Inseguridad en Barranquilla: ¿percepción o realidad urbana?

Adlai Stevenson Samper

Las noticias –tanto en redes, con vídeos tomados de las cámaras de seguridad y en los medios de comunicación “tradicionales”- exponen de forma sistemática asaltos, homicidios, raponazos y toda una gama de delitos contra la propiedad personal en las cuales participan de dos a ocho personas casi siempre bordo de motos.

A estos delincuentes los vinculan con bandas organizadas, algunas de ellas en conflicto como los directos responsables de un singular miedo colectivo que obliga al pago de extorsiones o contratar “especialistas en protección”, tales como guardias de seguridad armados.

Hay otro tipo de delincuencia, más allá de los etiquetamientos sobre sectores marginales como “posibles” delincuentes que transitan por áreas del Código Penal en lo concerniente a la administración pública de los cuales hay que plantear una salvedad: no generan percepciones ni miedos sociales urbanos pero pueden, en una impunidad general, generar la sensación que todo se vale en esta especie de ley de la selva primitiva en que se ha convertido Barranquilla cada vez con mayores inequidades y exclusiones, totalmente comprobables con cifras y datos provenientes de diversas instituciones tanto oficiales como privadas.

Es pertinente exponerlas para dar una visión de conjunto de probables explicaciones criminológicas a complejos problemas de inseguridad.

Alta tasa de informalidad laboral

Las cifras vienen en un crescendo demoledor desde hace varios años y son fácilmente comprobables en las esquinas de la ciudad y en la invasión del espacio público con todo tipo de negocios: desde accesorios para celulares, venta de plátanos en malla, tinteras, limpiaparabrisas, “cuidadores” vehiculares y toda una parafernalia de comercio disputándose los dineros circulantes de escaso monto.

Según reporte del DANE en marzo de 2021, Barranquilla fue la ciudad en la que hubo notorio aumento de la informalidad, pasando de una tasa de 54,9% en el periodo del trimestre de noviembre a enero de 2020, a uno de 60,7% en el mismo periodo de este año, un singular aumento de 5,8 puntos porcentuales.

Así, el número de trabajadores informales en la ciudad asciende a los 508.000 según el DANE, cifra que no concuerda con la actual demografía urbana que corresponde a 1.248.100 habitantes así que si la tasa de informalidad es del 60,7% las cifras de población informal tienen entre 748,860 habitantes a 800,000 si nos atenemos que algunos analistas aseguran que la tasa de informalidad es mayor; entre 63% a 66%.

Estas cifras presionan al mercado laboral formal con pagas muy bajas, por lo general con salario mínimo en ocupaciones que en otras ciudades de Colombia pagan el doble o triple. Variados informes indican con absoluta claridad que por ello gran parte de los jóvenes con títulos universitarios prefiere irse de la ciudad para desarrollar con dignidad salarial su profesión. 

Desempleo galopante

Vienen las paradojas. En la página web de la Alcaldía de Barranquilla replicada en la web de Asocapitales, junio 21, 2021, dice que «Barranquilla volvió a tener la menor tasa de desempleo del país (11,1%), según se dio a conocer en la más reciente medición del DANE».

Según esta información Barranquilla tiene 6,4 puntos porcentuales por debajo del promedio de las 23 ciudades principales del país para el período febrero-abril 2021, por debajo de capitales como Bogotá (19,2%), Cali (18,8%) y Medellín (17,5%); asimismo, se destacó que «la tasa global de participación fue del 60,3% y que la tasa de ocupación fue del 53,6%».

Le explicación, aunque parezca contradictoria, es sencilla. Están metiendo dentro del empleo formal a la informalidad y así se producen estas asombrosas cifras que colocan a Barranquilla con mayor dinámica de generación de empleo que ciudades como Bogotá, Medellín, Tunja y Bucaramanga. Más adelante veremos que esto no es cierto.

Para el Alcalde Jaime Pumarejo «en la medida que vayamos reabriendo esas actividades que hasta el momento habían estado restringidas, estamos seguros de que serán más los barranquilleros que van a poder llevar ingresos a sus hogares». Significa lo anterior, ateniéndonos al informe sobre menor desempleo en Colombia que cuando todo regrese a la normalidad serán la de una ciudad competitiva a nivel nacional e internacional.

