Por Italo Iguarán Pertúz

Les recordamos que no se puede votar por candidatos con antecedentes penales, disciplinarios y fiscales, sancionados por conductas dolosas en su pasado público o privado, con cuentas pendientes con la justicia, máxime si esos antecedentes están relacionados con oscuros manejos de los recursos públicos. Sobre quien aspire a regir los destinos de cualquier entidad del estado, no puede recaer la más mínima sospecha sobre su honradez y su ética pública o privada.

El debate electoral del próximo mes de Octubre nos permitirá demostrar qué tan alto es el grado de madurez democrática en nuestro departamento y qué tan seria la actitud de nuestras gentes para asumir la trascendental responsabilidad de seleccionar, a quien desde el lº de Enero de 2020, habrá de ser representante legal, administrador y guardián de los intereses del Distrito Especial Industrial y Portuario de Barranquilla.

La disputa electoral para la Gobernación del Atlántico y la Alcaldía de Barranquilla despierta inusitada expectativa entre la comunidad, quizás no tanto como se percibe para la escogencia de diputados y concejales, no se olviden que el futuro de nuestra ciudad y del departamento estará en manos de los ganadores del debate de octubre.

Los problemas de índole social que en la actualidad golpean al país, no son ajenos al departamento del Atlántico; aquí la falta de empleo productivo aunado a la carencia de servicios esenciales como alcantarillado, agua potable, y el elevado nivel de corrupción en algunos municipios, hacen necesario que la ciudadanía se muestre más activa dentro de este proceso democrático, que permitirá ampliar el mejoramiento social hacia el mañana en los municipios de los departamentos de nuestra Región Caribe.

Consideramos que al igual que los municipios del Atlántico, el Magdalena, el Cesar, La Guajira, Bolívar, Sucre y Córdoba, no necesitan más populismo ni de dirigentes improvisados en tan importantes cargos administrativos, lo que se necesitan son funcionarios de experiencia, realmente capacitados y sobre todo, con proyección nacional.

La realidad que circunda la región, es otra muy diferente a la de periodos anteriores, por ello se requieren personas dinámicas con ideas futuristas que sigan promoviendo la ciudad y el departamento dentro del amplio mercado mundial, para atraer inversión y generar más empleo.

Esto quiere decir que llegó el momento de pensar en grande, con gente que en verdad sepa administrar y proyectar nuestro potencial.

Las próximas elecciones regionales podrían generar una saludable renovación de los cuadros directivos a nivel departamental.

Por una coincidencia que se debe registrar como un buen síntoma, ya que son varias las figuras de relevancia nacional que aspiran a ocupar las gobernaciones de su departamento y las alcaldías municipales, para así darle un nuevo aire a la democracia regional.

El pueblo atlanticense tiene la enorme responsabilidad al momento de elegir, porque es de su decisión de la cual depende el futuro de esta sección del país.

Si los ciudadanos eligen bien, tendremos buenos gobernantes, sino, le estaremos entregando nuestro futuro a cualquier improvisado candidato. Los departamentos que tienen derecho a tener buenos gobernadores, pero para tenerlos, los electores tienen el deber de elegir a los buenos gobernantes y derrotar a los malos. Este es el reto que tienen Barranquilla, el Atlántico y la Costa en las elecciones del próximo 25 de octubre.

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