Análisis forense de la gestión municipal 2024-2025: ingresos récord de $1,08 billones, deuda que crece 53,6%, regalías que se desploman 86,9% y una calificación final de 6,67 sobre 10 — Regular, bajo vigilancia ciudadana.

Expediente: municipio 210141001 — Neiva, Huila (CHIP–CUIPO, 26 formularios)
Cruce de fuentes: FURAG · SECOP · Procuraduría · prensa local · encuesta USCO
Escala metodológica: corrupcionaldia.com (seis componentes ponderados)
Calificación final: 6,67 / 10 — REGULAR (VIGILAR)

Nos encontramos en el municipio de Neiva. Vamos a auscultar la gestión municipal de Neiva, donde analizaremos exhaustivamente, a nivel forense, la gestión del alcalde Germán Casagua Bonilla. Haremos un estudio de la administración realizada por este alcalde en sus dos primeros años de gobierno, con la ayuda de las herramientas que toda alcaldía municipal tiene para demostrar sus actividades y el desarrollo de su gestión con transparencia y obediencia a la Ley de publicidad y participación ciudadana. Los formularios del CHIP, el índice FURAG de la Función Pública, el SECOP, la Procuraduría, la prensa local y la encuesta de la Universidad Surcolombiana forman, aquí, un solo expediente: el de los hechos.

Neiva es la capital del Huila, una ciudad de unos 360.000 habitantes a orillas del Magdalena, y en enero de 2024 recibió un mandatario con una promesa cuyo título ya era un diagnóstico: «Acciones para Recuperar Neiva 2024-2027», el Plan de Desarrollo aprobado por el Concejo mediante el Acuerdo 004 del 17 de junio de 2024, con un Plan Plurianual de Inversiones de unos 5,2 billones de pesos y catorce proyectos estratégicos presentados con bombos y platillos en la rendición de cuentas de diciembre de ese año. La palabra «recuperar» no era retórica casual: Neiva arrastraba administraciones anteriores investigadas por la Contraloría y la Fiscalía, una malla vial destartalada, un sistema de transporte en terapia intensiva y una ciudadanía que, según su propia universidad pública, se siente insegura en un 85 por ciento.

Este ejercicio no parte de sospechas: parte de cifras oficiales descargadas del portal ciudadano del Consejo Superior de Política Fiscal —el CHIP—, cruzadas línea por línea con los formularios CUIPO de ejecución de ingresos y gastos, deuda pública, vigencias futuras y Sistema General de Regalías, y contrastadas con al menos cinco fuentes independientes. La conclusión, adelantémosla, incomoda a los dos extremos del debate: la maquinaria institucional de Neiva funciona mejor que la de la inmensa mayoría de municipios del país —su índice FURAG es de los mejores entre las capitales—, pero el dinero de los neivanos está cada vez más empeñado, los giros de regalías se desplomaron casi noventa por ciento en un año y la calificación final de estos dos años —6,67 sobre 10— deja a la administración en tierra de nadie: Regular, bajo vigilancia ciudadana. Ni desastre ni triunfo: un gobierno promedio administrando con eficiencia burocrática recursos que cada vez dependen más del crédito y menos de sus propias manos.

La caja: un billón de pesos y setenta centavos de Bogotá

Empecemos por lo que la administración presentará como su gran éxito: el dinero. En 2024 el municipio recaudó 948.292 millones de pesos; en 2025, 1.081.599 millones. Un crecimiento del 14,1 por ciento que supera con holgura el crecimiento del país y que convierte a Neiva, en términos presupuestales, en un municipio de más de un billón de pesos. Suena a fiesta. Pero el análisis forense de los formularios B_EJECUCION_DE_INGRESOS del CUIPO revela de dónde salió la fiesta: en su mayoría, de Bogotá y de los bancos.

Gráfica 1. Composición de la ejecución de ingresos de Neiva en 2024 y 2025 (miles de millones de pesos). Fuente: CHIP–CUIPO, formulario B_EJECUCION_DE_INGRESOS, corte DIC-DIC de cada vigencia.

