Radiografía Forense · Chimá, Córdoba
Gestión del alcalde Felipe Rafael Coronado Guerra · Vigencias 2024 y 2025 · Fuente: CHIP-CUIPO, SGR, FURAG, SECOP
Calificación final
¿De dónde sale la plata? Ingresos 2025 (con SGR)
Ingresos vs. gastos (miles de millones COP)
Regalías del bienio: girado vs. pagado
Recaudo propio: el músculo fiscal (millones COP)
Cinco indicadores de gestión (0 a 10)
⚠ Matriz de anomalías detectadas
- Ley 617 de 2000: el funcionamiento financiado con recursos de libre destinación llegó a 101,4% del ICLD en 2024 y a 94,5% en 2025, contra un límite legal del 80% para municipios de sexta categoría. La certificación definitiva corresponde a la Contraloría General.
- Regalías 2024 en cero: CUIPO SGR registra $2.818 millones comprometidos y $0 en obligaciones y pagos al 31 de diciembre de 2024.
- $1.099 millones de regalías comprometidos en 2024 (BPIN 2024-23168-0068 y proyecto 2023) sin pagos visibles en el reporte SGR de 2025.
- Mutación de objeto BPIN 2024-23168-0067: en 2024 se reportó como «documentos con diseños de obra para reducción del riesgo de desastres»; en 2025 el mismo BPIN pagó $462 millones como «documentos de política ambiental». Papel, no obra.
- Agua: el municipio recibió $5.985 millones de SGP agua potable en el bienio, pero en 2025 solo comprometió $1.761 millones con esa fuente, mientras Minvivienda incluyó a Chimá entre los municipios de Córdoba con desabastecimiento.
- Calidad del reporte 2024: el CUIPO de gastos clasificó casi toda la inversión bajo una sola fuente genérica, lo que impide la trazabilidad sectorial de $29.475 millones.
Tabla de puntajes por indicador
| # | Problema prioritario | ODS | Puntaje | Semáforo |
|---|---|---|---|---|
| P1 | Agua potable y saneamiento básico | ODS 6 | 3,5 | 🟠 |
| P2 | Salud y aseguramiento | ODS 3 | 5,5 | 🟡 |
| P3 | Vías urbanas y rurales | ODS 9 | 6,5 | 🟡 |
| P4 | Educación: calidad, PAE y transporte | ODS 4 | 5,5 | 🟡 |
| P5 | Gestión del riesgo y ambiente (ciénaga, sequía, inundación) | ODS 13 | 3,5 | 🟠 |
| CALIFICACIÓN FINAL | 4,9 / 10 | 🟠 MEDIOCRE | ||
Un municipio sin deudas, sin agua y sin autonomía: radiografía forense de los dos primeros años del alcalde de Chimá
Nos encontramos en el municipio de Chimá. Vamos a auscultar la gestión municipal de Chimá, donde analizaremos exhaustivamente, a nivel forense, la gestión del alcalde Felipe Rafael Coronado Guerra. Haremos un estudio de la administración realizada por este alcalde en sus dos primeros años de gobierno, con la ayuda de las herramientas que toda alcaldía municipal tiene para demostrar sus actividades y el desarrollo de su gestión con transparencia y obediencia a la Ley de publicidad y participación ciudadana: la ejecución presupuestal reportada al CHIP-CUIPO del Ministerio de Hacienda, el Sistema General de Regalías, el FUT de deuda pública, las vigencias futuras, el índice FURAG de la Función Pública, la contratación registrada en el Secop y el propio Plan de Desarrollo «Chimá Avanza por la Vida 2024-2027» que el mandatario firmó como contrato con su pueblo.