Una ciudad con niveles decrecientes de competividad

Todos los años se presenta, por parte del Consejo Colombiano de Competividad, una entidad de composición heteróclita en donde se encuentran las universidades privadas de Bogotá y Medellín –Eafit, Los Andes, Rosario, Iccesi y Javeriana- empresas como Alpina, Bancolombia, BBVA, Alquería, Bimbo, Coca Cola, Colombina, Corona, Fedecafe, Grupo Argos, Grupo Bolívar, Grupo Nutresa, Grupo Sura, Grupo Diana, Manuelita, Smurfit Kappa Cartón de Colombia, TCC, Valorem, Tecnoquímicas y las entidades gremiales ANDI y CONFECAMARAS, un informe detallado sobre las ciudades más competitivas de Colombia que les debe servir de insumo confiable cuando se trata de inversiones y nuevos proyectos.

El informe se denomina Índice de Ciudades Competitivas ICC.

Se trata de inversión privada nacional que ausculta la realidad socio económica de las ciudades colombianas, monitoreada por la Universidad del Rosario y por grandes empresas, algunas de ellas vinculadas a inversionistas internacionales. Nada menos. Así que sus conclusiones son comentadas y analizadas en medios de comunicación y en foros académicos.

Vemos que dice el Índice de Ciudades Competitivas (ICC) 2021 sobre Barranquilla y su área metropolitana en donde se ubica con 6.00 puntos en el lugar séptimo nacional. La tabla con el número 1 la encabeza Bogotá. En el segundo lugar Medellín, en el tercero Tunja, Cali en el cuarto, Bucaramanga en el quinto, Manizales en el sexto, Barranquilla en el séptimo y Pereira casi la alcanza pues tiene 5,90.

No es una ciudad competitiva por su demografía (cuarta en Colombia) y a factores como su estratégica ubicación geográfica. En el informe ICC 2021 se discriminan posiciones por ciudad en cuanto a una serie de variables. En pilar institucional Barranquilla se ubica en el puesto noveno. En infraestructura y equipamiento en el 8vo. En pilar de adopción del TIC (tecnología de comunicaciones y redes) en la posición 11.

Sigamos con el informe ICC. En sostenibilidad ambiental Barranquilla ocupa el puesto 13. En sistema de salud la posición 17. En educación básica y media el puesto 23. Educación superior el puesto 8.  Entorno para los negocios el puesto 3. En el mercado laboral, y acá se desmienten las cifras de menor desempleo del país, ocupa el escandaloso puesto 25. Sistema financiero en el puesto 7. Tamaño del mercado posición 4. Sofisticación –ni los mismos promotores del ICC explican en que consiste esta variable, Barranquilla se encuentra en el segundo puesto. En innovación en la posición 11.

Estas cifras corroboran una situación socio económica decreciente de Barranquilla y muy lejos de la narrativa implementada de ciudad en franco progreso y desarrollo urbano. Todo lo contrario.

Ciudad con capacidad financiera comprometida

Nadie discute sobre las bondades de los créditos bancarios para acometer obras y procesos en la administración pública. Pero tiene sus límites el abusar de este sistema de obtención de recursos pues endeuda a largo plazo a la ciudad copando sus niveles de inversión social pues una parte se debe dedicar al pago de las acreencias y otra a gastos de funcionamiento.

Hasta el 2035 se encuentran dispuestas estas obligaciones. Corolario de lo anterior, obliga a la creación de mayores impuestos o en subidas dramáticas en los existentes.

Nada extraño entonces que entidades internacionales que miden créditos, tales como Fitch Group, Fitch Rating o Fitch Inc​ con sedes en New York y Londres hayan bajado a Barranquilla de rango en cuanto a seguridad de inversiones. 

