Detrás del «desempleo más bajo en 25 años» que celebra el gobierno Petro, el DANE entrega un diagnóstico diferente: 13,6 millones de colombianos sobreviven en la informalidad y el rebusque reemplaza las nóminas con prestaciones


Por: Jorge Vergara Carbó | corrupcionaldia.com

Hay un arte refinado en la política colombiana: anunciar victorias mientras los derrotados no alcanzan a ver el tablero. El 30 de diciembre de 2025, el presidente Gustavo Petro decretó un aumento del 23,7% al salario mínimo —el mayor en 25 años— y lo llamó «salario mínimo vital». Era Navidad temprana para 2,4 millones de trabajadores formales. Era, también, la señal de largada para un experimento económico que los datos de los primeros meses de 2026 ya están calificando sin misericordia.

La tasa de desempleo de marzo de 2026 llegó al 8,8%, la más baja para ese mes desde 2001. El gobierno salió a celebrarlo. Carteles, comunicados, cadenas presidenciales. Pero el mismo DANE que produce esa cifra también publica otra, que nadie pone en el cartel de felicitaciones: de los 650.000 empleos generados en los últimos 12 meses, 457.000 son por cuenta propia. Es decir, rebusque. Ventas de minutos, frutas en un carrito, arepas en la esquina. Trabajo sin contrato, sin pensión, sin ARL. El «empleo» que el gobierno celebra tiene, en su mayoría, el olor del mercado informal.

Bienvenidos al Mecanismo Invisible: la política pública que, con la mejor de las intenciones declaradas —o la más conveniente de las narrativas electorales—, convierte un aumento de salarios en una máquina de fabricar informalidad.

corrupcionaldia.com — Periodismo Investigativo
Salario mínimo 23,7%: el logro que destruye el empleo formal en Colombia
Datos DANE — Mercado laboral, primer trimestre 2026 · Elaboración: Hipólito Palencia
Tasa de desempleo
8,8%
Mínimo histórico para marzo desde 2001
Trabajadores informales
13,6M
55,6% de los ocupados — sube +1,7% anual
Empleos nuevos (12 meses)
650.000
457.000 son cuenta propia (70%)
Inflación anual (abril 2026)
5,68%
Vs 5,16% en abril 2025 (+10%)
¿De qué están hechos los 1.063.000 empleos creados?
Empleos brutos generados en 12 meses — miles
Cuenta propia / rebusque Adm. Pública (OPS) Obreros / asalariados Sector financiero Comercio Otros
Empleos creados: 447K cuenta propia, 371K adm. pública, 361K obreros, 240K financiero, 105K comercio.
Fuente: DANE — GEIH marzo 2026. Cálculos: JVC / corrupcionaldia.com
Informalidad laboral por ciudad (%)
Tasa de informalidad — primer trimestre 2026
Caribe (crítico >60%) Barranquilla / promedio Interior del país
Informalidad por ciudad: Sincelejo 68,9%, Riohacha y Valledupar 65%, Montería y Santa Marta 61,5%.
Fuente: DANE — GEIH Q1 2026.
Empleos ganados vs. perdidos por sector económico (mar. 2025 – mar. 2026)
Miles de empleos. Barras rojas = destrucción de empleo formal.
Empleos ganados Empleos perdidos
Sectores con mayor generación: cuenta propia +447K, adm. pública +371K. Mayores pérdidas: agricultura -242K, industria -166K.
Fuente: DANE — GEIH comparativo marzo 2025 vs marzo 2026. Elaboración: JVC / corrupcionaldia.com
Inflación anual por ciudad y clase social (abril 2026)
La paradoja del Caribe: inflación más baja + pobreza más alta. El hambre no infla estadísticas.
Ciudades Caribe Interior / nacional Por clase social
Inflación más baja: Riohacha 3,46%. Más alta: Bucaramanga 6,53%, Medellín 6,43%.
Fuente: DANE — IPC, abril 2026.
Tabla: Mercado laboral — evolución enero a marzo 2026 (miles de personas)
Comparativa mensual y anual. Semáforo de estado por indicador.
Indicador Ene. 2026 Feb. 2026 Mar. 2026 Dic. 2025 Mar. 2025 Variación anual Estado
Ocupados totales 23.22724.09424.35224.22423.702 +650 (+2,7%) Mejora
Desocupados 2.8302.4592.3482.1002.522 −174 (−6,9%) Mejora
Informales 12.80013.30013.60013.45013.376 +224 (+1,7%) Sube
Tasa desempleo (%) 10,99,28,88,09,6 −0,8 pp Mínimo histórico
Tasa informalidad (%) 55,355,355,655,757,7 Persiste >55% Crítica
Cuenta propia 9.5879.92810.3259.6339.878 +447 (+4,5%) Crece rebusque
Adm. Pública (OPS) 2.7293.0943.0282.9002.657 +371 (+14,0%) Mayor empleador
Obreros / asalariados 10.25010.60710.47011.06310.109 +361 (+3,6%) Leve mejora
Industria 2.5522.7162.4572.8852.623 −166 (−6,4%) Pierde empleo
Agricultura 3.2192.9963.4433.1083.685 −242 (−6,4%) Pierde empleo
Sector financiero 488475559419319 +240 (+75,2%) Crece fuerte
Comercio 3.9914.1014.2844.2624.179 +105 (+2,5%) Recuperación
Construcción 1.5851.6551.7441.6301.662 +82 (+4,9%) Recuperación
Fuente: DANE — Gran Encuesta Integrada de Hogares, enero–marzo 2026. Elaboración: corrupcionaldia.com

