195 candidatos investigados quieren una curul. El 70% será elegido. ¿Y si la decisión fuera tuya?
Por Hipólito Palencia | corrupcionaldia.com | 7 de marzo de 2026
Mañana, 8 de marzo de 2026, Colombia irá a las urnas. En el tarjetón, entre miles de nombres, aparecen al menos 195 candidatos con investigaciones judiciales, disciplinarias o fiscales de alta gravedad. La Fundación Paz y Reconciliación (Pares) calculó que el 70% de ellos será elegido. No porque el país no lo sepa. Sino porque el sistema fue diseñado exactamente para que así suceda.

EL CICLO SECRETO — EL SISTEMA QUE SE REPRODUCE SOLO
Hay una pregunta que los politólogos llevan décadas evitando responder con franqueza: ¿por qué Colombia sigue eligiendo a los mismos o a sus herederos, elección tras elección, aunque los medios, los organismos de control y hasta la Fiscalía los hayan señalado? La respuesta no es la ignorancia del votante. Es la arquitectura del poder.
El Ciclo Secreto no es una conspiración. Es un mecanismo perfectamente aceitado de captura institucional: los mismos clanes familiares controlan cuotas burocráticas, contratos públicos, medios regionales y redes de clientelismo que financian campañas y compran voluntades. El ciudadano que vota por ellos no siempre lo hace con entusiasmo: a veces lo hace porque le pagaron el mercado, porque le prometieron el empleo de su sobrino, o simplemente porque no tiene más información disponible que la propaganda de sus candidatos.
Según la Fundación Pares, de los 3.144 candidatos inscritos ante la Registraduría Nacional, al menos 195 enfrentan cuestionamientos judiciales, disciplinarios o fiscales de alta gravedad. La cifra incluye 78 aspirantes al Senado, 111 a la Cámara de Representantes y seis en curules especiales. Cuatro de cada diez candidatos pertenecen a clanes o estructuras de poder que llevan décadas controlando regiones enteras del país.
Y lo más revelador: la mayoría de los casos de corrupción ya no están ligados a la parapolítica —el vergonzoso maridaje entre política y paramilitarismo— sino a algo aparentemente más ordinario y por eso más peligroso: la corrupción en la contratación pública. El robo sistemático de los recursos que deberían ir a hospitales, carreteras, escuelas y servicios básicos.
"El sistema no se perpetúa por accidente. Se perpetúa porque quienes lo sostienen aprendieron a hacerlo sobrevivir elección tras elección."

LOS NOMBRES — EL TARJETÓN DE LA VERGÜENZA
Hablemos con nombres propios, porque la Verdad Oculta no tiene espacio para eufemismos ni para el cómodo refugio de la ‘presunción de inocencia’ como excusa para no informar.
En el epicentro del escándalo más reciente está la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), cuyo director, Olmedo López, hoy detenido, reveló cómo se orquestó una red en la que congresistas de la Comisión Interdisciplinaria de Crédito Público cambiaban sus votos por contratos. La fórmula era simple y repugnante: apoyas las reformas del Gobierno, y a cambio recibes proyectos de obra en tu región. El porcentaje acordado para la repartija fue documentado con precisión quirúrgica: 20-20-20-10-10-10. Como en una empresa. Pero con plata pública.
En ese entramado aparecen nombres que hoy buscan la reelección o un ascenso de la Cámara al Senado: Wadith Manzur (Partido Conservador), investigado por la Corte Suprema y buscando el Senado; Karen Manrique (curules de paz), con indagatoria abierta y campaña activa; Julio Elías Chagüi (Partido de la U), señalado como el «enlace» para conseguir votos en la Comisión Primera; Martha Peralta (MAIS), a quien la Fiscalía acusa de coordinar la estrategia de compra de apoyos; y Berenice Bedoya (ASI), señalada además de cobros de coimas a miembros de su Unidad de Trabajo Legislativo y contratos de asesores fantasmas.

