Recientemente la Contraloría de Bucaramanga abrió investigación para establecer si en la construcción del Parque Contemplativo El Carrasco, hubo falta de planeación y estudios necesarios para levantar este proyecto sobre antiguas celdas del relleno sanitario. 

El proyecto tuvo un costo de $4.411 millones y fue terminado hace casi dos años, durante el mandato Rodolfo Hernández, pero aún así, no ha sido puesto en funcionamiento por lo que va camino a convertirse en un ‘elefante blanco’, debido que la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), no ha autorizado su apertura pues según la entidad, no hay estudios sobre los niveles de contaminación en la zona; además, según la misma agencia, la obra podría sufrir hundimientos y esto la hace insegura para la práctica de cualquier deporte en el lugar. 

Este complejo deportivo y recreacional, se construyó sobre miles de toneladas de residuos y escombros, pues en el lugar funcionó por años el basurero de la ciudad.  

El parque tiene un área aproximada de 36.000 metros cuadrados y su construcción se inició en junio de 2018. Fue adjudicado al Consorcio Parque El Carrasco 2018 por parte del Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB), entidad contratante. 

Cuenta con seis canchas para diferentes deportes, dos de ellas sintéticas, dos más de arenilla y las dos restantes de asfalto. También tiene juegos infantiles, gimnasio al aire libre, plazoletas, miradores, senderos, entre otros espacios. 

Más allá del posible deterioro que pueda existir en la dotación de este parque que no ha sido usado, lo que más preocupación e indignación genera es que cabe la posibilidad de que varios de sus componentes no se puedan utilizar o que incluso se restrinja por completo el acceso del público. 

La Empresa de Aseo de Bucaramanga, precisó que en estos momentos se adelantan varios estudios que serán presentados ante la Anla, autoridad que definirá si es seguro o no el uso de este parque. 

Además de constatar la estabilidad del terreno en el cual se ejecutaron las obras, también se deben descartar riesgos contra la salud humana a raíz, por ejemplo, de los gases propios del relleno sanitario. 

Se supone que la AMB tenía la función de tramitar los permisos necesarios para dar apertura de forma oportuna a este escenario, que desde 2019 se deteriora ante el impacto del clima y sin ser inaugurado. 

La Contraloría precisó que puso en marcha esta indagación “con el fin de determinar la competencia del órgano fiscalizador, la ocurrencia de conducta susceptible de reproche fiscal, la posible afectación al patrimonio fiscal, determinar la entidad afectada e identificar a los servidores públicos y a los particulares que hayan podido causar detrimento o intervenido o contribuido a él por la inversión de recursos públicos en el Parque Contemplativo El Carrasco”. 

El objetivo del entonces alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, era el de construir un escenario que sirviera de compensación a más de 25.000 habitantes, que viven a menos de un kilómetro de lo que era el relleno sanitario y que durante más de veinte años sufrieron el impacto negativo en materia de ambiente y calidad de vida. 

Iván Vargas, secretario de infraestructura de Bucaramanga, dijo que ya la Emab está alistando los estudios para entregarlos a la Anla. 

“Necesitamos unos permisos ambientales que ya se están tramitando para poder abrir el parque. Esto para comprobar que en el lugar no hay contaminación, dado que se construyó en celdas clausuradas donde se arrojaba basura”. 

Dichos estudios serían entregados durante este mes de julio; sin embargo, la apertura del parque solo será ordenada por la autoridad ambiental. 

Por ahora el parque del Carrasco, así cerrado, ya entró en la lista de elefantes blancos de la capital de Santander. 

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