Contratistas corruptos siempre encuentran excusas para negar sus responsabilidades en “elefantes blancos”

Después de que la Contraloría General de la República iniciara un proceso de responsabilidad fiscal por la gestión de recursos públicos en la Alcaldía de Inírida (Guainía), surgen interrogantes sobre la construcción de la plaza de mercado. La investigación se centra en el Consorcio Plaza Inírida, liderado por Delvasto, y destaca retrasos en la entrega de la obra, que debía completarse antes del 31 de julio de 2022.

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La Contraloría también señala problemas en la estructuración del proyecto y en la estimación de los plazos de ejecución, lo que ha afectado la funcionalidad de la estructura. Además, se descubrieron adiciones significativas al contrato, superando los $2 mil millones de pesos.

En medio de la investigación, se indaga si hubo un trato favorable hacia Delvasto por parte del alcalde de Inírida, Pablo Acosta, y otras instituciones privadas relacionadas con el contratista.

Según el contrato inicial, la obra tenía un valor de más de $5.800 millones y debía entregarse cuatro meses después de su firma. Sin embargo, se realizaron adiciones considerables, y ahora se busca una adición adicional de más de $2.300 millones de pesos, lo que podría duplicar el costo original.

Delvasto argumenta que los plazos iniciales eran impracticables y que la ley de contratación permite extensiones contractuales. Esto plantea cuestionamientos sobre la gestión de contratos en Colombia y su impacto en proyectos de desarrollo.

El contratista también atribuye demoras al Departamento de la Prosperidad Social (DPS), que garantiza los recursos. Afirma que, aunque la interventoría había aceptado la adición, el DPS no autorizó la medida, lo que complicó la continuación del proyecto.

Delvasto se compromete a completar la obra tres meses después de recibir la adición y argumenta que las demoras iniciales se debieron a la falta de entrega del terreno y a problemas inesperados durante la excavación y el transporte de materiales.

Si bien el proyecto está aproximadamente al 73% de su avance, se requieren recursos adicionales para finalizarlo, incluyendo una red contra incendios y mejoras en el sistema eléctrico.

La Alcaldía de Inírida defiende la obra en curso y atribuye los retrasos a factores como las lluvias y la logística de transporte. También reconoce la necesidad de recursos adicionales para mejorar las condiciones finales de la construcción.

Según informes de la revista Semana, Delvasto ha sido señalado como uno de los contratistas beneficiados por apoyar financieramente a candidatos locales, un asunto que él refuta. Destaca que solo contribuyó a una campaña política en una ocasión y que sus contratos se basan en méritos técnicos.

Esta controversia destaca los desafíos en la gestión de proyectos de construcción en Colombia y la importancia de la transparencia en la contratación pública. Así mismo, la necesidad urgente de investigar a fondo las interventorías, pues son convidados de piedra que se ganan el dinero aprobando todo lo que diga el contratista.

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