“Seguimos en el departamento del Magdalena. Vamos a auscultar la gestión municipal de San Zenón, donde analizaremos exhaustivamente, a nivel forense, la gestión del alcalde José Luis Méndez Becerra. Haremos un estudio forense de la gestión realizada por este alcalde en sus dos primeros años de gobierno, con la ayuda de las herramientas que toda alcaldía municipal tiene para demostrar sus actividades y el desarrollo de su gestión con transparencia y obediencia a la Ley de publicidad y participación ciudadana…”
Y conviene empezar por donde casi siempre se esconde la verdad: la caja. Porque la política local suele ser una puesta en escena de fotos, visitas, discursos y cintas inaugurales; pero las finanzas públicas no aplauden, no sonríen y no se prestan para maquillaje fácil. En San Zenón, el examen de ingresos, gastos, deuda y regalías deja una conclusión incómoda: el municipio sí gasta en inversión, pero no ha construido una base fiscal propia que le permita respirar sin el tanque de oxígeno del nivel central.
En 2024, San Zenón recaudó $24.918 millones. De ese total, apenas $857,8 millones fueron ingresos tributarios: 3,44% del total. Las transferencias corrientes representaron $23.425 millones, es decir, 94,01% de todos los ingresos. En 2025 el recaudo total subió a $33.080 millones, pero los tributarios fueron $1.065 millones, apenas 3,22% del total; las transferencias siguieron dominando con $28.439 millones, equivalentes al 85,97%. Sí: la dependencia bajó algo, pero no porque el municipio hubiese dado un salto serio en autonomía tributaria, sino porque entraron más recursos de capital y crédito. Traducido al lenguaje de la calle: San Zenón mejoró el volumen de plata, pero no mejoró de fondo su capacidad de generar ingresos propios.
Ese dato, por sí solo, es devastador para cualquier relato triunfalista. Un alcalde puede exhibir obras, reuniones y publicaciones; pero si el municipio sigue viviendo casi enteramente de giros nacionales, entonces lo que hay no es fortaleza hacendística sino administración de dependencia. Y esa dependencia, en municipios pobres y dispersos, no es un pecado en sí misma; lo grave es que no aparezca acompañada de una estrategia visible y consistente para ampliar base tributaria, formalizar economía, mejorar recaudo predial o fortalecer ingresos locales sostenibles.
El gasto: mucha inversión, sí; pero con respiración asistida
Ahora bien: sería intelectualmente deshonesto decir que la administración se dedicó a quemar plata sólo en burocracia. No. El gasto central muestra una estructura con peso fuerte de inversión. En 2024, sobre obligaciones por casi $24.994 millones, el funcionamiento fue 7,14%, el servicio de la deuda 6,46% y la inversión 86,4%. En 2025, la inversión siguió alta, con 88,92% del gasto, mientras funcionamiento se mantuvo alrededor de 7,09% y la deuda bajó como proporción del gasto, aunque no porque desapareciera el problema sino porque creció la bolsa total. En otras palabras: San Zenón no parece un municipio tragado por el gasto de funcionamiento, pero eso no lo convierte automáticamente en una gestión sobresaliente; sólo descarta una de las peores patologías.
El problema es otro: la inversión que se financia sin músculo propio, y cada vez más con deuda, puede convertirse en una coreografía de corto plazo. Si el municipio invierte mucho, pero recauda poco por sí mismo y amarra parte importante de sus rentas a créditos, el riesgo es evidente: hoy se inaugura, mañana se pignora, pasado mañana se aprieta la caja. Y en San Zenón eso no es teoría; está escrito en los formularios de deuda.
La deuda: el dato que más ensombrece 2025
Al cierre de 2024, el saldo de la deuda reportada era de $2.601 millones. Al cierre de 2025, el saldo subió a $4.799 millones. Es un salto de aproximadamente 84,5% en un solo año. Más aún: en 2025 aparece un nuevo crédito por $3.000 millones con BBVA, sectorizado en deporte y recreación, firmado el 5 de abril de 2025, con gracia de 24 meses. Y además se mantiene la vieja herida: un crédito asociado a agua potable con renta pignorada por $2.435 millones y 40% de pignoración sobre la fuente de garantía. Dicho de otra forma: mientras el municipio sigue diciendo que avanza, parte de sus ingresos futuros ya viene con collar.
