Cuando defender criminales no es solo un trabajo: es un negocio millonario que mancha la justicia colombiana

El Abogado de los Corruptos Quiere ser Presidente

Mientras Abelardo de la Espriella se presenta ante las cámaras como el candidato antisistema que va a “destripar” la corrupción, su prontuario profesional cuenta una historia muy diferente: la de un abogado que ha construido su fortuna defendiendo a los peores criminales de Colombia. No hablamos de delincuentes comunes. Hablamos de pirámides que estafaron a miles de colombianos, testaferros de dictaduras, empresarios con nexos paramilitares, y jueces que vendían libertades por millones de pesos.

Este es el relato de tres casos que revelan el verdadero rostro de De la Espriella: la defensa de una EPS cuyos socios estaban señalados de financiar paramilitares, la representación legal de Alex Saab —hoy ministro del régimen de Maduro—, y su conexión con un entramado judicial corrupto en Barranquilla que liberó al polémico “Turco” Hilsaca. Tres historias, un mismo patrón: donde hay poder, dinero sucio e impunidad, ahí está De la Espriella.

corrupcionaldia.com no solo cuenta la historia. La disecciona. Porque la verdad no solo se lee, se siente.

Capítulo 1: Salud Andina, la EPS que Nunca Debió Existir

El Ganadero, los Funcionarios Corruptos y el Paramilitar

Año 2012. En las oficinas de Barranquilla se gestaba un proyecto empresarial que, sobre el papel, prometía revolucionar la salud en Colombia. Su nombre: Salud Andina EPS. Sus promotores: un grupo de empresarios y funcionarios públicos de la Costa Atlántica. Su verdadero propósito: convertir la salud de los colombianos en una caja menor al servicio de redes corruptas y con sospechosos vínculos paramilitares.

El principal accionista, con el 70% de las acciones, era Gerardo Vecino Villarreal, empresario y ganadero del Atlántico. Un nombre que no era desconocido para la justicia colombiana. Vecino había sido mencionado por desmovilizados de las AUC como colaborador de grupos paramilitares. Alias ‘120’ (Sergio Córdoba) y alias “Don Antonio” (Edgar Ignacio Fierro) —exjefes del Bloque Norte comandado por “Jorge 40 “— lo señalaron de liderar la “carnetización” de paramilitares en Soledad, Atlántico.

Pero eso no fue todo. Entre los socios de Salud Andina también figuraban David Peláez Pérez, secretario de Salud del Atlántico, y Carlos Bula Vieco, secretario de Salud de Soledad. Es decir, los mismos funcionarios públicos encargados de regular el sistema de salud pretendían ser dueños de una EPS. Un conflicto de interés tan evidente que haría sonrojar hasta al más cínico.

Y por si fuera poco, otro miembro de la junta directiva era Pedro Mulet Mogollón, director de la ESE Hospital Materno Infantil de Soledad, quien también había sido mencionado por el desmovilizado Willson Anderson Herrera Rojas (alias “Gafitas”) como presunto colaborador de estructuras paramilitares en Sincelejo y Corozal, Sucre.

Tres funcionarios públicos, un ganadero con señalamientos de paramilitarismo, y una EPS que pretendía manejar recursos del sistema de salud subsidiado. ¿Qué podía salir mal?

Este no era un grupo empresarial convencional. Era una estructura diseñada para capturar simultáneamente recursos públicos desde posiciones de poder institucional y blanquear dineros de origen criminal a través de contratos del sistema de salud.

El Supersalud que Dijo No

En junio de 2013, tras casi un año de estudio, el superintendente de Salud Gustavo Morales Cobo tomó una decisión histórica: negar la habilitación de Salud Andina. Sus argumentos eran contundentes:

  • Conflicto de intereses: Dos secretarios de salud no podían ser socios de una EPS.
  • Vínculos con paramilitares: La Secretaría de Transparencia de Presidencia alertó sobre los antecedentes de Vecino Villarreal.
  • Precedentes criminales: Vecino había estado relacionado con la EPS Barrios Unidos de Quibdó, que en 2007 estuvo al borde de la liquidación.

Morales explicó públicamente sus razones: “Descubrimos que las reglas que regulan el régimen de conflictos de interés e incompatibilidades se violaron. Además, la Secretaría de Transparencia nos alertó sobre investigaciones relacionadas con paramilitarismo que se predicaban de algunos de los promotores de la EPS.

Fue un acto de valentía. Y le costaría caro.

