Menuda ella, con cara angelical, bogotana, conservadora antipetrista, hija de militar, cristiana y con formación militar, Laura Sarabia Torres, fue hasta la semana pasada la ‘Jefe de Despacho’ del presidente Gustavo Petro, el costeño más poderoso del país. 

Era la mano derecha de presidente de la República (Así lo dijo el mismo Gustavo Petro), y por lo tanto una mujer con un enorme poder.

Una mujer que con apenas 29 años, sin bagaje intelectual y sin una sólida concepción ideológica, pero con un firme desprecio a la política de izquierda, con una pírrica carrera profesional, llegó a ostentar una gran influencia en la Casa de Nariño. 

Poder que llegó a su final luego de que resultara involucrada en un escándalo de cocina que se convirtió con los días en un problema de Estado por cada uno de los engranajes que le dieron movimiento y vida a esta desvergüenza, que ha ido creciendo y en el que ya han resultado salpicados, no solo su exjefe, el ex embajador y exsenador Armando Benedetti, sino el actual ministro del Interior, Luis Fernando Velasco y el director del Sena, Alfonso Prada

Lo que empezó con unas revelaciones de la niñera del hijo de Laura Sarabia, terminó convirtiéndose con el paso de las horas y de los días en el probablemente peor escándalo de abuso de poder y corrupción, que hasta hoy ha enfrentado el gobierno de Gustavo Petro, incluso con consecuencias peores que lo ocurrido con su hijo Nicolás Petro

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Ahora, por cuenta de unos audios de Armando Benedetti insultando a su antigua secretaria Laura Sarabia, que nadie sabe quién los grabó ni quién los entregó a la prensa, el presidente Petro está en el ojo del huracán, acusado de permitir la entrada de dineros dudosos a su campaña a la presidencia.

Además, tildado de drogadicto por su ex embajador en Venezuela.

Pero antes de estas últimas pedradas a los cristales del buen nombre del presidente, Petro ya había retirado del Gobierno a los dos principales protagonistas del escándalo, es decir a Benedetti y a Sarabia

Las denuncias de un presunto robo de dineros por parte de la niñera Marelbys Meza, quien a su vez denunció que le tenían chuzado su teléfono y que la habían sometido al polígrafo en la propia Casa de Nariño, por orden de la Jefe de Gabinete de Petro, han dado en pocos días, un giro de 180 grados, y la historia inicial ha perdido importancia para centrarse en una interceptación de unos audios de conversaciones entre Sarabia y el exembajador en Venezuela, Armando Benedetti

Hoy, unos 10 días después de que la revista Semana revelara una entrevista con Meza, el escándalo ya va con otros involucrados y con graves acusaciones que habría revelado el propio Bendetti en sus conversaciones con Sarabia

Pero, ¿por qué Benedetti

La respuesta es simple: porque Laura Sarabia trabajó durante casi siete años en la UTL de Benedetti, cuando era senador. Antes de este cargo, solo había sido asesora en el Partido de La U, al que pertenecía el entonces presidente Juan Manuel Santos y que por supuesto, estaba en el poder. 

Allí llegó Sarabia primero ofreciéndose de voluntaria, y al poco tiempo fue contratada como asesora. Es decir que su formación nada tuvo que ver con el ideal humanista de la igualdad de derechos y oportunidades para todos, ni tampoco con la firme convicción de derrotar la corrupción.

Según su perfil en linkedin, estudio Relaciones Internacionales y Estudios Políticos en la Universidad Militar Nueva Granada, de donde se graduó en el 2015. Y en el 2016, adelantó un curso de Orientación en seguridad y defensa nacional en la Escuela Superior de Guerra del Ministerio de Defensa. Fue allí en ese Ministerio donde hizo su pasantía que duró un año. 

Esta pasantía así como su ingreso a la Universidad Militar se le dio gracias a que su padre, Octavio Sarabia, es sargento mayor retirado de la Fuerza Aérea y su madre, María del Rosario Torres era funcionaria de carrera del Mindefensa. 

Terminadas sus prácticas y en vista de que no consiguió ni quedarse en el Ministerio, ni ser admitida para hacer carrera en la Fuerza Aérea, como era su cometido, decidió presentarse como voluntaria al Partido de La U, el de Santos y que gobernaba en ese momento. 

Pasados unos meses y tras demostrar su talento, Sarabia consiguió un cargo de asesora en el Partido de La U en el año 2017, y fue ahí donde conoció a Armando Bendetti. 

A tal punto llegó la confianza y su cercanía, que el entonces senador se la llevó al Congreso de la República, donde estuvo como integrante de su UTL y los últimos dos años, antes de que Benedetti se uniera a la campaña presidencial de Petro, fungió como su secretaria privada. 

Entre el 2019 y 2020, Laura Sarabia cursó una maestría en Comunicación Política y una especialización en marketing político en la universidad Externado. 

Según reportaje de La Silla Vacía publicado el año pasado, Sebastián Díaz, ex asesor de comunicaciones de Benedetti y compañero de Laura durante más de tres años, cree que “el carácter de Laura se fue formando a medida que fue trabajando con Benedetti. Era como una especie de catalizador para él que la llevó a ser seria, mesurada”. 

«Su trabajo consistía en llevar la agenda del senador, pero también en estar preparada para asesorarlo en temas difíciles, como las investigaciones en su contra por Odebrecht, archivada este año por la Corte Suprema, y la investigación aún activa por presunto enriquecimiento ilícito», afirma. 

De hecho, allí conoció a su esposo, Andrés Parra, quien también trabajaba con Benedetti. 

Se podría decir que Laura es una antítesis política de Benedetti. Pero, no se entendería entonces cómo pudo trabajar por casi siete años al lado del, costeño, entrador, dicharachero y vulgar que nunca ha negado ser, una mujer formada en el mundo militar, estricta y creyente. 

Laura llegó a la vida de Benedetti por recomendación de un amigo de la iglesia cristiana a la que asistía, que era muy cercano al Partido de la U 

Una vez en la campaña de Petro, Sarabia terminó prácticamente organizando viajes y agenda del entonces candidato a la Presidencia, seguramente por recomendación de Benedetti

Y llegó a tener tanta confianza con el ahora primer mandatario que el nombre de su segundo hijo, que tuvo justo antes de la posesión de Petro, fue bautizado con el nombre Alejandro, conforme este último le sugirió.

Su nombramiento en el gabinete, causó sorpresas entre muchos, pues si bien le reconocían sus capacidades, dejaron ver sus dudas frente a la decisión de Petro, pues se trataba de una persona que ni política, ni ideológicamente se aproximaba a lo que sería el Gobierno de Petro.

Sin embargo, allí llegó. Pero la luna de miel, por lo visto, duró poco. 

Un aparente abuso de mando de Sarabia, -y probablemente de una subida de poder a la cabeza- a la que algunos catalogaron como una “promesa” en la política, fue el principio del escándalo, que hoy mantiene en vilo al país. 

Y la tan joven, audaz, inteligente y capaz funcionaria, terminó saliendo por la puerta de atrás de la Casa de Nariño. Y con ella su mentor. Ambos le dañaron el “caminao” al presidente Petro.

Sin embargo, hay quienes piensan que el único culpable es el presidente Gustavo Petro, pues no ha sabido rodearse ni acompañarse de personas afines a su pensamiento, ideología y filosofía. ¡He ahí por qué Petro da tanta papaya!

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