Vicente Calvo y la anatomía de un saqueo silencioso: cómo un ciudadano con estados financieros y una hoja de Excel documentó el mayor desfalco de la historia del sistema de salud colombiano — y cómo nadie quiso escucharlo hasta que ya era demasiado tarde

Por Hipólito Palencia  |  corrupcionaldia.com  |  Febrero de 2026  |  Mecanismo Invisible + Radiografía Profunda

Cuando un ciudadano sin cargo oficial, sin presupuesto estatal y sin un equipo de periodistas detrás abre un archivo de Excel y encuentra un hueco de $8,5 billones de pesos que nadie en el gobierno, la Superintendencia de Salud, la Contraloría ni los gremios habían reportado con claridad a la opinión pública, hay dos posibilidades: o se equivocó, o el sistema entero estaba mirando para otro lado.

Vicente Calvo no se equivocó. Y eso es lo más perturbador de esta historia.

Desde su cuenta en X (@vcalvot), con más de 35 años de experiencia en análisis financiero, este investigador independiente construyó durante años una radiografía implacable del sistema de aseguramiento en salud colombiano. Sus hallazgos, ignorados en un principio por la clase política y los medios tradicionales, terminaron respaldados por la Contraloría General de la República, la Superintendencia Nacional de Salud, y ahora, en enero de 2026, por la propia Academia Nacional de Medicina, que en su pronunciamiento más reciente describió lo que Calvo venía advirtiendo con una frase lapidaria: el sistema enfrenta una «pérdida acumulada de $7,3 billones» y una «siniestralidad global del 108,6%«.

La pregunta que este artículo se propone responder no es qué pasó, sino por qué tardamos tanto en saberlo.

EL MÉTODO: UN CIUDADANO Y UNA HOJA DE CÁLCULO

Vicente Calvo no llegó al sistema de salud colombiano por una asignación periodística ni por un encargo gubernamental. Llegó por curiosidad, según sus propias palabras. Y lo que encontró lo llevó a crear dondeestalaplata.com, una plataforma pública donde archivó y publicó los estados financieros de las EPS con módulos de consulta por empresa y por cuentas contables, disponibles para cualquier ciudadano que quisiera verificar los datos.

Su metodología es simple en forma, devastadora en fondo: tomar los estados financieros oficiales publicados por la Superintendencia Nacional de Salud y cruzarlos con las normas que rigen a cualquier aseguradora en el mundo —los principios de Basilea I, II y III para banca, y el estándar Solvencia II para compañías de seguros— para determinar si las Entidades Promotoras de Salud (EPS) realmente constituían las reservas técnicas que la ley colombiana exige desde el Decreto 2702 de 2014 y el Decreto compilatorio 780 de 2016.

El resultado fue un hallazgo que ningún regulador había comunicado con esa claridad ante la opinión pública: las EPS colombianas operaban como aseguradoras virtuales. Recibían los recursos, los usaban, pero no guardaban las provisiones obligatorias para responder por sus compromisos futuros con prestadores y pacientes.

"Los recursos deberían estar obligatoriamente resguardados bajo las reservas técnicas; sin embargo, solo hay 6 billones en 4 o 5 EPS. El resto lo han desaparecido."

Esta frase, documentada en corrupcionaldia.com, resume en términos ciudadanos lo que técnicamente se llama un «descalce crónico»: la diferencia entre lo que una aseguradora promete pagar y lo que realmente tiene disponible para hacerlo.