En junio de 2021 esta institución bajó la calificación nacional de largo plazo del Distrito Especial Industrial y Portuario de Barranquilla a ‘AA(col)’ desde ‘AAA(col)’. Además, bajó a ‘AA(col)’ desde ‘AAA(col)’ la calificación nacional de largo plazo de la emisión de bonos local por hasta COP $650.000 millones, de los cuales COP $394.366 millones fueron colocados. La calificación de corto plazo se afirmó en ‘F1+(col)’. 

Según el informe «la baja en la calificación se explica por el ajuste en perfil de riesgo del Distrito a ‘Rango Medio Bajo’ desde ‘Rango Medio’, lo que refleja cinco factores claves de riesgo (FCR) en ‘Rango Medio’ y uno en ‘Más Débil’. Barranquilla presenta un deterioro en su posición de liquidez y en el acceso y disponibilidad a líneas de crédito comprometidas. Además, dispuso de una línea de crédito de corto plazo por COP $211.000 millones durante 2020, acción no prevista por parte de Fitch. Lo anterior se reflejó en la revalorización del factor de flexibilidad de los pasivos y liquidez» 

https://www.fitchratings.com/research/es/international-public-finance/fitch-downgrades-barranquilla-district-of-colombia-ratings-15-06-2021.

Pese a toda la evaluación anterior, se sigue en la política de préstamos o de disponer recursos a futuro –por ejemplo, las regalías que produce la participación del Distrito en Triple AAA ESP- para invertirlos en proyectos.  Mayer Brown (Estados Unidos y México) y Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría (Colombia) representaron al Deutsche Bank en el marco de un financiamiento al Distrito Especial por 100 millones de dólares para financiar proyectos de infraestructura pública. Durante las sesiones previas a la asamblea del BID se anunció un préstamo de $250 millones de dólares por parte de esta entidad.

https://www.semana.com/nacion/articulo/bid-anuncia-credito-de-250-millones-de-dolares-para-barranquilla/202141/

De los tres golpes a dos o uno y medio

Producto de las situaciones económicas precarias expuestas se refleja a nivel de dieta de los barranquilleros en el informe del DANE Pulso Social (abril 2021) donde muestra que solo el 38,5% pueden consumir las tres comidas diarias. El resto dos comidas y en algunos sectores solo una. Significa que 61,5% del total de habitantes del área metropolitana se encuentran en problemas alimentarios, coincidiendo esta cifra con el 60% de informalidad. Terrible panorama socio económico.

Imágenes del noticiero CM&.

Condiciones propicias para la inseguridad

En una entrevista televisiva de Yamid Amad con Daniel Oviedo, director del DANE, este dice que le asombra el caso Barranquilla. En el 2019 tenía un índice de pobreza de 25% que sube en el pandémico año 2020 a 41%, o sea una variación negativa del 15,6%.

Muy cercana esta situación de pobreza del 41% al 60% de informalidad y 61,5% de inseguridad alimentaria.

Según el acucioso –aunque no lo parezca- director del DANE, dice que estas situaciones en Barranquilla le parece que coinciden con otras que ya había advertido como los resultados de la encuesta Pulso Social que mostraban las desigualdades alimentarias.

Con todas estas dramáticas cifras sobre Barranquilla dadas por el DANE y el Consejo Colombiano de Competividad no es raro ni curioso la actual perspectiva de inseguridad por el desborde, bajo las conductas delictivas, de la inseguridad.

Al respecto es importante citar, como marco teórico referencial criminológico, las teorías críticas al respecto, entre otras la del italiano Alexandro Baratta, indican que el aumento de la delincuencia se debe a profundas brechas sociales, culturales, educativas y económicas producto de la exclusión social, el marginamiento y la carencia institucional de propuestas por el desarrollo integral –y no sectorial- de la sociedad. 

Así que según esta visión el mejoramiento de la seguridad urbana no es susceptible de plantearse con más policías, el ejército en misiones institucionales que no le competen y demás arandelas que se plantean como fórmulas salvadoras de lo que parece ser una bomba de tiempo urbano que es probable, bajo determinadas condiciones y presiones, que explote, tal como sucedió el año 2020 en Cali.