En 2025, el Sistema General de Participaciones —la transferencia automática de la Nación— aportó 488.196 millones, el 45,1 por ciento de todo lo que entró a la caja municipal. Si se suman las demás transferencias corrientes —incluidas las de otras entidades del Estado—, la cuenta es brutal: 746.699 millones, es decir, 69 de cada 100 pesos que administró el alcalde Casagua en 2025 vinieron del Gobierno central. En 2024 la dependencia fue aún mayor: 72,6 por ciento. El esfuerzo fiscal propio existe —el recaudo tributario creció 15,4 por ciento, de 205.634 a 237.347 millones, y representa cerca del 22 por ciento de los ingresos—, pero sigue siendo la porción pequeña del pastel. Un municipio que aspira a «recuperarse» sin depender en un 100 por ciento del gobierno central todavía debe el deber: siete de cada diez pesos de su soberanía presupuestal la firma otro.

¿Y el resto? Los recursos de capital pasaron de 15.684 millones en 2024 a 58.561 millones en 2025, un salto de 273 por ciento explicado principalmente por «recursos del balance» (39.287 millones) —en criollo, dinero de vigencias anteriores y ajustes contables— y por los primeros 3.870 millones de recursos de crédito interno. La caja creció, sí. Pero como crece quien tapa un agujero con la plata del colchón: se ve abultada, nadie pregunta de dónde salió.

Tabla 1.

Indicador20242025Variación
Ingresos totales recaudados$948.292 M$1.081.599 M+14,1%
Recaudo tributario propio$205.634 M$237.347 M+15,4%
Sistema General de Participaciones$445.758 M$488.196 M+9,5%
Transferencias corrientes (% de ingresos)$688.839 M (72,6%)$746.699 M (69,0%)−3,6 pp
Obligaciones de gasto$905.833 M$1.000.910 M+10,5%
Inversión (% del gasto)$731.666 M (80,8%)$824.433 M (82,4%)+12,7%
Cartera de deuda aprobada$110.978 M$170.492 M+53,6%
Vigencias futuras autorizadas$23.679 M$29.743 M+25,6%
Giros del Sistema General de Regalías$38.434 M$5.049 M−86,9%

Tabla 1. Resumen ejecutivo de las finanzas de Neiva 2024-2025. Fuente: elaboración propia con datos CHIP–CUIPO (cortes DIC-DIC 2024 y 2025).

El gasto: inversión récord, salud que entra al presupuesto y facturas que no bajan

Del otro lado del río, el gasto. Las obligaciones presupuestales totales pasaron de 905.833 millones en 2024 a 1.000.911 millones en 2025, con una estructura que sería envidiable para cualquier catedrático de finanzas públicas: la inversión absorbió el 80,8 por ciento del gasto en 2024 y el 82,4 por ciento en 2025 —731.666 y 824.433 millones respectivamente—, el funcionamiento se mantuvo austero alrededor del 14,5 por ciento y el servicio de la deuda apenas representó entre el 3 y el 4 por ciento. Hasta aquí, un cuadro que la secretaría de Hacienda enmarcaría y colgaría en la sala. El forense, sin embargo, mira debajo de la piel.

Gráfica 2. Distribución de las obligaciones de gasto por naturaleza (2024 y 2025). Fuente: CHIP–CUIPO, formulario D_EJECUCION_DE_GASTOS.

Primera anomalía de manual: en 2025 apareció, como por arte de magia contable, una sección presupuestal de Salud que en 2024 casi no existía. De 3.579 millones dedicados a funcionamiento sanitario se pasó a 359.831 millones en obligaciones —el 36 por ciento del presupuesto municipal—, con la creación del sistema de salud municipal y la ESE Carmen Emilia Ospina bajo la órbita directa de la alcaldía, confirmada por la Resolución 1122 de mayo de 2025, que además certificó que la entidad hospitalaria de los neivanos no está en riesgo financiero. Es un cambio estructural legítimo, incluso audaz; lo que no es legítimo es presentarlo como «más inversión social» cuando en buena medida fue una reorganización del mismo flujo del SGP-salud, que pasó de la administración central a su propia sección contable.

Segunda anomalía: la velocidad de los pagos se deterioró. En la administración central, de 281.412 millones en obligaciones contraídas en 2025 solo se pagaron 247.047 millones: el 87,8 por ciento. En 2024 la misma relación era del 95,8 por ciento. Y quedan las facturas en la gaveta: las cuentas por pagar heredadas alcanzaron 44.995 millones en 2024 —de los cuales el municipio solo pagó 21.578 millones, el 48 por ciento— y 33.958 millones en 2025. Dicho sin eufemismos: en Neiva se compromete, se obliga y luego se le debe al contratista, al proveedor y al maestro de obra de un año para otro. La inversión récord es real, pero también lo es que parte de ella se financia con tiempo ajeno: la del proveedor al que se le paga tarde.