LAS CIFRAS DEL SAQUEO: UNA ANATOMÍA DEL DESFALCO

Los números que Vicente Calvo comenzó a señalar desde 2022 y 2023 no fueron refutados por nadie. Ni las EPS, ni Acemi, ni los entes de control los contradijeron con evidencia. Simplemente fueron ignorados hasta que la realidad los hizo irrebatibles:

$8,5 billones — faltante inicial en reservas técnicas de las 27 EPS activas, documentado por Calvo en 2023

$11 billones — monto confirmado por la Contraloría General como «embolato» del sistema de salud (2025)

$9 billones — desviados por 18 EPS durante 2020-2021 en rubros sin relación con atención en salud (auditoría Contraloría)

$7,1 billones — que IPS se quedaron sin cobrar en 11 EPS liquidadas entre 2018 y 2022 durante el gobierno Duque

$25 billones — deuda acumulada de EPS con clínicas y hospitales al cierre de 2025

314.858 — tutelas en salud solo en 2025 — el mayor número en la historia del sistema

Estos datos no son hipótesis. Son cifras oficiales que Calvo ayudó a ubicar en el radar público años antes de que los organismos de control las confirmaran. El sesgo de statu quo —esa tendencia cognitiva a preferir que las cosas sigan como están— operó plenamente en las instituciones colombianas: nadie quería remover los cimientos del sistema porque el costo político de hacerlo parecía mayor que el costo real de la omisión.

Esa percepción resultó catastrófica para los pacientes.

EL PROYECTO «DONDE ESTÁ LA PLATA»: CUANDO UN CIUDADANO HACE LO QUE LOS REGULADORES NO HICIERON

El proyecto Donde Está la Plata, liderado por Calvo, despertó algo poco común en Colombia: interés ciudadano genuino por datos financieros de salud. Quienes lo siguieron descubrieron realidades que existían desde hacía años, pero que nunca habían sido presentadas de forma comprensible y verificable para el público general.

Entre los hallazgos más reveladores que Calvo documentó y publicó se encuentran: que desde 2014 se permitió respaldar activos de una aseguradora con intangibles por más de 1 billón de pesos; que los plazos de cumplimiento de solvencia fueron sistemáticamente extendidos y los indicadores rebajados, incentivando de facto el incumplimiento de normas internacionales de información financiera; y que en el caso de Nueva EPS, para 2022 sus reservas no llegaban a representar ni el 5% de sus deudas, muchas de ellas ocultas.

"Se robaron los cimientos del sistema y el edificio se cayó."

Esta sentencia de Calvo, recogida por corrupcionaldia.com en marzo de 2025, es quizás la más precisa síntesis del colapso estructural que hoy reconoce la Academia Nacional de Medicina en su pronunciamiento del 23 de enero de 2026, cuando señala que la crisis actual «no es coyuntural ni atribuible a un solo actor, sino el resultado de debilidades acumuladas en gobernanza, financiación, regulación, planeación y control».

Calvo lo dijo antes. Con datos. Con nombres. Y con estados financieros públicos que cualquiera podía consultar.

EL SESGO DE CONFIRMACIÓN Y LA TRAMPA DEL DISCURSO POLÍTICO

Aquí entra en juego uno de los mecanismos psicológicos más peligrosos que describe la literatura sobre sesgos cognitivos: el sesgo de confirmación. La clase política colombiana —tanto quienes defienden las EPS como quienes las atacan— tendió a seleccionar de los análisis de Calvo solo aquello que confirmaba su posición preestablecida.

El presidente Gustavo Petro citó el informe de Calvo de 2025 sobre liberación de reservas técnicas para señalar que las EPS inflaron gastos. La oposición, en cambio, acusó a Calvo de ser un activista pro-gobierno. Ninguno se detuvo a hacer lo más importante: construir una política pública basada en la totalidad del diagnóstico, no en la parte conveniente.

Mientras tanto, el sesgo de retrospectiva opera en quienes hoy dicen que «era obvio» que el sistema colapsaría. No lo era. O si lo era, quienes tenían el poder de actuar eligieron no hacerlo. El espejo retrovisor es cómodo; la acción preventiva, incómoda.

Y el sesgo del statu quo explica el resto: cambiar el modelo de aseguramiento, exigir cumplimiento real de reservas técnicas, sancionar a los directivos responsables… todo eso requería enfrentarse a intereses poderosos. Mucho más fácil extender los plazos, reducir los indicadores mínimos, y esperar que el problema se resolviera solo.

No se resolvió solo. Costó $11 billones y 314.858 tutelas en un solo año.