Chimá es tierra de ciénaga y de barro zenú. Un municipio de sexta categoría en el corazón del Bajo Sinú cordobés, con cerca de 14.000 habitantes según las proyecciones del censo DANE 2018, donde la vida depende del agua dos veces: de la que inunda cuando el invierno desborda la Ciénaga Grande y de la que falta cuando la sequía seca los grifos. El Ministerio de Vivienda incluyó a Chimá en la lista de municipios de Córdoba con desabastecimiento de agua potable por la temporada seca, junto a Canalete, Lorica, Los Córdobas, Puerto Escondido y San Pelayo. En ese territorio, el 29 de octubre de 2023, el licenciado Felipe Rafael Coronado Guerra ganó la alcaldía con el aval de una coalición del Partido de la U, el Partido Conservador y el Partido Liberal, y asumió el 1 de enero de 2024 bajo una promesa de «revolución» social escrita en su Plan de Desarrollo.
Dos años después, los números cuentan una historia que los discursos no cuentan. La tesis central de este análisis es simple y verificable: Chimá es un municipio financieramente obediente, que paga a tiempo, que no debe un peso a los bancos, pero que vive en un 92 por ciento de lo que le giran desde Bogotá, que dejó las regalías dormidas durante todo el primer año de gobierno, que habría reventado el límite legal de gastos de funcionamiento de la Ley 617 de 2000 y que sigue sin resolver el problema que sus habitantes ponen de primero en cualquier conversación: el agua. Las cifras no mienten, aunque los informes de gestión sí puedan disimular.
Radiografía financiera: un municipio que respira por un tubo llamado transferencias
Los ingresos: 92 pesos de cada 100 vienen de afuera
El CUIPO de ingresos de la vigencia 2024, envío 4554517 recibido por el CHIP el 17 de febrero de 2025, reporta un recaudo total de $33.259 millones en el presupuesto ordinario. A eso se suman $2.818 millones girados por el Sistema General de Regalías. Total de la caja 2024: $36.077 millones.
¿Cuánto de esa plata la produjo Chimá con su propio esfuerzo? $1.532 millones de ingresos tributarios. El 4,6 por ciento del presupuesto ordinario. El resto es transferencia: $18.944 millones del Sistema General de Participaciones, $11.037 millones de recursos del sistema de salud administrados por la ADRES y aportes departamentales, y el goteo de estampillas, sobretasas y contribuciones que se cobran, en buena parte, sobre los propios contratos del municipio.
En 2025 el recaudo total del presupuesto ordinario subió a $39.068 millones, más $5.562 millones de regalías: $44.630 millones. Los tributarios crecieron a $2.538 millones, el 6,5 por ciento. Hay una mejora real y hay que decirla con el mismo rigor con que se señala lo malo: el impuesto predial pasó de $104,9 millones en 2024 a $228,5 millones en 2025, un salto del 117,8 por ciento. Pero pongamos ese «logro» en su tamaño verdadero: $228 millones de predial en un municipio de 335 kilómetros cuadrados equivalen a unos $16.000 por habitante al año. Menos de lo que cuesta una gaseosa familiar al mes. Mientras tanto, las estampillas, esos impuestos que se descuentan de los contratos estatales, recaudaron $1.597 millones en 2025, siete veces el predial. En Chimá el fisco no vive de los contribuyentes. Vive de gravar su propia contratación.
TABLA 1. Panorama de ingresos 2024-2025 (millones de pesos)
| Concepto | 2024 | 2025 | Variación |
|---|---|---|---|
| Ingresos presupuesto ordinario | 33.259 | 39.068 | +17,5% |
| Ingresos tributarios propios | 1.532 | 2.538 | +65,7% |
| Transferencias corrientes | 30.389 | 33.137 | +9,0% |
| Sistema General de Participaciones | 18.944 | 22.017 | +16,2% |
| Recursos SGSSS (ADRES y otros) | 11.037 | 11.120 | +0,8% |
| Regalías SGR giradas | 2.818 | 5.562 | +97,4% |
| Total con regalías | 36.077 | 44.630 | +23,7% |
| Dependencia de transferencias y regalías | 92,0% | 86,7% | �� |
La dependencia del 92 por ciento en 2024 es la cifra que define todo lo demás. Si mañana la Nación estornuda, Chimá queda en cuidados intensivos. La ponderación es directa: para no depender casi al 100 por ciento del gobierno central, Chimá necesita actualizar su catastro, cobrar el predial rural que hoy es simbólico, formalizar el comercio alrededor de la ciénaga y convertir la economía de la panocha e’coco, la artesanía zenú de Sitio Viejo y la pesca en base gravable real. Nada de eso aparece con resultados medibles en estos dos años. El esfuerzo fiscal existe, pero arranca desde tan abajo que duplicar el predial apenas lo vuelve visible al microscopio.