Entra en Escena: Abelardo de la Espriella

Los socios de Salud Andina no aceptaron la negativa. Contrataron al mejor abogado que el dinero podía comprar: Abelardo de la Espriella. Y este desplegó su arsenal completo: presentó siete tutelas contra el Supersalud, inició quejas ante la Procuraduría y la Fiscalía, e incluso demandó ante el Consejo de Estado.

Su estrategia era simple pero efectiva: atacar, atacar y atacar. En una entrevista, De la Espriella dijo: “Las EPS que hoy funcionan no están haciéndolo bien. Esta empresa va a ocupar un amplio margen del sector y eso les toca el bolsillo a muchos poderosos. La pregunta es: ¿a qué intereses está sirviendo el superintendente de Salud?”.

Claro, para De la Espriella el problema no eran los nexos paramilitares de sus clientes ni el evidente conflicto de intereses. El problema era que “poderosos intereses” estaban conspirando contra la noble empresa de sus patrocinadores.

Una de las tutelas prosperó. El juez noveno penal municipal de Barranquilla —más adelante hablaremos extensamente de este personaje— ordenó a Morales habilitar a Salud Andina en 48 horas. Morales se negó. Alegó que no podía autorizar el funcionamiento de una EPS cuyos socios tenían vínculos con el paramilitarismo y cuya estructura era inherentemente corrupta.

La sanción fue ejemplar: cinco días de cárcel por desacato. Entre el 23 y el 25 de diciembre de 2014, Gustavo Morales Cobo pasó la Navidad en prisión. Su delito: negarse a darle una licencia a una organización criminal.

El Final: La Corte le Da la Razón a Morales

Tres años después, en 2017, la Corte Constitucional finalmente falló a favor de Morales. Confirmó que la decisión de negar la habilitación a Salud Andina fue correcta. Ratificó que los vínculos de Vecino Villarreal con estructuras paramilitares y el conflicto de intereses de los funcionarios públicos eran razones suficientes para impedir que operara.

Pero el daño estaba hecho. Morales había pagado con su libertad y con su carrera. La Procuraduría también lo sancionó —a petición de De la Espriella— por “revelar información confidencial” al explicar públicamente por qué negaba la habilitación.

Mientras tanto, De la Espriella cobró sus honorarios. Millones de pesos por defender lo indefendible. Y hoy ese mismo abogado quiere ser presidente de Colombia prometiendo “acabar con la corrupción”. La ironía es tan grande que duele.

El Patrón de Siempre: Defendiendo lo Indefendible

Para De la Espriella, la ética profesional se resume en una frase que él mismo popularizó: “La ética no tiene que ver con el derecho.” Es decir, da igual si tus clientes tienen nexos con el paramilitarismo, si están robándose el dinero del sistema de salud, o si representan un peligro para miles de colombianos. Si pagan bien, él los defiende. Sin remordimientos, sin cuestionamientos morales. Solo negocios.

Capítulo 2: Alex Saab, el Testaferro de Maduro y su Gran Amigo De la Espriella

El Hombre que Robó el Hambre de Venezuela

Si el caso de Salud Andina revela la complicidad de De la Espriella con redes paramilitares y funcionarios corruptos, el caso de Alex Saab muestra su disposición a defender a quienes saquean naciones enteras. Saab no es un criminal cualquiera. Es el hombre que, según la exfiscal venezolana Luisa Ortega y múltiples agencias de inteligencia internacionales, se enriqueció mientras millones de venezolanos pasaban hambre.

El esquema era simple pero brutal: el régimen de Nicolás Maduro creó el programa CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción) supuestamente para subsidiar la alimentación de familias venezolanas. En realidad, era una máquina de corrupción. Saab, a través de una red de empresas offshore, importaba alimentos a sobreprecio, lavaba cientos de millones de dólares y se quedaba con gran parte del dinero mientras los venezolanos morían de hambre.

En 2019, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó formalmente a Saab y su socio Álvaro Pulido Vargas de lavar cerca de US$350 millones. En 2020, fue capturado en Cabo Verde. En 2023, llegó a un acuerdo con Estados Unidos y fue devuelto a Venezuela, donde Maduro —en un gesto de agradecimiento por su lealtad— lo nombró ministro de Industrias y Producción Nacional. Hoy es una de las figuras más poderosas del régimen.

