La alcaldesa Paula Hun Badillo ofreció un municipio «confiable y sostenible», pero solo ha entregado inseguridad, obras sin ejecutar y promesas sin cumplir
Ahora le toca al municipio de Santo Tomás, en donde haremos un análisis de la gestión realizada por la alcaldesa Paula Hun Badillo en sus dos primeros años de gobierno, a partir de las herramientas que toda alcaldía municipal tiene para demostrar sus actividades y desarrollo de su gestión con transparencia y obediencia a la Ley de publicidad y participación ciudadana.
Paula Hun Badillo llegó a la Alcaldía de Santo Tomás en enero de 2024 con un lema claro: «Santo Tomás, Confiable y Sostenible«. Dos años después, la realidad demuestra que ese eslogan no pasó de ser una promesa electoral bonita, pero vacía. Mientras la alcaldesa celebraba en diciembre de 2024 haber sido reconocida como una de las cinco mejores administraciones del departamento del Atlántico —¡qué casualidad, otro premio más para endulzar la pésima gestión!—, los tomasinos enfrentaban un dramático aumento de homicidios que convirtió a su municipio en uno de los territorios más violentos de la región.
El análisis de su gestión, basado en indicadores objetivos, datos de fuentes abiertas, noticias regionales y el propio Plan de Desarrollo Municipal 2024-2027, arroja una calificación contundente: DEFICIENTE. Una administración que, pese a asegurar inversiones significativas en infraestructura y educación, fracasó estrepitosamente en lo más fundamental: garantizar la seguridad de sus habitantes.
El engaño de las cifras: Del triunfo publicitado al desastre real
En abril de 2025, durante su rendición de cuentas del año 2024, la alcaldesa Paula Hun Badillo se jactó de haber reducido los homicidios en un 34%. La mandataria presentó este logro como evidencia de que «el buen trabajo siempre tiene su recompensa«, asegurando que su gestión estaba construyendo el «Santo Tomás Confiable» que había prometido en campaña.
Pero claro, ¿quién iba a imaginar que ese «éxito» en seguridad era tan frágil como una burbuja de jabón? Porque mientras la alcaldesa se tomaba fotos y recibía reconocimientos, el año 2025 traería la realidad más cruda y despiadada.
Según datos del Instituto de Medicina Legal, Santo Tomás registró apenas 5 homicidios en 2024. Si la reducción fue del 34%, significa que en 2023 hubo aproximadamente 7-8 casos. Aparentemente, un logro digno de celebración. Pero entonces llegó 2025, y con él, la revelación de que aquella «confianza» era pura ilusión.
Los municipios del Atlántico registraron 128 homicidios en 2025, 59 más que en todo 2024, y Santo Tomás no fue la excepción. Aunque las cifras precisas del municipio para 2025 aún están consolidándose, para diciembre de 2025 ya se habían registrado al menos 4 homicidios, igualando en solo once meses la cifra total de 2024. Y eso sin contar los casos adicionales de los últimos días del año.
¿El resultado? Un municipio que pasó de celebrar una «reducción histórica» a enfrentar un repunte de violencia que, proporcionalmente, lo ubicó entre los territorios más afectados de la zona oriental del departamento. La violencia asociada a estructuras criminales como ‘Los Costeños‘, ‘Los Pepes‘ y el ‘Clan del Golfo‘ se expandió hacia municipios como Santo Tomás, que antes no registraban homicidios por sicariato.
El Sistema que permite la Impunidad: Cuando la inversión no alcanza
Según estimaciones basadas en estudios académicos internacionales, cuando no existen programas anticorrupción efectivos ni controles rigurosos, los presupuestos municipales son esquilmados en más del 19% por corruptos y malos administradores. Con un presupuesto de $48.492 millones para 2024, esto significa que aproximadamente $9.213 millones se perdieron en Santo Tomás por malas prácticas, despilfarro o corrupción directa.
¿Y qué hizo la alcaldesa para evitarlo? Nada documentado. No hay registros públicos de programas anticorrupción implementados, ni de sistemas de control ciudadano fortalecidos, ni de auditorías independientes que rindan cuentas ante la comunidad. La transparencia que tanto se proclama en discursos oficiales no se tradujo en mecanismos reales de vigilancia.