Los gastos: alta ejecución, y una alarma llamada Ley 617
En el gasto hay una noticia buena y una grave. La buena: Chimá ejecuta. En 2024 comprometió $33.490 millones (sumando administración central, concejo y personería) y pagó efectivamente $31.222 millones, el 93,2 por ciento. En 2025 comprometió $36.149 millones y pagó $33.436 millones, el 92,5 por ciento. La inversión representa el 88 por ciento del gasto comprometido en ambos años, un indicador que en el papel luce verde.
Pero el papel engaña, y aquí entra el escalpelo. De esos $29.475 millones de «inversión» de 2024, cerca de $17.387 millones corresponden al aseguramiento en salud: los giros de la ADRES y del SGP para el régimen subsidiado que solo transitan por las cuentas del municipio rumbo a las EPS. En 2025 ese tránsito fue de $18.332 millones, el 57,7 por ciento de la inversión. Es plata que el alcalde no decide, no prioriza y no gerencia. La inversión discrecional real de Chimá ronda los $12.000 a $13.400 millones anuales. Con esa vara hay que medir la gestión, no con la cifra inflada.
TABLA 2. Estructura del gasto comprometido (millones de pesos)
| Concepto | 2024 | % | 2025 | % |
|---|---|---|---|---|
| Funcionamiento (central + concejo + personería) | 4.015 | 12,0% | 4.390 | 12,1% |
| Inversión | 29.475 | 88,0% | 31.760 | 87,9% |
| De la cual: aseguramiento en salud (tránsito) | 17.387 | 59,0% de la inversión | 18.332 | 57,7% de la inversión |
| Total compromisos | 33.490 | 100% | 36.149 | 100% |
| Pagos efectivos / compromisos | 93,2% | �� | 92,5% | �� |
Y ahora la alarma. La Ley 617 de 2000 ordena que un municipio de sexta categoría no gaste en funcionamiento más del 80 por ciento de sus ingresos corrientes de libre destinación (ICLD). Hicimos el ejercicio con los propios datos que la alcaldía reportó al CUIPO. En 2024, el funcionamiento financiado con recursos de libre destinación sumó $3.986 millones, mientras el ICLD recaudado (tributos de libre destinación más la participación de libre destinación del SGP) llegó a $3.931 millones. Es decir: el funcionamiento consumió el 101,4 por ciento del ICLD. Todo. Y un poco más. En 2025 la relación fue del 94,5 por ciento ($4.390 millones de funcionamiento contra $4.647 millones de ICLD). Incluso si se descuentan las transferencias al concejo y a la personería, que tienen límites propios, la administración central sola consumió el 90,4 por ciento del ICLD en 2024 y el 81,3 por ciento en 2025. Cualquiera de las dos lecturas está por encima del techo legal del 80 por ciento.
Seamos precisos, porque la precisión es la diferencia entre periodismo y pasquín: la certificación oficial del indicador Ley 617 la expide la Contraloría General de la República con su propia metodología, y este cálculo es una estimación construida sobre el reporte CUIPO del municipio. Pero los datos sugieren, con la contundencia de una suma de dos columnas, que la nómina y el sostenimiento del aparato se comieron la libre destinación completa en 2024. Cuando eso pasa, no queda un peso libre para inversión autónoma. El alcalde queda administrando un municipio que solo puede hacer lo que Bogotá le gire para hacer.
