Redacción Judicial TOMADO DE EL ESPECTADOR (Ver artículo original aquí)

Poco a poco se van conociendo las evidencias de la Fiscalía para investigar una supuesta red de corrupción que, a cambio de dinero, habrían modificado permisos que tenían varios medicamentos, suplementos dietarios y productos de belleza, para ser comercializados en el país. Estos procedimientos se habrían hecho al interior del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamento (Invima) y varios de sus funcionarios están siendo investigados por estos hechos.

El primer audio, la tramitadora Claudia Peñaranda habla con un hombre que, tal parece, es uno de los enlaces de la organización ilegal. En la llamada, Peñaranda le reconoce a su interlocutor que ese registro (de un medicamento) es de ella y que el laboratorio, contestó entre risas, queda en “Estados Unidos de Bogotá”. (Le sugerimos: Casa por cárcel a empresaria Stella Durán por caso de corrupción en Invima)

Claudia: Ese registro es mío.

Interlocutor: ¿Es suyo?

Claudia: Sí y el laboratorio en Estados Unidos es mío.

Interlocutor: Ah, ¿es que el laboratorio es americano?

Claudia: Sí.

Interlocutor: Pero ¿dónde hacen el producto?

Claudia: En Estados Unidos de Bogotá (contestó entre risas).

Interlocutor: Está buenísimo.

En el segundo audio, Peñaranda habla con un hombre para comprar capsulas a granel para, posteriormente, ser vendidos como suplementos dietarios sin registros legales. La tramitadora, en este audio, habla de los reconocidos empresarios Jorge Iván Sánchez y Stella Durán, capturados e investigados por estos hechos. “(Durán) va a preguntar cuánto le vamos a cobrar por eso”, dice Peñaranda. (Lea también: Estos son los bienes de la empresaria Stella Durán incautados por la Fiscalía)

Claudia: Yo hablé ayer con don Jorge Iván Sánchez para (…) acondicionarle a doña Stella Durán las capsulas (…) y me dijo que sí.

Interlocutor: ¿Esas capsulas son de?

Claudia: Capsulas de suplementos dietarios (…). Doña Stella lleva las capsulas a granel (…) y nosotros las metemos en el frasco y le ponemos etiqueta (…). Va a preguntar cuánto le vamos a cobrar por eso.

En otra escucha, Claudia Peñaranda, al parecer, habla con un empleado de la empresaria y esteticista por varios inconvenientes que se presentaron por el registro. También habla de que varios de los productos se realizaban en una habitación sin la autorización de laboratorios. “El Invima nos está pidiendo las órdenes de compra y las facturas emitidas por el laboratorio”, dice la mujer. (En contexto: Defensa de Stella Durán dice que denunciará a una de las detenidas del caso Invima)

Claudia: (…) Estamos en un problema bastante serio. La situación es la siguiente: el Invima nos está pidiendo las órdenes de compra y las facturas emitidas por el laboratorio (…) en donde ellos nos dicen que nos venden el champú, el aceite y el gel. Ósea, no es un tema de registros, es un tema de trazabilidad y eso no lo tenemos.

Interlocutor: ¿no lo tenemos?

Claudia: No, porque es que nosotros en el registro sanitario tenemos un fabricante del laboratorio (inaudible). Nosotros lo que tenemos realmente es una habitación arrendada en el laboratorio en donde Fernando fabrica los productos. Entonces nunca le hemos contado nada al (laboratorio).

En los últimos dos audios, la tramitadora le comunica a su interlocutor su asombro por la falta de autenticidad de los productos que vende Estela Durán y que un producto, que era comercializado como importado, era, en realidad, fabricado en Medellín (Antioquia). “Lo de los óvulos y la crema vaginal se va a hacer en Medellín don Jorge”, dice Claudia Peñaranda.

Claudia: Estaba muy pendiente con el tema de don Jorge Iván y resulta que ayer, cuando estaba ahí donde Stella Durán, llegaron unos pedidos. Me llamó la atención del color del champú y yo dije ‘que tan bonito ese champú’. Cuando lo cojo y lo miro estaba el laboratorio (inaudible) (…).

Mujer: Lo de los óvulos y la crema vaginal se va a hacer en Medellín don Jorge, porque es que nuestros fabricantes son internacionales (…).

Mientras varias personas capturadas se encargaban de falsificar los registros sanitarios en el Invima, otros, según la Fiscalía, alteraban los sistemas de información, lo que ha permitido que en el mercado actual haya productos que no tienen el control estatal. Además, había quienes, al parecer, falsificaban estudios, quienes cobraban sobornos a cambio de modificar multas que imponía el Invima, y otros más que realizaban auditorias previas a las oficiales para garantizar el buen desempeño. (Le podría interesar: Cuidado con estos 18 medicamentos: podrían ser fraudulentos, según el INVIMA)