionarios corruptos ponen sus fichas para robar de manera descarada los recursos de la salud de los colombianos, en especial de los más pobres.

Mientras se dan estas acusaciones, a principios de este mes el Consejo de Estado le notificó tanto a la Presidencia de la República, como al Ministerio del Interior, a la Mesa Directiva del Senado de la República, al Consejo Nacional Electoral (CNE), y a la Procuraduría General la pérdida de investidura del exsenador Pulgar Daza.  

En el documento, firmado por el Secretario General, se señala que la sentencia emitida el 24 de septiembre ya se encuentra “debidamente ejecutoriada”. Debido a esto, las entidades deberán tomar medidas de fondo frente a la curul que deja Pulgar.

Como se recordará el Consejo de Estado decretó la pérdida de investidura del excongresista del Partido de ‘La U’ por ofrecerle $200 millones de pesos al juez promiscuo del municipio de Usiacurí (Atlántico), Andrés Fernando Rodríguez Cáez para que favoreciera a Juan José Acosta Ossío para que pudiera seguir manteniendo el control de la Universidad Privada Metropolitana, la Fundación Acosta Bendek y el Hospital Universitario Metropolitano de Barranquilla.

Pulgar aceptó su responsabilidad en delito de cohecho ante la Corte Suprema de Justicia y fue condenado a cuatro años y 10 meses de prisión. En la actualidad se encuentra privado de su libertad en una guarnición militar.

A Pulgar bien le cabe aquel refrán que dice: «Puerca pollera no pierde el vicio«.

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