Claro, es más fácil inaugurar una «Sala Amiga de la Lactancia Materna» —que sin duda es necesaria y bienvenida— que enfrentar las estructuras corruptas que sangran los recursos públicos día tras día.
La Paradoja de la Inversión: Mucho dinero, pocos resultados tangibles
El Plan de Desarrollo Municipal 2024-2027 proyecta una inversión total de $156.868 millones para el cuatrienio, distribuidos en cuatro ejes estratégicos:
- Desarrollo Social Inclusivo: $95.500 millones (60,8%)
- Desarrollo Institucional para un Buen Gobierno: $35.400 millones (22,6%)
- Desarrollo Económico Sostenible: $15.700 millones (10%)
- Ambiente y Desarrollo Sostenible: $10.200 millones (6,5%)
Además, en septiembre de 2025, el gobernador del Atlántico anunció un paquete de obras por valor de $60.000 millones para Santo Tomás, que incluye la Plaza de la Cultura y el Carnaval ($18.000 millones), un Polideportivo ($28.290 millones), la remodelación de la Casa de la Cultura ($6.000 millones) y la intervención en instituciones educativas ($7.800 millones).
Suena impresionante, ¿verdad? El problema es que, al cierre de 2025, estos proyectos se encuentran en su «fase final de formulación«. Es decir: se anunciaron con bombos y platillos, se vendieron como logros de la gestión, pero dos años después, los tomasinos aún no ven ni un ladrillo puesto.
Porque en Colombia —y Santo Tomás no es la excepción— hemos perfeccionado el arte de inaugurar el anuncio de una obra. Primero se anuncia que se va a anunciar la obra. Luego se anuncia la obra. Después se anuncia que la obra está en «fase de formulación«. Y finalmente, si hay suerte, tal vez algún día se ejecute. Pero mientras tanto, los funcionarios ya se tomaron las fotos, ya hicieron los comunicados de prensa, y ya sumaron ese «logro» a su rendición de cuentas.
Educación: Inversión significativa, resultados mediocres
Uno de los pocos aspectos rescatables de esta gestión es la inversión en infraestructura educativa. Se destinaron $46 mil millones para la recuperación de 19 instituciones educativas, mejorando aulas, resolviendo problemas de energía eléctrica y dignificando los espacios de aprendizaje.
Además, en octubre de 2024 se concretó la llegada de la Universidad de Barranquilla al municipio, beneficiando a cerca de 500 estudiantes con acceso a educación superior en carreras como ingeniería industrial, ingeniería de seguridad y salud en el trabajo, y diseño gráfico. Este es, sin duda, un logro histórico para Santo Tomás, y sería injusto no reconocerlo.
Pero —porque siempre hay un «pero«— la mejora en infraestructura no se ha traducido en resultados académicos medibles. El Plan de Desarrollo reconoce que una de las principales instituciones educativas del municipio mantiene puntajes en las Pruebas Saber 11 por debajo de la media nacional. Dos años después, no hay datos públicos que demuestren una mejora significativa en la calidad educativa.
Entonces, ¿de qué sirve tener aulas bonitas y nuevas si los estudiantes siguen sin alcanzar los niveles académicos necesarios para competir en igualdad de condiciones? Es como maquillar un cadáver: se ve bien, pero no resucita.
Salud: Avances cosméticos, carencias estructurales
En salud, la gestión presenta un panorama igualmente contradictorio. Por un lado, se recibió una nueva ambulancia y se inauguró una Sala Amiga de la Lactancia Materna en el Hospital de Santo Tomás. También se avanzó en la descentralización de servicios de salud.
Por otro lado, persisten carencias críticas que el Plan de Desarrollo identificó desde el inicio: falta de un servicio de ginecología, coberturas de vacunación incompletas (solo 2 de 5 biológicos trazadores completos) y un preocupante aumento del 52% en casos de enfermedad diarreica aguda.
Dos años después, ninguna de estas problemáticas estructurales ha sido resuelta. Se inauguró una sala de lactancia —porque eso sale bonito en las fotos—, pero las mujeres tomasinas siguen sin acceso a un ginecólogo en su propio municipio. ¿Prioridades? Al parecer, no es lo fuerte de esta administración.