Todavía más inquietante: en vigencias futuras, tanto en 2024 como en 2025 el formulario reporta “No reporte de información”. Eso no prueba por sí solo una irregularidad, pero sí revela una opacidad o, por lo menos, una debilidad de reporte que en una administración que habla de transparencia no debería pasar desapercibida. Una alcaldía que quiere ser medida con benevolencia tiene que empezar por reportar bien.
Regalías: buen cierre en 2024, vacío preocupante en 2025
En regalías, 2024 muestra un mejor comportamiento formal. El municipio programó $844,15 millones en ingresos SGR y ejecutó en gastos $843,63 millones, prácticamente todo. Los rubros visibles se orientaron a inversión local y ambiente/desarrollo sostenible, además de una partida menor en educación inicial. Ahí hay una señal positiva: cuando las regalías estuvieron reportadas, se observó ejecución casi plena.
Pero en 2025 aparece un signo de alarma documental: el archivo de ingresos de regalías figura como “formulario vacío” y recaudo en cero en el corte disponible. Eso no significa automáticamente que no existieran regalías o proyectos, pero sí que el soporte reportado no permite verificar ejecución efectiva en ese archivo. Y en materia de control fiscal, lo que no se puede verificar bien, se vuelve un problema.
Los cinco problemas que más le pesan a San Zenón
1. Agua potable y saneamiento: alivios puntuales, estructura frágil
La alcaldía exhibe como logro la instalación de un tanque de 20.000 litros en el corregimiento de El Horno, priorizando incluso sectores que antes no recibían agua, como el “barrio abajo”. Eso cuenta como acción concreta y visible. También hay ejecución presupuestal en subsidios y asistencia técnica del sector. Pero al mismo tiempo el municipio sigue cargando deuda respaldada por SGP de agua potable, con pignoración del 40%. Es decir: se atiende la urgencia, pero la estructura financiera del agua sigue atada. Puntaje: 5,6/10. Video agua El Horno
2. Salud y nutrición: seguimiento sí, transformación no demostrada
En salud, la fuente oficial más clara habla de la Primera Mesa de Salud y Nutrición 2025, con seguimiento a casos de desnutrición de menores de cinco años. El gasto del régimen subsidiado y salud pública es cuantioso, como ocurre en casi todos los municipios pequeños, y la alcaldía registra relación funcional con el Hospital Local. Pero la evidencia pública revisada no exhibe, para estos dos años, una transformación medible del sistema local de salud: predominan acciones de coordinación y seguimiento más que resultados duros. Puntaje: 5,0/10. Mesa de Salud y Nutrición 2025 Encuentro con Hospital Local
3. Educación y permanencia escolar: aquí sí hay un desempeño comparativamente mejor
La administración sí deja rastros más sólidos en educación: ejecución en PAE, transporte escolar, dotación de sedes, y acciones de mejora del ambiente escolar; además, el SENA llevó una Certificatón en 2025 en áreas útiles para empleo y formalización de experiencia laboral. No estamos frente a una revolución educativa, pero sí frente a uno de los frentes donde más se ve continuidad entre gasto, acción y mensaje público. Puntaje: 6,3/10. Ejecución gastos 2024 Certificatón SENA Video educación
4. Vías, movilidad y conectividad: obras en curso, pero todavía no victoria
Los reportes del DNP sobre el Pacto Territorial Magdalena muestran tres referencias importantes para San Zenón: control de inundaciones, mejoramiento de la vía Angostura–Janeiro y vía Palomar–Bermejal, todas reportadas como en ejecución en 2024 y 2025. Además, en 2025 Cormagdalena entregó el Muelle de la Esperanza, una intervención relevante para la conectividad fluvial. El problema es que una obra “en ejecución” no es una brecha cerrada. Hay movimiento, sí. Hay solución consolidada, todavía no. Puntaje: 5,8/10. Pacto Territorial 2024 Pacto Territorial 2025 Muelle de la Esperanza
5. Productividad local y autonomía fiscal: el talón de Aquiles
Aquí está la verdadera llaga. Sí, hubo entrega de una embarcación a pescadores de Bermejal y acciones de apoyo productivo. Pero eso no cambia el cuadro de fondo: el municipio sigue teniendo una base tributaria minúscula, y el salto de recursos en 2025 vino sobre todo por capital y deuda. Una administración puede regalar motores, entregar equipos o acompañar jornadas; pero si no construye economía local formal, base gravable y capacidad de recaudo, lo que produce no es desarrollo sostenible sino dependencia administrada. Puntaje: 4,3/10. Embarcación a pescadores Ejecución ingresos 2024 Ejecución ingresos 2025