Tabla 2.

Sección presupuestal (2025)ObligacionesPagosTasa de pago
Salud (sistema municipal de salud)$359.831 M$357.957 M99,5%
Educación (certificada)$347.836 M$342.672 M98,5%
Administración central$281.412 M$247.047 M87,8%
Concejo municipal$4.968 M$4.755 M95,7%
Contraloría municipal$3.614 M$3.587 M99,3%
Personería municipal$3.249 M$2.985 M91,9%

Tabla 2. Ejecución del gasto por sección presupuestal, vigencia 2025 (obligaciones y pagos). Fuente: CHIP–CUIPO, formulario D_EJECUCION_DE_GASTOS, corte DIC-DIC 2025.

Gráfica 3. Ingresos, obligaciones, pagos e inversión de Neiva, 2024 frente a 2025 (miles de millones). Fuente: CHIP–CUIPO.

El predial empeñado al 130%: la deuda como estilo de gobierno

Aquí el análisis forense encuentra su hallazgo más incómodo. La cartera de deuda pública de Neiva pasó de 110.978 millones aprobados en 2024 a 170.492 millones en 2025: un aumento del 53,6 por ciento en un solo año. Los formularios CREDITOS del FUT_Deuda Pública muestran que en 2025 el municipio firmó dos créditos nuevos con el BBVA: 25.500 millones el 8 de mayo de 2025 para acueducto y alcantarillado, y 43.000 millones el 12 de noviembre de 2025 para vías y proyectos de transporte. Un total de 68.500 millones de pesos nuevos comprometidos contra el futuro fiscal del municipio en doce meses. La prensa local había anticipado la operación: el Concejo autorizó un endeudamiento de 80.000 millones, y el Diario del Huila registró en agosto de 2025 una «lenta ejecución del crédito de los 80 mil millones» mientras alertaba que la deuda municipal se acercaba a los 165 mil millones.

¿Y qué garantiza estos créditos? El formulario RENTA_PIGNORADA da la respuesta, y no es para coleccionistas de datos: el 130 por ciento del Impuesto Predial Unificado está pignorado, igual que la sobretasa a la gasolina y el impuesto de industria y comercio en varios de los registros. Pignorar el 130 por ciento de una renta significa que el municipio comprometió más de todo lo que espera recibir de ese impuesto: el predial del neivano ya tiene dueño antes de nacer. Cada año que pasa, el margen para endeudarse o absorber un choque fiscal se estrecha un poco más, y el servicio de la deuda —38.904 millones pagados en 2024 y 27.578 millones en 2025, sin contar lo arrastrado en cuentas por pagar— es una factura fija que ninguna plaza pública compra con discursos.

La tercera pieza del rompecabezas son las vigencias futuras: 23.679 millones autorizadas en la vigencia 2024 —todas para inversión, de las cuales 23.325 millones eran ejecutables recién en 2025— y 29.743 millones en 2025, un 25,6 por ciento más. Las vigencias futuras son, técnicamente, permisos para comprometer presupuestos venideros; políticamente, son la camita que una administración deja caliente para el que venga. En este caso, la administración Casagua dejó autorizados casi 30 mil millones de pesos que el siguiente alcalde tendrá que ejecutar o revolver. Nada ilegal: todo documentado. Pero cuando se suman las tres válvulas —cartera +53,6%, pignoración al 130% y vigencias futuras +25,6%— el diagnóstico cambia de tono: Neiva no está gastando su dinero; está gastando su esperanza.

Tabla 3.

RegistroBancoFecha de firmaObjeto declaradoMonto
611519749BBVA08-05-2025Acueducto y alcantarillado$25.500 M
611520030BBVA12-11-2025Vías y proyectos de transporte$43.000 M
Total créditos nuevos 2025$68.500 M
Cartera total aprobada 2024 → 2025Predial pignorado al 130%$110.978 M → $170.492 M

Tabla 3. Créditos firmados por la administración durante la vigencia 2025. Fuente: CHIP–FUT Deuda Pública, formulario CREDITOS; prensa local (Diario del Huila, agosto de 2025).

Gráfica 4. Deuda pública, vigencias futuras y giros de regalías: 2024 frente a 2025. Fuente: CHIP–CUIPO.