CÓMO UN AUMENTO «HISTÓRICO» HUNDE EL EMPLEO FORMAL

La lógica del aumento era, en papel, progresista. Petro sostuvo que el salario mínimo no debe analizarse únicamente desde variables tradicionales como inflación o productividad, sino en función del costo real de vida de las familias colombianas. Un cálculo que, aplicando esa metodología, justificaba pasar de $1.423.500 a $1.746.882 (sin auxilio de transporte). Hermoso en la tribuna. Demoledor en la PYME de cinco trabajadores que no puede absorber ese costo.

Expertos advierten que el alza del salario mínimo en 2026 eleva riesgos inflacionarios, golpea pymes, fomenta informalidad y traslada costos al próximo gobierno. Oliver Pardo, director del Centro Javeriano de Competitividad, fue más preciso: «el aumento del 23% (al menos 16 puntos por encima de inflación y productividad) puede costarle a la Nación más de $5 billones anuales en nómina y casi otros $5 billones en pensiones».

El mecanismo no es nuevo. Cuando el costo de contratar formalmente se dispara, los empleadores hacen dos cosas: o cierran, o informalizan. Y eso es exactamente lo que muestran los datos del DANE. El número de empleadores en Colombia ha caído de manera sostenida desde inicios de la década de 2010. En ese entonces eran 948.000, hoy son casi 250.000 menos. En el primer bimestre de 2026, 292.000 de 642.000 empleadores operan sin cumplir plenamente las obligaciones legales.

El economista Germán Machado, de la Universidad de los Andes, fue directo: «En 2026, cada día se han perdido 6.589 empleos en empresas en Colombia. La reforma laboral y el aumento del salario mínimo están pasando factura». Una cifra que el gobierno no pone en ningún comunicado de prensa.


LOS ACTORES Y SUS ROLES: QUIÉN GANA Y QUIÉN PAGA

El gobierno Petro tiene razones para celebrar algunas cifras. El salario mínimo acumuló un incremento del 42,4% en tres años. La pobreza multidimensional cayó al 9,9% en 2025, la primera vez que ese indicador baja a un solo dígito en la historia del país, sacando a 793.000 colombianos de la pobreza en un año. Datos reales, verificables, que merecen reconocimiento.

Pero los datos del DANE también revelan quién es el verdadero motor de ese «récord de empleo«. Según el análisis del documento de política pública revisado para este reportaje, el gran empleador del país no es el sector privado ni la industria ni el campo: es el Estado. La Administración Pública generó 371.000 empleos en un año —el 57,1% del total neto creado— y la mayoría son OPS (Órdenes de Prestación de Servicios): contratos temporales, sin prestaciones, sin estabilidad, que el mismo gobierno usa para pagar favores políticos a sus aliados en el Pacto Histórico a medida que se acerca el ciclo electoral.

Porque claro, 371.000 «empleos» que en realidad son contratos temporales de gobierno suenan mucho mejor en la estadística que en la vida real de quien los recibe.

El presidente Petro precisó que no se trata de un aumento en la burocracia estatal, sino de nuevos empleos en salud y educación, generados a nivel municipal. Sin embargo, los datos sectoriales cuentan otra historia: mientras la Administración Pública creció 371.000, la industria perdió 166.000 empleos, la agricultura 242.000 interanuales, y las comunicaciones y el transporte también retrocedieron.

Los ganadores del aumento del SMLV son 2,4 millones de trabajadores formales —apenas el 10% de los ocupados—. Los pagadores son los 13,6 millones de trabajadores informales que ya no podrán cruzar al sector formal porque el costo de contratarlos se volvió inasumible para las empresas que aún sobreviven.