Las cifras generales expuestas no mienten. Muestran una cruda realidad que obliga a Barranquilleros al rebusque como método de supervivencia y que fue uno de los procesos impulsores de la primera y segunda oleada de Covid-19 en Barranquilla (los más altos en contagios y letalidad a nivel nacional) por la obligación de salir cotidianamente a conseguir recursos y alimentos pese a la cuarentena impuesta.

El Alcalde Jaime Pumarejo, en una lectura muy personal de estas condiciones sociales, atribuye el desmedido aumento de la delincuencia en toda la ciudad a una prosperidad económica.

Los estudiosos del tema dicen todo lo contrario, y eso está demostrado también en otras teorías criminológicas como la expuesta en el libro Arreglando Ventanas Rotas, escrito en 1996 por los sociólogos criminólogos George L. Kelling y Catherine Coles, donde se puntualizan enfoques y factores acerca del crimen y las estrategias para contenerlo o eliminarlo de vecindarios urbanos

La teoría de las ventanas rotas sostiene que mantener los entornos urbanos –con todo lo que implica en materia social- en buenas condiciones provoca reducción de las tasas de criminalidad.

La delincuencia provoca pánico y ansiedad en los ciudadanos que evitan pasar por determinadas zonas, espacios que rápidamente son ocupados, copados –la reiteración de atracos, asaltos en determinadas áreas de Barranquilla lo comprueba- por las bandas criminales que desarrollan allí un control y sistematicidad en sus actividades, provocando, de contera, mayores niveles de pánico.

Más datos indicadores sobre la ciudad. En la encuesta de octubre 2021 de Barranquilla Como Vamos en lo concerniente a Clima de Opinión y Calidad de Vida, a la pregunta: Barranquilla va: ¿Por buen o mal camino? el 40% señaló que iba por mal camino, el 20% ni bien ni mal y 40% por buen camino. Sumados el mal camino y el ni bien ni mal da, otra vez, la cifra mágica del 60%. ¿Coincidencia?

Seguimos en Barranquilla Como Vamos en el perfil Situación Económica y Pobreza. Ante la pregunta: ¿Durante el último año como le fue en la situación económica en su hogar?  las respuestas fueron contundentes y coincidentes con otras encuestas y mediciones. El 29% respondió que ha empeorado muchísimo. El 18% indica que ha empeorado. El 24% ni empeorado ni mejorado, el 17% ha mejorado y el 12% ha mejorado mucho. En total, los ciudadanos barranquilleros que no creen que la situación económica haya mejorado suma, nuevamente, la coincidente cifra de 74%.

Sigamos con Barranquilla Como Vamos y la pobreza. Ante la pregunta ¿Los ingresos actuales de su hogar le alcanzan o le faltan? respondióel 50%que no alcanza a cubrir los gastos mínimos, el 38% que le alcanzan y el 11% sostiene que le alcanza y le sobra y un misterioso 2% de ciudadanos que no saben si los gastos de la casa le alcanzan o le sobra. Total, nuevamente aparece un 52% muy cercano al 60% lo que equivale a decir más de media ciudad en malas condiciones económicas. Esta respuesta es corroborada en las respuestas a la pregunta ¿Usted se considera pobre? con un sí del 51% y un no del 49%.

Demoledor. En gran parte de las respuestas de Barranquilla como Vamos sobre salud, educación, laboral gana ampliamente la sensación de insatisfacción, pero donde sale a flote la inseguridad es en el perfil Seguridad y Justicia bajo la premisa de la pregunta ¿Qué tan seguro se siente en Barranquilla?. Allí aparece la cifra de 41% de nada seguro, un 19% de inseguro, un 21% de ni inseguro ni seguro, un 13% de seguro y un 6% muy seguro. Sumando el 41% de nada seguro con el 19% de inseguro presenta en sumatoria; no lo van a creer, un total del maravilloso y mágico 60%!

Las cifras y estadísticas no mienten y en este reportaje se encuentran desplegadas para que cada quién saque sus propios análisis y conclusiones sobre el bienestar o malestar colectivo de los barranquilleros y su satisfactoria o insatisfactoria calidad de vida. 

Tal parece que la inseguridad urbana en Barranquilla no es por los altos flujos de capitales en manos de sus habitantes sino precisamente por sus notorias carencias, por el hambre.

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