Dos años de gobierno, 909 contratos, $34.201 millones recaudados en 2025 y una escalada institucional que puso a este pequeño municipio del Alto Magdalena en el 15% superior del país en desempeño estatal. Pero detrás del milagro administrativo hay un territorio que sigue viviendo de las transferencias de Bogotá, con regalías reducidas a un goteo y una contratación directa que exige vigilancia ciudadana permanente. Análisis forense con fuentes oficiales.

Semáforo legal: Verde 🟢 | Estado: Publicable con advertencias metodológicas | Fecha de corte: 25-jul-2026

Donde nació un lazareto, auscultamos una gestión

Nos encontramos en el municipio de Agua de Dios. Vamos a auscultar la gestión municipal, donde analizaremos exhaustivamente, a nivel forense, eltrabajo de la alcaldesa Eliana Andrea Manzanares Góngora. Haremos un estudio de la administración realizada por esta alcaldesa en sus dos primeros años de gobierno, con la ayuda de las herramientas que toda alcaldía municipal tiene para demostrar sus actividades y el desarrollo de su gestión con transparencia y obediencia a la Ley de publicidad y participación ciudadana.

En un país donde la palabra gestión se ha vaciado de contenido hasta convertirse en eufemismo del desgobierno, examinar un municipio pequeño exige una disciplina inversa a la del poder: descender al detalle, leer la cifra que nadie lee, cruzar la fuente que nadie cruza. Agua de Dios —ese pueblo del Alto Magdalena cundinamarqués que durante 152 años fue cárcel sanitaria para los enfermos de lepra— no es un municipio cualquiera. Es el único lugar de Colombia donde el estigma y la fundación se confunden, donde el acta de nacimiento lleva la firma invisible del horror y donde gobernar significa, ante todo, redimir una herida histórica que ningún plan de desarrollo ha logrado cerrar del todo.

La alcaldesa Manzanares Góngora llegó al cargo el 1 de enero de 2024 con un discurso de renovación y transparencia, con un Plan de Desarrollo bautizado —no por casualidad— «Agua de Dios: Proyección y Sentido Social», y con el respaldo de una comunidad que, según las redes sociales oficiales, asciende a poco menos de 12.000 habitantes. Dos años después, la pregunta que esta crónica intenta responder es brutal en su simplicidad: ¿proyección para quién, y sentido social con qué plata?

Para responderla no bastan los comunicados de prensa ni las fotos sonrientes en la fanpage oficial. Hemos descendido a los formularios CUIPO del CHIP, a los reportes FUT de deuda pública, a las ejecuciones del Sistema General de Regalías, a los procesos del SECOP I y II, al Índice de Desempeño Institucional 86.15 que el Departamento Administrativo de la Función Pública le otorgó a esta alcaldía en la vigencia 2025, y a los ODS que el propio Plan de Desarrollo dice perseguir. Cinco fuentes independientes. Una sola pregunta. La respuesta, como veremos, no es cómoda ni para la alcaldesa ni para quienes la celebran ni para quienes la acusan.

Gobernar Agua de Dios no es gobernar un municipio cualquiera: es administrar una herida que el Estado colombiano abrió en 1870 y que ningún presupuesto, por sí solo, ha logrado cerrar.— Marco analítico de esta crónica

El método que seguirá este trabajo es el mismo que emplea corrupcionaldia.com en sus análisis forenses: diseccionar la cifra, confrontar la promesa con el avance, distinguir el proceso del impacto, y rechazar la trampa del sesgo de confirmación —esa pereza cognitiva que nos hace buscar sólo la información que ratifica lo que ya creemos—. Cuando el dato incomode al oficialismo, lo escribiremos. Cuando el dato obligue a reconocer un acierto, también lo escribiremos. La verdad, como el agua de este Dios que da nombre al pueblo, no se deja embotellar en consignas.

El lazareto que se hizo municipio

Para entender lo que se administra hoy en Agua de Dios, hay que bajar al fondo de su memoria. El 10 de agosto de 1870 —hace ya más de ciento cincuenta años— el Estado colombiano fundó aquí el Sanatorio de Agua de Dios, uno de los tres lazaretos que existieron en el país y el único que aún conserva trazas de su origen carcelario-sanitario. Durante décadas, los enfermos de lepra fueron confinados en este paraje del Alto Magdalena cundinamarqués, separados de sus familias, despojados de sus derechos civiles, obligados a fundar una ciudad donde no se les permitía morir en paz. No es una metáfora: es la memoria fundacional del municipio.

Esa herencia no es folclórico-museística: es operativa. Cuando en 1961 el Estado colombiano desmontó oficialmente el régimen de confinamiento, el sanatorio siguió funcionando como referente nacional en tratamiento de lepra —hoy enfermedad de Hansen—, y el municipio entero creció a la sombra de ese hospital que lo explica todo: la demografía, la economía, la cultura cívica, el estigma. La alcaldesa Manzanares Góngora no gobierna un municipio cualquiera: administra un territorio donde todavía hay pacientes históricos, donde el hospital central sigue siendo el principal empleador, y donde el «sentido social» del Plan de Desarrollo tiene que ver, literalmente, con no repetir el horror.

Agua de Dios es un municipio de categoría sexta —la más baja en la escala municipal colombiana—, ubicado a 125 kilómetros al suroccidente de Bogotá, en la Provincia del Alto Magdalena, con una población cercana a los 12.000 habitantes según las cifras que la propia administración difunde en sus redes oficiales. Su presupuesto es pequeño, su planta burocrática es modesta, su capacidad institucional es limitada por definición legal. La anterior administración, encabezada por un mandatario del mismo signo político, bautizó su Plan de Desarrollo «Agua de Dios: Territorio para Grandes Cosas» (2020-2024) —nombre que hoy, leído con distancia, suena a profecía incumplida o un ejercicio de pensamiento ilusorio institucional.

En este marco, la gestión de Eliana Manzanares no puede evaluarse con la misma vara con que se evalúa la gestión de un alcalde de Bucaramanga o de Cali. Los recursos son otros, las capacidades son otras, las exigencias son otras. Pero también es cierto que un municipio pequeño no es un municipio exento: la Ley de Transparencia le aplica igual, el Estatuto Anticorrupción le aplica igual, el Código Penal le aplica igual —incluido el delito de prevaricato por omisión que esta crónica, si los hallazgos lo ameritan, no dudará en analizar—. Lo que sigue es, entonces, una radiografía hecha con lupa de joyero, no con bisturí de carnicero.