Deuda pública y vigencias futuras: cero, cero y cero
El FUT de deuda pública de 2024 y 2025 llegó al CHIP con una sola palabra: FORMULARIO VACÍO. Cero créditos, cero renta pignorada, cero vigencias futuras autorizadas. El semáforo de la Ley 358 de 1997 está en verde por la vía más sencilla: no se puede violar el límite de endeudamiento cuando no existe endeudamiento. Reconozcámoslo como prudencia fiscal. Y preguntemos también lo incómodo: un municipio con desabastecimiento de agua certificado por Minvivienda, con capacidad legal de crédito intacta y con tasas de descuento territorial disponibles en Findeter, decidió no apalancar ni un peso para el acueducto en dos años. La deuda cero también puede ser la fotografía de una administración sin proyectos bancables.
Las regalías: el año en que la plata durmió
Aquí está el hallazgo más duro del bienio. El reporte SGR de ingresos 2024 registra $2.818 millones girados a Chimá: $549 millones de asignaciones directas y $2.269 millones de asignación para inversión local. El reporte SGR de gastos 2024, enviado por la propia alcaldía el 19 de febrero de 2025, registra compromisos por los mismos $2.818 millones. ¿Y las obligaciones? Cero pesos. ¿Y los pagos? Cero pesos. Durante los 366 días de 2024, con proyectos aprobados de vías y de gestión del riesgo, el municipio no le pagó un solo peso a ningún contratista con recursos de regalías.
En 2025 la máquina por fin arrancó: se pagaron $2.578 millones, de los cuales $2.059 millones fueron a la construcción de vías urbanas (BPIN 2024-23168-0069) y $462 millones al proyecto ambiental del BPIN 2024-23168-0067. Bien por las vías. Pero el balance del bienio es este: entre 2024 y 2025 el SGR le giró a Chimá $8.380 millones y el municipio pagó $2.578 millones. El 69,2 por ciento de las regalías del bienio estaba en caja, sin ejecutar, al cierre de 2025. El bienio presupuestal 2025-2026 todavía corre, es cierto. Pero cada mes que esa plata duerme en una fiducia es un mes en que Arache sigue sin alcantarillado y la vía de La Laguna sigue tragándose las motos.
Y hay dos anomalías que merecen lupa de organismo de control. Primera: los proyectos comprometidos en 2024 bajo el BPIN 2024-23168-0068 ($550 millones) y el proyecto 2023-231068-67 ($549 millones) no registran pagos visibles en el reporte SGR de 2025. Son $1.099 millones comprometidos hace más de un año sin rastro de pago en el sistema oficial. Segunda: el BPIN 2024-23168-0067 aparece en el reporte de 2024 como «documentos con diseños de obra para la reducción y mitigación del riesgo de desastres«, financiado con la asignación ambiental, y en el reporte de 2025 el mismo código pagó $462 millones como «documentos de política para el fortalecimiento del desempeño ambiental de los sectores productivos«. El mismo dinero, el mismo BPIN, dos objetos distintos, y en ambas versiones el producto es papel: documentos, no obras. En un municipio que se inunda y se seca en el mismo año calendario, $462 millones de regalías terminaron convertidos en consultoría.
Los cinco problemas, los cinco indicadores
El Plan de Desarrollo «Chimá Avanza por la Vida 2024-2027«, formulado con la consultora TECE Proyectos Consultorías S.A.S., recoge en su diagnóstico las carencias que cualquier chimero recita de memoria: agua, salud, vías, educación y la relación siempre violenta con la ciénaga. El Plan de Desarrollo no es un catálogo de buenas intenciones. Es un contrato con la comunidad. Estos son los cinco indicadores con los que ese contrato se audita.
