Antes de entrar en materia es necesario expresar la siguiente preocupación: ¿por qué el presidente permanentemente vive respondiéndole en su cuenta de X a Vicky Dávila de Gnecco, pero en cambio nunca hace referencia a lo que María Jimena Duzán escribe de su gobierno? ¿Será que es más fácil responder a estupideces o mentiras que a duros y consistentes análisis del gobierno?

En su potcast A Fondo de reciente emisión, la periodista María Jimena Duzán, hizo una análisis sobre algunos funcionarios del círculo más cercano al presidente Gustavo Petro, a quienes describe como una “camarilla”, que están empeñados por un lado gobernar más que el propio Petro, pero además hacerse a cargos estratégicos del poder, principalmente los de los órganos de control.

Duzán los compara con los cortesanos, «esos personajes ambiciosos que andan al acecho y que están dispuestos a lo que sea para escalar en la línea de mando y dominar al Estado».

Advierte la periodista que por lo general a esos personajes los termina controlando el mandatario de turno quien es el que realmente detenta el poder, pero que en el caso del gobierno de Petro las cosas no funcionan así porque existe esta camarilla y que en su opinión no está ahí para ayudarlo a gobernar sino para tomarse la chequera del Estado y apoderarse de los órganos de control.

Y puede que no le falte razón porque quien encabeza en su opinión tal “camarilla”, es la propia Laura Sarabia, quien a pesar del escándalo que la apartó del gobierno de Petro, regresó y nada menos que a dirigir el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE), entidad que maneja la chequera más abultada de la Presidencia.

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Duzán además lanza una advertencia, quizás la más lógica, y es que este grupo tan prominente de funcionarios, curiosamente no tiene nada que ver con el proyecto de izquierda de Gustavo Petro, pero han sabido insertarse en el gobierno y sacarle provecho.

Laura Sarabia

Sarabia, por ejemplo, nunca ha militado en la izquierda. De hecho, es hija de militares y estudio su carrera de Ciencias Políticas en la Universidad Militar Nueva Granada en Bogotá y estuvo vinculada al Ministerio de Defensa hasta cuando la reclutó Armando Benedetti para que trabajara en su UTL. ¿Y qué pudo haber aprendido de Benedetti?

Es decir, ni por un lado ni por otro Sarabia se identifica con la ideología y los postulados del hoy Presidente.

Quienes votaron por Petro se preguntan, ¿cómo le confía a una mujer de 29 años, con ninguna experiencia previa en cargos públicos de importancia o de manejo de gasto público un cargo de tal relevancia?

Mauricio Pava

Según Duzán, otro integrante de la camarilla es el abogado Mauricio Pava, quien actualmente es su defensor de oficio de Petro. Pava suena fuertemente para la Defensoría del Pueblo.

Hoy día Mauricio Pava se pasea por el Palacio de Nariño como si fuera el patio de su casa, señala Duzán. Y por lo menos dos fuentes, que no quisieron ser identificadas, le confirmaron que es la propia Sarabia quien está impulsando este nombre para que sea ternado por el Presidente para ese cargo. Como también se comenta que entre el abogado Pava y Laura, hay algo más que simple camaradería.

Curioso que el presidente Petro tenga a Pava de nuevo ‘amiguis’ pues siendo alcalde de Bogotá, este abogado fue quien lo denunció por la adopción por decreto del POT de Bogotá cuando corría el año 2013.

«Su estrategia (la de la camarilla) consiste en utilizar el poder burocrático que han ido amasando en la penumbra para imponer candidatos que les obedezcan, al frente de las entidades que además los pueden investigar y de esa forma conseguirían hacer una carambola a tres bandas porque no solo tendrían el poder que dan los puestos, sino que podrían controlar las investigaciones para enfilarlas contra sus enemigos y para proteger a los suyos», advierte María Jimena Duzán en su pordcast.

María Fernanda Rangel

Otra que integra esa camarilla es María Fernanda Rangel quien suena para la Contraloría General de la República y quien actualmente trabaja en la Defensoría del Pueblo. Rangel ya estuvo a punto de ser contralora en la última elección (2022), pero renunció a último momento cuando se dio cuenta que ya no tenía los votos y que el elegido iba a ser Carlos Hernán Trujillo.

Rangel tampoco ha sido antes cercana a la ideología de Petro. Todo lo contrario, hace parte de las familias cucuteñas conservadoras en su pensar, oligarcas de clubes y páginas sociales.

Incluso, el ex congresista Gustavo Bolívar, él sí de las entrañas del Pacto Histórico, en el 2022 cuando Rangel aspiraba a la Contraloría y los partidos tradicionales le notificaron su respaldo, advirtió que «los partidos comprometidos con la corrupción y la violencia de Colombia quieren otros cuatro años de impunidad la que han tenido con este contralor Carlos Felipe Córdoba».