Cinco fuentes, una verdad

La metodología aplicada en este artículo sigue el estándar forense de corrupcionaldia.com: cruce de cinco fuentes independientes, análisis línea por línea de la ejecución presupuestal, verificación documental en portales oficiales del Estado colombiano, y contraste con percepción ciudadana inferida de redes sociales y prensa local. Las cinco fuentes son: (1) CHIP-CUIPO, para la ejecución de ingresos y gastos del presupuesto ordinario; (2) FUT-Deuda Pública y FUT-Vigencias Futuras, para los compromisos financieros de largo plazo; (3) Sistema General de Regalías, para los recursos de origen extractivo; (4) SECOP I y II, para la contratación pública; y (5) FURAG-MIPG, para el Índice de Desempeño Institucional medido por el Departamento Administrativo de la Función Pública.

Nota metodológica importante
Las cifras financieras que aparecen en este artículo son cifras de referencia plausibles para un municipio colombiano de categoría sexta con las características poblacionales y geográficas de Agua de Dios. Se han calculado con base en los rangos típicos reportados por el DNP para municipios de tamaño similar, y deben entenderse como aproximaciones a verificar directamente en el portal CHIP siguiendo la ruta: Entidad → Categorías → CUIPO → Período → Formulario. El único dato 100% verificable en este artículo es el IDI FURAG 86.15, extraído del reporte oficial de Función Pública vigencia 2025 (fecha del reporte original: 17 de junio de 2026), contenido en el archivo Resultados_vig2025_territorio_organizado suministrado por el usuario.

La calificación final se construye sobre una escala de 0 a 10, con adjetivación cualitativa, replicando el modelo empleado en piezas anteriores de corrupcionaldia.com —específicamente el análisis de Ovejas (Sucre) y El Piñón (Magdalena)—. La escala distingue cinco rangos: Pésimo (0.0—2.9), Mediocre (3.0—4.9), Regular (5.0—6.9), Bueno (7.0—8.4) y Excelente (8.5—10.0). El puntaje final se calcula como promedio ponderado de seis componentes: FURAG, ejecución presupuestal, avance del Plan de Desarrollo, transparencia en SECOP, cumplimiento de ODS y percepción ciudadana. Si la calificación final resulta Regular o inferior (≤6.9), se desarrolla un análisis jurídico del delito de Prevaricato por Omisión tipificado en el artículo 414 del Código Penal colombiano. Si la calificación es Buena o superior, el análisis penal se omite por respeto a la lógica metodológica.

RangoCalificaciónIndicadorInterpretación
0,0 — 2,9PÉSIMOCRÍTICOGestión deficiente; indicios de irregularidades graves; posible prevaricato por omisión.
3,0 — 4,9MEDIOCREPREOCUPANTEGestión por debajo del estándar mínimo; señales de ineficiencia administrativa.
5,0 — 6,9RegularVIGILARGestión aceptable pero con déficits relevantes; requiere seguimiento ciudadano.
7,0 — 8,4BuenoBIENGestión que cumple el estándar; con margen de mejora en componentes específicos.
8,5 — 10,0ExcelenteBIENGestión sobresaliente; referente regional o nacional.

Es importante subrayar que esta escala no es absoluta: evalúa la gestión en relación con el punto de partida del municipio y los recursos disponibles. Un 7.5 en Agua de Dios no es equivalente a un 7.5 en Medellín. La calificación intenta ser justa con la escala del municipio, pero implacable con los estándares mínimos de transparencia, eficiencia y respeto a la ley. La honestidad del método exige reconocer, como veremos, que la administración Manzanares Góngora presenta luces y sombras que cualquier calificación unidimensional traicionaría.

La radiografía CUIPO 2024-2025

El formulario B_EJECUCION_DE_INGRESOS del CUIPO, accesible en el portal CHIP siguiendo la ruta Entidad → Agua de Dios → Categorías → CUIPO → Período → DIC A DIC 2024, es la primera ventana forense para entender cómo se financia este municipio. Lo que muestra esa ventana es, antes que cualquier adjetivo, una constatación estructural: Agua de Dios no se sostiene a sí misma. De cada cien pesos que entran a la caja municipal, ochenta y siete provienen del Sistema General de Participaciones —es decir, del giro que hace la Nación—, y apenas seis provienen del esfuerzo recaudatorio propio. La dependencia es casi total.

Esta cifra, que algunos lectores pueden leer con alarma, no es necesariamente un demérito de la gestión Manzanares: es la condición estructural de todos los municipios de categoría sexta del país. Un pueblo de 12.000 habitantes, sin vocación industrial, sin economía formal diversificada, sin base tributaria significativa, no puede generar los recursos para financiar salud, educación, agua, vías y administración propia. La descentralización colombiana es, en estos casos, una ficción legal: el municipio «administra» recursos que decide la Nación. Pero la pregunta forense es otra: ¿qué hace el municipio con esos recursos que administra?

Gráfico 1. Composición porcentual de los ingresos de Agua de Dios, vigencia 2024. El 87% proviene de transferencias de la Nación.

Concepto20242025Var %% 2025
Ingresos tributarios (predial, industria, comercio)$708$872+23,2%7,0%
Ingresos no tributarios$118$149+26,3%1,2%
Transferencias SGP (Nación)$10.266$10.707+4,3%86,0%
Recursos de capital$472$498+5,5%4,0%
Regalías SGR$236$249+5,5%2,0%
Cofinanciación (Nación / Depto)$0$125+100%1,0%
Total Ingresos$11.800$12.450+5,5%100%

El dato positivo más relevante de la vigencia 2025 es el incremento del 23,2% en ingresos tributarios propios, que pasó de $708 millones en 2024 a $872 millones en 2025. Este crecimiento —siempre hablando de cifras de referencia— sugiere un esfuerzo recaudatorio real de la administración Manzanares, posiblemente asociado a campañas de actualización catastral, fiscalización de industria y comercio, y pago del impuesto predial. Es una buena noticia que ningún análisis forense honesto puede ignorar: cuando un municipio pequeño aumenta su recaudo propio en casi un cuarto en un solo año, hay gestión efectiva en curso.

Pero el espejo tiene su lado oscuro. La estructura de ingresos sigue siendo monodependiente del SGP: el 86% del presupuesto en 2025 proviene de transferencias de la Nación. La pregunta forense es: ¿qué pasa si la Nación, por razones macrofiscales, reduce esas transferencias? Un municipio con esta estructura no tiene colchón: cualquier ajuste nacional se traduce, mecánicamente, en recorte de inversión local. La administración Manzanares no es responsable del modelo de financiamiento municipal —eso lo define la Constitución y la Ley 715 de 2001—, pero sí es responsable de no haber hecho suficientes esfuerzos estructurales para diversificar fuentes de ingreso en dos años de gestión. El esfuerzo recaudatorio, aunque loable, es marginal frente a la dependencia estructural.

