La operación de compra de Inassa: negociado de compra de acciones

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Dios los cría…podría titularse esta fotografía.

Por: Jan Slovdak

En Barranquilla varios grupos de opinión y políticos han desarrollado la idea de “crisis” ante la suspensión del misterioso contrato de asesoría técnica entre Triple A y su propietaria accionaria, Inassa (Interamericana de aguas y servicios SA) por un valor del 4.5% del recaudo de sus usuarios. Puro escándalo y maniobras gaseosas que esconden los procedimientos ilegales con que fue constituida Inassa, la forma igualmente fraudulenta como se apoderó de la mayoría accionaria de la Triple A y sobre todo, la operación en que esta empresa jurídica de papel fue comprada por Canal Extensia, otra empresa de papel, representando a Canal Isabel II, un operador de aguas controlado por la Comunidad de Madrid.

LA COMPRA

La compra de Inassa costó más de 100 millones de Euros. A los 83 millones aportados inicialmente, se la agregaron, posteriormente, 26.5 millones de Euros por la recompra de acciones y para las ampliaciones del capital suscrito. Inassa, es preciso recordarlo,  se inicia en Barranquilla el 19 de septiembre de 1996 cuando la junta Directiva de la empresa de servicios públicos Triple A, lo reconoce en su rol de “socio operador”, entrando con esta condición a controlar el 43.3 % de las acciones de la empresa. Un regalo del Alcalde Edgar George y de la junta directiva de la empresa de servicios.

Nueve meses después que Canal Extensia, filial de Canal Isabel II adquiere a través de una sociedad Off Shore SAA, radicada

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dentro de la legislación panameña, el Consejo de Administración de Canal Isabel, presidido por Arturo Canalda –sometido en España a investigación por estos hechos- aprobó el 7 de octubre de 2002 un desembolso de 13.500.000 Euros y la ampliación del capital en 18.000.000 de Euros.  Una parte lo coloca Tecvasa (Técnica de aguas valenciana, otra empresa española), pasando el capital social de Canal Extensia a 43.6 millones, conservando Canal Isabel el 75% de acciones y Tecvasa el restante 25%.

Allí se opta por recomponer las acciones pasando Triple A en propiedad del 100% de Inassa, que a su vez compra a Tecvasa el 49% de Lassa, una Off Shore radicada en Panamá, y liquidada tras cumplir su efímera función.  Allí empieza una disputa entre socios españoles por el control de Canal Extensia, dirimida a la larga a favor de los madrileños de Canal Isabel cuando compran todas las acciones en poder de algunos directivos de Agbar (Aguas de Barcelona), liderados por Francisco Olmos, personaje ensalzado en su tiempo en Barranquilla como un ejecutivo eficiente y de alta moralidad empresarial.

Eso por lo menos decían las noticias de prensa de la época.

La operación de valoración de las acciones lo llevó a cabo J.P. Morgan de la siguiente manera: 11.76 millones de Euros por el 25% de Tecvasa en Canal Extensia, el 3% de Inassa, el 0.9% de Triple A y el 17 de Ocymsa.  La operación bursátil la hizo la Caja de Ahorros del Mediterráneo, una empresa con intereses similares a Tecvasa y según dijo Edmundo Rodríguez, ex – Presidente de Inassa, en las investigaciones en donde se encuentra involucrado “esta operación fue un robo de 25 millones”.

Según el juez español Manuel García Castellón, al frente del Juzgado de Inspección 6, fue “una operación fraudulenta la compra de Inassa por parte de Canal Isabel en Panamá”.  La dirección de Canal Isabel autorizó a Arturo Canalda (actual Presidente de Cuentas de la Comunidad de Madrid) a la compra de una sociedad panameña Off Shore de socios desconocidos que tenía el 75% de las acciones de Inassa.

Francisco Olmos continúa contratando con la alcaldía de Riohacha

ANDANZAS DE FRANCISCO OLMOS, EL SUPER EJECUTIVO

 

Jorge Enrique Pizano, antiguo directivo de la Triple A había denunciado a la Fiscalía General de la Nación las andanzas de Francisco Olmos; Paco, para sus amigos, al frente de la gerencia de Triple A e Inassa.   Olmos estuvo al frente de la gerencia de la Triple A desde octubre de 1996 hasta mayo del 2002. En la presidencia de Inassa desde mayo del 2002 hasta marzo del 2003.

Según la denuncia de Pizano, “Olmos se auto prestaba comisiones del 8% en la ejecución de los contratos de la conducción de agua en Barranquilla logrando amasar unos 3.8 millones de dólares en obras que ascendían a la suma de 48 millones dólares”.  La denuncia no prosperó por varias causas. Una de ellas es que Pizano dijo que su firma no era la que estaba al final de la denuncia y otra, según OK Diario de Madrid  “la denuncia de Pizano no podía prosperar porque los socios locales de Olmos (Nelson Polo Carbonell, Julio Luis Jacome, Luis Nicolella de Caro y Enrique Gerlein) eran miembros destacados del partido Conservador en Barranquilla.  Al entonces Presidente Pastrana tampoco le interesaba remover el cieno de la operación de compra de Inassa”.

Olmos desmintió las acusaciones en una comunicación enviada a medios españoles. Pero para el juez Manuel García, del Juzgado de Inspección 6 de Madrid, no.  Señaló, dentro del proceso que se sigue por el “pelotazo”, por la compra de Inassa, que Francisco Olmos tuvo una participación activa detrás de la sociedad pantalla panameña Sociedad de Aguas de América (SAAA), formando parte junto a otras 6 empresas valencianas de la sociedad Stanke Intvesment.

Puede apreciarse, detrás de todas estas operaciones, algunas de ellas ilegales, con comisiones, sobre costos, sociedades pantallas, que Inassa, el cualificado operador técnico del que tanto se lamentan en Barranquilla al suspenderle la Procuraduría General de la Nación su asesoría de papel, que tras su nombre realmente hay intercambio, compra y recompra de acciones configurando un nebuloso negociado con sociedades Off Shore.

Esta historia continuará…

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