En días pasados, la ex gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro le envió una carta al presidente de la República Iván Duque Márquez en la que le expresaba una inmensa preocupación por las condiciones en que todo el personal de salud, médicos, enfermer@s, paramédicos, auxiliares, laboratoristas y en general todos quienes prestan los servicios de salud en el país, les está tocando enfrentar la pandemia del coronavirus, que a la fecha ya deja 32 fallecidos y 1406 personas contagiadas.

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Si bien la primera inquietud estuvo dirigida a la escasez de implementos de bioseguridad para este grupo de personas, como tapabocas de alta protección, guantes y trajes adecuados, y que ha sido la denuncia recurrente en estos días, incluso en clínicas privadas, lo que ha dejado por sentado la llegada del coronavirus al país son las precarias condiciones laborales que enfrentan los profesionales y auxiliares del sector.

La pandemia del coronavirus ha desnudado la perversidad de un sistema de aseguramiento cuyos recursos económicos van mayormente dirigidos a proveerles ganancias a las EPS aseguradoras, en detrimento de las condiciones laborales de los profesionales de la salud y de la prestación del servicio a los usuarios.

En su misiva y así lo corroboran las agremiaciones científicas y médicas del país, la ex gobernadora señala que “en Colombia se deben mejorar las condiciones laborales de los médicos y personal de la salud. Actualmente, cerca del 85% de los médicos están vinculados al sector salud a través de contratos de prestación de servicios, es decir, sin vínculo laboral”.

Por eso varios galenos en redes sociales advirtieron que la famosa prima extra anunciada por el presidente Iván Duque, sólo cobijaría a un 10% de ellos.

Trabajadores de la salud de la Clínica Maternidad Rafael Calvo de Cartagena solicitaron esta semana el pago de 11 meses de salario atrasado y la dotación de insumos de bioseguridad para enfrentar la pandemia. S.O.S.

También los llamados tercerizados de la ESE Hospital Universitario del Caribe en Cartagena, hicieron un plantón esta semana el pago de los 3 meses de salarios en deuda; el disfrute de prestaciones sociales, especialmente vacaciones que no disfrutan desde hace tres años y garantías laborales como el respeto a la vinculación directa con la entidad.

Igual hicieron los profesionales de la Clínica Médicos S.A. de Valledupar quienes alzaron la voz pues aseguran que no les han pagado de sus honorarios desde hace 8, 12 y hasta 15 meses.

A la protesta se unieron médicos y enfermeras de la Clínica Integral de Emergencia Laura Daniela, Cield, y la Clínica Santa Isabel, todas en Valledupar.

De la misma manera el Colegio Médico Colombiano exigió al Gobierno nacional “a sus ministerios de Salud y de Trabajo ordenar y disponer lo necesario para realizar el giro de recursos a las IPS destinados exclusivamente para el pago de remuneraciones al talento humano en salud”.

Y pidieron “que se expida una circular “clara y concreta” del manejo que estas instituciones le deben dar a las “contrataciones por prestación de servicios”, más aún durante esta época de pandemia.

«Son nuestros médicos y profesionales de la salud que trabajan en las EPS, IPS y en la medicina prepagada de nuestro país, quienes viven de las consultas y las cirugías programadas, hoy todas ellas suspendidas. Por lo anterior, propongo, respetuosamente, que sean las EPS e IPS aseguradoras, así como las instituciones de medicina prepagada, las que cancelen al personal de salud independiente un promedio de lo facturado durante los últimos 6 seis meses antes del inicio de la cuarentena decretada, hasta cuando se dé por terminada la situación pandémica actual», pedía en su carta la exgobernadora.

Tercerizados y sin pago

Según un reciente informe de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (SCARE) y el Colegio Médico Colombiano, las deudas al talento humano en salud hoy superan en Colombia los 6 mil millones de pesos. La situación es tan grave, que hay casos en los que camilleros, enfermeros, médicos generales y especialistas han dejado de recibir su salario por más de un año.

En síntesis se deja de pagar al personal sanitario, pero no al administrativo, en la mayoría de los casos.

El mismo estudio reveló que en el año pasado los especialistas que más dejaron de percibir el pago de sus honorarios son los anestesiólogos (41.66 por ciento), seguido de médicos generales (22.5 por ciento), pediatras (7.5 por ciento), ginecobstetras (5 por ciento), cirujanos (2.5 por ciento), dermatólogos (2.5 por ciento) y otras especialidades que suman el 18.33 por ciento.

Para ellos, no habrá un equilibrio en el sistema de salud hasta que a todo el talento humano se le dignifiquen sus condiciones laborales. Que los contratos no sean de a tres a seis meses, por prestación de servicio, o simplemente que les reconozcan sus prestaciones.

El caso más ejemplarizante de la situación es el de los profesionales de la desaparecida EPS Saludcoop, cuyo entramado de corrupción llevó a su liquidación.

La liquidada EPS contaba con una agremiación de sus profesionales de la salud denominada Esimed, la misma que luego de la llegada de Medimás EPS, adeudaba hasta el año pasado más de 2.500 millones de pesos a médicos especialistas.  

En ciudades como Bogotá la suma asciende a 625 millones de pesos, mientras que en Cali y Medellín, ya se superan los 300 millones de pesos; otras ciudades capitales en las cuales profesionales de la salud continúan sin recibir el pago de sus salarios son: Barranquilla, Pereira, Tunja, Neiva y Armenia, la situación es aún más crítica en municipios como Floridablanca, Santander donde la deuda por parte de Esimed asciende a los 205 millones de pesos; mientras que en Cúcuta desde abril de este año cerca de 50 profesionales de la salud no han vuelto a recibir sus salarios.

Y pese a varios derechos de petición y acciones jurídicas presentadas por los profesionales para reclamar el pago de sus honorarios, Esimed no ha respondido de manera concreta y no ha definido acciones específicas, atribuyendo la situación económica de la institución como argumento al no desembolso de salarios, en muchos casos la respuesta es la misma, mientras que en otros ni siquiera se han pronunciado.

Por eso, la llegada de esta pandemia mundial a Colombia, ha terminado desnudando el casi malvado negocio en que se ha convertido la prestación del servicio de salud, que no garantiza lo más importante, el bienestar de sus trabajadores.

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