El político y escritor mexicano Porfirio Díaz, con mucha sabiduría, dijo:«Desconfía del funcionario público que cambie sus buenos zapatos». El rector de la universidad del Atlántico, Danilo Rafael Hernández Rodríguez, no solo cambió sus buenos zapatos y su modesta forma de vestir, compró una mansión en uno de los sectores más caros de la ciudad.

¿Por qué el mundo entero confía y aplaude lo que dice el expresidente de Uruguay Pepe Mujica? Porque siendo presidente de una nación no cambió sus zapatos ni se mudó de su modesta casita de campo.

Hernández Rodríguez no perdió el tiempo y de la carrera 24 No. 72-38, barrio San Isidro de Barranquilla, saltó a uno de los conjunto residenciales más cotizados de la ciudad, e inauguró su nueva morada con una parranda de varios días.

¿Cómo lo hizo? Ni idea. Como se trata de un funcionario público, solo podemos analizar su comportamiento en el manejo de un presupuesto que casi llega al medio billón de pesos, más exactamente $348.745.873.591, y aventurarnos en algunas hipótesis.

Todos sabemos que la Universidad del Atlántico es una institución politizada, dominada por un clan politiquero que aprovecha sus recursos para afianzar el poder en la ciudad. El rector y la mayoría de los directivos son fichas de ese clan, por lo que tratar de demostrar la hipótesis «la universidad es un nido de corrupción», es una tontería, una perogrullada.

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Nuestra experiencia en el registro e investigación de los comportamientos delincuenciales de funcionarios públicos con poder de decisión sobre presupuestos, es decir, ordenadores de gastos, nos ha llevado a concluir que en la actualidad el 100% saca provecho de ese “poder”, de manera subrepticia o descarada.

Por ello, no es una exageración que en Colombia, los corruptos se apoderen anualmente de más de $50 billones de pesos del presupuesto nacional. Pero volvamos a la universidad del Atlántico.

La visión de todo funcionario público con poder es quedarse con el 10 o 20% del presupuesto que tiene a su cargo. Y su misión es hacer todo lo necesario para que eso sea posible. ¿Qué ha hecho al respecto el rector Danilo Hernández?

Contratación amañada

El rector Danilo Hernández no ha dado muestras de ser un funcionario público diferente a todos los que acceden un cargo de poder. No deslumbra con una inteligencia inquietante ni con una preparación superior. Tenemos dudas si habrá leído Cien Años de Soledad. Pero eso no nos preocupa, lo que nos preocupa realmente es lo que viene haciendo en la contratación de la universidad.

Analicemos como el rector Hernández dirige y orienta la corrupción en beneficio de sus amigos.

Para ello, tomaremos el contrato DBS 010 con acta de inicio del 5 de marzo del 2022 firmado entre el rector Danilo Hernández y SYDRA DATA XPERIENCE S.A.S, cuyo representante legal es Stefani Dayanis Medina Araujo (recuerden bien este nombre). El objeto del contrato es prestar servicio de asesoría a la comunicación estratégica y de publicidad para la oficina de postgrado por valor de $496.000.000 millones de pesos.

Sydra es una empresa nueva, creada en el 2021, es una empresa de papel, creada con documento privado y violando las normas legales para la constitución de una empresa. Tiene un capital autorizado de $500.000.000, lo que por Ley la obliga a suscribir un capital mínimo del 50% del autorizado, o sea $250.000.000.

Sin embargo, anotaron $150.000.000 como capital suscrito y pagado. Vaya usted a saber si realmente consignaron ese dinero en el banco. Lo más seguro es que no lo hicieron, pero eso es un trabajo para la Dian. Lo importante es que ese hecho de desconocer la Ley, indica que es una empresa de papel.

No cumple con lo reglamentado en el Código de Comercio, en especial el Artículo 367 (Del Capital autorizado, suscrito y pagado).

Algunos estamentos de la universidad han denunciado a está empresa, «creada específicamente para saquear el presupuesto de la universidad pública», y comprar votos en el consejo superior.

Resulta que Stefani Dayanis Medina Araujo es esposa de Jhon Jairo Gutierrez Barrios, funcionario de la Vicerrectoría de Docencia en donde el año 2022 firmó un contrato OPS por valor de $36.750.000.

Cualquiera pensaría que está pareja de esposos egresados del programa de contaduría pública de la Universidad de la Costa (propiedad del clan politiquero que apoya al rector) son unos envidiables emprendedores, pero más bien hacen parte de la cadena alimenticia de la corrupción insaciable que domina en la universidad.

Escarbando un poco más en las posibles conexiones de este contrato y sus dueños, encontramos que el representante de los profesores ante el consejo superior Wendel Archibolt Barrios, es primo de Jhon Jairo Gutierrez Barrios.

El perfil de Stefy Medina en la redes sociales muestra que está comprometida con Jhon Gutierrez Barrios.
Jhon Jairo Gutierrez Barrios con su primo Wendell Archibolt Barrios, cuando se graduó de contador público en la uiniversidad de la Costa, profesión que no tuvo en cuenta para constituir bien la sociedad Sydra.

Cualquier persona con dos neuronas en la cabeza piensa lo que todos en la universidad están comentando: Wendell Archibolt Barrios, ficha del rector y del clan politiquero que se apoderó de la universidad, ideó la creación de una empresa, la cual pusieron a nombre de Stefani Medina esposa de su primo Jhon Jairo Gutierrez Barrios, quien fue funcionario de la vicerrectoria de docencia, para saquear la universidad del Atlántico.

Esta es apenas una muestra de las “grandes y sesudas” contrataciones del rector Hernández, seguiremos escarbando y divulgando todas estas acciones contrarias a la ética y la Ley que posiblemente estén engordando el bolsillo de funcionarios públicos de la alta dirección de la universidad del Atlántico.

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