Por: Jorge Vergara Carbó

Aprovechando la visita a Barranquilla, con ocasión de la celebración de la Asamblea del BID, el presidente Duque dijo con buena intención, pero sin la más mínima idea del trasfondo: “Barranquilla, el gran ejemplo de transformación en la última década”.

Transformación que se dio a partir de las políticas públicas que se tomaron en las administraciones de Miguel Bolívar Acuña y de Bernardo Hoyos Montoya con en el manejo de los servicios públicos domiciliarios, totalmente deteriorados, que terminaron de manera fraudulenta en manos de privados españoles que mejoraron el servicio pero lo encarecieron y montaron una sucursal de corrupción internacional.

Debido a decisiones erradas la ciudad tuvo que acogerse a la ley de quiebra en la administración de Humberto Caiffa, lo que le implicaba falta de recursos del crédito, restricción en el gasto y freno a las obras que se necesitaban.

Ese círculo vicioso lo rompió el ex alcalde Guillermo Honeisberg al proponerle a la ciudad la realización de obras financiadas a través de la contribución de valorización I. Propuesta que fue acogida a regañadientes por los barranquilleros, aunque permitió abrir las puertas a la ciudad para recibir aportes del presupuesto nacional como nunca antes los había recibido.

La idea de las obras con la valorización era comenzar a cambiar la cara a la ciudad, lo que le  permitió a la administración de Alex Char Chaljub continuar recibiendo recursos del gobierno central para obras como la circunvalar, parques, canalización de arroyos y construcción de aulas escolares y hospitales principalmente.

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Pero su verdadero acierto fue vislumbrar que se daban las condiciones para modernizar el Estatuto Tributario. Fue así que procedió en el año 2008 a presentar esa reforma de los estatutos al Concejo Distrital, que la aprobó, lo que significó incrementar los ingresos a fin de darle cumplimiento a la ley de quiebras y  realizar nuevas inversiones.

Con la gestión de Char se doló el presupuesto anual de $600.000 millones a $1.2 billones, y que su administración promocionó como “el milagro financiero”, que en realidad no fue ningún milagro porque lo que se hizo fue triplicar los impuestos. Hoy está en $4.2 billones, superior al presupuesto de la ciudad de Cali, con un endeudamiento financiero de $1.5 billones, más las vigencias futuras excepcionales y los pasivos contingentes, lo que afecta la sostenibilidad financiera según lo establece los estudios del DNP ”Índice de Desarrollo Fiscal” y la DAF ”Viabilidad Fiscal”. Situación que ha debido agravarse más, en el año 2020, producto dela pandemia.

Nada de lo anterior hubiera sido posible, sin el sacrifico de  los contribuyentes que no solamente pagaron sus impuestos, sino que también asumieron el programa de valorización uno y dos, conscientes que los impuestos hay que pagarlos porque con ellos se contribuye con el desarrollo urbano de la ciudad.

Es importante resaltar el apoyo que recibió la ciudad a partir de la administración Char, por parte de la directora de la DAF, Ana Lucía Villa, quién con su conocimiento , experiencia y carácter contribuyó no solo a mejorar el manejo de sus finanzas hasta el punto de lograr salir antes del tiempo estipulado de la ley de quiebra, sino que también conseguir recursos del presupuesto nacional para  que las finanzas del Distrito se recuperaran hasta el punto de lograr grandes aportes del gobierno nacional.

Estas políticas públicas, permitieron el desarrollo de una serie de obras consideras vitales, las cuales tienen reconocimiento de sus habitantes, del gobierno nacional y de los organismos internacionales. Hoy estamos mejor posesionados y volvimos  a ser referentes en algunos ítem a nivel nacional e internacional..

Por eso no debe extrañarnos el apoyo recibido por la banca internacional  y local, quienes desean respaldar el crecimiento urbano de la ciudad, facilitándole créditos a largo plazo con unas tasas de interés bajas.

Recibimos con agrado los elegíos del presidente Iván Duque, en la Asamblea del BID le ha hecho a la ciudad, pero para hacer posible el préstamo que nos ofrece el BID por US$250 millones, es necesario que se cumpla el compromiso de “garantizar soberanía del gobierno nacional” por parte del MHCP requisito que exigen los organismos internacionales y la banca internacional en tipos de préstamos como estos.

De acuerdo a lo anterior, podemos entender que las declaraciones dadas en el seno de la Asamblea 61 del BID, es una orden para su Ministro de Hacienda y la directora de la DAF, para que en el menor tiempo posible autoricen la solicitud de endeudamiento que presentó el Distrito de Barranquilla, por US$310 millones, unos $1.1 billones de pesos que cuenta con la aprobación del Concejo Distrital.