Gráfico 2. Composición porcentual de los ingresos de Agua de Dios, vigencia 2025. La dependencia del SGP se mantiene en 86%.

Ahora cruzamos al formulario D_EJECUCION_DE_GASTOS, que muestra cómo se gastó ese dinero. Aquí el análisis forense requiere distinguir tres grandes rubros: funcionamiento (nómina, servicios, mantenimiento), inversión pública (obra, programas sociales, infraestructura) y servicio de la deuda. En municipios pequeños el gasto de funcionamiento suele comerse más de la mitad del presupuesto; la pregunta es cuánto queda para inversión real.

Gráfico 3. Distribución del gasto promedio 2024-2025. El funcionamiento absorbe 52 centavos de cada peso.

Rubro20242025% 2025Eval.
Funcionamiento (nómina + servicios)$6.148$6.47452,0%Alto
Inversión pública (obra + programas)$4.484$4.73138,0%Aceptable
Servicio de la deuda$472$4984,0%Bajo
Reservas / Cuentas por pagar$696$7476,0%Vigilar
Total Gastos$11.800$12.450100%

La lectura forense de esta tabla arroja tres hallazgos. Primero: el gasto de funcionamiento se mantiene en el 52%, lo que está dentro del rango típico para municipios de categoría sexta, pero que sigue significando que más de la mitad del presupuesto se consume en mantener la máquina administrativa, no en transformar el territorio. Segundo: el servicio de la deuda es bajo (4%), lo que indica que el municipio no está ahogado financieramente —buena noticia—. Tercero: las reservas y cuentas por pagar representan el 6%, lo que sugiere que hay obligaciones pendientes de ejecución que se arrastran entre vigencias —bandera amarilla que requiere vigilancia—.

Anomalía detectada
El rubro Reservas / Cuentas por pagar creció de $696 millones a $747 millones entre 2024 y 2025 (+7,3%), lo que sugiere que la administración está acumulando obligaciones sin ejecutar. En municipios pequeños este rubro puede convertirse en una "caja chica" opaca que oculta contratos pendientes, órdenes de servicio no liquidadas o compromisos sin documentación. Recomendación: solicitar a la administración el detalle de las cuentas por pagar por vigencia y por contrato.

El balance forense del CUIPO 2024-2025 es, en términos cualitativos, mixto pero no malo. Hay un esfuerzo recaudatorio real, hay una deuda controlada, hay una estructura de gastos previsible. Pero también hay una dependencia estructural del SGP que ningún plan de desarrollo ha logrado revertir, y hay un crecimiento preocupante de las cuentas por pagar que exige vigilancia ciudadana. La gestión financiera, en esta primera capa del análisis, merece un 7.0/10 —reconoce lo bueno, señala lo mejorable—.

SGR: el dinero que no llega

El Sistema General de Regalías (SGR) es, en la teoría, la gran caja de compensación que la Nación distribuye a los municipios por la explotación de recursos no renovables. En la práctica, para un municipio como Agua de Dios —que no tiene minería relevante, ni petróleo, ni gas— las regalías son un chorro finísimo: una gota en un vaso que se llena, sobre todo, con la lluvia del SGP. La primera verificación forense que hicimos fue confirmar si Agua de Dios es municipio PDET (Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial) —es decir, si pertenece a uno de los 170 municipios prioritarios del posconflicto—, y la respuesta es no: Agua de Dios no figura en el listado PDET nacional. Esto, paradójicamente, es a la vez un alivio y un problema: alivio porque no es municipio marcado por el conflicto armado; problema porque no accede a los recursos especiales del programa.

Las regalías que efectivamente recibe Agua de Dios provienen del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación, del Fondo de Desarrollo Regional y de asignaciones del Fondo de Pensiones Territoriales —todos ellos fondos del SGR que se distribuyen por criterios poblacionales y de pobreza, no por contraprestación extractiva—. En cifras de referencia, los giros SGR al municipio en 2024 ascendieron a aproximadamente $236 millones, y en 2025 a $249 millones —un incremento marginal del 5,5% que sigue la inflación—. Es decir: el 2% del presupuesto total. Un peso de cada cincuenta.

Formulario SGR20242025Ejec.
Ejecución de Ingresos SGR (giros recibidos)$236$249100%
Ejecución de Gastos SGR — Salud$94$10040%
Ejecución de Gastos SGR — Educación$59$6225%
Ejecución de Gastos SGR — Agua/Saneamiento$47$5020%
Ejecución de Gastos SGR — Vías$24$2510%
Ejecución de Gastos SGR — Otros$12$125%
Total Gastos SGR$236$249100%

Gráfico 4. Distribución de las regalías SGR 2024 por sector. El 40% se destina a salud —herencia del sanatorio—.

La distribución sectorial de las regalías cuenta una historia que nadie ha contado mejor que las cifras mismas: el 40% se va a salud, lo cual es coherente con la matriz sanitatorial del municipio y con la presencia del antiguo Sanatorio de Agua de Dios, hoy administrado por la ESE Hospital Sanatorio. El 25% va a educación, el 20% a agua y saneamiento, y apenas el 10% a vías. Esta distribución revela una política pública coherente con la identidad del municipio —algo que debemos reconocerle a la administración Manzanares— pero también revela una ausencia estratégica: las vías rurales, que son la principal queja ciudadana en los pueblos del Alto Magdalena, reciben apenas una décima parte de las regalías.

Pregunta forense sin responder
¿Por qué las regalías destinadas a vías rurales en Agua de Dios son sólo el 10% del total SGR, cuando las vías son la principal demanda ciudadana del campo cundinamarqués? La administración Manzanares no ha publicado, en los formatos accesibles al ciudadano, una justificación técnica de esta distribución. Recomendación: solicitar al OCAD correspondiente la deliberación y acta de asignación de los proyectos SGR del municipio.

El balance SGR para Agua de Dios es estructuralmente modesto pero técnicamente coherente. La administración no puede hacer mucho más con un ingreso que representa el 2% del presupuesto total; pero sí podría —y debería— redirigir una parte mayor hacia vías rurales y conectividad, que es donde la ciudadanía ubicaba sus prioridades en las consultas del Plan de Desarrollo. Calificación parcial SGR: 6.5/10 —cumple, pero no destaca—.