LA ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA Y EL VACÍO QUE CALVO SEÑALA

El pronunciamiento de la Academia Nacional de Medicina del 23 de enero de 2026 es, en muchos sentidos, una validación institucional tardía de lo que Vicente Calvo y plataformas como corrupcionaldia.com han documentado con datos durante años. La Academia reconoce pérdidas operacionales de $7,3 billones, deterioro de la red prestadora, precarización del talento humano y fallas en el flujo de recursos.

Sin embargo, en la respuesta que Calvo presentó ante la Academia —y que forma parte del expediente público de este caso— hay un señalamiento puntual y técnicamente fundado: el pronunciamiento académico, pese a su valor, no menciona explícitamente las reservas técnicas como el mecanismo central de la crisis financiera. Su omisión, escribe Calvo, «deja un vacío en la comprensión integral de las causas financieras de la crisis, limitando la capacidad de proponer soluciones estructurales«.

Es una crítica justa. Porque la UPC insuficiente —el argumento favorito de las EPS y de quienes las defienden— es una media verdad que oculta la media verdad más importante: que los recursos que sí llegaron no fueron protegidos como la ley ordena. Hablar de financiación sin hablar de resguardo de reservas es como diagnosticar una hemorragia sin mencionar que el paciente tiene las venas abiertas.

Calvo propone ante la Academia tres acciones concretas: incluir las reservas técnicas como punto prioritario en los próximos foros; analizar el impacto ético de su incumplimiento sobre la autonomía médica y la protección del paciente; y convocar a expertos actuariales y financieros para enriquecer el debate técnico. También sugiere al Dr. Fernández como articulador del tema dentro de la institución.

Son peticiones razonables. La Academia tiene ahora la oportunidad de ser parte de la solución o de repetir el patrón institucional que Calvo ha documentado: saber y no actuar.

LO QUE ESTÁ EN JUEGO: ÉTICA MÉDICA, AUTONOMÍA Y DERECHO A LA SALUD

El problema de las reservas técnicas no es un asunto contable abstracto. Tiene consecuencias humanas directas y medibles. Cuando una EPS no constituye sus reservas técnicas, no puede pagar a tiempo a las IPS. Cuando las IPS no cobran, no pueden pagar médicos ni comprar insumos. Cuando los médicos no tienen insumos, los pacientes no reciben atención. Cuando los pacientes no reciben atención, las tutelas se disparan. Y el ciclo se repite.

Ese ciclo tiene un inicio. Y ese inicio, según la evidencia que Calvo ha documentado durante años y que hoy respalda la Contraloría, es el incumplimiento sistemático y tolerado del régimen de reservas técnicas. No es una crisis de recursos insuficientes: según las cifras que Calvo publicó en 2024, el Estado inyecta cerca de 1,7 mil millones de dólares mensuales al sistema de forma anticipada. El problema es que una parte significativa de esos recursos no llega a donde debe llegar.

"La supuesta desfinanciación del sistema de salud colombiano es un mito que oculta una realidad alarmante."

Esta afirmación de Calvo, respaldada por sus análisis de la UPC y los estados financieros de las EPS, invierte la narrativa dominante: no se trata de que no hay dinero, sino de que el dinero no está donde debe estar ni en la forma en que la ley exige que esté.

Eso tiene nombre. En el derecho colombiano, se llama peculado por apropiación. En términos de ética médica, se llama traición a los principios que justifican la existencia del sistema de aseguramiento. Y en términos ciudadanos, se llama robo.

EL MECANISMO INVISIBLE: CÓMO OPERA EL SAQUEO SIN SER DETECTADO

Uno de los aportes más valiosos de Vicente Calvo no son solo las cifras, sino la descripción del mecanismo. ¿Cómo es posible que se sustrajeran billones de un sistema público sin que los entes de control actuaran de manera oportuna?

La respuesta tiene varias capas. Primera: la complejidad técnica. Los estados financieros de las EPS son documentos de gran densidad técnica que pocos ciudadanos pueden interpretar. Esta opacidad informativa protege a los responsables, porque la rendición de cuentas requiere primero comprensión.

