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Se agudiza violencia de género durante la cuarentena

Según el Observatorio Feminicidios Colombia, un total de 104 mujeres han sido asesinadas durante el aislamiento obligatorio por la presencia del coronavirus en Colombia.

Y un total de 155 han sido muertas en lo que va corrido de 2020, por cuenta de su condición de mujer. El segundo fin de semana de junio, con 4 feminicidios en menos de 48 horas, fue uno de los más violentos para las mujeres.

Para el mes de mayo, periodo de cuarentena se registraron 31 feminicidios y 13 feminicidios en grado de tentativa en el país. De acuerdo al análisis hecho por el colectivo, que hace seguimiento a estos casos, la tendencia muestra que el lugar del mayor número de crímenes contra mujeres sigue siendo el lugar de su vivienda, siendo el arma de fuego la más utilizada, pero ahora también se denota la presencia de diversos victimarios; por un lado están los “victimarios clásicos” (parejas o exparejas), y los que en Colombia son recurrentes en el contexto de militarización y narco mafias.

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Antioquia registró 6 feminicidios, tiene el mayor número de registros en mayo, Cauca 4, en Córdoba y Atlántico ocurrieron 3 feminicidios en cada uno de estos departamentos; en cuatro departamentos se registraron 2 feminicidios: Guajira, Valle del Cauca, Bogotá y Norte de Santander. Con igual número de registros (1) los departamentos: Santander, Cesar, Cundinamarca, Vichada, Boyacá, Meta y Bolívar.

Con lo que respecta a la edad de las mujeres víctimas de feminicidio los grupos etarios donde se ubica el mayor número de víctimas, (5) fueron entre 15-19 años, 20-24 años (3) al igual que 25-29 años (3), ocurrieron tres (3) feminicidios de niñas (entre 0-9 años) y uno (1) 10-14 años, lo que representa el 48% de los casos y sin información ocho (8) registros, que representan el 26% de los feminicidios de este mes. Como se puede observar el mayor número de feminicidios se registran en la población joven y extendida a las niñas con mayor frecuencia.

Esta semana que acaba de pasar, en menos de 48 horas se dieron a conocer cinco nuevos casos: Arly Johana Girón González de 22 años, María Alejandra Meriño Escalante de 27, Nury Esperanza Gelves Lizarazo de 30, Sugey del Carmen Guerra Blanco de 45, y Daniela Quiñones Pimienta de 23 años, fueron asesinadas a manos de hombres violentos.

“Con dolor e indignación capturamos al feminicida que asesinó a Heidy Johana y su hija. Tenía antecedente de violencia intrafamiliar ‘por celos’. La excusa del machismo violento y hasta asesino”, escribió el pasado miércoles en sus redes sociales Claudia López, la alcaldesa de la capital colombiana, al anunciar los avances en el caso por el asesinato, el domingo 15 de junio, de la mujer de 30 años y su hija de cuatro en el sector de Kennedy, en el suroeste de Bogotá, coincidentemente uno de los lugares más golpeados por la covid-19.

Martha Restrepo López, integrante del movimiento ‘Estamos Listas’ y de la red de feministas de Medellín, aseguró que estas cifras son aberrantes, mientras agregó que “la cifra muestra que durante la pandemia, al menos una mujer ha sido asesinada diariamente en Colombia en medio del encierro que la pandemia ha impuesto a un montón de mujeres vulnerables, con hijos e hijas en situaciones precarias”.

Igualmente, Restrepo López explicó en entrevista con RCN Radio que en muchas ocasiones estos hechos están ligados a una problemática de violencia que ya venían sufriendo con anterioridad las mujeres víctimas de estos homicidios.

“Lo que queremos exigir el día de hoy, es que en primera instancia las autoridades realmente apliquen a todos los mecanismos que tienen a su disposición, incluida la inteligencia de la Policía y la tecnología, para poder dar con su paradero lo más pronto posible”, aseguró.

La integrante del movimiento ‘Estamos Listas’ señaló que el Gobierno está en mora de articular sus esfuerzos personales y tecnológicos para agilizar las labores de búsqueda de las mujeres, cuando son reportadas como desaparecidas.

En ese sentido, sostuvo que “sabemos que en el caso de la desaparición de las mujeres, hay un montón de situaciones que convergen a su alrededor en donde infortunadamente no contamos con el apoyo institucional para que podamos rastrear sus celulares, sus últimos espacios donde estaban y acceder a cámaras de seguridad”.

Uno de los casos más registrados por los medios fue la desaparición de líder comunitaria afrodescendiente Karina Rivas, quien finalmente fue hallada con vida el pasado 18 de junio, luego de 5 días de no tener noticias sobre su paradero.

Durante un debate realizado en la Comisión Primera de la Cámara, la vicefiscal General de la Nación, Marta Mancera, reveló que la Fiscalía hasta el 14 de abril había recibido 3.069 denuncias por violencia intrafamiliar de las cuales 1.407 están relacionadas con violencia sexual.

En una entrevista concedida recientemente al portal Lluvia de Orión de Medellín, la historiadora Cum Laude de la Universidad Industrial de Santander y especialista en temas de educación sexual y género, María del Rosario Romero Contreras, indicó que “En circunstancias de cuarentena, muchos hombres se sienten extraños permaneciendo en la casa, y les cuesta trabajo cooperar con los oficios del hogar. Es su oportunidad y la de las mujeres para generar consensos y romper los caducos estereotipos y roles de género”, al intentar explicar las agresiones de que han sido víctimas niñas, adolescentes y mujeres en este tiempo.

“Quienes no logran ser flexibles para transformar su mentalidad y actitudes, pierden fácilmente la calma y ejercen su supuesta autoridad de «machos» apelando a la violencia contra los niños y niñas, contra los y las adolescentes, contra su pareja, contra las adultas mayores y muchas veces contra los animales domésticos o contra los objetos del hogar, adoptando como forma de relación la violencia emocional, verbal, física, económica o sexual”.

Sin embargo recordó que antes de la Covid-19 ya se había diagnosticado que «la casa es el lugar más peligroso para las mujeres y las niñas» y que las violencias sexuales se perpetran en su mayoría en el «hogar, dulce hogar».

Recalcó que tal hogar, es una estructura patriarcal, es decir, un lugar de jerarquía y dominio masculino. El patriarcado implica la violencia,  a veces sutil y a veces explícita. No hay patriarcado sin violencia hacia las mujeres.

“El patriarcado complementa este prejuicio con la «división sexual del trabajo», asignando a las mujeres la obligación del oficio o trabajos domésticos como parte de su «feminidad», trabajos que se hacen por «amor» y sin remuneración alguna. Se llaman los trabajos «reproductivos». Para los hombres, por el contrario, se ha venido asignando arbitrariamente el trabajo «productivo», pagado y fuera de la casa. Es decir, se les ha excluido de su responsabilidad con los trabajos del cuidado”, concluyó.

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