El embrollo detrás de la «vaca» de Rendón: corrupción y engaño en Antioquia

La convocatoria a una “vaca” que emprendió el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, para recoger recursos con miras a terminar varias obras viales en ese departamento, además de las críticas que ha recibido y la polémica que ha generado, ha servido para ratificar la arbitrariedad con que está acostumbrado a actuar este dirigente político antioqueño del Centro Democrático.

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Sin ningún soporte jurídico ni autorización alguna por parte de la Asamblea Departamental, y así como está acostumbrado a saltarse las normas, Rendón emprendió esta colecta el pasado 21 de marzo y la bautizó como “Meto Pa’La Vaca”, invitando a los antioqueños para que donaran dinero que se invertiría en las obras de las vías 4G inconclusas en el departamento.

Sacando ‘pecho’, dijo ser el primero en hacer un aporte de un millón de pesos en una cuenta de Bancolombia a través de la página de la gobernación, como si se tratara de cualquier tienda de barrio que hace una colecta con los vecinos.

Pasados ya casi un mes de ese llamamiento Rendón ha logrado recaudar apenas unos $5 mil millones de pesos, que no son nada frente a los casi $500 mil millones de pesos que pretende que el Gobierno adicione a las obras que faltan.

Pero el político del Centro Democrático está acostumbrado a embaucar incautos con su estilo pragmático como diría su líder Álvaro Uribe. Así que ha decidido seguir con su convocatoria, vendiendo a los antioqueños la ideas de su gran preocupación por sacar adelante la infraestructura vial de esa región del país.

Pero resulta que, de igual manera, les vendió a los habitantes de Rionegro, en donde fue alcalde entre el 2016 y 2019, la idea del sistema de transporte masivo, que todavía aún desde que comenzó a planearse, no se consolida, ha tenido ya varios nombres y le ha costado miles de millones de pesos al municipio.

Y al igual que el tema de la vaca convocada sin autorización o al menos la consulta con el Gobierno nacional, la implementación de un sistema de transporte masivo en Rionegro, tampoco contó con el Ministerio de Transporte.

O tal como decidió invertir en la construcción de dos CAI en Rionegro, que a estas alturas aún no funcionan porque tampoco contó con el aval de la Policía Nacional.

Andrés Julián Rendón, Ai caricature, Pixar style.

El caso del transporte masivo

El 1 de abril de 2016, cuando arrancaba su mandato en la alcaldía, Andrés Julián Rendón obtuvo la aprobación del Concejo Municipal de Rionegro para crear el Sistema Operativo de Movilidad del Oriente Sostenible (SOMOS). Una empresa industrial y comercial descentralizada del municipio que tiene como objetivo «planificar, diseñar, conformar, construir, operar, recaudar y gestionar sistemas de transporte y movilidad».

Y como ya ha ocurrido en otros municipios, en la práctica, SOMOS se convirtió en otra empresa descentralizada de papel, utilizada por el alcalde Rendón y su sucesor Hernández para direccionar miles de millones de pesos de recursos públicos sin necesidad de realizar licitaciones públicas, y que terminan con duplicidad de funciones que deben ser ejecutadas por las distintas secretarías de cada entidad territorial. 

Luego, a través del decreto 194 del 9 de junio de 2019, Rendón creó el sistema “SONRÍO”, subordinado a la empresa SOMOS, concebido como el sistema integrado de transporte de Rionegro, que pretendía realizar la integración operacional y tarifaria de todas las rutas del municipio e incluía la incorporación de nuevos métodos de movilidad, entre ellos, un sistema de bicicletas públicas y un tren ligero, para el cual la alcaldía de Rendón contrató un año antes unos estudios jurídicos.

En ese mismo decreto, Rendón se atribuyó facultades para “reestructurar” el transporte público colectivo municipal. Esto implicaba modificar, eliminar o fusionar rutas ya existentes, obligando a todas las empresas del municipio a implementar un sistema de recaudo centralizado bajo el control de SOMOS.

Sin embargo, los problemas comenzaron desde el mismo momento en que Rendón planteó el nuevo esquema de transporte pues no contó con el aval de los transportadores locales ni fue consultado con el Gobierno Nacional en cabeza del entonces presidente Iván Duque.