Regalías: el grifo se cerró y nadie explicó por qué

Si hay una cifra que este forense no logra maquillar, es la del Sistema General de Regalías. En 2024, Neiva recibió 38.434 millones de pesos en giros del SGR —asignaciones de administración, ciencia, tecnología e inversión— y los ejecutó casi en su totalidad: 38.434 millones pagados, con compromisos por 41.460 millones. En 2025, el grifo dio 5.049 millones. La caída es del 86,9 por ciento. A junio de 2026 apenas entraban 5.428 millones, aunque los compromisos ya sumaban 11.839 millones, señal de que el municipio está comprometiendo proyectos contra flujos que todavía no llegan.

Las causas técnicas son conocidas: los giros dependen de la viabilización de proyectos en los OCAD y de la disponibilidad de recursos del sistema, y Neiva no es municipio Pdet —esa cobertura apunta a los municipios rurales dispersos del Huila—, de modo que el SGR ordinario es su única vía de acceso. Pero precisamente por eso el dato duele: un municipio capitalino que en un año pierde casi el 90 por ciento de sus giros de regalías pierde su principal fuente de cofinanciación de infraestructura, y ese vacío es exactamente el que después se llena con créditos bancarios. El círculo se cierra solo: se pierde la regalía, se pide el crédito, se pignora el predial. El ciudadano de a pie llama a este fenómeno por su nombre vulgar; los manuales lo llaman «sustitución de fuentes».

El Plan contra el sentir: lo que se prometió y lo que se siente

El Plan de Desarrollo «Acciones para Recuperar Neiva 2024-2027» se construyó con un ejercicio formal de diálogos sociales en comunas y corregimientos, se aprobó por unanimidad el 17 de junio de 2024 y se articuló en cuatro líneas estratégicas —desarrollo social, economía e infraestructura, Neiva sostenible y seguridad— alineadas con el plan nacional «Colombia Potencia Mundial de la Vida». En diciembre de 2024, el alcalde Casagua presentó catorce proyectos estratégicos, entre ellos un nuevo edificio municipal y el megaproyecto urbanístico Ciudad Jardín, y en 2026 el Concejo aprobó el endeudamiento que los respalda. En el papel, una arquitectura de planeación impecable.

El problema es que el papel no siente. El «Informe de Percepción sobre Calidad de Vida en Neiva 2025» de la Universidad Surcolombiana —el medidor académico más serio del sentir local, aplicado en más de 97 barrios y veredas— encontró que el 85 por ciento de los neivanos se siente inseguro, que el 81,3 por ciento cree que conseguir trabajo en la ciudad es difícil y que la favorabilidad de la Alcaldía se movió apenas del 34 al 35 por ciento entre 2024 y 2025, mientras la del Concejo se desplomaba del 43,6 al 34,0 por ciento. La ciudadanía dijo con claridad en qué quiere que la administración se concentre: seguridad y delincuencia, educación, medio ambiente, cultura y salud. Estos cinco frentes —con la movilidad como sexta silla que nadie quiere sacrificar— son la vara con la que este portal mide los dos primeros años, porque ahí es donde el alcalde pidió que lo midieran: se comprometió a resolverlos.

La contraposición produce una escena casi teatral. El Observatorio del municipio celebra que los homicidios cayeron del 20 al 15 casos en el primer trimestre de 2025, una reducción real y valiosa del 25 por ciento; y en la misma ciudad, el gerente del sistema de transporte le dice a la prensa que la malla vial se arregla «en reparcheo» porque «no hay presupuesto», mientras los buses reciben pedradas —20 vehículos vandalizados solo en el primer trimestre de 2025— en las comunas 6, 8, 9 y 10. La Procuraduría General de la Nación, por su parte, alertó en junio de 2024 —cinco meses después de la posesión— los «riesgos y la pésima infraestructura» de cinco sedes educativas oficiales y ordenó al alcalde presentar un plan de acción. Tres años después, el expediente sigue abierto en la percepción pública: la inversión educativa fluye —346.118 millones en la sección educación en 2025—, pero el grifo de la infraestructura crítica escolar gotea.

Cinco problemas, cinco notas

Este portal califica a los alcaldes contra los problemas que ellos mismos se comprometieron a resolver. Los cinco indicadores siguientes se construyen con datos duros, periodísticamente analizados, y cada uno se traduce en una nota de 0 a 10. No son encuestas de simpatía: son expedientes. Cada nota se justifica con lo que entró a la caja, lo que salió y lo que la ciudadanía reporta.

Tabla 4.

