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¡Sinvergüenzas!

Por: DIANA MARTÍNEZ BERROCAL 

Sin el más mínimo reato de conciencia, sin una sola pizca de pudor, y con la cara bien puesta, las directivas del Partido Conservador le enviaron al presidente Duque una terna de candidatos para Alcaldía en la que no incluyeron a Pedrito Pereira, un gobernante que ha sido superior a la coyuntura que encontró y su eficaz gestión le ha devuelto la gobernabilidad a la ciudad.

Entonces la gran pregunta que todos se hacen es: ¿Cuáles fueron las razones que tuvo el conservatismo para excluir a Pereira de esa lista y someter a Cartagena a un nuevo empalme y a un nuevo gobierno (con todos los traumatismos que esto conlleva) a menos de seis meses de terminarse el período?

Pues no se necesita ser vidente para saber que detrás de esa decisión están los intereses politiqueros y corruptos del mismo grupito que siempre han vivido de desangrar nuestro erario a punta de contrato y burocracia. Y cómo no van a estar gazuzos, si lo que está en juego de aquí hasta diciembre, son unas apetitosas obras:

  • Protección costera ($160.000 millones de pesos),
  • Consultoría alumbrado público ($1.900 millones de pesos),
  • PAE ($30.000 millones de pesos),
  • Convenio POT ($2.000 millones de pesos),
  • APP Corredor portuario ($1,86 billones de pesos).

Y es por estas millonarias razones que quieren cambiar a Pedrito, pues necesitan poner allí a alguien que les sirva de idiota útil para cumplir sus cometidos.

Monumentos de la corrupción

A ellos no les importa la ciudad, no les importa la estabilidad institucional, no les importa el clamor ciudadano, no les importan las voces que suplican no más cambios de alcaldes… lo único que les importa es saciar sus mezquinos intereses.

¡Pero ya basta! Si fuimos capaces de resistir la opresión de los españoles, la crueldad de la esclavitud, el saqueo de los piratas, la ofensiva militar naval inglesa jamás vista en aguas americanas, el sitio de Murillo (donde preferimos morirnos de hambre antes que rendirnos), cómo es posible que permitamos que una minoría corrupta y cuestionada desde la comodidad de sus apartamentos manejen los destinos de nuestra ciudad.

¡Ya no es tiempo de resistir! Sino de levantarnos, de actuar, de unirnos para honrar nuestra tierra y defenderla de esos voraces depredadores que la han convertido en esa Cartagena desigual y fragmentada que agoniza en medio de su propia pobreza.

Si nosotros no sentimos que Cartagena nos pertenece, si no nos sentimos ligados a un proyecto colectivo y si no amamos este terruño con el coraje que lo amó Pedro Romero y los lanceros de Getsemaní, nadie nos dará ese valor, pues no es la ciudad la que construye la ciudadanía, es la ciudadanía la que construye la ciudad.

*Abogada y analista política.

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