Según Duzán, Rangel es además el vaso comunicante con los otros miembros de la camarilla porque tiene una relación muy cercana con el actual registrador nacional Hernán Penagos y con el contralor Carlos Felipe Córdoba quien aspira a quedarse también con la Procuraduría General de la Nación.

Y concluye que tal camarilla le apunta quedarse con el Dapre con la Registraduría, con la Defensoría, la Contraloría y la Procuraduría; «si logran esta hazaña su poder trascenderá al gobierno de Gustavo Petro y será todo un cartel», advierte.

Hernán Penagos

María Jimena Duzán también menciona como parte de la camarilla y muy cercano a Rangel, al político caldense del partido de La U, Hernán Penagos, quien fue presidente de la Cámara de Representantes entre 2013 y 2014, y magistrado del Consejo Nacional Electoral, entre el 2019 y 2020, llegando a ser su presidente.

Otro dato es que Penagos está casado con la hermana del exrepresentante conservador Jorge Hernán Mesa Botero, quien en 2019 se lanzó a la alcaldía de Manizales por el grupo del senador liberal Mario Castaño y el alcalde Octavio Cardona, en alianza con el uribismo.

Años atrás, en el 2007 se lanzó a la Asamblea de Caldas, siendo sus padrinos políticos el exministro, Oscar Iván Zuluaga y la exsenadora Adriana Gutiérrez.

En aquella época era reconocido como uribista pero empezó a dejar de serlo —por lo menos abiertamente— en la medida en que su apoyo como congresista a la coalición de gobierno alrededor del presidente Santos lo propulsó a la cabeza de la Cámara de Representantes.

Cuando surgió el Centro Democrático y La U dejó de ser uribista, Penagos se quedó en La U, y en el departamento quedaron dos grandes vertientes del partido santista: la del exsenador Mauricio Lizcano y la de Penagos, que han sido rivales a nivel local.

Dentro de los cuestionamientos que rodean a Penagos se encuentra la indagación preliminar que le abrió en 2018 la Procuraduría General de la Nación, presuntamente por incidir en los procesos de contratación en el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) regional Caldas y además porque al parecer tenía familiares contratados en la misma entidad.

En resumen, Penagos está lejos también de pertenecer a las entrañas del progresismo y por el contrario ha estado muy ligado a cuestionados personajes de la vida política del departamento de Caldas.

El poder de la camarilla

Duzán advierte en su columna que la camarilla empezó tímida pero se le ha ido subiendo el poder a la cabeza al punto de que se han abrogado el derecho de tomar decisiones de alto impacto sin consultárselas al Presidente.

Tal como sucedió semanas atrás cuando reventó el escándalo de la UNGRD en el que se revelaron una feria de contratos asignados a dedo que comprometen a varios congresistas y funcionarios del Gobierno.

Sarabia decidió quiénes eran los que tenían que irse y les notificó su despido sin que el jefe del Estado supiera. Se dio el lujo incluso de anunciar la salida del secretario de Transparencia de la Presidencia, Andrés Idárraga pero apenas el Presidente se enteró, la desautorizó y ratificó a Idárraga en un comunicado oficial el 6 de mayo de 2024.

¿Que pretendía Sarabia al sacar del camino a Idárraga? Seguramente colocar al alguien de su confianza en el manejo de las investigación sobre corrupción en el país.

Hubo otro incidente que demostró como Laura Sarabia está borracha de poder: en una reunión del gabinete que duró tres días en Paipa citada por ella y a la que Petro llegó solo al final, Sarabia decidió presidir el Consejo de Ministros como si fuera el Presidente.

Según Duzán el problema radica en que Petro suele «desconectarse con frecuencia de su rol de jefe de estado. Cuando queda ese vacío quien lo llena es esta camarilla, pero sobre todo Laura Sarabia».

Y señala que «Quienes votamos por el presidente jamás pensamos que el país fuera a quedar en manos de una funcionaria sin experiencia de 29 años y con un proceso por abuso de poder en su contra, en el que ya hay de por medio un suicidio».

«La gran pregunta es ¿por qué el presidente Gustavo Petro que tanto habla de la transparencia en el ejercicio del poder permite que una funcionaria sin experiencia pero sedienta de mando acumule más poder que él?

«Si Petro quiere lograr el cambio que prometió lo primero que tiene que hacer es cambiar su círculo cercano y rodearse de gente que quiera ayudarlo a gobernar y no de gente que quiera utilizarlo para usufructuar el poder en beneficio propio el presidente habla de que sus enemigos están intentando desplazarlo del poder a través de un golpe blando y no se ha dado cuenta de que esos enemigos pues los tienes en su casa”, finaliza María Jimena Duzán.

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