Problema comprometidoLo que siente la genteLínea de partida (2024)Lo documentado (2025)Nota
Inseguridad y delincuencia85% se siente inseguro; primera preocupación ciudadana20 homicidios en Q1; 86% de percepción de inseguridad15 homicidios en Q1 (−25%); victimización 42%→24%; percepción estancada en 85%4,5
Empleo y economía del hogar81,3% considera difícil conseguir trabajo82,1% veía difícil el empleo; 46,4% difícil emprender81,3% lo sigue viendo difícil; emprender mejora a 38,2% de escepticismo5,5
Salud y acceso a serviciosSalud entre los tres frentes donde piden más acción; tutelas al alzaSección salud presupuestal de solo $3.579 MSección de $359.831 M activada; ESE fuera de riesgo (Res. 1122/2025); tutelas siguen creciendo6,5
Educación e infraestructura escolarEducación entre las prioridades declaradasAlerta de la Procuraduría sobre 5 sedes oficiales (jun-2024)SGP-educación $320.579 M (+7,8%); inversión de sección $346.118 M; alerta sin cierre público6,0
Movilidad, vías y trancónMalla vial destartalada; SETP en crisis con buses vandalizados“Reparcheo” por falta de presupuesto; 25 buses vandalizados en el añoCrédito BBVA de $43.000 M firmado (nov-2025); $25.500 M para acueducto; 20 buses vandalizados solo en Q15,0

Tabla 4. Los cinco indicadores de gestión contra los cinco problemas principales de las comunidades neivanas. Fuentes: CHIP–CUIPO; Alcaldía de Neiva (balance de seguridad, abril de 2025); Universidad Surcolombiana (Informe de Percepción 2025, vía La Nación); Procuraduría General de la Nación (junio de 2024); La Nación (marzo de 2025, crisis del transporte).

Indicador 1 — Inseguridad (4,5). El delito bajó de verdad: homicidios del primer trimestre de 20 (2024) a 15 (2025), victimización del 42 al 24 por ciento. Ese es el activo. El pasivo es que la percepción no se movió ni un punto —del 86 al 85 por ciento de quienes se sienten inseguros— y el vandalismo contra el transporte público siguió creciendo. Un gobierno que reduce el delito pero no logra que la gente lo sienta tiene medio punto ganado y medio deber pendiente; en este caso, la deuda sigue siendo mayor.

Indicador 2 — Empleo (5,5). Del 82,1 al 81,3 por ciento de quienes creen que conseguir trabajo es difícil: una mejora estadística que no cambia vidas. La percepción sobre emprender mejoró más (del 46,4 al 38,2 por ciento de desacuerdo con que emprender es fácil), pero sigue dominada por el escepticismo. Dos años de billón de pesos de presupuesto y la economía del hogar neivano no percibe el despegue prometido.

Indicador 3 — Salud (6,5). La nota más alta de la tanda, ganada a pulso con la activación de una sección presupuestal de 359.831 millones, la salida de la ESE Carmen Emilia Ospina del riesgo financiero (Resolución 1122 de 2025) y la ampliación de urgencias del Hospital Universitario anunciada en diciembre de 2025. El descuento: las tutelas en salud seguían aumentando en 2026 y los usuarios del régimen subsidiado vivieron sobresaltos con la crisis de la Nueva EPS. Construyó el aparato; falta que funcione sin juez de por medio.

Indicador 4 — Educación (6,0). El flujo es el mayor del presupuesto —el SGP educativo creció del 297.396 al 320.579 millones y la sección educación obligó 346.118 millones en 2025— y hubo inversiones visibles en ambientes de aprendizaje por 12.900 millones. Pero la alerta pública de la Procuraduría sobre cinco sedes oficiales en riesgo pesa, y pesa doble, porque el deber de atender infraestructura crítica no admite cola. Los niños de esos cinco colegios no leen balances.

Indicador 5 — Movilidad y vías (5,0). La crisis está documentada desde 2024: malla vial en reparcheo, transporte con pérdidas y conductores agredidos. La respuesta llegó, pero disfrazada de crédito: 43.000 millones del BBVA firmados el 12 de noviembre de 2025, más 25.500 millones para acueducto en mayo. Comprar con tarjeta de crédito el arreglo de la calle no es lo mismo que arreglarla con recaudo propio, y Neiva —recuérdese— tiene el predial pignorado al 130 por ciento. La obra quizá llegue; la factura seguro.

