La semana pasada el caso del senador Julián Bedoya, quien está bajo la lupa de las autoridades por las presuntas irregularidades al obtener su título como abogado de la Universidad de Medellín, se movió en dos frentes. El pasado 24 de abril, el consejo académico de esa institución dejó en firme la anulación del título del congresista,al ratificar en segunda instancia la decisión tomada por la facultad de Derecho el 5 de abril pasado. Por otro lado, y la de mayor calado, la tomó la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia, quien decidió llamar a indagatoria a Bedoya, es decir, iniciar una investigación formal por los delitos de falsedad ideológica en documento privado y público.

El Espectador conoció el documento de 24 páginas con el que el magistrado ponente del caso, César Augusto Reyes, argumentó la decisión de escuchar en audiencia privada de indagatoria. Además, el magistrado investigador hace una extensa radiografía del expediente del congresista que fue pasó en 2018 de la Cámara de Representantes al Senado luego de ser el sexto más votado de las toldas rojas con más de 74.000 votos y que tiene gran parte de su caudal electoral en el Bajo Cauca antioqueño y en el norte de ese departamento.

Desde 2019, el caso de Bedoya empezó a despertar la atención de la Fiscalía y el Ministerio de Educación pues se conoció que el político antioqueño volvió a la universidad cuando había pasado poco menos de una década desde que la abandonó, para presentar y aprobar 16 exámenes, en tan solo cuatro jornadas.

Para El magistrado Reyes la solicitud que hizo Bedoya a la Universidad no tenía firma y que una de las tres respuestas de la institución sobre su reingreso a las actividades académica no tenía radicado y sellos del centro documental del centro educativo de la capital antioqueña. Además, advierte que hay inconsistencias de tiempo en los documentos, pues las fechas no corresponden cronológicamente ya que la universidad respondió a la solicitud de Bedoya cuando esta no había sido radicada.

José León Jaramillo, uno de los denunciantes, señaló ante la Corte en noviembre de 2020 que un acta del consejo académico de septiembre de 2018 estudió la solicitud de Bedoya que fue presentada en noviembre de ese año. “Se hubiere estudiado una petición elaborada en el futuro… Cómo es posible anexarle al acta un documento que fue presentado once días después”, dijo Jaramillo, quien es el presidente de la Comisión Tercera de asuntos disciplinarios, estatutarios y de asuntos internos de la Universidad de Medellín.

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Además señaló que el consejo académico no era el encargado de estudiar su reintegro al plantel educativo sino la facultad de Derecho, la cual también tenía que verificar que el congresista dominara una segunda lengua.

El magistrado Reyes también puso sus ojos en el trámite del trabajo de grado en el que habría participado Bedoya. “Se debe determinar si participó o no el actual senador, ello por cuanto el 12 de octubre de 2018, fecha en el que se comunica su reintegro a la universidad, ya había finalizado el proceso de creación del proyecto de investigación académico ’Las normas jurídicas adscriptas por la jurisprudencia constitucional al derecho fundamental de la libertad de expresión’ al punto que en las etapas mismas de la elaboración y publicación de ese producto académico como libro (…) por tanto no podía aportarle Bedoya a ese trabajo”, dice el magistrado Reyes.

En cuanto a la maratónica presentación de exámenes de Bedoya para convalidar su título, Reyes señaló que presentó cinco exámenes en un día los cuales comprenden sus tentación escrita y oral, que no existen pruebas físicas de esa sustentaciones, que tampoco hay evidencia de jurados para tales exámenes y que algunos profesores que hicieron las evaluaciones no eran profesores de esas asignaturas. Además, encontró que en un solo día presentó tres exámenes y otros tres preparatorios y que algunos fueron presentados en días que no estaban habilitados para tales fines.

En agosto de 2020, el senador Bedoya le dijo a El Espectador sobre este escándalo: “Estudié en la Universidad de Medellín hasta quinto año o noveno semestre. Estando allí, tomé la decisión de retirarme para hacer temas personales. No es cierto que a mí de manera relámpago o fotofinish me otorgaran el título, lo que hice fue presentar exámenes especiales para unas materias que me quedaron faltando”. No obstante, la Procuraduría lo investiga disciplinariamente por estos hechos desde 2019 y ese año la Fiscalía citó a imputación de cargos por falsedad en documento público al entonces rector de la Universidad, Néstor Hinacapié y a otros funcionarios de la institución que luego terminaron tras estallar el escándalo.

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