Visualización rápida: desafíos vs. logros (2024-2025)
| Problema | Señal del desafío | Logros / avances verificables | Balance |
|---|---|---|---|
| Agua potable | El municipio mantiene deuda respaldada con SGP de agua potable y una pignoración del 40%; además, el video oficial muestra que en El Horno había sectores que no recibían agua regularmente. | Instalación de un tanque de 20.000 litros en El Horno; subsidios y asistencia técnica en agua/saneamiento; se mantiene inversión sectorial y pagos asociados. | Avance puntual, no solución estructural |
| Salud y nutrición | Persisten casos complejos de desnutrición infantil; la evidencia pública visible es más de seguimiento que de transformación institucional. | Mesa de Salud y Nutrición 2025; gasto importante en régimen subsidiado y salud pública; relación con Hospital Local. | Gestión operativa, resultados sociales inciertos |
| Educación | Necesidad de transporte escolar, PAE, dotación y mejoras locativas. | Ejecución en PAE y transporte escolar, entrega de ventiladores/aire, certificación SENA para capital humano. | Mejor desempeño relativo |
| Vías y conectividad | Persisten rezagos en movilidad terrestre y fluvial. | DNP reporta proyectos en ejecución: control de inundaciones, vía Angostura-Janeiro y vía Palomar-Bermejal; Cormagdalena entregó el Muelle de la Esperanza. | Hay avances, pero no son aún cierre de brecha |
| Productividad y autonomía fiscal | La tributación propia sigue por debajo del 4% del ingreso total; el municipio vive de transferencias y en 2025 aumentó su deuda. | Entrega de embarcación a pescadores; algunas acciones de apoyo productivo y formación. | El frente más débil |
ODS: cumplimiento parcial, desigual y financieramente precario
Si se mira la gestión bajo la lupa de los ODS, hay acciones vinculables a ODS 3 (salud), ODS 4 (educación), ODS 6 (agua limpia y saneamiento), ODS 9 (infraestructura), ODS 11 (comunidades sostenibles) y ODS 16 (instituciones eficaces). Pero el cumplimiento es desigual. La alcaldía muestra actividad, no parálisis; sin embargo, los logros siguen siendo demasiado fragmentarios y su sostenibilidad depende de transferencias, regalías o crédito. Un municipio no cumple de verdad el ODS 16 si su transparencia documental deja huecos; ni consolida el ODS 8 si su propia caja casi no genera recursos locales. Plan de Desarrollo San Zenón Rendición de cuentas 2024 Ejecución ingresos 2025
¿Hubo prevaricato por omisión?
Con lo revisado hasta aquí, no hay base seria para afirmar penalmente que esta haya sido una “gestión criminal” por prevaricato por omisión. Sí hay alertas administrativas y políticas: opacidad en algunos reportes, dependencia extrema, endeudamiento creciente y resultados sociales todavía modestos. Pero el prevaricato por omisión exige identificar un deber legal concreto incumplido, la omisión deliberada del funcionario y el nexo claro con la lesión del bien jurídico. Eso no se prueba sólo con mala gestión, dependencia fiscal o anuncios incompletos. Acusar penalmente sin ese estándar sería convertir el periodismo en panfleto. Y la verdad, para ser útil, no necesita exagerarse. Plan de Desarrollo San Zenón Vigencias futuras 2025 Rendición de cuentas 2024
Conclusión
La gestión de José Luis Méndez Becerra en San Zenón, durante 2024 y 2025, deja una sensación dual. No es un desastre presupuestal clásico, porque la inversión pesa y existe movimiento administrativo. Pero tampoco es una gestión buena en sentido fuerte, porque no corrige la enfermedad central del municipio: su debilidad fiscal crónica. En 2025, además, el endeudamiento sube con fuerza, las regalías dejan un rastro documental más pobre y los logros visibles —agua en El Horno, dotación escolar, embarcación, muelle— lucen más como respuestas aisladas que como la arquitectura de una transformación municipal. San Zenón no necesita propaganda; necesita caja propia, prioridades mejor trazadas y resultados sociales menos episódicos. Calificación final: 5,4/10. Gestión regular.