Gráfica 5. Notas de los cinco indicadores de gestión frente al umbral de cumplimiento (7,0). Elaboración propia sobre fuentes oficiales y periodísticas.

FURAG: la otra Neiva, la que sí funciona

Sería periodísticamente deshonesto —y este portal cae en el sesgo de confirmación tanto como cualquiera si solo cuenta lo que confirma su sospecha— ignorar que existe una Neiva institucional que funciona mejor que casi todas. En la medición FURAG de la vigencia 2025 del Departamento Administrativo de la Función Pública, la Alcaldía de Neiva obtuvo un Índice de Desempeño Institucional de 90,69 sobre 100: el puesto 71 entre 1.093 alcaldías evaluadas, mejor que el 93,5 por ciento del país, y por encima de capitales como Pasto (87,09), Valledupar (85,24), Pereira (84,02), Armenia (83,94) o Yopal (82,49). Dentro del Huila quedó novena entre 37 municipios —superada por Íquira, Hobo, Algeciras o Garzón, municipios pequeños con mediciones excepcionales—, pero con la mediana nacional en 71,27 puntos, Neiva está claramente en la división de honor.

El IDI pondera, entre otros frentes, la gestión estratégica y presupuestal, el talento humano, el control interno y la implementación del Modelo Integrado de Planeación y Gestión (MIPG), el servicio al ciudadano y las capacidades en tecnología. Que Neiva puntúe 90,69 significa que su aparato administrativo —planeación, contratación, sistemas de control— opera con estándares altos y sostenidos, un capital institucional que ningún alcalde hereda ni arruina de un día para otro. La paradoja neivana es exactamente esta: la maquinaria funciona. La pregunta incómoda es para qué, si los cinco problemas que la gente siente siguen ahí. Un municipalismo con FURAG de 90 y favorabilidad de 35 no tiene un problema de capacidades: tiene un problema de dirección.

La nota final: 6,67, Regular y bajo vigilancia

Con todo el expediente sobre la mesa —finanzas CUIPO, deuda, regalías, vigencias futuras, FURAG, SECOP, ODS y percepción ciudadana—, aplicamos la escala ponderada de calificación de este portal, que evalúa seis componentes con pesos explícitos y compara la gestión contra el punto de partida del municipio y sus recursos disponibles. La escala no es absoluta: un 7 en Neiva no es un 7 en un municipio del Bajo Cauca; pero los estándares mínimos de transparencia, eficiencia y respeto por la ley son igualmente exigibles en todas partes.

Tabla 5.

ComponentePesoNotaJustificación documentada
FURAG (IDI)25%9,07IDI 90,69/100: puesto 71 de 1.093 alcaldías (top 6,5%), percentil 93,5; mediana nacional 71,27. Desempeño institucional objetivo y sobresaliente.
Ejecución presupuestal CUIPO20%6,00Recaudo récord e inversión >80% del gasto, pero pagos de la administración central al 87,8%, cuentas por pagar de $34.000-$45.000 M y cartera de deuda +53,6% con predial
pignorado al 130%.
Avance Plan de Desarrollo20%5,43Avances reales en seguridad (−25% homicidios) y estructura sanitaria; pero empleo estancado, alerta de la Procuraduría sobre colegios abierta y movilidad resuelta vía deuda.
Transparencia SECOP15%7,00Contratación publicada en SECOP II (fue entidad líder nacional en adopción); sin hallazgos graves contra esta administración; procesos fiscales vigentes apuntan a gobiernos anteriores; cuatro funcionarios en procesos disciplinarios.
Cumplimiento ODS10%6,30Inversión social >70% del gasto (ODS 3, 4, 10); homicidios a la baja (ODS 16); déficit en ODS 8 (trabajo decente) y ODS 11 (ciudades sostenibles) aplazado al endeudamiento.
Percepción ciudadana10%4,40Favorabilidad de la Alcaldía estancada en 35%; 85% se siente inseguro; favorabilidad del Concejo cayó de 43,6% a 34,0% (USCO 2025).
CALIFICACIÓN FINAL100%6,67REGULAR — Banda amarilla «VIGILAR»: gestión aceptable con déficits relevantes; requiere seguimiento ciudadano. Activa el análisis del prevaricato por omisión (≤6,9).

Tabla 5. Componentes y pesos de la calificación final de la gestión de Germán Casagua Bonilla, primeros dos años (2024-2025). Elaboración propia según metodología de corrupcionaldia.com.

