Como si se tratara de una burla con la ya golpeada población de Sitionuevo (Magdalena), donde la pobreza multidimensional alcanza el escandaloso nivel del 76%, el alcalde José Alcides Manga Manga, sin ningún asomo de vergüenza despilfarra recursos, aprovechando la emergencia manifiesta decretada por el Gobierno nacional, para contrarrestar la pandemia del coronavirus.

Así lo han denunciado veedores de esa localidad quienes demostraron cómo el burgomaestre adjudicó a dedo y sin ningún tipo de documentación pública, solo los contratos, acciones que supuestamente se requerían de manera urgente para prevenir a la población del coronavirus.

Uno de ellos, el más costoso, es el “Contrato de calamidad pública” 001 del 24 de marzo por la suma de $464.486.600 con la Fundación Social para la Asesoría, la Salud y la Educación ‘Fundiesalud’, con el objetivo de suministrar kit de alimentos “para la población vulnerable del municipio de Sitionuevo”.

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Lo primero que hay que decir, que en el Secop, la plataforma donde deben publicarse todos los documentos que exige la ley para una contratación, sólo aparece el contrato, no hay documentos previos que justifiquen el negocio.

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Y en el referido contrato en ninguna de sus cláusulas se especifica, ni la cantidad de familias a beneficiar, ni los artículos que se supone serán repartidos por beneficiarios y mucho menos el valor unitario de cada uno.

Además, no estarían cumpliendo a cabalidad con las obligaciones expuestas en la Ley 80 de 1993, que requiere “experiencia e idoneidad del contratista”, de acuerdo con lo que afirman los veedores.

A esto se le suma el hecho de que la organización Fundiesalud, radicada en Santa Marta, cuenta con cuatro empleados y no tiene afiliados, así mismo, tienen una matrícula renovada después de haberse celebrado el contrato –o sea, que estaba inactiva– y, según el Registro de Proponentes, también renovado posterior a la contratación, se dedican a “Actividades de consultoría de gestión. 4659 Comercio al por mayor de otros tipos de maquinaria y equipo n.c.p.”.

De Fundiesalud tampoco pudieron encontrar una dirección del domicilio ni teléfonos de contacto y existe un informe de auditoría de la Contraloría General de la República sobre “los recursos de regalías, GO, régimen subsidiado, salud pública y calidad educativa de las vigencias fiscales 2010-2012 del Distrito de Santa Marta”, en el que se estipula que la idoneidad de la Fundación no es reconocida.

Los veedores afirman también en el documento de la relatoría de hallazgos, que la entrega de alimentos en Sitionuevo fue distribuida por el alcalde, acompañado de su familia; en Nueva Venecia, los exconcejales José Brocha, José Julio Mejía y ‘El Nene’ Rodríguez y en Palermo, el actual concejal Rafael Vergara, sin la presencia de algún miembro de la fundación mencionada.

El segundo, por una cifra de $24.380.000 pesos fue firmado con Henry Cesar Torres Domínguez, para reparar la infraestructura “del centro de acopio de residuos sólidos como medida preventiva para mitigar el impacto epidemiológico causado por el coronavirus Covid-19 en el corregimiento de Nueva Venecia”.

 

Un tercero por $30.000.000 de pesos, con Luis Alfonso Manga Díaz, para el “suministro de elementos químicos que serían empleados en la potabilización del agua en la cabecera municipal, con la finalidad de garantizar la prestación continua del servicio”, quien es dueño de una droguería en zona urbana del municipio y familiar del mandatario.

Como en el primer caso, en el Secop solo aparecen los contratos suscritos, pero ningún otro documentos que sustente la necesidad de los mismos, ni siquiera las actas de reuniones donde se ventilaran otras ofertas presupuestales.

En ninguno de los dos contratos tampoco se entregan especificaciones técnicas de los trabajados a adelantar en el centro de acopio de residuos sólidos, ni las cantidades que los químicos que supuestamente deberá entregar el contratista para la potabilización del agua del acueducto.

En consecuencia, son $518 millones 866 mil 600 pesos del saqueado presupuesto municipal de Sitionuevo, que sin ningún desparpajo el alcalde José Alcides Manga, entregó a particulares para ser ejecutados sin ningún control, sin ningún tipo de exigencias técnicas.

Y mientras la primera autoridad de esa pobre población del Magdalena aprovecha la urgencia manifiesta para conceder “favores” a terceros, la semana pasada los trabajadores de la ESE Hospital Local de Sitionuevo, tuvieron que hacer un plantón en las afueras del lugar, para exigir elementos de bioseguridad para poder atender a los enfermos que llegan contagiados con coronavirus.

Por lo visto, la verdadera emergencia, es lo que menos le importa al alcalde de Sistionuevo.

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