Todos ellos se declararon inocentes. Todos buscan una curul el 8 de marzo. La Corte Suprema, con una votación empatada en su Sala de Instrucción, no logró tomar la decisión de llamarlos a juicio antes de las elecciones. La decisión quedó aplazada para el 11 de marzo. Un día después de que el país vote. Qué coincidencia tan conveniente.
Pero el escándalo de la UNGRD es apenas la punta del iceberg. Detrás viene el largo historial de los clanes políticos regionales, estructuras que llevan décadas capturando el Estado y que en estas elecciones renovaron sus listas con perfiles jóvenes sin procesos judiciales visibles para evadir el escrutinio.
En Córdoba, el clan Besaile no desapareció con la condena de Musa Besaile por parapolítica y el Cartel de la Toga. Se reorganizó. Hoy, su hermano John Moisés Besaile Fayad aspira al Senado por el Partido de la U. Y para la Cámara va Milena Flórez, esposa del condenado Musa. El apellido es el mismo. El sistema, también.
En el Atlántico, el clan Char —cuyo ex presidente del senado Arturo Char fue investigado por compra de votos y fue condenado a 7,6 años de cárcel por la Corte Suprema— despliega cinco candidatos a la Cámara, entre ellos el exconcejal Samir Radi, el exdiputado Welfran Mendoza (exmiembro de la UTL de Arturo Char) y el influencer Felipe Saruma, contratado para promocionar la alcaldía de Alejandro Char. El clan quiere recuperar lo que llaman la «bancada Char» en el Atlántico.
En Santander, Richard Aguilar, hijo de un condenado por parapolítica y él mismo investigado por presuntos actos de corrupción durante su gobernación, aspira al Senado por el Partido Liberal.
En Norte de Santander, Eimy Suárez aspira a la Cámara por Cambio Radical. Su padre, Ramiro Suárez Corzo, fue condenado a 27 años de prisión por aliarse con paramilitares para asesinar a un rival político. La herencia que ella defiende no es ideológica. Es de maquinaria.
En Risaralda, el gobernador Juan Diego Patiño apoya a su propio padre, Diego Patiño, en la carrera al Senado. En Sincelejo, el alcalde Yahir Acuña — mencionado en el caso del cuestionado contrato del PAE de $256.470 millones — impulsa a su esposa Milene Jarava para su tercer período en la Cámara. En Pereira, el alcalde Mauricio Salazar, investigado por la Procuraduría por presunta participación en política, presiona funcionarios y contratistas para conseguirle votos a su esposa, candidata al Senado.
Así funciona la puerta giratoria: cuando el titular cae o termina su período, el cónyuge, el hijo, el hermano o el cuñado heredan el capital político. La curul se convierte en propiedad familiar. El Estado, en hacienda privada.
"La democracia no muere con golpes de Estado. Muere cuando los mismos de siempre aprenden a ganar elecciones legalmente."

EL IMPACTO REAL — LO QUE CUESTA VOTAR MAL
Cada curul que ocupa un político corrupto es un hospital que no se construyó, una vía que quedó a medio terminar, un niño que no tuvo útiles escolares, una familia que sigue sin agua potable. No son metáforas. Son consecuencias directas, documentadas y medibles.
Según datos del Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional, Colombia ocupa sistemáticamente los últimos lugares de América Latina en la percepción de transparencia pública. La corrupción no es un accidente del sistema colombiano. Es su combustible. Y ese combustible se recarga en cada elección.
Igualmente, la evaluación que viene haciendo corrupcionaldia.com de la calidad de gestión de los alcaldes de los departamentos del Caribe colombiano, nos indica que el 99% de los mandatarios elegidos son mediocres y no han cumplido con las demandas de sus electores. En resumen, se demuestra como las comunidades han votado por más pobreza y miseria.
El economista James Buchanan, Premio Nobel, definió la sociedad civil como la comunidad de ciudadanos que pacta las reglas del juego político antes de que haya gobierno. Cuando esa sociedad civil se debilita — cuando se resigna, cuando vende su voto, cuando deja de informarse —, el Estado crece sin control y termina siendo capturado por quienes saben exactamente cómo usarlo en su beneficio.
El libro El desgobierno de lo público del jurista Alejandro Nieto describe con precisión lo que ocurre cuando esto sucede: el aparato público deja de servir al ciudadano y se convierte en el botín de una clase política que actúa como casta parasitaria. La corrupción deja de ser un problema de casos aislados para convertirse en una práctica sistemática integrada al funcionamiento del Estado. Eso es Colombia hoy. Eso es lo que está en juego mañana.
Los sesgos cognitivos que el politólogo y economista nos explican son el arma favorita de los corruptos: el sesgo de confirmación te lleva a votar por quien siempre has votado aunque no sirva; el sesgo del statu quo te hace preferir lo conocido aunque sea malo; y la paradoja de la elección — ante 3.144 nombres en el tarjetón — termina por paralizar al ciudadano que no ha investigado.
Pero hay algo que los clanes y los corruptos no pueden controlar cuando funciona bien: el voto informado y masivo. La Fundación Pares, la MOE, periodistas independientes y plataformas como ésta han documentado quiénes son. El trabajo ya está hecho. Solo falta usarlo.
"El problema de Colombia no es la falta de buenos candidatos. Es que los buenos candidatos compiten contra maquinarias millonarias que se financian con el dinero que debería ser tuyo."