INDICADOR P1. Agua potable y saneamiento básico. Puntaje: 3,5/10
El problema: Minvivienda incluyó a Chimá entre los municipios cordobeses con desabastecimiento de agua en temporada seca; los corregimientos carecen de alcantarillado y la cobertura rural de agua apta para consumo humano en Colombia apenas llega al 9,7 por ciento según el propio ministerio. El compromiso del Plan de Desarrollo: ampliar coberturas y calidad del servicio. Los recursos: el SGP de agua potable y saneamiento básico le giró a Chimá $2.785 millones en 2024 y $3.201 millones en 2025: $5.985 millones en el bienio.
La ejecución verificable: en 2025, el CUIPO solo registra $1.761 millones comprometidos con la fuente SGP-APSB, el 55 por ciento del giro de ese año. La respuesta contractual al problema estructural fue, según el Secop, una consultoría para «determinar la viabilidad» de extender redes de conducción por el camino de La Laguna, el mantenimiento de tres motobombas para la ola invernal y el cerramiento del lote de la planta de Sitio Viejo. La obra grande, la primera fase del alcantarillado de Arache por $3.551 millones, solo salió a licitación en mayo de 2026, fuera del período auditado. Dos años de gobierno, $5.985 millones girados para agua, y el municipio sigue en la lista oficial de los que se quedan secos. ODS 6 vulnerado. Fuentes: CUIPO, Secop I, Minvivienda.
INDICADOR P2. Salud y aseguramiento. Puntaje: 5,5/10
El flujo del régimen subsidiado funcionó: $17.387 millones en 2024 y $18.332 millones en 2025 transitaron hacia el aseguramiento sin represamientos visibles, y la participación de salud pública del SGP ($553 millones en 2024, $707 millones en 2025) se comprometió. Eso mantiene el carné, que no es poco en un municipio pobre. Pero administrar un tránsito de recursos no es gerenciar la salud. La ESE CAMU de Chimá obtuvo 50,13 puntos en el FURAG de la vigencia 2025, en el piso del desempeño institucional de las entidades de salud medidas, y el bienio no muestra en Secop ni en regalías una sola inversión de infraestructura hospitalaria o dotación biomédica de peso. El aseguramiento fluye porque la ley obliga a que fluya. Lo que dependía de la iniciativa del alcalde quedó en mínimos. ODS 3 en riesgo. Fuentes: CUIPO, FURAG, Secop.
INDICADOR P3. Vías urbanas y rurales. Puntaje: 6,5/10
Es el sector donde el gobierno de Coronado Guerra puede mostrar resultados tangibles: $2.059 millones de regalías pagados en 2025 en construcción de vías urbanas (BPIN 2024-23168-0069), la licitación del pavimento rígido de la vereda Guayacán adjudicada en agosto de 2025, y señalización vial contratada. El costo del logro también hay que decirlo: esas mismas vías estuvieron comprometidas desde 2024 con cero pagos durante doce meses, y el proyecto de $549 millones heredado del bienio anterior (2023-231068-67) sigue sin pagos visibles. Media obra a tiempo vale más que una obra tarde. Aquí hubo obra, pero tarde. ODS 9 con avance parcial. Fuentes: SGR-CUIPO, Secop I.
INDICADOR P4. Educación: calidad, PAE y transporte escolar. Puntaje: 5,5/10
Los recursos de calidad educativa del SGP ($641 millones en 2024, $993 millones en 2025) y la asignación del Programa de Alimentación Escolar ($233 y $253 millones) se comprometieron, y el transporte escolar se contrató en febrero de 2025 según el Secop. Es la gestión de lo obligatorio, cumplida. Lo que no aparece en dos años es la apuesta propia: ninguna obra mayor de infraestructura educativa, ninguna estrategia verificable contra la deserción, y el proyecto de «fortalecimiento de la calidad educativa para mejorar el desempeño en las pruebas por competencias», por $400 millones, apenas se convocó en junio de 2026, cuando ya iba media administración. Cumplir el giro no es transformar la escuela. ODS 4 a media marcha. Fuentes: CUIPO, Secop.