Desarrollo Económico: Iniciativas sin impacto medible
En desarrollo económico, la gestión implementó programas como «Emprende con Orgullo» y destinó recursos para la inclusión de población con discapacidad. También se destinaron fondos para el aumento de recaudos tributarios y la atención a familias pescadoras.
El problema —otra vez— es que no existen datos concretos sobre los resultados de estas iniciativas. ¿Cuántos empleos formales se generaron? ¿Cuántos emprendimientos se consolidaron? ¿Cuánto aumentó realmente la productividad agrícola del municipio?
El Plan de Desarrollo identifica debilidades estructurales en el sector agrícola: baja productividad, falta de asistencia técnica, ausencia de prácticas sostenibles. Dos años después, no hay evidencia de que estas problemáticas se estén abordando de manera efectiva.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Un Checklist olvidado
El Plan de Desarrollo Municipal 2024-2027 de Santo Tomás hace referencia explícita a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU como marco orientador de sus políticas. Sin embargo, la revisión de la gestión demuestra un cumplimiento deficiente en varios de los ODS prioritarios:
- ODS 3 (Salud y Bienestar): Persisten carencias en servicios de salud especializados y coberturas de vacunación incompletas.
- ODS 4 (Educación de Calidad): Aunque hubo inversión en infraestructura, no hay mejoras documentadas en resultados académicos.
- ODS 8 (Trabajo Decente y Crecimiento Económico): Los programas de inclusión productiva carecen de indicadores de impacto.
- ODS 11 (Ciudades y Comunidades Sostenibles): Proyectos de infraestructura anunciados pero no ejecutados.
- ODS 16 (Paz, Justicia e Instituciones Sólidas): Fracaso evidente ante el aumento de la violencia y homicidios.
El ODS 16, que promueve sociedades pacíficas e inclusivas, es particularmente revelador del fracaso de esta gestión. Un municipio que duplica o triplica sus homicidios en un año no puede afirmar que está cumpliendo con este objetivo fundamental.
El Silencio de la Transparencia: Lo que no se dice también habla
Una revisión de la plataforma SECOP II —el sistema de contratación pública en Colombia— muestra contratos típicos de cualquier administración municipal: adquisición de equipos de cómputo, mantenimiento de aires acondicionados, servicios de apoyo a gestión educativa, servicios de aseo y limpieza.
Pero más allá de esta información básica, no existe evidencia pública de:
- Auditorías ciudadanas independientes sobre la ejecución presupuestal
- Programas anticorrupción específicos implementados
- Mecanismos de participación ciudadana efectivos en la vigilancia de recursos
- Informes detallados sobre el cumplimiento de metas del Plan de Desarrollo
La transparencia no consiste solo en publicar contratos en SECOP II. Transparencia es rendir cuentas sobre el impacto real de cada peso invertido. Es explicarle a la comunidad por qué las cifras de seguridad se dispararon. Es reconocer los fracasos con la misma vehemencia con que se anuncian los supuestos logros.
La Calificación: Deficiente en todas las dimensiones
Con base en cinco indicadores clave de gestión —seguridad, educación, salud, infraestructura y desarrollo económico—, la gestión de Paula Hun Badillo en el bienio 2024-2025 obtiene la siguiente calificación:
| Indicador | Calificación | Justificación |
|---|---|---|
| Seguridad y Convivencia | 1.5/5 | Aumento dramático de homicidios en 2025 anula logros de 2024 |
| Calidad Educativa | 3.0/5 | Inversión significativa en infraestructura, pero sin mejoras en resultados académicos |
| Acceso a Salud | 2.5/5 | Mejoras en equipamiento, pero persisten carencias en servicios especializados |
| Infraestructura Pública | 3.5/5 | Inversión histórica asegurada, pero ejecución incipiente |
| Desarrollo Económico | 2.0/5 | Iniciativas en marcha sin resultados cuantificables |
| PROMEDIO | 2.5/5 | DEFICIENTE |
El Liderazgo de lo Simbólico: Cuando los Eventos Sustituyen la Gestión
Durante estos dos años, la alcaldesa Paula Hun Badillo ha demostrado una notable capacidad para organizar eventos culturales y festividades. El Festival del Sancocho y Algo Más, el Festival del Porro Negro y el Carnaval de Santo Tomás se llevaron a cabo con éxito y con el respaldo de la Gobernación del Atlántico.