Y así lo confirmó en la Comisión Sexta de la Cámara de Representantes el 8 de mayo de 2019, el propio viceministro de transporte Juan Camilo Ostos, durante un debate de control político.

Ese día, Ostos aclaró que no se conocían a fondo los detalles de dicho proyecto, “motivo por el cual no se verificarán las condiciones técnicas, operativas y legales en que se desarrollará”, puntualizó.  

En el resto de su respuesta a la Cámara de Representantes, el viceministro Ostos reiteró que no había ni un sólo documento o soporte que demostrara que la iniciativa del alcalde Rendón había sido acordada y socializada con el Gobierno Nacional. 

La revista Raya publicó una investigación donde revela que por este proyecto, los transportadores se sintieron no solo afectados, sino desconocidos por el alcalde Rendón que prácticamente los obligó a la brava a simplemente aceptar sus condiciones.

Para conseguirlo, los alcaldes Rendón y posteriormente Hernández contrataron y gastaron más de $36.000 millones de pesos en 48 contratos, la mayoría de ellos otorgados a dedo, para la estructuración del nuevo modelo de movilidad municipal.

Los adquiridos, firmados y celebrados en la administración de Andrés Julián Rendón para el periodo del 2016 al 2019 fueron por un monto de $33.998.995.404 y en la administración de Rodrigo Hernández, se celebraron 13 contratos por un valor de  $2.717.765.458.

Y casi 8 años después de concebirse, el proyecto del tren ligero, que se supone era el eje central del nuevo sistema de transporte, con un trazado de 17 kilómetros que atravesaría Rionegro de norte a sur, se convirtió en el primer gran fracaso. Para este proyecto, Rendón comprometió recursos de las vigencias futuras del municipio por el extravagante monto de $5 billones de pesos a lo largo de 25 años. Sin embargo, esta decisión fue anulada en 2021 por un fallo del Tribunal Administrativo de Antioquia, dejando el proyecto sin financiación.

Además, en tres oportunidades, la rueda de negocios que buscaba posibles interesados en su construcción, quedó desierta.

La viabilidad del proyecto siempre estuvo en duda, entre otras cosas porque Rionegro cuenta con poco más de 130.000 habitantes. La ley 310 de 1996 y el CONPES 3167 de 2002 establecen que solo las ciudades con más de 600.000 habitantes pueden recibir financiación de la Nación.

Así mismo la Revista Raya reveló que con todo y estos inconvenientes producto de la improvisación y ligereza del actuar de Rendón, la alcaldía se gastó $1.807 millones de pesos en un estudio de 2016 con la firma Steer Davies Gleave que fue contratado a través de la Asociación de Municipios del Altiplano del Oriente Antioqueño (MASORA), presenta conflictos de interés, pues Masora es una asociación privada gestada décadas atrás por el exalcalde y excongresista Rubén Darío Quintero, quien ha sido empleado por ésta después de su salida de la cárcel tras cumplir su condena por parapolítica. 

El tren ligero

También Rendón destinó $12.847 millones de pesos adicionales al proyecto del tren ligero, mediante cuatro contratos, dos de ellos otorgados de manera directa, según un oficio de la Secretaría de Planeación del municipio enviado al Concejo de Rionegro en junio de 2021 en el marco de un cabildo abierto.

Sin importarle los recursos públicos que habían malgastado en el tema del tren ligero, Hernández siguió adelante con el proyecto del transporte masivo, que dejó iniciado Rendón, y que no tenía otro propósito de arrebatar el control del negocio a las empresas transportadoras tradicionales, pues el propósito siempre fue entregarle ese recaudo a SOMOS, la empresa creada por la propia alcaldía. 

Sin embargo, la improvisación y la arbitrariedad marcaron la gestión de ambos mandatarios. Durante ocho años, las alcaldías de Rendón y Rodrigo Hernández, expidieron medio centenar de decretos y actos administrativos, como lo expuso la revista Raya, modificando tarifas y rutas a su antojo. «Se implementó un sistema de cobro con tarjetas electrónicas que costó 360 millones y que no funcionó. La alcaldía además ejecutó 290 millones en la “socialización” del sistema, la cual, al igual que el inicio de las nuevas rutas, se aplazó, por lo menos, en cinco ocasiones. Incluso, el alcalde Hernández le cambió el nombre al sistema que pasó de llamarse SONRÍO a SITIRIO», señala la investigación de Raya.