EL SISTEMA QUE LO PERMITE — LA ARQUITECTURA DE LA IMPUNIDAD
¿Por qué 195 candidatos investigados pueden presentarse libremente en el tarjetón? Porque la ley colombiana lo permite. La presunción de inocencia —un principio legítimo y necesario en materia penal— se convirtió en el escudo favorito de quien más necesita que el proceso judicial no avance: el político con maquinaria suficiente para reelegirse antes de que lo condenen.
El aforamiento —esa figura que le otorga a congresistas y altos funcionarios el privilegio de ser investigados solo por la Corte Suprema— ralentiza los procesos hasta hacerlos irrelevantes electoralmente. El caso de la UNGRD es el ejemplo más fresco: la Corte empató su votación justo antes del 8 de marzo y aplazó la decisión para el 11. Casualidad o no, el efecto es el mismo: los investigados llegan al tarjetón sin medida de aseguramiento.
El analista político León Valencia, director de la Fundación Pares, lo dijo sin rodeos: la corrupción hoy no distingue orillas políticas. Está a la izquierda y a la derecha, en el oficialismo y en la oposición. El saqueo a la UNGRD involucra a congresistas del Partido Conservador, del Partido de la U, del Pacto Histórico y de curules especiales de paz. La corrupción es el único proyecto bipartidista que ha funcionado en Colombia con consistencia histórica.
El Estado Profundo que describe la ciencia política no es una conspiración de sombra: es una red de intereses económicos, reguladores, medios de comunicación y estructuras judiciales que sobreviven a los cambios de gobierno porque sus actores saben exactamente cómo adaptarse. Cuando una reforma amenaza sus privilegios, responden con judicialización, campañas mediáticas y bloqueos institucionales. No necesitan disparar. Solo necesitan tiempo y maquinaria.

Para romper ese ciclo, Alejandro Nieto y Buchanan coinciden en la misma receta: ciudadanos organizados, informados y activos que exijan rendición de cuentas. Una sociedad civil que no espere ser salvada por el gobierno, sino que vigile, denuncie y vote con conocimiento. No buenos ciudadanos, sino ciudadanos buenos.
CIERRE
Mañana, 8 de marzo, cuando entre al cubículo y sostenga el tarjetón en sus manos, recuerde esto: cada uno de esos nombres tiene una historia. Algunos la tienen honesta. Muchos, no.
La Fundación Pares publicó la lista de los 195 candidatos cuestionados. La MOE alertó sobre la baja transparencia en la financiación de campañas. Los medios publicaron los chats, los contratos, los escándalos. La información existe. Lo que a veces no existe es la voluntad de usarla.
La pregunta no es si hay corruptos en el tarjetón. Claro que los hay. La pregunta es si usted va a darles la mano para que sigan haciéndolo durante cuatro años más.
Cada peso robado del presupuesto público es una oportunidad perdida para su familia, para su barrio, para su ciudad. Y cada voto que le dan a quienes llevan décadas saqueando el Estado es el precio que todos pagamos: en hospitales colapsados, en vías destruidas, en pensiones que no llegan, en agua que no corre.
«La verdad no solo se lee. Se siente. Y se ejerce en la urna.»
Entra a corrupcionaldia.com, revisa la lista de cuestionados, y vota con conciencia. Porque este 8 de marzo, la diferencia entre el Colombia que queremos y el Colombia que merecemos la decide usted.






