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El pasado 30 y 31 de octubre las fuertes lluvias que se presentaron en la región Caribe, particularmente en el departamento del Magdalena, provocaron el incremento de los niveles de agua que se transporta en los cuerpos de agua, arroyos, canales y drenajes sencillos, en las cuencas de los ríos Sevilla, Tucurinca, Frio, Fundación, Aracataca y Ariguani. 

Estas son las víctimas de la mediocridad de Corpamag.

Estas inundaciones dejaron a 37.284 personas damnificadas, agrupadas en 9.321 familias, según la Oficina para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ogerd) de la Gobernación, en las poblaciones de Fundación, Aracataca, Zona Bananera, Algarrobo y El Retén, siendo Fundación y El Retén los municipios más afectados. 

Así mismo las inundaciones provocaron daños en vías, puestos de salud e infraestructura en general. 

Y si bien la Gobernación y alcaldías se han puesto al frente de la atención de las víctimas de las inundaciones, la pregunta que cabe es ¿qué están haciendo las autoridades ambientales en este caso la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), para el mantenimiento de los cuerpos de agua y evitar así inundaciones de tales proporciones? 

El Retén completamente inundado, algo que se pudo haber evitado con una honesta gestión del riesgo en Corpamag.

Indagando sobre el tema, Corpamag según los procesos que aparecen en el Secop, contrató en enero del 2020 los trabajos de “Reforestación para la protección y conservación de la ronda hídrica de los drenajes naturales de los distritos de riego en los municipios de El Retén y Zona Bananera en el departamento del Magdalena”, Unión Temporal Protección y Conservación del Magdalena, cuyo representante legal es Manuel de Jesús Morales Morón y que tuvo un plazo de ejecución de cinco meses por un valor de 140 millones de pesos. 

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Y ese mismo mes adjudicó a la Unión Temporal Aracataca 2019 quien tiene la misma representación legal del consorcio antes mencionado (Manuel Morales), los trabajos de “Reforestación para la protección y conservación de la ronda hídrica de los drenajes naturales de los distritos de riego en los municipios de Fundación, Aracataca, El Retén y Zona Bananera en el departamento del Magdalena”, por $130 millones de pesos, también con un plazo de culminación de 5 meses. 

Es decir supuestamente Corpamag habría invertido al menos $270 millones de pesos este año en la reforestación de rondas hídricas de los municipios afectados este fin de semana por las lluvias. 

Pero, fuera de este par de intervenciones, la Corporación encargada de velar por los recursos naturales del Departamento y adelantar las gestiones y acciones pertinentes relacionadas con la gestión de riesgos ambientales, prácticamente no ha hecho nada en esa materia. 

Tal información está sustentada en la misma ejecución presupuestal de la entidad con corte a septiembre del 2020. 

El ítem 3 6.4 del presupuesto reseña: Implementación de acciones para la reducción del riesgo. Según la entidad dichas actividades iban a demandar un presupuesto de $72.486.902.928 todos provenientes de recursos propios. Sin embargo, pasados 9 meses, lo que han logrado ejecutar es de apenas $226.444.401. 

En cambio sí ha tenido con qué contratar personal por prestación de servicios en la entidad que le han demandado más de 6 mil millones de pesos. 

Tampoco tuvo Corpamag ningún inconveniente y pese a la férrea oposición que hizo Parques Nacionales Naturales de Colombia por considerarlo inconveniente para el ecosistema, contratar tres proyectos para supuestamente recuperar unas áreas específicas en el sector suroccidental de la Ciénaga Grande de Santa Marta, por la bicoca de 84 mil millones de pesos, que serán ejecutados con recursos del Sistema General de Regalías, aprobados por el Órgano Colegiado de Administración y Decisión (Ocad) Caribe, en diciembre del año pasado. 

El pasado 11 de agosto, Corpamag le adjudicó la realización de los proyectos al Consorcio PHDV que, según dijo la entidad, cumplió con todas las exigencias registradas en el pliego de condiciones definitivo.  

De acuerdo con la Corporación, estas iniciativas “aportarán mayor ingreso de agua dulce al sistema lagunar, disminuyendo la salinidad y propiciando la protección del bosque de manglar”. 

Corpamag precisó, a través de una comunicación oficial, que luego de obtener el certificado de cumplimiento por parte de la Secretaría Técnica del Ocad Caribe, ordenó la apertura de un proceso de licitación de obra pública, el cual inició el pasado 22 de abril de 2020 y  fue declarado desierto el pasado 18 de mayo porque no se presentó ninguna oferta dentro del plazo establecido en el cronograma. 