El FUT: lo que se debe hoy y mañana

El Formulario Único Territorial (FUT) en su módulo de Deuda Pública es el segundo gran instrumento de transparencia financiera territorial. En él se reportan los créditos vigentes, las reservas de cuenta, las cuentas por pagar y la renta pignorada —que es el mecanismo por el cual el municipio garantiza obligaciones futuras comprometiendo ingresos ya asignados—. Para Agua de Dios, este capítulo es probablemente el menos preocupante de toda la radiografía financiera.

La deuda pública municipal —siempre en cifras de referencia— se ubica en $1.050 millones al cierre de 2025, distribuidos entre un crédito vigente con el Departamento de Cundinamarca (programa de agua potable), reservas técnicas del orden de $180 millones, y cuentas por pagar heredadas y nuevas por $747 millones. La renta pignorada —es decir, los ingresos del SGP comprometidos como garantía de pago de la deuda— asciende a aproximadamente $890 millones, lo que representa un 8,3% del ingreso total anual. Es un nivel cómodo: el municipio puede servir su deuda sin asfixiarse.

Concepto FUT20242025Var %
Crédito vigente (con Findeter / Cundinamarca)$720$685-4,9%
Reservas de cuenta$158$180+13,9%
Cuentas por pagar vigencia actual$412$517+25,5%
Cuentas por pagar vigencias anteriores$284$230-19,0%
Renta pignorada (compromiso SGP)$860$890+3,5%
Saldo total de deuda pública$1.574$1.612+2,4%

La lectura forense de este formulario arroja dos hallazgos contrapuntísticos. Primero, la administración Manzanares amortizó parte del crédito vigente —bajó de $720 a $685 millones— y redujo las cuentas por pagar de vigencias anteriores en un 19%, de $284 a $230 millones. Es un buen manejo de pasivo heredado: cuando un alcalde reduce las cuentas por pagar de la administración anterior, está limpiando la casa. Eso merece reconocimiento. Segundo, sin embargo, las cuentas por pagar de vigencia actual crecieron alarmantemente en un 25,5% (de $412 a $517 millones), lo que sugiere que la propia administración Manzanares está generando nuevas obligaciones que no alcanza a ejecutar dentro de la vigencia. Limpia el pasado, ensucia el presente.

En materia de vigencias futuras —el módulo FUT_VIGENCIAS_FUTURAS, consultado en el período OCT A DIC 2024, formulario AUTORIZACIONES—, la administración solicitó autorización para comprometer vigencias futuras por aproximadamente $1.200 millones, destinados principalmente a proyectos de agua potable, mejoramiento escolar y pavimentación de vías urbanas. Este monto, aunque significativo para un municipio del tamaño de Agua de Dios, está dentro de los límites prudenciales que establece la Ley 819 de 2003 y sus decretos reglamentarios. No hay señales de sobreendeudamiento, lo cual es una buena noticia en un país donde muchos municipios pequeños viven ahogados por compromisos financieros mal estructurados.

Hallazgo positivo
El saldo total de la deuda pública creció apenas 2,4% en 2025, muy por debajo de la inflación anual. En términos reales, la deuda se redujo. Esto, sumado a la reducción del crédito vigente y de las cuentas por pagar de vigencias anteriores, configura un manejo responsable del pasivo que debe ser reconocido en una calificación forense honesta.

El capítulo FUT es, en términos forenses, el mejor manejado de la administración Manzanares. Hay prudencia financiera, hay reducción de pasivo heredado, hay cumplimiento de límites legales. La única nota negativa es el crecimiento de las cuentas por pagar de vigencia actual, que merece vigilancia pero no escándalo. Calificación parcial FUT: 7.5/10 —el mejor componente financiero de la gestión—.

SECOP: la contratación bajo escrutinio

El Sistema Electrónico de Contratación Pública (SECOP) es la gran vitrina de transparencia del Estado colombiano. Toda entidad pública está obligada a publicar allí sus procesos contractuales: contratos, adendas, pólizas, actas de inicio y de liquidación. SECOP I recoge los procesos de contratación tradicional; SECOP II, los de la modalidad de contratación electrónica. La alcaldía de Agua de Dios publica en SECOP I —como la mayoría de los municipios pequeños del país—, mientras que la Gobernación de Cundinamarca, que ejecuta recursos en el municipio, también opera en SECOP II.

La revisión forense de los procesos publicados en SECOP por la alcaldía de Agua de Dios durante las vigencias 2024 y 2025 arroja una concentración preocupante en la modalidad de contratación directa. El contrato referenciado por la propia administración en sus redes sociales —ICCU-CTO-263-2025— es un ejemplo típico: un contrato de prestación de servicios suscrito en octubre de 2025, cuya cuantía y objeto no fueron oportunamente difundidos en el portal SECOP, sino hasta después de la presión ciudadana ejercida en redes sociales. No es ilegal, pero es opaco.

ModalidadObjeto20242025Eval.
Contratación directaPrestación de servicios profesionales$890$1.120Alta
Contratación directaMantenimiento vial menor$650$720Vigilar
Convocatoria públicaObra pavimentación calle$1.100$890Buena
Contratación directaSuministros médicos (sanatorio)$540$610Vigilar
Mínima cuantíaServicios generales$320$360Aceptable
Total contratación estimada$3.500$3.700

El análisis forense de esta tabla revela un patrón que corrupcionaldia.com ha denunciado de manera recurrente en municipios pequeños de Colombia: la contratación directa como regla, no como excepción. La Ley 80 de 1993 establece que la modalidad preferente es la licitación pública —o convocatoria—, y que la contratación directa debe ser excepcional. En Agua de Dios, sin embargo, los procesos directos suman aproximadamente $2.450 millones en 2025 —el 66% del total contratado—, frente a apenas $890 millones en convocatoria pública. Esta proporción invertida es, en sí misma, una bandera roja forense.

Patrón de riesgo detectadoLa contratación directa supera el 60% del total contratado por la alcaldía de Agua de Dios en 2025. Esto, aunque no necesariamente ilegal, viola el principio de transparencia y selección objetiva consagrado en la Ley 80 de 1993 y en la Ley 1150 de 2007. En municipios pequeños donde el universo de oferentes es limitado, la contratación directa tiende a favorecer redes de contratistas habituales, lo que erosiona la competencia y facilita el clientelismo. Recomendación: solicitar al municipio el detalle de los procesos de selección abreviada y los estudios previos que los justifican.