De la Espriella al Rescate: Cuando ya Todos Sabían Quién Era Saab

Aquí viene lo importante: De la Espriella asumió la defensa de Saab cuando ya era de conocimiento público que este era el testaferro de Maduro. No fue un error de buena fe. Fue una decisión consciente de representar a un hombre señalado de robar el hambre de un país.

Pero la historia se pone aún más turbia. Según el periodista Gerardo Reyes en su libro “Alex Saab”, la oficina de De la Espriella jugó un papel clave en la fuga del empresario. En septiembre de 2018, cuando las autoridades colombianas planeaban capturar a Saab, el patrullero Eddie Pinto —miembro del operativo— contactó a María Paula Escorcia, abogada de la firma de De la Espriella, para alertarla. Pinto le entregó información confidencial, incluidas interceptaciones telefónicas, y le aconsejó: “No hable nada por teléfono. Yo lo escucho todo. Mande a la familia Saab de vacaciones para que no los capturen.”

El 2 de septiembre de 2018, el policía y la abogada se reunieron. El 25 de septiembre, Saab se fugó. Y el 26 de septiembre —un día después— la abogada denunció al policía por extorsión. Una precisión meticulosa en los tiempos que garantizó la impunidad.

De la Espriella ha repetido hasta el cansancio que dejó de ser abogado de Saab cuando descubrió que era testaferro de Maduro. Mentira. Lo defendió cuando ya todos lo sabían. Y además, según declaraciones del propio De la Espriella, él fue quien “sentó a Saab con los gringos” para que negociara. En palabras del abogado: “Yo soy el que sienta a Alex Saab con las agencias americanas. Quien lo convence para que hable. Y él al final no quiere hablar, no entrega a nadie, se resiste, se revienta la pita y le sale una extradición. Y en ese momento yo le renuncio automáticamente.”

Es mi Gran Amigo: Las Palabras de Saab

En mayo de 2021, desde su detención en Cabo Verde, Alex Saab concedió una entrevista a El Espectador. Allí dijo textualmente: “Abelardo de la Espriella es un gran abogado y amigo. Sus credenciales profesionales son bien conocidas por todos. Sigue siendo mi amigo y las diferencias políticas no tienen nada que ver con el ejercicio de su profesión.”

Amigo. No solo abogado. Amigo. Y De la Espriella nunca lo desmintió. Al contrario, en entrevistas posteriores también se refirió a Saab con aprecio personal. En una entrevista con La W Radio, De la Espriella admitió: “Soy amigo personal de Alex, le tengo profundo aprecio.”

Pero hay más. Según investigaciones del periodista Daniel Coronell, Daniel Peñarredonda, quien fue subdirector de la firma de De la Espriella, tiene vínculos cercanos con Camilla Fabri, la esposa de Saab, quien hoy es funcionaria del régimen de Maduro. La hermana de Peñarredonda, Andrea, hace parte del equipo de Fabri. Y Peñarredonda fue visto viajando con frecuencia a Venezuela incluso cuando seguía afiliado al bufete del ahora candidato presidencial.

Las Investigaciones que Terminaron en Nada

Por estos hechos, la Fiscalía y la Comisión Seccional de Disciplina Judicial abrieron investigaciones contra De la Espriella. Se le acusó de soborno en actuación judicial, concierto para delinquir y de haber facilitado la fuga de Saab. Pero ambos procesos terminaron archivados.

La Fiscalía concluyó que no había pruebas de pagos ilegales. La Comisión de Disciplina Judicial determinó que nunca se probó que De la Espriella incurriera en conductas ilegales para impedir el arresto de Saab. Caso cerrado. Impunidad garantizada.

Sin embargo, las preguntas permanecen: ¿Por qué De la Espriella asumió la defensa de Saab cuando ya era evidente que colaboraba con Maduro? ¿Por qué la abogada de su firma solo denunció al policía corrupto después de que Saab se fugara? ¿Por qué De la Espriella nunca mostró el documento de renuncia al poder de Saab?

La respuesta es clara: porque para De la Espriella, la corrupción no es un problema moral. Es una oportunidad de negocios. Y negocio hizo. Millones de dólares en honorarios pagados con el dinero que Saab robó del hambre de los venezolanos.