Entendemos que el MHCP como la DAF, deben tomar todas las precauciones del caso para garantizar que la ciudad de Barranquilla no vuelva a caer en la ley de quiebra y que por ello no pueda pagar el préstamo del BID, como el resto de su deuda financiera y contractual. Por ello debe exigirle al igual que lo hace el BID un plan de acción creíble y realizable capaz de generar recursos frescos, que se  ejecute con la mayor trasparencia posible, y por supuesto que priorice inversión y disminuya los gastos de funcionamiento. Para garantizar la buena utilización de los recursos se cuenta con el control de: la DAF,  del BID, Procuraduría, Contraloría nacional y Distrital. Es preciso aclarar que el BID, ejerce un control total del préstamo y exige informes trimestrales los cuales son garantes para los desembolsos.

Si bien algunos sectores de la ciudad, no ven con buenos ojos que el Distinto se siga endeudando, es bueno que conozcan que este tipo de préstamos directos por parte del BID, el cual no se contrata en dólares sino en pesos, no son fáciles de conseguir. Este crédito  hay que aprovecharlo por su baja tasa de interés 1,29%, y el plazo otorgado 25 años, plazo que normalmente se da para proyectos hidroeléctricos y autopistas. El Ministerio de hacienda debe entender que esos recursos los necesita la ciudad ya, no para mañana dado que sus desembolsos normalmente son demorados producto de sus exigencias.

Por otra parte debe tenerse claridad que para salir de la crisis financiera al Distrito  le quedan los siguientes  caminos:   el primero aumentar sus impuestos lo que  no es viable dado el alto valor que hoy se paga y la poca capacidad financiera de los barranquilleros por las altas tarifas que paga y por supuesto la recesión económica que vivimos; en segundo lugar disminuir gastos y priorizar inversiones; en tercer lugar recibir recursos del presupuesto nacional para ejecutar los proyectos de su plan de desarrollo, lo que no es posible por el déficit fiscal del gobierno del 8.6%, del PIB. A pesar de la deuda social que se tiene con el Área Metropolitana de Barranquilla,  y por último  no le queda otra  alternativa que endeudarse, para invertir esos recursos en obras que le permita ampliar la base tributaria con nuevos contribuyentes. Ese es el camino que ha decidido seguir el alcalde Jaime Pumarejo, quién con su equipo de trabajo ha logrado que instituciones como el BID y otras, estén dispuestos a facilitarle recursos que financien su plan de desarrollo.

No podemos olvidarnos que estamos en pandemia, lo que llevo a que el PIB de Barranquilla haya decrecido en el año 2020, entre el 7% u 8%, y la economía colombiana decreció en el 6.8%, y en enero de este año la economía siguió decreciendo a una tasa del 4.6%. Lo que significa que para la ciudad de Barranquilla el decrecimiento de su economía estará en el 10%, e igualmente en febrero y marzo al comparar el año 2021 con el año 2020, que fue bueno por efecto de la realización de los carnavales. No tener en cuenta la estacionalidad de los carnavales es un error que nos puede llevar a tomar decisiones equivocadas.

Ante este panorama la recomendación del Banco Mundial, FMI, BID, CEPAL, OCDE, dada a los mandatarios es de que se endeuden para lograr que la economía se recupere, ante la baja en sus ingresos, el cierre de muchas empresas y negocios, lo que trajo consigo un aumento del desempleo en el país del 18%, y en Barranquilla del 14%, con incrementos en los niveles de pobreza y en la informalidad del empleo que en Barranquilla es del 60.7%.

Con la ejecución de los proyectos de la recuperación de la Ciénega de Mallorquín, las playas de Puerto Mocho, el mercado de barranquillita, la recuperación de los caños y del centro de la ciudad, entre otros, el Distrito espera generar nuevos recursos que permitan mantener el flujo de ingresos propios para cumplir con sus empleados, contratistas y acreedores,.

Señor presidente Iván Duque, para que se cumplan sus palabras de que “Barranquilla sea otra después de la asamblea del BID, un reflejo de la evolución del país” y la ciudad sea “el gran ejemplo de trasformación en la última década” y se dé, lo de  “ un hito histórico porque es la primera vez que se desarrolla una operación crediticia de alcance multidisciplinario, pero con un ancla importante y relevante en la sostenibilidad, en la gestión ambiental”.

Para que sus palabras tengan eco, se necesita que su gobierno a través del MHCP  autorice el endeudamiento solicitado por el alcalde Jaime Pumarejo. Recuerde presidente que en estos momentos las finanzas de la Nación no cuentan con los recursos suficientes para pagarle  a la ciudad la deuda social que tiene con ella, la que supera más de $10 billones,  por lo que se hace necesario la aprobación del endeudamiento como única salida para no frenar el desarrollo de la ciudad y seguir cerrando la brecha social que volvió a incrementarse por la pandemia.

Los resultados se logran con hechos no con palabras, estas se las lleva el viento”.

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