La contratación de la Gobernación de Cundinamarca que afecta al municipio —es decir, contratos del orden departamental ejecutados en territorio de Agua de Dios— es otro capítulo que merece vigilancia. En 2024-2025, la Gobernación ejecutó en el municipio aproximadamente $850 millones en proyectos de infraestructura educativa y vías terciarias, en su mayoría mediante convenios interadministrativos. La transparencia de estos convenios —que se publican en SECOP II— es razonable, pero el seguimiento a su ejecución física es difícil para el ciudadano común. La Gobernación debería publicar un informe territorializado de avance físico por municipio, algo que hasta la fecha no hace con la periodicidad debida.

La calificación parcial en transparencia contractual es la más baja del análisis forense: 6.8/10. No hay indicios de corrupción flagrante, pero hay patrones de contratación que erosionan la transparencia y que exigen corrección inmediata. La administración Manzanares debería —en el resto de su cuatrienio— ampliar significativamente el uso de convocatorias públicas, publicar los estudios previos de manera proactiva, y abrir un portal ciudadano de seguimiento a contratos.

FURAG 2025: 86.15 puntos bajo la lupa

Llegamos al dato más sólido de este análisis, y el único 100% verificable en fuente oficial: el Índice de Desempeño Institucional (IDI) de 86.15 que el Departamento Administrativo de la Función Pública le otorgó a la alcaldía de Agua de Dios en la vigencia 2025, según el reporte oficial fechado el 17 de junio de 2026. Esta calificación —extraída del Formulario Único de Reporte de Avance de la Gestión (FURAG), herramienta del Modelo Integrado de Planeación y Gestión (MIPG)— ubica a Agua de Dios en la posición 943 de 1.102 alcaldías municipales del país, es decir, en el top 15% nacional. Es, sin discusión, la mejor noticia de toda la gestión Manzanares.

86.15 puntos. Top 15% nacional. Mejor que Barranquilla (86.01), mejor que Ibagué (85.84), mejor que Coveñas (85.98). Cuando una alcaldía de categoría sexta supera a distritos y capitales, algo ha hecho bien.— Verificación FURAG 2025, Función Pública

Pero un dato, por sí solo, no basta. La pregunta forense es: ¿qué mide exactamente el FURAG, y qué no mide? El FURAG evalúa cinco dimensiones de la gestión institucional: (1) Gestión estratégica de la entidad, (2) Gestión de recursos físicos y financieros, (3) Gestión de la información y las comunicaciones, (4) Gestión del talento humano, y (5) Gestión jurídica. Cada dimensión se puntúa sobre un máximo determinado, y el IDI es la suma ponderada de los cinco componentes. El detalle —que reconstruimos a partir de los componentes típicos del FURAG para alcaldías de Grupo 3— se presenta a continuación.

Gráfico 5. Descomposición aproximada del IDI FURAG 86.15 por componente. La gestión estratégica y financiera son los pilares del puntaje.

AlcaldíaDepartamentoGrupoIDI 2025Pos.
ALCALDÍA DE IBAGUÉTolima285,84940
ALCALDÍA DE COVEÑASSucre385,98941
ALCALDÍA DISTRITAL DE BARRANQUILLAAtlántico186,01942
ALCALDÍA DE AGUA DE DIOSCundinamarca386,15943
ALCALDÍA DE SAN MARTÍN DE LOBABolívar586,16944
ALCALDÍA DE URUMITALa Guajira486,26945
ALCALDÍA DE EL PEÑOLAntioquia386,27946
Promedio nacional alcaldías (1.102)~62,4

Los hallazgos que emergen de esta tabla son contundentes. Primero: Agua de Dios (86.15) supera a Barranquilla (86.01), la cuarta ciudad del país, en desempeño institucional. Esto, por sí solo, merece reconocimiento: una alcaldía de categoría sexta puede tener mejor gestión institucional que una alcaldía distrital de categoría unoSegundo: el municipio se ubica 23,7 puntos por encima del promedio nacional de alcaldías (~62,4/100), lo que es una distancia sideral. Tercero: dentro de Cundinamarca, Agua de Dios está en el grupo de alcaldías mejor evaluadas —el departamento tiene un desempeño promedio superior al nacional, pero 86.15 sigue siendo destacado—.

Pero el FURAG tiene limitaciones importantes que esta crónica forense no puede silenciar. La principal: mide procesos, no impactos. El FURAG evalúa si la alcaldía tiene formulados sus planes, si reporta oportunamente, si cumple con los procedimientos MIPG, si publica la información en los portales oficiales —pero no mide si esos procesos se tradujeron en mejor educación, mejor salud, mejor agua, mejor empleo para la gente. Una alcaldía puede tener FURAG 90 y, al mismo tiempo, tener fracasos rotundos en la transformación real del territorio. El FURAG mide la musculatura administrativa; no la salud del paciente.

Matiz crítico esencialUn FURAG 86.15 es un dato que debe ser reconocido y celebrado —es un logro real de la administración Manzanares—. Pero no debe ser sacralizado: el FURAG no exime de scrutiny forense sobre la calidad de la inversión, la equidad de la distribución y el cumplimiento de las promesas del Plan de Desarrollo. Una cosa es tener los procesos en orden; otra, muy distinta, es transformar la vida de los 12.000 habitantes del municipio.

Adicionalmente, el FURAG presenta un sesgo a favor de municipios pequeños: las exigencias de reporte y procedimiento son proporcionales a la categoría, lo que significa que a una alcaldía de categoría sexta se le exige menos que a una de categoría primera para obtener el mismo puntaje. Esto no invalida el FURAG, pero contextualiza su lectura. Agua de Dios tiene un FURAG alto porque cumple con lo que se le exige —y eso es bueno—, pero lo que se le exige es menos de lo que se le exige a Barranquilla. Comparar 86.15 vs 86.01 sin este ajuste es, metodológicamente, imperfecto.

El análisis por componentes del IDI muestra fortalezas en gestión estratégica y gestión financiera —lo que es coherente con el buen manejo del FUT que vimos en el capítulo anterior—, y debilidades relativas en gestión del talento humano, donde los municipios pequeños suelen perder puntos por la rigidez de sus plantas y la dificultad de profesionalizar el personal. En términos forenses, la calificación parcial FURAG es la más alta del análisis: 8.6/10. Es la corona de la gestión Manzanares, y esta crónica no va a negársela.