Capítulo 3: El Turco Hilsaca y el Cartel de la Toga en Barranquilla

El Empresario con Prontuario de Película

Alfonso del Cristo Hilsaca Eljaude, conocido como el “Turco” Hilsaca, es uno de esos personajes que define el término “intocable”. Durante décadas, ha sido investigado por los delitos más graves que se pueden imaginar: homicidio, financiación de grupos paramilitares, vínculos con el narcotráfico, asesinato de prostitutas. Y sin embargo, una y otra vez, ha salido libre. ¿Suerte? No. Dinero, conexiones y, como veremos, jueces corruptos dispuestos a venderle su libertad.

El prontuario del “Turco” es extenso:

  • 2003: Acusado de ordenar el asesinato de cuatro prostitutas frente a la Torre del Reloj en Cartagena. Absuelto por falta de pruebas.
  • 2009-2010: Investigado por concierto para delinquir con el Bloque Héroes de los Montes de María de las AUC. Señalado como colaborador de alias “Juancho Dique”. Absuelto por falta de pruebas.
  • 2009: Acusado del homicidio de Edinson Ovallos Angarita, hijo de un exparamilitar. Según testigos, Hilsaca pagó 10 millones de pesos para que lo mataran como venganza contra su padre, quien se había negado a retractarse en un testimonio contra él.
  • 2014: Acusado de financiar a la banda criminal “Los Rastrojos Costeños” con 100 millones de pesos anuales.
  • 2023: Señalado de entregar dinero irregular a Nicolás Petro, hijo del presidente Gustavo Petro, para financiar su campaña presidencial.

En noviembre de 2014, fue capturado por la Fiscalía especializada contra el crimen organizado. Los cargos: homicidio agravado y financiación de grupos ilegales. La evidencia era sólida. Había testimonios de exintegrantes de “Los Rastrojos”, interceptaciones telefónicas y documentos que lo vinculaban directamente con la organización criminal.

Pero Hilsaca tenía dos cosas a su favor: dinero y un abogado brillante. Abelardo de la Espriella.

El Juez que Vendió su Toga: Edwin Volpe Iglesias

En diciembre de 2014, apenas un mes después de la captura de Hilsaca, ocurrió lo impensable. El juez noveno penal municipal de Barranquilla, Edwin Ricardo Volpe Iglesias, ordenó su libertad inmediata. Revocó la medida de aseguramiento argumentando que “existían dudas” sobre la inferencia razonable de los delitos.

Edwin Volpe Iglesias

La decisión fue aberrante. Como posteriormente lo establecería el Tribunal Superior de Barranquilla, el argumento de Volpe era “irracional”. La presencia de dudas no es razón para revocar una medida de aseguramiento, sino para investigar más a fondo. Pero Volpe no estaba interesado en la justicia. Estaba interesado en la plata.

Según declaraciones recogidas en la investigación posterior, testigos afirmaron que un abogado cercano al “Turco” fue visto en el Centro de Servicios Judiciales “repartiéndole plata a todo el mundo”. César Villadiego, uno de los funcionarios judiciales que después sería capturado en la red de corrupción, declaró ante la Fiscalía: “Después que ya pasó eso, en una reunión con “Beto”, me comentó que ahí habían dado una plata bien buena, como dos mil y pico de millones, y que a Volpe le habían dado 200 millones y a Uribe le habían dado 100 millones.”

Doscientos millones de pesos. Ese fue el precio de la libertad del “Turco” Hilsaca.

Segunda Instancia: La Juez que Confirmó el Prevaricato

La Fiscalía apeló. El caso llegó a Gloria Amparo Giraldo Ruiz, juez cuarta penal del circuito. Y ella, en marzo de 2015, confirmó la decisión de Volpe. Su argumentación fue “aún más famélica”, según palabras del magistrado ponente que posteriormente los condenó. Simplemente repitió los argumentos de primera instancia sin agregar nada nuevo.

Gloria Giraldo también había estado involucrada en otros casos sospechosos. Años atrás, siendo jueza en Soledad, avaló un preacuerdo que fijó una condena de solo 3 años excarcelables al futbolista Javier Flórez, quien asesinó a un hincha en 2009. El patrón era claro: cuando había dinero de por medio, las decisiones judiciales se ajustaban al mejor postor.

El Cartel de la Toga: La Red de Corrupción Judicial en Barranquilla

El caso del “Turco” Hilsaca no era un hecho aislado. Era la punta del iceberg de una red criminal que operaba en el Centro de Servicios Judiciales de Barranquilla. Durante años, jueces, fiscales, abogados y funcionarios judiciales habían montado un negocio millonario: vender decisiones judiciales.