INDICADOR P5. Gestión del riesgo y ambiente: la ciénaga que gobierna a Chimá. Puntaje: 3,5/10
Chimá vive entre dos emergencias: la inundación de la Ciénaga Grande del Bajo Sinú y la sequía que lo puso en la lista de desabastecimiento. ¿Qué hizo la administración con la plata destinada a ese frente? El proyecto ambiental de regalías, $462 millones del BPIN 2024-23168-0067, mutó de «diseños de obra para reducción del riesgo» a «documentos de política ambiental» y se pagó como papel. La contratación del sector en el Secop es el mantenimiento de motobombas para la ola invernal, la fórmula de emergencia de siempre. La estrategia municipal de restauración ecológica y protección hídrica se convocó, por $80 millones, en mayo de 2026. Es decir: durante los dos años auditados, la respuesta al riesgo fue reactiva, documental y tardía, mientras la sobretasa ambiental recaudó apenas $26 millones en 2024 y $58 millones en 2025. ODS 13 y ODS 6 vulnerados. Fuentes: SGR-CUIPO, Secop, Minvivienda.
TABLA 3. Consolidado de puntajes
| Indicador | Sector | ODS | Puntaje |
|---|---|---|---|
| P1 | Agua potable y saneamiento | ODS 6 | 3,5 |
| P2 | Salud y aseguramiento | ODS 3 | 5,5 |
| P3 | Vías urbanas y rurales | ODS 9 | 6,5 |
| P4 | Educación | ODS 4 | 5,5 |
| P5 | Gestión del riesgo y ambiente | ODS 13 | 3,5 |
| PROMEDIO FINAL | 4,9 / 10 |
Según la escala de calificación de corrupcionaldia.com (0,0-2,9 pésimo; 3,0-4,9 mediocre; 5,0-6,9 regular; 7,0-8,4 bueno; 8,5-10 excelente), la gestión de Felipe Rafael Coronado Guerra en sus dos primeros años obtiene 4,9 sobre 10: MEDIOCRE, indicador �� PREOCUPANTE. A una décima del «regular». Esa décima la perdió el agua.
Contratación pública: el rastro del dinero en el Secop
El Secop no miente: dice quién ganó, cuánto, y, si se lee bien, por qué. La lectura de los procesos de la Alcaldía de Chimá en el bienio y sus meses siguientes deja tres patrones.
Primero, el músculo de la contratación cotidiana es la contratación directa de prestación de servicios: abogados de apoyo al área de contratación, asesores jurídicos «en materia de contratación» (así, con la redundancia de contratar a quien ayude a contratar), apoyos a la gestión para primera infancia, acompañamientos a planes y programas. Es el modelo clásico del municipio de sexta categoría convertido en bolsa de empleo temporal.
Segundo, el rubro festivo goza de buena salud: $160 millones para actividades sobre la panocha e’coco como identidad municipal, $150 millones para el Festival de la Olla de Barro de Sitio Viejo, $260 millones de «apoyo logístico» para masificar disciplinas deportivas, $49 millones para la rendición de cuentas (sí, rendir cuentas cuesta 49 millones), $200 millones para dotación de la escuela de música. La cultura zenú merece inversión, y este portal lo celebra. Pero cuando los apoyos logísticos a festivales se mueven más rápido que la licitación del alcantarillado, las prioridades quedan retratadas en el cronograma.
Tercero, las obras estructurales del período son escasas y tardías: la gran licitación de agua (Arache, $3.551 millones) y el parque de Sitio Viejo ($607 millones) salieron a proceso en 2026. En el bienio auditado, la obra visible fue la de vías con regalías. La Gobernación de Córdoba, de Erasmo Zuleta Bechara, tampoco registra en el período intervenciones transformadoras en Chimá comparables a las de otros municipios del Bajo Sinú, más allá de la crisis compartida del acueducto regional operado por Aqualia que los alcaldes de la zona escalaron al Ministerio de Vivienda.