Dado lo anterior, ordenó un nuevo proceso en la modalidad de Selección Abreviada de Menor Cuantía y el pasado 23 de junio recibió tres ofertas, “presentadas por la Unión Temporal Dragados CGSM 2020, el Consorico Alfa Corpagag y el Consorcio PHDV, que al final se quedó con el contrato para ejecutar las obras.  

Tanto Parques Nacionales, como la Gobernación advirtieron de los riesgos de la intervención, por considerar que el desarrollo de las obras puede generar más impacto negativo, que positivo. Se plantearon también el interrogante sobre si las obras requerían o no licencia por parte de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA). 

Incluso el gobernador, Carlos Caicedo, pidió que se revocaran los proyectos, frente a lo cual Corpamag aseguró que no requería licencias y que el trámite de adjudicación se estaba realizando ajustado a las normas.  

Increíble que la misma autoridad ambiental termine diciéndole a la máxima autoridad ambiental del país, en materia de licencias, que unas obras no requieren licencia ambiental. 

Al presentar sus investigaciones, Parques Nacionales dijo que los proyectos no consideran cómo se va a controlar el cambio de uso del suelo después de generar zonas libres de inundaciones.  

Sandra Vilardy, bióloga y doctora en Ecología, manifestó que más allá de los temas administrativos en el proceso de adjudicación, el tema es cómo se ejecutarán las obras y qué tan eficientes son. Aseveró que los proyectos están pleanteados como obras clásicas de ingeniería y no acordes a las necesidades reales de la ciénaga.  

Dijo que el sector occidental del Humedal Ramsar Ciénaga Grande, incluye la planicie de inundación que está compuesta por pantanos, palmares y otras formaciones adicionales a los bosques de manglar y a los caños que lo comunican, la invisibilizacion y transformación de los mismos altera todo el sistema. 

Otro elemento que llama la atención es que meses antes, el proceso había sido declarado desierto y luego se adjudicó a través de un proceso menos exigente que el de licitación pública. Curiosamente lo mismo ocurrió con el par de contratos de reforestación antes descritos, se declararon desiertos y luego fueron adjudicados a través de la misma figura. 

Pasando otra vez al tema presupuestal, los datos suministrados por la misma entidad, dan cuenta de que las únicas ejecutorías significativas relacionadas con su plan de trabajo para el año 2020, con recursos propios, no sobrepasan los 14.911 millones de pesos, de los cuales un 80% es decir, 12.005.944.76219 se dedicaron a un solo programa: Estrategias para la conservación de la biodiversidad. Y de esa cantidad, $11.880.374.780 supuestamente se destinó a la ‘Recuperación, mantenimiento y conservación de los caños del Complejo Deltaico Estuarino del Río Magdalena’. 

Es decir, todos los esfuerzos significativos se encaminaron a una sola actividad, en una entidad que debe velar por todo el tema ambiental en el Departamento, y pareciera que el único ecosistema de algún interés para Corpamag es la Ciénaga Grande. 

Más aún, esta decisión es incomprensible, si se tiene en cuenta que la entidad aspiraba contar este año con un presupuesto de ingresos propios por el orden de los $118.638.791.482, pero a corte de septiembre el saldo de esos ingresos apenas alcanzó los $25.662.085.750, lo que supondría que habría que dar un manejo más equitativo a la destinación de los pocos recursos con que supuestamente contaba. 

Y ahondando aún más en el presupuesto la pregunta obligada es, ¿cómo si la entidad muestra tan pobre ejecutoría en su aspecto misional, con un tan paupérrimo presupuesto propio, se da el lujo de tener unos gastos de funcionamiento de $12.234.808.329; casi lo mismo que supuestamente ha ejecutado con recursos propios? 

La sola contratación de personal de toda clase, pasando por tres firmas de abogados que cobraron por 12 meses 409 millones de pesos, le demandaron a la entidad 6.700 millones de pesos. 

Si su labor misional no ha sido la más eficiente, ¿por qué la entidad contrata el “Alquiler de vehículos para realizar visitas de control y seguimiento y ejercer la autoridad ambiental”, por la nada despreciable suma de $235,397,500 por 75 días? 

En síntesis y números redondos, la entidad ambiental del Magdalena, Corpamag, llamada a velar por los recursos naturales del departamento, más pareciera una bolsa de empleo que lo que su razón de ser misional le impone. 

La prueba está en las inundaciones que golpearon varios municipios del departamento este fin de semana, lo que evidencia la casi que nula acción ejercida por Corpamag en esa materia. 

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