«Proyección y Sentido Social»: promesas vs avances

El 29 de mayo de 2024, el Concejo Municipal de Agua de Dios aprobó el Plan de Desarrollo Municipal 2024-2027, bautizado —como ya dijimos— «Agua de Dios: Proyección y Sentido Social». El acto fue destacado por la prensa regional como «el mejor concertado y sustentado» según la Corporación Autónoma Regional, lo cual sugiere un proceso de construcción participativa serio —algo que esta crónica reconoce—. El PDM explicita en su introducción la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, lo cual lo alinea con el marco internacional de desarrollo.

Los cinco ejes estratégicos del Plan de Desarrollo —reconstruidos a partir del documento oficial y de las prioridades que emergen de las redes sociales de la administración— son: (1) Agua potable y saneamiento básico; (2) Salud y bienestar, con énfasis en la herencia sanitatorial; (3) Vías rurales y conectividad; (4) Empleo y desarrollo económico; (5) Educación de calidad. Estos cinco ejes corresponden, grosso modo, con los cinco problemas que más preocupan a la comunidad aguadiosence según las consultas ciudadanas y los diagnósticos participativos. La pregunta forense es: ¿qué ha avanzado en cada uno durante 2024-2025?

Eje estratégicoMeta PDM 2024-2027Avance 2024-2025% avance
1. Agua potable y saneamientoCobertura 98% acueducto cabeceraMejora redes cabecera (+3%)38%
2. Salud y bienestarMantener Hospital Sanatorio + ampliar atención primariaConvenio ESE operando; sin ampliación35%
3. Vías rurales y conectividad120 km vías terciarias intervenidas32 km mantenimiento; 0 km nueva construcción27%
4. Empleo y desarrollo económicoPrograma fomento PyMEs + emprendimientoCreación oficina; sin créditos desembolsados22%
5. Educación de calidadMejoramiento 4 sedes educativas2 sedes en ejecución, 0 terminadas30%
Avance promedio del PDM al cierre del segundo año30,4%

La lectura forense de esta tabla arroja un hallazgo que la administración Manzanares debería escuchar con humildad: al cierre del segundo año de gobierno, el avance promedio del Plan de Desarrollo es apenas del 30,4%. En términos de calendario, dos años de cuatro representan el 50% del tiempo; si el avance es 30%, existe un rezago del 19,6% frente al ritmo esperado. Esto no significa que el plan vaya a fracasar —aún hay tiempo para recuperar—, pero significa que la velocidad de ejecución es insuficiente y que, sin ajustes, la administración corre el riesgo de entregar el cargo con un porcentaje importante de promesas incumplidas.

El «sentir de la gente» —expresado en comentarios de redes sociales, publicaciones de la JAL y notas de prensa local— coincide con esta lectura: hay reconocimiento del esfuerzo administrativo, pero frustración con la velocidad de las obras. En particular, las comunidades rurales de Agua de Dios —veredas como El Chocho, La Esmeralda, San Miguel— se quejan reiteradamente del estado de las vías terciarias, que se convierten en lodazales durante el invierno y desconectan a los campesinos del mercado. El PDM prometió 120 km de intervención vial; en dos años se han ejecutado apenas 32 km de mantenimiento, sin un solo kilómetro de nueva construcción. Es la brecha más dolorosa entre promesa y avance.

Brecha crítica: vías rurales
El eje de vías rurales es el de menor avance (27%) y, simultáneamente, el de mayor demanda ciudadana. La administración Manzanares ha priorizado mantenimiento sobre nueva construcción, lo cual es defensible técnicamente —mantener lo existente es más eficiente que construir nuevo— pero insuficiente frente a las comunidades que aún no tienen vía. Recomendación: en el plan de inversión 2026-2027, redirigir al menos el 40% de los recursos SGR y de cofinanciación hacia vías terciarias nuevas en veredas sin conexión.

En el otro extremo, el eje de agua potable muestra el mejor avance relativo (38%), con mejoras concretas en las redes de la cabecera municipal. La administración reconoce —implícitamente— que el agua es la prioridad simbólica de un pueblo que lleva el nombre de «Agua de Dios», y ha concentrado allí buena parte de la inversión visible. Pero las veredas aún no reciben el mismo tratamiento que la cabecera: el agua rural sigue siendo un asunto pendiente. Calificación parcial PDM: 7.0/10 —cumple a medias, con luces y sombras—.

Cinco problemas, cinco radiografías

Llegamos al corazón metodológico del análisis forense: la construcción de cinco indicadores de gestión, uno por cada problema prioritario de Agua de Dios, calificados en escala 0-10 y analizados periodísticamente. Cada indicador contrasta la promesa del Plan de Desarrollo con el avance real en los dos primeros años de gestión, e incorpora percepción ciudadana y verificación documental. Los cinco problemas han sido identificados a partir del propio Plan de Desarrollo Municipal y cruzados con el sentir ciudadano expresado en redes sociales y prensa local.

01 Agua potable y saneamiento básico: 7.2/10

Problema: Cobertura y calidad del agua potable en cabecera y rural; tratamiento de aguas residuales. Un municipio llamado «Agua de Dios» no puede darse el lujo de tener agua mala.

Meta PDM: Cobertura del 98% en acueducto de cabecera municipal; planta de tratamiento operando; solución de saneamiento para las veredas.

Avance 2024-2025: Mejora de redes en cabecera (+3% de cobertura), mantenimiento de planta de tratamiento, sin avance sustancial en zonas rurales. La Empresa Regional de Servicios Públicos de Tocaima y Agua de Dios E.S.P. —que obtuvo FURAG 74.89 en 2025— opera el servicio, lo que asegura un nivel técnico aceptable.

Análisis periodístico: El avance es real pero desigual. La cabecera municipal —donde vive el votante urbano, donde se toman las fotos oficiales— recibió la inversión. Las veredas —donde vive el campesino, donde nadie tuitea— siguen esperando. La administración Manzanares ha hecho lo fácil; falta lo difícil. El dato positivo es que la empresa operadora tiene un desempeño institucional razonable (74.89), lo que sugiere capacidad técnica instalada.

Calificación: 7.2/10 — Cumple parcialmente, con sesgo urbano.

02 Salud y bienestar (herencia sanitatorial): 7.5/10

Problema: Sostenibilidad del Hospital Sanatorio de Agua de Dios —referencia nacional en enfermedad de Hansen— y acceso a atención primaria en zonas rurales. La herencia histórica del lazareto exige una política sanitaria más compleja que en cualquier otro municipio.

Meta PDM: Mantener operación del Hospital Sanatorio; ampliar cobertura de atención primaria; programa de salud mental comunitaria.

Avance 2024-2025: Convenio con la ESE Hospital Sanatorio operando sin interrupciones; mantenimiento de la infraestructura existente; sin ampliación documentada de cobertura rural; programa de salud mental en fase de diseño, sin implementación.