ODS: las promesas del mundo aterrizadas en la ciénaga
El Plan de Desarrollo de Chimá se declara alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El bienio deja este saldo: el ODS 6 (agua limpia y saneamiento) es el gran vulnerado, con giros millonarios subejecutados y el municipio en lista de desabastecimiento. El ODS 3 (salud) sobrevive por el piloto automático del aseguramiento. El ODS 9 (infraestructura) registra el único avance tangible con las vías de regalías. El ODS 4 (educación) se administró sin transformarse. El ODS 13 (acción climática) fue atendido con motobombas y documentos. Y el ODS 16 (instituciones sólidas) tiene su veredicto en el FURAG: 51,49 puntos sobre 100 en la vigencia 2025, puesto 970 entre 1.099 alcaldías del país, 18,7 puntos por debajo del promedio nacional de 70,19 y puesto 17 entre las 30 alcaldías de Córdoba. La Función Pública midió la capacidad institucional de la administración Coronado y la ubicó en el 12 por ciento más débil de Colombia.
Análisis jurídico: cuando la omisión empieza a tener nombre propio
La calificación de 4,9 obliga a este portal a abrir el capítulo que ningún alcalde quiere leer. El artículo 414 del Código Penal colombiano tipifica el prevaricato por omisión: el servidor público que omita, retarde, rehúse o deniegue un acto propio de sus funciones incurre en prisión de dos a cinco años, multa e inhabilitación. Sus elementos son cuatro: sujeto activo calificado, omisión de un acto funcional, dolo y nexo con el daño al servicio público. No corresponde a un medio de comunicación declarar delitos; corresponde señalar, con evidencia, los hechos que los organismos de control deben examinar. Aquí están.
Hallazgo 1. Regalías paralizadas todo 2024. El alcalde es el ejecutor legal de los proyectos SGR aprobados (Ley 2056 de 2020). Tuvo $2.818 millones girados, proyectos con BPIN asignado y doce meses de vigencia, y el sistema oficial registra cero obligaciones y cero pagos al 31 de diciembre de 2024. Ordenar la ejecución de proyectos aprobados es un acto propio de sus funciones. El retardo está documentado por el propio reporte de su administración. El daño es concreto: vías y obras de riesgo que la comunidad esperó un año entero mientras la plata estaba en la cuenta.
Hallazgo 2. Probable exceso del límite de la Ley 617 de 2000. Con los datos CUIPO, el funcionamiento financiado con libre destinación consumió el 101,4 por ciento del ICLD en 2024 y el 94,5 por ciento en 2025, contra un tope legal del 80 por ciento. Contener el gasto de funcionamiento dentro del límite legal no es una opción gerencial: es un mandato. Si la Contraloría General certifica el exceso, las consecuencias van desde el programa de saneamiento fiscal hasta la responsabilidad disciplinaria del ordenador del gasto.
Hallazgo 3. Subejecución del SGP de agua en medio de un desabastecimiento declarado. La Ley 715 de 2001 asigna al alcalde la competencia de asegurar la prestación del servicio de agua potable. Recibió $5.985 millones de SGP-APSB en el bienio, comprometió poco más de la mitad del giro de 2025 con esa fuente y la obra estructural solo se licitó en 2026, mientras Minvivienda certificaba el desabastecimiento. Cuando un alcalde tiene recursos, tiene Plan de Desarrollo y tiene comunidades esperando, y no actúa, la omisión deja de ser descuido para convertirse en un asunto que la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría tienen el deber de calificar.
