Colombia se ha caracterizado por registrar históricamente una tasa de desempleo superior a los de los países Latinoamericanos. Es un problema estructural que no hemos podido solucionar y que se agrava más con los niveles de informalidad que registramos, cercanos al 47%, y en regiones como la Caribe por encima del 60%.

El país, para resolver el alto desempleo que hemos tenido durante décadas, ha contratado expertos a nivel mundial, firmas internacionales, Misiones Internacionales, conformado grupos de trabajo para sugerir qué políticas públicas debemos tomar para alcanzar tasas de desempleo por debajo del 7%, como la tienen los principales países de América Latina.

La mayoría de los expertos y grupos de trabajo que se han conformado llegaron a una conclusión que es válida: el PIB debe crecer por un período largo a tasas igual o por encima del 5%. En el mundo está demostrado que la única manera de generar empleo es el crecimiento de la economía, lo demás es paja.

No se puede generar empleo por osmosis o por Decreto o creando estímulos tributarios a los empresarios. No hay evidencia empírica que demuestre que los estímulos tributarios incrementan el empleo. Experiencia tenemos en el país, con la Ley 50 y con las distintas reformas tributarias que se han aprobado los últimos 10 años, y en especial estos dos últimos años.

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El desempleo en Colombia sin la pandemia se venía incrementando hasta el punto de estar en el 12.3%, en el mes de marzo y el 18.5% en abril, y ahora el 21.4% en mayo.

Se plantea una reforma laboral, como salida a las altas tasas de desempleo y la alta informalidad 47%. Se escuchan voces afirmando que el desempleo es alto por altos costos US$240 y poca flexibilidad. Los gremios en manera individual cada uno propone una reforma a su acomodo, pensando en su beneficio.

FENALCO y la ANDI solicitan que se permita contratar por horas, reducir horas extras, festivos y pago de parafiscales para disminuir la alta informalidad existente.

Claro que necesitamos una reforma laboral y pensional en Colombia, es necesario hacerla lo antes posible. Pero una reforma que se oriente a generar empleo formal, que apunte a reducir al máximo la informalidad en el empleo y en materia pensional que conlleve a que un número mayor de colombianos tenga la oportunidad de pensionarse.

Esa reforma laboral debe definir y reglamentar la tercerización del empleo a través de las famosas “OPS” que se volvieron costumbre en el sector empresarial como en las entidades del estado y sus empresas de servicios públicos.

Hoy la mayoría de Ministerios, gobernaciones, alcaldías, empresas públicas y privadas contratan con esa modalidad donde el trabajador no tiene derecho a vacaciones, ni al pago de pensión y salud. Este es un engaño que han permitido los últimos 10 gobiernos, sin tomar cartas en el asunto.

Se sabe que el mayor porcentaje de los trabajadores contratados a través de una “OPS” ejecutan funciones misionales, lo que significa que deberían ser incluidos en la nómina de la entidad o de la empresa. Eso lo sabe el Ministerio del Trabajo, como los jueces de la República, que una persona que reciba órdenes, se le exija un horario y realice funciones misionales es un trabajador en la práctica de la nómina. Conozco personas que tienen más de 10 años, con este tipo de contratación sin que los incluyan en la planta de personal.

No sigamos, señor presidente Duque, mintiéndole al país, con las “OPS” ordene a ministerios, gobernadores y alcaldes incluir en la nómina a los contratados con “OPS”. Igual debería exigirles a los empresarios para acabar con la tercerización del empleo.

LA URGENCIA DE UNA RENTA BÁSICA PARA LOS POBRES

Es urgente, que antes de la reforma laboral y pensional, el gobierno con el congreso deberían aprobar el proyecto de Ley presentado por el senador Iván Marulanda respaldado por 54 senadores, que crea una Renta Básica, en principio de tres meses, de un salario mínimo ($877.803) a 9 millones de familias pobres, o el número de pobres que registre el DANE o el DNP, donde incluyan a los que viven del día a día y a los pequeños empresarios como a los independientes y por supuesto a los desempleados.

Esta Renta Básica es para ya, para mañana es tarde, el país la necesita ahora no perdamos más tiempo, es un mecanismo adecuado para reactivar la economía, son $24 billones de pesos, que se moverían en tres meses demandando bienes y servicios, pagando servicios públicos domiciliarios. Perdimos la oportunidad de aprobarla en este primer semestre, logrémosla en el segundo semestre. Usted, presidente Duque, lo puede hacer. Tiene el respaldo de la presidenta del FMI, como de los Organismos multilaterales.

La realidad es que debemos pensar hacia el futuro, de aprobar esa Renta Básica en forma permanente para los pobres del país, y acabar con todos los programas de asistencia social hoy existentes, que se han convertido en carne de cañón para los políticos, para conseguir votos. Engañan a la gente bajo el pretexto de que si no votan por ellos, no tendrán acceso a esos recursos.

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