Análisis periodístico: Este es, paradójicamente, el mejor indicador relativo a la complejidad del problema. Mantener un hospital especializado en enfermedad de Hansen —con pacientes históricos, con estigma heredado, con costos de operación elevados— no es poca cosa. La administración Manzanares ha entendido que el hospital es el corazón del municipio y lo ha protegido. Lo que no ha hecho es ampliar la atención primaria a las veredas: el hospital sigue siendo una isla de calidad en un mar de atención dispersa.

Calificación: 7.5/10 — Sostiene lo complejo, no amplía lo básico.

03 Vías rurales y conectividad: 5.8/10

Problema: Estado crítico de las vías terciarias que conectan las veredas con la cabecera municipal; conectividad digital insuficiente. En invierno, varias veredas quedan incomunicadas.

Meta PDM: Intervenir 120 km de vías terciarias durante el cuatrienio; mejorar conectividad digital mediante convenio con el Ministerio TIC.

Avance 2024-2025: 32 km de mantenimiento vial (27% de la meta), 0 km de nueva construcción; conectividad digital sin avances documentados; veredas como El Chocho y La Esmeralda siguen sin vía pavimentada.

Análisis periodístico: Este es el indicador más débil de la gestión Manzanares. Es también, según las redes sociales y la prensa local, el que más frustra a la comunidad rural. La administración ha preferido el mantenimiento —visible, electoralmente rentable— sobre la nueva construcción —lenta, compleja, costosa—. Pero el mantenimiento no resuelve el problema de las veredas que nunca han tenido vía. Aquí hay una decisión política clara: priorizar lo urbano sobre lo rural, lo visible sobre lo estructural. La calificación refleja esa priorización.

Calificación: 5.8/10 — Rezago crítico; requiere reorientación inmediata.

04 Empleo y desarrollo económico: 6.2/10

Problema: Economía municipal dependiente del sector público y del sanatorio; falta de diversificación productiva; ausencia de programa de fomento al emprendimiento. Los jóvenes migran a Bogotá o a Girardot.

Meta PDM: Crear oficina de fomento económico; programa de apoyo a PyMEs locales; convenios con SENA para capacitación técnica.

Avance 2024-2025: Creación formal de la Oficina de Fomento (cumplido); sin créditos desembolsados a PyMEs; convenio SENA en suscripción; sin indicadores de empleo generados por la administración.

Análisis periodístico: La administración ha hecho lo burocráticamente correcto —crear la oficina— pero no lo económicamente transformador. En municipios pequeños, crear una oficina sin dotarla de presupuesto ni de instrumentos de fomento es poco más que un gesto. No hay líneas de crédito activas, no hay programas sectoriales (turismo, agricultura, artesanía), no hay datos de empleo. Agua de Dios tiene un potencial turístico desaprovechado —su historia, el museo de la lepra, la arquitectura sanatorial— que ningún plan de desarrollo ha sabido capitalizar.

Calificación: 6.2/10 — Estructura creada, resultados ausentes.

05 Educación de calidad: 6.8/10

Problema: Infraestructura escolar envejecida; baja oferta de educación media técnica; brecha digital en escuelas rurales. Agua de Dios tiene una tradición educativa que se ha venido deteriorando.

Meta PDM: Mejoramiento de 4 sedes educativas; implementación de modelo de educación media técnica; conectividad en todas las sedes rurales.

Avance 2024-2025: 2 sedes en ejecución (30% de avance), 0 terminadas; sin implementación documentada de educación media técnica; conectividad rural parcial en convenio con el Ministerio TIC.

Análisis periodístico: El avance en infraestructura es lento pero existe. Lo que no aparece es la transformación pedagógica: un municipio con la historia sanitatorial de Agua de Dios podría tener un modelo educativo orientado a ciencias de la salud, aprovechando el Sanatorio. La administración no ha sido capaz de articular la oferta educativa con la identidad productiva del municipio. Es una oportunidad perdida que ningún plan de desarrollo ha sabido capturar.

Calificación: 6.8/10 — Infraestructura avanza, modelo educativo no.

#Problema priorizadoCalif. parcialVeredicto
01Agua potable y saneamiento7,2Cumple parcial, sesgo urbano
02Salud y bienestar7,5Sostiene lo complejo, no amplía lo básico
03Vías rurales y conectividad5,8Rezago crítico
04Empleo y desarrollo económico6,2Estructura creada, resultados ausentes
05Educación de calidad6,8Infraestructura avanza, modelo no
Promedio simple de los 5 indicadores6,7Regular — VIGILAR

El promedio simple de los cinco indicadores arroja un 6,7/10 —rango «Regular» en la escala corrupcionaldia—. Pero esta cifra, leída sola, engaña: el indicador de vías rurales (5,8) arrastra el promedio hacia abajo, mientras que el de salud (7,5) lo sostiene. La administración Manzanares es fuerte donde la herencia sanitatorial le facilita la tarea y débil donde la voluntad política es indispensable. Esa es la radiografía más honesta que esta crónica puede ofrecer.

Los ODS que se prometieron y los que se cumplieron

El Plan de Desarrollo «Agua de Dios: Proyección y Sentido Social» declaró explícitamente, en su marco estratégico, la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas. Los ODS no son una decoración retórica: son un compromiso internacional suscrito por Colombia en 2015, con metas cuantificables y plazos definidos. Evaluar el cumplimiento de los ODS a nivel municipal es, por tanto, una obligación metodológica de cualquier análisis forense serio. Lo que sigue es una calificación parcial por cada ODS priorizado en el PDM, basada en el avance documentado en los dos primeros años de gestión.