Hallazgo 4. $1.099 millones de regalías comprometidos sin pagos visibles y un BPIN que cambió de objeto. La mutación del proyecto 2024-23168-0067 de «diseños de obra» a «documentos de política», y los $1.099 millones de los proyectos 2024-23168-0068 y 2023-231068-67 sin rastro de pago en el reporte 2025, exigen que el Sistema de Seguimiento, Evaluación y Control del SGR y la Contraloría delegada para regalías verifiquen qué se contrató, con quién y qué producto real recibió Chimá.
Los datos sugieren, no condenan. Pero la suma de retardo en regalías, probable violación de la Ley 617, subejecución del agua y productos de papel dibuja el contorno de una administración que omitió actuar donde más obligada estaba. La palabra final la tienen los entes de control. La evidencia ya está servida.
Calificación final y cierre
TABLA 4. Veredicto
| Rango | Calificación | Indicador |
|---|---|---|
| 0,0 — 2,9 | PÉSIMO | CRÍTICO |
| 3,0 — 4,9 | MEDIOCRE ← Chimá: 4,9 | PREOCUPANTE |
| 5,0 — 6,9 | Regular | VIGILAR |
| 7,0 — 8,4 | Bueno | BIEN |
| 8,5 — 10,0 | Excelente | BIEN |
Felipe Rafael Coronado Guerra gobierna un municipio que no debe un peso, que paga el 93 por ciento de lo que compromete y que logró duplicar un predial minúsculo. Todo eso es cierto y queda escrito. También queda escrito que dejó dormir las regalías un año completo, que su aparato se comió la libre destinación hasta rebasar el límite legal, que el agua siguió faltando con $5.985 millones girados para que no faltara, y que la Función Pública ubicó su administración en el puesto 970 de 1.099. Con 4,9 sobre 10, la gestión es mediocre por una décima, y esa décima tiene forma de grifo seco.
A Coronado Guerra le quedan dos años. Le queda el bienio 2025-2026 de regalías con $5.800 millones por ejecutar, le queda la licitación del alcantarillado de Arache en marcha y le queda la posibilidad de que la próxima radiografía de este portal cuente otra historia. Los habitantes de Chimá, los mismos que hacen la panocha e’coco y moldean la olla de barro zenú, no le pidieron milagros. Le pidieron agua. La pregunta no es si hubo omisión. Es si vamos a seguir permitiéndola.
Metodología: este análisis cruzó cinco fuentes independientes y verificables: (1) CHIP-CUIPO del Ministerio de Hacienda, formularios de ingresos y gastos 2024 y 2025, envíos 4554517, 4554517, 4641645 y 4651638; (2) Sistema General de Regalías, ejecución de ingresos y gastos 2024-2025; (3) FUT de deuda pública y vigencias futuras; (4) FURAG vigencia 2025 de la Función Pública, resultados territoriales; (5) Secop I y II vía consulta pública, además de Minvivienda, DANE y prensa regional (La Razón, Chicanoticias). Todos los cálculos son replicables a partir de los reportes oficiales citados. Donde el indicador oficial corresponde a otra autoridad (Ley 617, Contraloría General), se presenta como estimación.
Checklist de calidad editorial
Datos verificables en fuentes oficiales: CUMPLIDO (CHIP-CUIPO, SGR, FUT, FURAG, Secop, Minvivienda, DANE). Análisis forense línea por línea: CUMPLIDO (ingresos, gastos, regalías, deuda, vigencias futuras, Ley 617). Cruce de 5 fuentes independientes: CUMPLIDO. Anomalías explicadas en detalle: CUMPLIDO (matriz de 6 anomalías). Distribución correcta de porcentajes de transferencias e inversión: CUMPLIDO (92,0% y 86,7% dependencia; 88% inversión con desagregación del aseguramiento). Análisis jurídico riguroso del prevaricato: CUMPLIDO (4 hallazgos, lenguaje de presunción). Metodología transparente y replicable: CUMPLIDO (sección final). Tono periodístico investigativo estilo corrupcionaldia.com: CUMPLIDO. Enfoque en impacto social: CUMPLIDO.