EL IMPACTO REAL: LO QUE NO CABE EN EL DISCURSO PRESIDENCIAL

El Caribe colombiano es el laboratorio más cruel de esta política. La informalidad en Sincelejo es del 68,9%. En Riohacha y Valledupar, del 65%. En Montería y Santa Marta, del 61,5%. El aumento del salario mínimo beneficia en papel a los pocos que tienen empleo formal en estas ciudades. Para los demás —la mayoría absoluta— solo llega la inflación.

El 57% de los colombianos trabaja en la informalidad hoy. Eso no es un dato secundario: es el dato central. El salario mínimo «vital» de $2 millones no llega a ese 57%. Pero la inflación que genera sí.

Los datos de inflación de abril 2026 confirman el fenómeno. La inflación anual llegó al 5,68%, comparada con el 5,16% de abril de 2025. Un incremento del 10% en la inflación, en apenas un año. Y lo peor está por venir: los aumentos en combustibles y fertilizantes, que no estaban reflejados en los datos de abril, impactarán los precios de alimentos en los próximos meses.

La pregunta que el gobierno no responde es esta: ¿cuántas familias de Sincelejo, Riohacha o Montería —donde la informalidad supera el 65%— se beneficiaron del aumento del salario mínimo? ¿Y cuántas de ellas pagarán con mayor costo de vida la decisión que el presidente tomó unilateralmente, sin acuerdo en la mesa de concertación, cuatro días antes de cerrar el año?


LA CORRUPCIÓN DE LAS ESTADÍSTICAS

Hay una forma sofisticada de engaño que no requiere falsificar datos: basta con seleccionar cuáles datos se presentan. El gobierno Petro domina esta técnica con maestría. Celebrar el 8,8% de desempleo sin mencionar que casi el 70% del empleo nuevo es informal o temporal estatal es, en términos de comunicación política, un acto de desinformación estadística.

La tasa de desempleo de marzo llegó al 8,8%, la más baja para ese mes desde el año 2001, una cifra que el Gobierno Petro celebró como un logro histórico. Pero detrás de ese porcentaje hay indicadores que cuentan una historia distinta: el empleo formal se derrumba, la industria destruye puestos de trabajo, el trabajo por cuenta propia aumenta y el rebusque reemplaza lo que alguna vez fue una nómina con prestaciones.

El análisis técnico que he realizado como economista, base de este reportaje, va más lejos: corregidas las cifras de «inactivos» —que el DANE incluye en su metodología mezclando pensionados, discapacitados y desocupados desalentados— la tasa de desempleo real de marzo 2026 no es 8,8%, sino cercana al 10%. Una diferencia de 1,2 puntos porcentuales que, en un país de 26 millones de personas en la fuerza laboral, representa cientos de miles de colombianos invisibilizados en la estadística oficial.

El Sistema Silencioso funciona así: el gobierno produce el titular, el DANE produce los datos completos, y nadie une los puntos. Hasta hoy.

Hay también logros innegables que este gobierno acumula: por primera vez en la historia del país, todos los colombianos tienen garantizada la protección en la vejez a través de un sistema de cuatro pilares con la reforma pensional. Se eliminó el pago por horas y el contrato a término indefinido se establece como la forma general de vinculación laboral. Esas son conquistas laborales reales. El problema es que se aplican a un mercado formal que cada día se encoge un poco más.


LA PREGUNTA QUE EL GOBIERNO NO QUIERE QUE TE HAGAS

Hay un experimento que se puede hacer con los datos de este reportaje. Tome el mapa de Colombia. Marque con rojo las ciudades donde la informalidad supera el 60%: Sincelejo, Riohacha, Valledupar, Montería, Santa Marta. Ahora pregúntese: ¿para quién fue el aumento del 23,7% del salario mínimo?

Para los 2,4 millones de colombianos con empleo formal que sí lo reciben —muchos de ellos en Bogotá y Medellín, donde la informalidad ronda el 40%— fue un alivio real. Para los 13,6 millones atrapados en el rebusque, fue un aumento de precios sin aumento de ingresos.

Gobernar con estadísticas selectivas no es solo un error técnico. Es una elección política. Y cuando esa elección se toma en año electoral, con un aumento que supera en 16 puntos lo que la productividad y la inflación justificarían, la pregunta se vuelve inevitable: ¿a quién sirve realmente esta política?

La corrupción más costosa no siempre tiene nombre en un expediente judicial. A veces tiene el formato de un decreto, fechado el 30 de diciembre, firmado por un presidente convencido de que sube el salario mínimo. Mientras tanto, en Sincelejo, el 68,9% de los trabajadores sigue en el rebusque. Sin vacaciones. Sin pensión. Sin el «salario mínimo vital» que el gobierno celebra.

El sistema no se cambia solo. Pero tampoco puede cambiar sin nosotros. Entra a corrupcionaldia.com y sigue esta investigación.

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