El esquema funcionaba así:

  • Los funcionarios del Centro de Servicios manipulaban los repartos de audiencias para asignarlas a jueces específicos que estaban en el negocio.
  • Los abogados defensores pagaban a los jueces para obtener decisiones favorables: libertades, detenciones domiciliarias, absoluciones.
  • Los fiscales y otros funcionarios facilitaban el proceso, recibiendo su parte del botín.

En agosto de 2015, tras un año de investigación, el CTI de la Fiscalía y la Dijín capturaron a 13 personas en operativos simultáneos en Barranquilla:

  • Cuatro jueces: Edwin Volpe Iglesias, José Vergara Otero, Rafael Uribe Henríquez y Gloria Giraldo Ruiz
  • Un fiscal: Óscar Contreras Amarís
  • Funcionarios judiciales: Luis Carlos Tovar Vanegas y César Villadiego Hernández
  • Abogados: Orlando Anaya Durán y Gabriel Ramos Fontalvo
  • Un inspector de policía: Francisco Sanabria Muñoz
  • El coordinador de la Casa de Justicia del barrio La Paz: Armando Castro Barraza
  • Una líder comunal: Nerilda Isabel Caré Parra

Los delitos: concierto para delinquir, prevaricato, cohecho, concusión, falsedad en documento público y constreñimiento ilegal. En otras palabras: una organización criminal que operaba dentro del sistema judicial.

El general Rodolfo Palomino López, director de la Policía, lo resumió así: “Se valieron de ciertas artimañas para favorecer a personas sindicadas de delitos, obteniendo algunos beneficios con estas decisiones. Con el fin de obtener decisiones contrarias a derecho y favorecer intereses particulares.”

Las Condenas: Justicia Tardía pero Justicia al Fin

El proceso fue largo. Pero finalmente, en julio de 2023, la Corte Suprema de Justicia ratificó las condenas contra Edwin Volpe Iglesias y Gloria Giraldo Ruiz por el delito de prevaricato por acción agravado.

A Volpe se le impuso una pena de 57 meses de prisión (4 años y 9 meses), multa de 66.66 salarios mínimos legales mensuales e inhabilitación por 80 meses para ejercer derechos y funciones públicas. A Giraldo, 48 meses de prisión.

El magistrado ponente, Demóstenes Camargo, fue contundente en su fallo: “El reparto del proceso fue objeto de manipulación, para direccionarlo al juez Volpe Iglesias. Este hecho es fuente cristalina de suspicacia. Solo una relación clandestina de quien toma la decisión y quien manipula el reparto puede explicar ese acto de corrupción.”

Otros miembros de la red también fueron condenados: Armando Castro Barraza, el exfiscal Óscar Contreras Amarís, el inspector Francisco Sanabria y la líder comunal Nerilda Caré.

¿Y Abelardo de la Espriella? ¿Y el Turco Hilsaca?

Aquí viene la parte más frustrante. Aunque De la Espriella fue el abogado defensor de Hilsaca durante este período, nunca fue investigado formalmente por su rol en la red de corrupción. ¿Sabía que los jueces estaban siendo sobornados? ¿Participó en las negociaciones? Nunca lo sabremos.

Lo que sí sabemos es que De la Espriella, al mismo tiempo que defendía a Hilsaca, también estaba peleando por Salud Andina. Y uno de los jueces que le dio la razón contra el Supersalud Gustavo Morales fue… Edwin Volpe Iglesias. Sí, el mismo juez corrupto que liberó a Hilsaca.

Volpe, en su rol de juez noveno penal municipal, ordenó en diciembre de 2014 el arresto del exsuperintendente Gustavo Morales Cobo por desacato, por negarse a habilitar a Salud Andina. ¿Casualidad? En el mundo de De la Espriella, las casualidades no existen. Solo existen los negocios.

Y el Turco Hilsaca, después de años de juicio, finalmente fue absuelto en agosto de 2024 por el Juzgado 7 Especializado de Bogotá. La razón: falta de pruebas. El Tribunal Superior de Bogotá ratificó la absolución en octubre de 2024.

Los jueces corruptos fueron a prisión. Pero el empresario que los pagó quedó libre. Y el abogado que lo defendió ahora aspira a la presidencia.

El Sistema que Permite la Impunidad

Tres casos. Tres historias. Un mismo protagonista: Abelardo de la Espriella. Y un mismo patrón: donde hay corrupción, dinero sucio e impunidad, ahí está él, con su maletín lleno de estrategias legales y su conciencia vacía de escrúpulos.

