Bien lo había advertido la columnista Cecilia Orozco Tascón en su columna de El Espectador, en agosto del 2022, tras la designación de Guillermo Reyes como ministro de Transporte: “Hay que empezar por decir, con franqueza, que Reyes no parece ser el líder adecuado para dirigir el presente y futuro de la infraestructura vial del país, como corresponde al ministerio que le entregó el presidente Gustavo Petro, y que esa cartera podría tener mejores augurios en manos más técnicas, en lugar de las de un profesional del derecho que ha dedicado su carrera al campo electoral y judicial, a la academia y, por qué no decirlo, al sector de las relaciones públicas en las que se mueve como tiburón en un mar lleno de pececitos”. 

Y no se equivocó ni un ápice, pues el tiempo le ha dado la razón, luego de que se conocieran presuntos actuaciones corruptas del personaje de marras. 

Una investigación del portal La Silla Vacía, reveló que el Ministro Reyes ha utilizado en 9 ocasiones para desplazarse a distintos sitios un avión del contratista Pedro Contecha, dueño de la empresa Ingeniería de Vías, a la que le dieron el contrato para atender la emergencia en el Cauca.  

Reyes le confirmó a La Silla Vacía, que en efecto Contecha le ha prestado su avión siete veces. Tres para ir al Cauca a revisar la emergencia en la Panamericana y otras cuatro para atender agenda de gobierno en otros lugares (a veces a varios lugares en el mismo día). 

Pero la investigación periodística encontró que el Ministro usó en dos ocasiones más la aeronave, el 27 de enero para ir a Tolú y el 10 de marzo para desplazarse a Cartagena. 

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Según la Silla Vacía, en el mencionado contrato para atender la emergencia de la vía Panamericana en el Cauca, presenta inconsistencias: pagos que no coinciden con los soportes, contradicciones en el valor total y una amistad entre el director del Invías, Juan Alfonso Latorre, y el contratista Contecha. 

Y es que desde que llegó al gabinete, su nombramiento generó duras críticas. El Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice) y cuatro organizaciones sociales más, expusieron sus razones a través de un comunicado publicado en su página web desde cuando se conoció que sería el nuevo Mintransporte. 

Guillermo Reyes fue viceministro de justicia durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, nombrado como cuota del Partido Conservador por haber votado favorablemente la reelección. En dicho período, Reyes promovió varias medidas punitivistas, y se opuso al proyecto inicial de Ley de víctimas y al reconocimiento de la responsabilidad estatal de repararlas que allí se planteaba. Además, se presentaron varios hechos de corrupción protagonizados por su partido político, cuyas investigaciones -en su mayoría- no prosperaron, pero sí dejaron cuestionamientos sobre la integridad de Reyes”, afirmó en su momento Movice. 

Luego mencionan un sonado caso que transcurrió en 2015 y que según reveló Revista Semana, Reyes habría plagiado su tesis presentada en 2014 para graduarse de doctor de la Universidad Complutense de Madrid. 

“Si bien se ha argumentado que existe un fallo de la Fiscalía que lo absolvió frente a estas acusaciones, dicho fallo se refiere exclusivamente a un documento preliminar de su tesis doctoral y no incluye otros dos libros (de 2004 y 2014), en donde reproduce como propios varios párrafos de un artículo de Juan Jaramillo llamado ‘Los órganos electorales supremos’, aseguró Movice 

También fungió como ministro consejero de la embajada de Colombia ante Naciones Unidas durante el gobierno de Andrés Pastrana; fue elegido, también por ese partido, en el Consejo Electoral del que fue su vicepresidente y presidente. 

Entre uno y otro año, fue rector, en un corto periodo, de una universidad y en otro pequeño tiempo, de un segundo centro educativo; finalmente, vueltas que dan los que saben moverse, se dice que él y su esposa son grandes amigos del presidente Petro y su esposa lo cual le habría sido útil para el actual nombramiento. Muchos honores ha logrado el ministro con pocos méritos. 

El contrato inflado

Pero volviendo al hilo que comunica a Reyes con Contencha, se trata del contrato por 60 mil millones de pesos firmado a través de la urgencia manifiesta, por el director del Invías, Juan Alfonso Latorre, nombrado por el presidente Petro en diciembre, con Ingeniería de Vías, la empresa de Contecha, un reconocido contratista de vías en el país, y que estaría involucrado en el entramado de corrupción del exsenador Richard Aguilar. 

El objeto de las obras era rehabilitar de manera rápida una vía de 300 metros de la vía Panamericana que dejó al Cauca incomunicado. Tres semanas después, el 27 de enero, en el Invías firmó el contrato.  

Pero, lo curioso es que días antes, al interior de la entidad había empezado a circular un documento firmado por la subdirectora de gestión de riesgo, Carolina Barbanti, que advertía que el valor de la obra estaba sobredimensionado, según reveló en una investigación de La Silla Vacía publicada el 16 de abril. 

Cuenta dicho portal que Barbanti, quien era la experta en atención de emergencias del Invías, decía que, según sus propias estimaciones, la intervención no debía superar los 30 mil millones. 

El director del Invías, Juan Alfonso Latorre, le dijo a La Silla que Barbanti se molestó porque él le quitó el manejo de la emergencia y se la encargó a Edgar Jesús Rojas, el director técnico de la entidad. 

“Le dije a Edgar: no deje eso en emergencias. ¿Qué confianza le tenía a Edgar? Que acaba de llegar, no venía de la administración anterior como Barbanti”, dijo Latorre. 

Hay dos versiones sobre cómo se tasaron las cantidades de obra para llegar al valor de 60 mil millones que se contradicen entre sí. 

Una de las versiones advierte que el propio director del Invías, Latorre, reconoció que el contratista ayudó a formular los precios de su propio contrato, pero da otra versión que se contradice con la primera sobre cómo se determinaron las cantidades. 

Pero, al mismo tiempo afirmó que, lo que hicieron fue calcular los materiales con el propósito de que costaran 60 mil millones, porque esa era la disponibilidad máxima de recursos que tenían asignados en la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo (Ungrd) para atender la emergencia. 

“Nosotros hicimos una bolsa de dinero para resolver el problema. Eran 64 mil millones de pesos. Estaban destinados para todo Colombia, pero se cae el Cauca y dijimos: usemos eso. Y entonces hacemos un contrato por 64, sin tener diseños, soluciones, ni nada”, dijo el funcionario que dirige esa entidad, que tiene un presupuesto de 5,6 billones de pesos. 

Explicó que como “no tenían certeza de cuánta plata se iba a necesitar, entonces preferían pedir un monto alto para evitar adicionar el contrato. O, en su defecto, en caso de que tuvieran que adicionarlo, disponer de más margen porque un contrato puede aumentar su valor hasta un 50 por ciento”. 

En síntesis, la versión ratifica lo que alertó Barbanti: el precio de la obra no estaba soportado técnicamente y desde el principio se había decidido que fuera por 60 mil millones, según plasmó en una carta que el Invías le confirmó a La Silla que dejó la funcionaria antes de renunciar.

Ahora el escándalo termina tocando al propio ministro de Transporte que al parecer es muy “amigo” de Cotencha. 

Lo que queda claro con este nuevo escándalo es que por lo visto al Instituto Nacional de Vías (Invias), el cacareado “cambio” del Gobierno Petro, no llegó, todo lo contrario, las viejas prácticas corruptas se mantienen intactas. 

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