La alcaldía de Rendón construyó, entre 2018 y 2019, paraderos de busetas y unas estaciones satélites en La Morelia y otro sector conocido como Empanadas Caucanas, con un costo de $1.316 millones de pesos, mediante cuatro contratos. Pero a estas alturas estas estaciones quedaron abandonadas y saqueadas y ninguna ha entrado en operación hasta la fecha. 

De igual manera, la Terminal de Transportes de Belén, cuyo contrato por más de $12.500 millones de pesos fue adjudicado de manera directa a la empresa SOMOS durante la alcaldía de Rodrigo Hernández Alzate en 2021, también presenta múltiples retrasos y aún no ha sido puesta en funcionamiento, a pesar de que debió ser entregada en diciembre pasado.

Por esos hechos, la Contraloría Municipal llamó la atención a la empresa SOMOS por el retraso injustificable en la construcción de la terminal de Belén, señalando que la obra proyectada para cinco meses llevaba 17 meses sin concluir. El informe de auditoría del 2021 concluyó: «no se realizó una adecuada aplicación del principio de planeación y economía en los estudios previos, ya que, se evidencia que el tiempo prorrogado es igual o mayor al tiempo contractual estipulado inicialmente».

La Contraloría, además identificó un presunto detrimento patrimonial por $295 millones de pesos que se embolataron en 2021.

En efecto, en noviembre de 2021 se firmó el contrato con SOMOS para la construcción de la terminal en Belén (Terminal de Transporte de Rionegro), por valor de $8 mil millones de pesos. Desde ese mismo año, se venían discutiendo los planes, con la expectativa de que estuviera operativa en el segundo semestre de 2022. Sin embargo, a esta fecha, si bien las principales estructuras están terminadas, aún faltan absolutamente todas las instalaciones para servicios públicos, y los acabados arquitectónicos. Encima, los trabajos están suspendidos desde diciembre del año pasado. En conclusión, aún la terminal no está operando después de 3 años.

Otro engaño

De otra parte, otra de las molestias que les generó a los habitantes de Rionegro el exalcalde Rendón, hoy gobernador de Antioquia, fue el engaño con el valor de las tarifas con que vendió el proyecto del transporte masivo. Inicialmente con la empresa SONRIO se decía que el pasaje iba a costar $1.700, pero a la hora de empezar a operar SITIRIO fue en realidad de $2.300 al área urbana y al área rural cuesta hasta $2.900.

Finalmente, tras más de 7 intentos fallidos por entrar a operar el sistema de transporte en Rionegro, inició el lunes 15 de noviembre del 2021, pero aún no está operando en su totalidad y siguen muchos transportadores en desacuerdo con el proyecto.

Carlos Osorno, veedor ciudadano de Rionegro, dijo que después de ocho años, miles de millones de pesos invertidos en proyectos inviables y dos paros de transportadores, la movilidad en el municipio es igual a la que existía antes de que Andrés Julián Rendón y su sucesor Rodrigo Hernández impusieran un fracasado sistema de transporte masivo a través de la empresa SOMOS.

Osorno criticó la negativa de  la administración municipal a entregar copia de los estudios técnicos, mediciones y encuestas que, según esas alcaldías, fundamentaron la creación del sistema de transporte masivo, información que ha sido solicitada durante ocho años por los gremios de transportadores. 

Diego Macía, Miguel Valencia, Fernando Valencia y Leidy Baena, exconcejales de oposición de Rionegro, en noviembre de 2021 interpusieron una denuncia penal contra Rendón, su sucesor Rodrigo Hernández y dos de sus funcionarios en la empresa SOMOS: David Orlando Quintero y Óscar Rendón, exgerentes, argumentando un presunto detrimento patrimonial que podría constituirse en delitos contra la administración pública por «millonarios contratos que a la fecha no se ven los resultados, pero que han impactado negativamente el patrimonio de los Rionegrinos». Sobre esto la Fiscalía está en indagación, pero no se ha pronunciado.