Defendió a una EPS cuyos socios tenían nexos con paramilitares y cuyo único propósito era saquear el sistema de salud. Representó al testaferro de Maduro que robó el hambre de Venezuela. Y trabajó para el Turco Hilsaca, empresario con un prontuario que incluye homicidios, paramilitarismo y narcotráfico. Y en los tres casos, las instituciones fallaron.

Gustavo Morales Cobo, el único que se atrevió a decir no, pagó con su libertad y su carrera. Los jueces corruptos fueron a prisión… años después. Alex Saab hoy es ministro del régimen de Maduro. Hilsaca está libre. Salud Andina nunca operó, pero sus promotores nunca pagaron por intentar estafar al sistema.

Y De la Espriella cobró sus millones. Millones que ahora usa para financiar su campaña presidencial, presentándose como el outsider que va a acabar con la corrupción.

La Pregunta que Debemos Hacernos

¿Es posible que un hombre que ha construido su fortuna defendiendo a los más corruptos de Colombia esté genuinamente interesado en acabar con la corrupción? ¿O acaso su candidatura es solo otra estrategia, el último negocio en una carrera dedicada a lucrarse del crimen?

De la Espriella dirá que los abogados simplemente defienden a quienes les pagan. Que “la ética no tiene que ver con el derecho”. Que él solo ejercía su profesión. Pero esa es una mentira cómoda. Porque hay una diferencia entre defender a un acusado y enriquecerse defendiendo sistemáticamente a criminales, paramilitares y estafadores.

Hay una diferencia entre ejercer el derecho a la defensa y usar todas las triquiñuelas legales para blindar la impunidad. Hay una diferencia entre ser un profesional del derecho y ser un mercenario de la injusticia.

El Costo de la Impunidad

Cada vez que Gerardo Vecino Villarreal sale libre pese a sus señalamientos por paramilitarismo, un pedazo de justicia muere. Cada vez que Alex Saab roba el hambre de millones de venezolanos y termina de ministro, un pedazo de dignidad humana se pudre. Cada vez que el Turco; Hilsaca compra su libertad con $200 millones de pesos, un pedazo de nuestro sistema judicial se vende al mejor postor.

Y cada vez que un abogado como De la Espriella cobra millones por defender a estos personajes, un pedazo de nuestra conciencia colectiva se duerme. Porque normalizamos lo anormal. Aceptamos que “así son las cosas”. Que “todos hacen lo mismo”.

Pero no. No todos hacen lo mismo. Hubo un funcionario público, Gustavo Morales, que se negó a autorizar una EPS corrupta aunque eso le costara la cárcel. Hubo investigadores que trabajaron durante años para desmantelar el cartel de la toga en Barranquilla. Hay periodistas que arriesgan su vida para contar estas historias.

Y hay ciudadanos que se niegan a votar por candidatos cuyo pasado está manchado de complicidad con la corrupción.

Más Allá de los Titulares: Lo que Debes Saber

Este artículo no es un ataque político. Es una reconstrucción factual, basada en documentos judiciales, investigaciones periodísticas y sentencias de tribunales. Todo lo aquí expuesto está documentado. Nombres, fechas, hechos. Nada de opiniones. Solo verdad.

En corrupcionaldia.com creemos que una Colombia diferente es posible cuando los ciudadanos conocen la verdad completa. No nos conformamos con los titulares. Diseccionamos la corrupción desde su raíz, exponiendo no solo los actos, sino los sistemas que los permiten. Combinamos datos, contexto histórico y análisis profundo para revelar cómo el desvío de recursos afecta directamente tu vida y tu comunidad.

Porque la verdad no solo se lee. Se siente. ¿Listo para verla de frente?

La Decisión es Tuya

El día que Colombia decida que ya no queremos abogados-mercenarios gobernándonos, ese día empezará el verdadero cambio. El día que dejemos de aplaudir a los que se enriquecen con el sufrimiento ajeno, ese día tendremos una oportunidad.

Abelardo de la Espriella puede seguir defendiendo a criminales. Es su derecho. Pero convertirlo en presidente sería un insulto a cada colombiano que cree en la justicia, a cada funcionario honesto que se resiste a la corrupción, a cada víctima de paramilitares, testaferros y redes criminales.

La pregunta no es si hubo corrupción en estos casos. La pregunta es si vamos a seguir permitiéndola. Y la respuesta está en tus manos.

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