No hay nada de malo en promover la cultura y la identidad local. Al contrario, es necesario y valioso. El problema surge cuando los eventos se convierten en sustitutos de la gestión real. Cuando la alcaldesa se toma más fotos en desfiles de carnaval que visitando las instituciones educativas para verificar si realmente están mejorando los puntajes académicos. Cuando hay más comunicados de prensa sobre festivales gastronómicos que sobre estrategias concretas de seguridad ciudadana.
Porque al final del día, los tomasinos no pueden comer «porro negro» ni «sancocho cultural«. Necesitan seguridad para salir de sus casas sin miedo. Necesitan empleos formales que les permitan vivir dignamente. Necesitan servicios de salud de calidad. Y en eso, esta gestión ha sido mediocre en el mejor de los casos, y francamente deficiente en el peor.
La Promesa Traicionada: De «Confiable» a Inseguro
El lema del Plan de Desarrollo era claro: «Santo Tomás, Confiable y Sostenible«. Dos años después, los hechos demuestran lo contrario:
- No es confiable un municipio donde los homicidios aumentan dramáticamente después de una supuesta «reducción histórica».
- No es sostenible una gestión que no ha implementado programas anticorrupción ni controles efectivos.
- No genera confianza una administración que anuncia obras millonarias que nunca se ejecutan.
- No es sostenible un modelo de desarrollo que prioriza eventos culturales sobre reformas estructurales en salud, educación y seguridad.
Paula Hun Badillo traicionó la promesa que le hizo a los tomasinos. Les vendió un sueño de confianza y sostenibilidad, pero les entregó inseguridad, obras sin ejecutar y una gestión que, en el balance final, merece ser calificada como DEFICIENTE.
El Camino que no se tomó: Lo que debió hacerse
Para que los dos años restantes de su mandato no sean un desastre total, la alcaldesa Paula Hun Badillo debería:
- Implementar un programa anticorrupción serio con auditorías ciudadanas independientes y mecanismos de participación real.
- Priorizar la seguridad ciudadana con estrategias coordinadas con la Policía y la Gobernación, enfocadas en desarticular las redes criminales que operan en el municipio.
- Acelerar la ejecución de obras de infraestructura que llevan dos años «en formulación».
- Resolver las carencias en salud, comenzando por garantizar un servicio de ginecología y completar las coberturas de vacunación.
- Medir el impacto real de los programas de desarrollo económico y ajustar las estrategias basándose en resultados, no en buenas intenciones.
- Rendir cuentas de manera honesta y transparente, reconociendo los fracasos y no solo publicitando supuestos logros.
Pero seamos realistas: si en dos años no se hizo, ¿qué hace pensar que en los dos que quedan las cosas cambiarán?
Conclusión: La Verdad Más Allá de los Titulares
La gestión de Paula Hun Badillo en Santo Tomás es un ejemplo más de cómo la política colombiana se ha convertido en un ejercicio de mercadeo, donde lo importante no es gobernar bien, sino parecer que se gobierna bien. Donde se inauguran anuncios en vez de obras. Donde se publican cifras engañosas para vender logros inexistentes. Donde la corrupción, la ineficiencia y la mediocridad se disfrazan de «gestión moderna» y «transparencia activa».
Los tomasinos merecen más. Merecen una alcaldesa que les rinda cuentas con honestidad. Merecen una gestión que priorice su seguridad, su salud, su educación y su bienestar económico por encima de las fotos y los reconocimientos. Merecen líderes que no les vendan sueños, sino que les construyan realidades.
Porque la verdad, esa que no aparece en los comunicados oficiales ni en las rendiciones de cuentas amañadas, es que Santo Tomás sigue siendo un municipio vulnerable, inseguro y con un futuro incierto. Y esa verdad, incómoda y dolorosa, es la que no se puede esconder detrás de ningún festival de sancocho ni ningún reconocimiento de «mejor gestión».
Calificación final: DEFICIENTE.
Y lo que es peor: merecida.
¿Quieres conocer la verdad detrás de los titulares? Entra a corrupcionaldia.com y descubre cómo la corrupción, la ineficiencia y la mediocridad afectan tu vida y tu comunidad. Porque la verdad no solo se lee, se siente.