ODSMeta ODS-territorioAvanceCalif.
ODS 1 — Fin de la pobrezaReducción pobreza monetaria al 28%Sin datos oficiales actualizados; programas focalizados sin cobertura universal6,0
ODS 2 — Hambre ceroReducción desnutución infantil a ceroConvenio ICBF operando; sin casos documentados de desnutición aguda7,5
ODS 3 — Salud y bienestarMantener Hospital Sanatorio + ampliación atención primariaHospital operando; sin ampliación rural documentada7,5
ODS 4 — Educación de calidadMejoramiento 4 sedes + modelo media técnica2 sedes en ejecución; modelo sin implementar6,8
ODS 5 — Igualdad de géneroPrograma mujer rural + equidad en planta municipalSin programa documentado; planta con sesgo masculino en cargos directivos5,5
ODS 6 — Agua limpia y saneamientoCobertura 98% cabecera + solución ruralAvance en cabecera; rural sin intervención7,2
ODS 8 — Trabajo decente y crecimientoOficina de fomento + convenios SENAOficina creada; sin créditos desembolsados6,2
ODS 9 — Industria, innovación e infraestructuraVías terciarias y conectividad digitalRezago crítico vial; conectividad parcial5,8
ODS 11 — Ciudades y comunidades sosteniblesOrdenamiento territorial + espacio públicoAcuerdo 006 de 2025 revisa EOT; obra pública urbana modesta6,5
ODS 16 — Paz, justicia e instituciones sólidasTransparencia + participación ciudadanaFURAG 86.15 (procesos sólidos); transparencia contractual mejorable7,8
Promedio ponderado de los 10 ODS priorizados6,8

La calificación promedio de cumplimiento ODS para Agua de Dios en los dos primeros años de gestión Manzanares es 6,8/10 —rango «Regular» en el borde de «Bueno»—. Los ODS mejor calificados son aquellos donde la administración aprovecha estructuras heredadas (ODS 2, ODS 3, ODS 16), mientras que los peor calificados son aquellos que requieren transformación estructural (ODS 5, ODS 9). Este patrón refuerza el hallazgo transversal de esta crónica: la administración Manzanares es buena administrando lo que ya existe, débil construyendo lo nuevo.

Hallazgo ODSEl ODS 5 (Igualdad de género) recibe la calificación más baja del capítulo ODS (5,5/10). La administración no ha documentado un programa específico de mujer rural, ni ha publicado información sobre la composición por sexo de su planta directiva. En un municipio con historia de confinamiento sanitario —donde las mujeres fueron históricamente las más vulnerables—, esta omisión es éticamente inaceptable. Recomendación: diseñar e implementar, antes del cierre del cuatrienio, un programa estructural de equidad de género con presupuesto asignado.

Calificación parcial ODS: 7,0/10 —cumple en lo administrativo, rezaga en lo estructural—. La adopción explícita de ODS en el PDM es un acierto metodológico que esta crónica reconoce; la traducción de esos ODS en transformaciones reales es el desafío que la administración aún no ha resuelto.

Calificación final: 7,3/10 — Bueno

Llegamos al momento del veredicto. Tras diseccionar las finanzas, las regalías, la deuda, la contratación, el FURAG, el Plan de Desarrollo, los cinco indicadores prioritarios y el cumplimiento de los ODS, esta crónica forense construye su calificación final como promedio ponderado de seis componentes. Los pesos otorgados reflejan la relevancia relativa de cada dimensión en la calidad total de la gestión municipal. La calificación consolidada es 7,3/10, que en la escala corrupcionaldia corresponde al rango Bueno (7,0—8,4), con indicador 🟢 BIEN.

Gráfico 6. Distribución de la calificación final 7,3/10 por componente. El FURAG sostiene el puntaje; SECOP y percepción lo arrastran.

ComponentePesoCalif.PonderadoJustificación
FURAG 86.15 (IDI)25%8,62,15Top 15% nacional; procesos sólidos; mejor que Barranquilla.
Ejecución presupuestal CUIPO20%7,01,40Recaudo propio +23%; dependencia SGP 86%; CxP crecen.
Avance Plan de Desarrollo20%7,01,4030% avance en 50% del tiempo; rezago del 20%.
Transparencia SECOP15%6,81,0266% contratación directa; opacidad en publicaciones.
Cumplimiento ODS10%7,00,70ODS 2, 3, 16 fuertes; ODS 5, 9 débiles.
Percepción ciudadana10%6,50,65Reconocimiento administrativo; frustración con vías rurales.
Calificación final consolidada7,32🟢 Bueno (BIEN)

El veredicto forense es, en consecuencia, 7,3 / 10 — Bueno. La administración Manzanares Góngora no es ni para celebrar con bombos y platillos, ni para ajusticiar con sambenito penal. Es una gestión técnicamente competente, financieramente prudente y administrativamente ordenada, que destaca en el plano institucional —su FURAG 86.15 lo acredita— pero que rezaga en transformación territorial, en transparencia contractual y en equidad rural-urbana. Es, en una frase, una buena administración de lo heredado, sin audacia transformacional.

Los lectores de corrupcionaldia.com saben que esta plataforma no regala adjetivos. Saben también que calificamos con la misma vara a un alcalde de Sincelejo que a una alcaldesa de Agua de Dios, y que no aceptamos la excusa del tamaño para justificar el desgobierno. Pero también saben —o deben saber— que reconocer lo bueno es tan periodístico como denunciar lo malo. La administración Manzanares merece un 7,3 —ni más, ni menos— porque ha hecho lo que debía hacer en lo administrativo, pero no ha hecho lo que podía hacer en lo transformacional. Cumple; no trasciende.

La buena noticia —para la alcaldesa y para los 12.000 habitantes de Agua de Dios— es que aún quedan dos años de cuatrienio. La calificación de 7,3 puede subir a 8,5 —rango «Excelente»— si la administración reorienta los recursos hacia vías rurales, abre la contratación a convocatorias públicas, documenta sus programas de equidad de género y acelera el avance del Plan de Desarrollo. Puede también bajar a 5,5 —rango «Regular»— si se acomoda en la inercia burocrática y entrega el cargo con la mitad de las promesas incumplidas. La pelota está en la cancha de la alcaldesa.

Veredicto forense
Gestión 2024-2025: 7,3 / 10 — 🟢 Bueno (BIEN). Una administración competente en lo administrativo, prudente en lo financiero, sólida en lo institucional, pero rezagada en lo transformacional. No hay indicios de corrupción flagrante. No hay elementos para invocar prevaricato por omisión. Hay, sí, una oportunidad histórica de transformar Agua de Dios que aún no se ha materializado. Los próximos dos años definirán si la alcaldesa Manzanares pasa a la historia como la que consolidó el lazareto o como la que lo redimió.

Conforme a la metodología aplicada, y dado que la calificación final (7,3) supera el umbral de 6,9, esta crónica no desarrolla el análisis jurídico del delito de Prevaricato por Omisión tipificado en el artículo 414 del Código Penal colombiano. La administración no presenta, con base en la evidencia documental analizada, los elementos típicos del delito: no hay omisión dolosa de deberes funcionales, no hay abuso de autoridad documentado, no hay favorecimiento ilícito. Esto no significa que la gestión sea intachable —no lo es—, sino que sus déficits son de efectividad y equidad, no de legalidad penal. Es una distinción que el periodismo forense debe saber trazar.

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