Segunda: la regulación laxa y cambiante. Calvo documentó que a lo largo de los años los plazos de cumplimiento de reservas fueron extendidos y los indicadores mínimos reducidos. El regulador, en lugar de exigir, cedió. Esto constituye lo que el profesor Alejandro Nieto denominó en su obra sobre el desgobierno de lo público como la politización de la administración: los altos cargos responden más a intereses que a criterios técnicos.

Tercera: la captura del debate político. Las EPS lograron que la discusión pública girara en torno a la UPC insuficiente, desviando la atención del incumplimiento de sus propias obligaciones. El sesgo de confirmación hizo el resto: cada actor del debate seleccionó los datos que confirmaban su relato.

Cuarta: la impunidad. Con 522 procesos abiertos y solo 41 fallos de responsabilidad fiscal hasta la fecha, el costo real de saquear el sistema fue, durante demasiados años, calculadamente bajo.

UNA COLOMBIA DIFERENTE ES POSIBLE: PERO REQUIERE VER LA VERDAD COMPLETA

La historia de Vicente Calvo y sus investigaciones sobre el sistema de salud colombiano es también una historia sobre lo que ocurre cuando un ciudadano se niega a aceptar el sesgo del statu quo. Mientras instituciones enteras miraban hacia otro lado, Calvo usó herramientas públicas, datos abiertos y conocimiento técnico para documentar lo que nadie quería ver.

No es un héroe cinematográfico. Es algo más interesante: es la demostración de que la transparencia y la rendición de cuentas no son conceptos abstractos sino prácticas concretas que cualquier ciudadano con acceso a datos públicos puede ejercer.

La Academia Nacional de Medicina tiene ahora en sus manos una oportunidad histórica. El pronunciamiento de enero de 2026 es un paso importante, pero incompleto si no incorpora el análisis de las reservas técnicas como eje central del diagnóstico financiero. La solicitud de Calvo no es ideológica ni política. Es técnica, verificable y urgente.

La crisis del sistema de salud colombiano no comenzó en 2025 ni en 2024. Comenzó cuando alguien decidió, por primera vez, que era posible operar como asegurador sin resguardar lo que la ley exigía resguardar. Y terminará, si alguna vez termina, cuando las instituciones hagan lo que Calvo lleva años pidiendo: exigir cumplimiento, sancionar el incumplimiento y poner la transparencia financiera al servicio del derecho fundamental a la salud.

Porque una Colombia diferente es posible. Pero solo cuando los ciudadanos conocen la verdad completa.

Pregunta para el debate: Si los estados financieros que revelan el faltante de reservas técnicas han sido públicos durante años, ¿qué tipo de responsabilidad tienen los organismos de control que no actuaron? ¿Y quiénes serán los próximos en rendir cuentas?

FUENTES Y REFERENCIAS

• Academia Nacional de Medicina — Pronunciamiento sobre la Situación de la Salud en Colombia, enero 23 de 2026

• corrupcionaldia.com — «Desastre en la Salud de Colombia: El Colapso del Sistema y la Corrupción en las EPS», agosto 2024

• corrupcionaldia.com — «El Saqueo Silencioso: Así Desaparecieron 11 Billones del Sistema de Salud Colombiano», marzo 2025

• corrupcionaldia.com — «Crisis del Sistema de Salud: ¿El Origen Está en la Ley 100 de 1993?», junio 2024

• Federación Médica Colombiana — «¿Dónde Están las Reservas Técnicas de las EPS?», octubre 2023

• Consultorsalud — «Reservas Técnicas: ¿El Talón de Aquiles de las EPS?», octubre 2023

• @vcalvot en X (Twitter) — análisis y publicaciones 2022-2026

• Contraloría General de la República — Informes de Auditoría al Sistema de Salud 2024-2025

• dondeestalaplata.com — Datos de estados financieros EPS e IPS consolidados

corrupcionaldia.com — Creemos que una Colombia diferente es posible cuando los ciudadanos conocen la verdad completa.

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