Por el momento, David Orlando Quintero y Rodrigo Hernández salieron premiados: ambos consiguieron un puesto en la Gobernación de Antioquia tras el triunfo de Andrés Julián Rendón el año pasado.

La revista Raya confirmó que la investigación por esta denuncia penal, que involucra a otros funcionarios además de Rendón en presuntos delitos de peculado por apropiación, sigue activa en la Fiscalía 28 anticorrupción de Medellín, aunque no se conocen avances.

Investigación por los CAI

Con la misma improvisación, arbitrariedad y abuso de poder que lo caracterizan, también siendo alcalde de Rionegro, Rendón decidió construir dos CAI, supuestamente para brindar más seguridad a sus coterráneos.

Sin embargo, nuevamente pasó por alto la norma pues ni siquiera contó con la supervisión de la Policía Nacional, encargada del tema.

Investigaciones periodísticas, entre ellas las de la revista Raya, revelaron que al actual gobernador de Antioquía, le reposan investigaciones en la Fiscalía por corrupción en contratos de obras públicas, que llevaron a un millonario detrimento patrimonial. Los dos contratos sumarían cerca de $1200 millones de pesos.

«Antes de iniciar con el proyecto de construcción se debe contar por parte de la Policía Nacional con un documento denominado aval estratégico», en donde se determina «necesidad, conveniencia y oportunidad para crear una nueva unidad policial que se deba incluir dentro de la estructura orgánica del Departamento de Policía». Y esto le fue advertido a Rendón en 2018.

Las obras además terminaron costando casi el doble del valor inicial, así como tampoco se cumplió con los tiempos de construcción, que eran 4 meses, y solo en 2021 fueron terminados.

Pese a todo esto, durante la Fiscalía de Francisco Barbosa, el proceso que le abrieron a Rendón por varios delitos de corrupción, fue aplazado en varias oportunidades lo que facilitó que el hoy Gobernador de Antioquia no fuera imputado en plena campaña el año pasado.

Rendón estuvo a punto de ser capturado antes de su elección, pero su abogado logró aplazar la audiencia. Cuando fue elegido y adquirió fuero, el caso pasó de la Fiscal 28 de Medellín, Alejandra Lopera, al fiscal delegado ante la Corte Suprema, Hernán Suárez Delgado.

Hasta el momento no hay claridad sobre el futuro del caso, sin embargo, el fiscal Suárez ya puso tras las rejas a Luis Alberto Gnecco lo que da indicios de que este caso podría avanzar. Vale, aclarar que Lopera tenía abundantes pruebas e intenciones de imputar a Rendón antes de ser gobernador de Antioquía.

El apoderado del hoy gobernador es Ricardo Giraldo, quien ha sido notificado de doce investigaciones penales de la Fiscalía contra su cliente por delitos como peculado por apropiación, prevaricato, interés indebido en la celebración de contratos y violación al régimen de inhabilidades.

Otra de las arbitraria “jugaditas” de Rendón

Al igual que hizo con SOMOS, cuando recién fue elegido alcalde de Rionegro, Julián Rendón creó desde la alcaldía la Empresa de Desarrollo Sostenible del Oriente (EDESO) una entidad descentralizada que es usada comúnmente para otorgar contratos a dedo.

Efectivamente, esa empresa junto a otras 19 entidades fueron calificadas de contrataderos y se encuentran en la lupa de la Contraloría por posibles irregularidades en contratos.

En 2018 una auditoría de la Contraloría señaló que su empresa no contaba con la potestad para construir los CAI, aun así el alcalde ejecutó el contrato.

Rendón apoyó como su sucesor en la alcaldía de Rionegro en 2020 a Rodrigo Hernández Álzate, quien venía de gerenciar a EDESO y que ahora que es gobernador lo designó como gerente de la Empresa de Vivienda de Antioquia (VIVA), entidad que maneja importantes recursos públicos y es descentralizada.

Con tales antecedentes, y conociéndose ya los enredos que generados tras la convocatoria para donar a la cuestionada vaca para vías de Antioquia, poco o nada podrán esperar los antioqueños de esta iniciativa. Tocará esperar a ver con qué “cuento chino” saldrá el hoy flamante gobernador Rendón a la hora de dar explicaciones a quienes probablemente de buena fe han aún creen en sus altruistas intereses.

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