Gráfica 6. Radar de calificación: los seis componentes frente al umbral de gestión que cumple el estándar (7,0). Elaboración propia.

El resultado es 6,67 sobre 10: Regular, banda amarilla, «Vigilar». No es el descalabro de una gestión pésima —el FURAG de 9,07 impide esa caricatura—, pero tampoco merece el verde: la ejecución presupuestal (6,00) se erosiona con pagos que se retrasan, cuentas por pagar de más de 34 mil millones y una cartera de deuda que creció 53,6 por ciento en un año; el avance del Plan de Desarrollo (5,43) arrastra el estancamiento del empleo, la alerta escolar de la Procuraduría y una movilidad pagada a plazos; y la percepción ciudadana (4,40) es la nota más baja del expediente, el termómetro que no miente aunque incomode. Bajo la propia regla metodológica de este portal, una calificación igual o inferior a 6,9 activa el análisis jurídico del prevaricato por omisión. Actívelo, pues.

Prevaricato por omisión: la pregunta incómoda

El artículo 414 del Código Penal colombiano tipifica el delito de prevaricato por omisión: incurre en él «el servidor público que omita, retarde o frena el cumplimiento de un deber suyo o rehuse cumplirlo o niegue actos u obligaciones de su oficio». La conducta no exige que el funcionario robe un peso: basta que, conociendo su deber, decida no cumplirlo, retardarlo o frenarlo, con la gravedad suficiente para lesionar o poner en riesgo la función administrativa. La pena es privativa de la libertad, multa e inhabilidad para el ejercicio de derechos y funciones públicas. Es el delito de los que gobernaron mirando hacia otro lado.

Para que la figura se configure, la jurisprudencia exige elementos precisos: un deber funcional claro e impostergable; capacidad de cumplimiento; una omisión voluntaria e intencional —el dolo, que descarta la simple ineficiencia o la dificultad presupuestal de buena fe—; y una lesión o endangeramiento de los intereses públicos confiados. Ese es el estándar, y contra él hay que medir lo documentado. El expediente de estos dos años contiene alertas formales y documentadas que configuraban deberes funcionales concretos: la advertencia de la Procuraduría General de la Nación de junio de 2024 sobre cinco sedes educativas con riesgos y pésima infraestructura, que imponía al alcalde el deber de atender con plan de acción verificable; la crisis sostenida del sistema de transporte público, reportada desde 2024 con buses vandalizados y pérdidas operativas, sin respuesta financiera propia hasta el crédito de noviembre de 2025; y una malla vial atendida «en reparcheo» por falta de presupuesto —así lo declaró la propia operadora del sistema a la prensa— durante el mismo bienio en que el recaudo municipal crecía 14 por ciento y el presupuesto cruzaba el billón de pesos.

¿Son esos hechos un prevaricato? Aquí el periodismo debe detenerse donde termina su jurisdicción. Este portal documenta los elementos de la pregunta, no dicta la respuesta: la verificación del dolo —que la omisión fuera voluntaria y consciente—, la imputación y la eventual condena corresponden exclusivamente a la Fiscalía General de la Nación y a la jurisdicción penal, y el alcalde Germán Casagua Bonilla goza de la presunción de inocencia consagrada en el artículo 29 constitucional. Lo que sí permite afirmar el expediente es algo menos ruidoso y más serio: existen alertas públicas, documentadas y con fecha, sobre deberes funcionales críticos que permanecieron sin solución verificable durante buena parte del período, en un contexto de recursos suficientes y crecientes. No es una condena. Es una papeleta de vigilancia con nombre, apellido y número de expediente metodológico: 6,67.

Nota de rigor: los procesos de responsabilidad fiscal actualmente activos en Neiva se dirigen contra administraciones anteriores —la Contraloría General de la República abrió en 2026 un proceso contra la administración precedente por pagos de 704 millones por asfalto nunca aplicado y una obra vial de 16.700 millones bajo la lupa—, y cuatro funcionarios de la administración actual registran procesos disciplinarios según la prensa local, por hechos menores sin conexión probada con el despacho del alcalde. La memoria importa: en Neiva, tres alcaldes consecutivos han terminado investigados o demandados patrimonialmente. La historia de una ciudad también es una fuente.

Radiografía a mitad de camino: lo que va de 2026

Los archivos del CHIP incluyen un corte parcial de junio de 2026 que funciona como termómetro del tercer año. La lectura es inquietante para los amantes del equilibrio fiscal. En solo seis meses, Neiva recaudó 735.240 millones —un 68 por ciento de todo lo recaudado en 2025—, pero dentro de esa cifra el rubro «recursos de crédito interno» saltó a 88.923 millones: veintitrés veces todo lo que se había recibido por crédito en 2025. El Concejo aprobó en marzo una adición presupuestal de 86.753 millones, el presupuesto total de la vigencia 2026 bordeó el billón 123 mil millones, y la prensa local registró una nueva autorización de endeudamiento por 80.000 millones presentada por la administración. Mientras tanto, los giros de regalías seguían raquíticos (5.428 millones) frente a compromisos ya asumidos por 11.839 millones.

Gráfica 7. Recursos de crédito interno recaudados por Neiva: 2024, 2025 y corte enero-junio de 2026. Fuente: CHIP–CUIPO, formulario B_EJECUCION_DE_INGRESOS.

La fotografía de mitad de camino muestra a un municipio que resolvió la paradoja de gobernar sin margen fiscal: sigue invirtiendo, sigue ejecutando, sigue presentando proyectos —pero sobre una base creciente de deuda, pignoración y vigencias futuras heredadas al siguiente inquilino. En agosto de 2026, la ciudad declaró calamidad pública por las lluvias en municipios vecinos del Huila, el transporte urbano seguía sangrando y el nivel de confianza de la ciudadanía seguía anclado en el 35 por ciento. La pregunta que este corte deja en el aire es si el modelo de «recuperación a crédito» es una estrategia de transición o ya una identidad de gobierno.

Metodología, fuentes y cruces

Este trabajo se construyó exclusivamente sobre fuentes primarias y públicas, replicable en cada cifra. Primero: los 26 formularios del portal ciudadano del CHIP (chip.gov.co) para la entidad 210141001 — Neiva, correspondientes a CUIPO (ejecución de ingresos B y gastos D, con vigencia actual, reservas y cuentas por pagar), FUT Deuda Pública (créditos, créditos por sector y renta pignorada), FUT Vigencias Futuras (autorizaciones) y Sistema General de Regalías (ejecución de ingresos y gastos), con cortes DIC-DIC 2024, DIC-DIC 2025 y JUN-JUN 2026; los formularios duplicados con idéntico contenido fueron depurados por huella digital. Segundo: el Índice de Desempeño Institucional FURAG 2025 del Departamento Administrativo de la Función Pública, con el ranking completo de 1.093 alcaldías. Tercero: el SECOP y Colombia Compra Eficiente, junto con la información contractual publicada por la Alcaldía. Cuarto: la prensa local verificada —La Nación, Diario del Huila, Caracol Radio, HJ Doublek—. Quinto: la encuesta de percepción de la Universidad Surcolombiana (2025). Sexto: comunicados y alertas de la Procuraduría General de la Nación y de la Gobernación del Huila. Séptimo: el sitio oficial de la Alcaldía y del Concejo de Neiva.

Los montos se expresan en pesos corrientes de cada vigencia, tal como los reporta el CHIP, y los porcentajes se calculan sobre los totales de cada formulario. Donde el formulario presenta cifras de control —la fila que totaliza el FUT de deuda—, se privilegió la suma de los registros individuales. Este portal controló activamente sus sesgos cognitivos: el de confirmación, registrando con la misma solemnidad lo que favorece a la administración (FURAG 90,69, homicidios -25 por ciento, inversión sobre el 80 por ciento del gasto) y lo que la perjudica; el de resultado, calificando decisiones en el momento, no solo sus efectos; y el de retrospectiva, evitando que lo que ya pasó parezca que siempre fue obvio. La calificación final es la de un expediente, no la de un amo: 6,67, Regular, Vigilar.

Y el cierre, como siempre en este portal, es una pregunta para el lector, que es quien paga todo lo anterior. La corrupción no solo se denuncia: se disecciona; y la negligencia no siempre grita: a veces administra muy bien y actúa muy tarde. Neiva tiene la maquinaria, tiene el recaudo, tiene el índice institucional; lo que no ha demostrado en dos años es la urgencia de su gente hecha presupuesto propio. ¿Cuánto más le costará a esta ciudad recuperarse en cuotas —con el predial empeñado y la deuda creciendo al 53,6 por ciento anual— que en efectivo, con la plata que sus ciudadanos ya pagaron y sigue llegando tarde a los barrios que la esperan? Entra a corrupcionaldia.com e infórmate sobre este tema. ¡Te sorprenderás!

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